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Desde la oscuridad
Pensamientos de un alma solitaria
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Soy una caminante en busca de mi propio destino
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Dentro de mí...
RUIN CANALLA (FRAN FERNÁNDEZ)

Te miro y no entiendo
qué es lo que llevas dentro,
tan cerca, tan lejos
siempre en el desconcierto.

Quién tiene ese libro
que explica cómo eres,
quisiera leerlo
para saber qué sientes

Quién llora las calles
que ya están oxidadas
de soportar el llanto
de este ruin canalla,
que ahora da todo
y luego no da nada.
Quién entienda el alma
que venga a explicarla.

Observo tus modos
e intento ser tus ojos
y cuando lo logro
despierto y sigo solo.

He visto a la luna
en tu ventana hablarte
y nunca consigo
que cuente lo que sabe.

Quién llora las calles
que ya están oxidadas
de soportar el llanto
de este ruin canalla,
que ahora da todo
y luego no da nada
Quién entienda el alma
que venga a explicarla.

Para vivir qué puedo querer
aparte de ti.

 
Anécdota de septiembre (en atención a Itsas)
La cosa ocurrió de la siguiente manera:

Estando en el baño, observo que el agua de la cisterna no para de caer, cuando tras el tiempo transcurrido no debiera ya hacerlo. "¡Qué raro!" pienso yo. Espero unos instantes. "Nada. Esto no para". Es por ello, pensando en una posible avería, que me decido a cerrar la llave de paso de agua de la cisterna. "Ufff" "Pues sí que esta duro esto". Tras varios intentos infructuosos, me decido a llamar a una compañera, llamémosla A. con aparente más fuerza que yo para ver si tiene más suerte. Nos acercamos ambas al baño. A. empuja y empuja, pero nada, la llave no cede. "Pues cerramos la llave de paso general" me propone. Ambas miramos al lugar donde está situada. "Vaya, demasiado alto" observa A. "Quizás si nos subiéramos a la cisterna sería posible llegar a ella". A. me mira. "Sube tú que pareces más ágil" "Bien" accedo, y es que soy una especialista en acceder a los sitios más difíciles. Subo con relativa precaución y cierro la llave.

Transcurridos unos segundos de este hecho y cuando ya nos disponíamos a salir para avisar a mantenimiento para que arreglaran tal problema, alguien toca a la puerta principal donde están ubicados los lavabos. "¿Por qué tocarán, en vez de entrar directamente?" le susurro a A. "Pregunta a ver quién es" "¿Quién es?" A. y yo nos reímos por tan tonta situación. "Soy yo, R." Nos miramos asombradas. Abro la puerta y efectivamente, allí estaba R. con una botella de agua de 1 litro en su mano. "Disculpad, normalmente entro aquí para llenar esta botella" Nos quedamos boquiabiertas y él lo nota. "Es para regar las plantas de mi despacho, como aquí tenéis un grifo en el que cae el agua con más fuerza que en el nuestro, así tardo menos". En esto nada que objetar, es cierto, tenemos un grifo "especial", pero, no nos da a tiempo a responderle que hemos cortado el agua, cuando ya ha girado la rosca del grifo sin, evidentemente, el resultado esperado. "Uhmmm, esto... R. había un problema con la cisterna y hemos cerrado la llave de paso" le indico. "Ahhh, bueno, pues ábrela de nuevo hasta que llene la botella". Me subo de nuevo a la cisterna y alargo mi brazo hasta lo imposible para llegar de nuevo a la llave, olvidando un detalle fundamental. Y es que a R. a veces hay que recordarle y advertirle sobre ciertos detalles, él realmente así lo espera. Cuando finalmente consigo girar la llave, oigo algunos gritos procedentes de mi compañera. "¿Qué habrá pasado?" me pregunto mientras me bajo de la cisterna. Al cruzar la puerta me percato de la situación. No advertí a R. de que antes debía cerrar el grifo. El agua, que ya de por sí sale con bastante fuerza como bien se había comentado antes, había caído con más aún, si eso era posible, mojando medio cuerpo a R. Luché por evitarlo, pero fue imposible. Mientras A. alargaba papel absorbente para poder mitigar el daño causado, yo no pude hacer otra cosa que estallar en carcajadas ante la visión inusual que se presentaba ante mis ojos.

Doy gracias por tener la suerte de estar ocupando un puesto de trabajo, de esos que se dicen, "de por vida" si no, estaría ahora mismo engrosando las listas de parados. Aun así, espero que este post pase inadvertido y, siguiendo la costumbre, no se pase ni "dios" (y menos mi jefe) a leerlo.

Detallado, tal como pedías ;)
 
De meteduras de pata...
Hoy ha sido un día de despropósitos, uno tras otro, sin parar y todo en una sola mañana. Hace un momento creo que acabo de cometer el último de ellos, y la verdad, no estoy dispuesta a cometer más en lo que me resta del día. Así que me estaré quietecita donde estoy, es decir, en casita, y cuanto menos haga o diga, mejor, no vaya a ser que bata mi propio récord de meteduras de pata y eso que está por las nubes.
 
Septiembre
Septiembre no es un mes como cualquier otro para mí. Mis anécdotas, recuerdos y decisiones más importantes han estado vinculadas a este mes y también, aunque quizás en menor medida, al siguiente. Ha sido el tiempo de grandes comienzos y también de grandes finales.

No es de extrañar entonces, que haya recibido a este mes con cierta suspicacia. Para bien o para mal, sé que acabará sorprendiéndome.
 
11
Primero obstinada en el 9 y posteriormente frustrada por no haberlo conseguido. Y al final resultó que el 9 no pudo ser porque el 11 era mejor y estaba esperando su ocasión.

Acertado estaba aquél que me animaba diciendo que tuviera paciencia, que mi suerte debía estar en otra parte.