logotipo

img_google
Desde la oscuridad
Pensamientos de un alma solitaria
Acerca de
Soy una caminante en busca de mi propio destino
Enlaces
Mi anterior blog
Sindicación
 
Una buena noticia
En estos días recibí una buena noticia. Tú, mi compañero de la infancia, ya saliste del hospital. Fueron unos días duros, pero tal como yo intuía, ganaste esa batalla. Ahora te quedan unos largos días de recuperación, pero lo difícil ya ha pasado. Admiro esa fortaleza que posees tú y tu familia, esa valentía para plantar cara a las adversidades. Puede que sea por todo esto por lo que siempre salís victoriosos de ellas. Te deseo mucha suerte de ahora en adelante, que ya no sobrevengan más malas rachas y que pronto estés del todo recuperado y sigas siendo esa persona tan entusiasta que siempre has sido.
 
Ojalá estés pronto bien
Nacimos y crecimos en el mismo lugar y casi al mismo tiempo, debido a nuestra escasa diferencia de edad. Sin embargo, no eras uno de los chicos con los que compartía los juegos de mi niñez. La mayoría de los niños apenas te conocían, parecías más bien un chico distante y algo ajeno a los bulliciosos juegos infantiles con los que pasábamos el tiempo. Sin embargo y a pesar de esta aparente distancia yo te apreciaba. Te recuerdo siempre paseando y haciendo carreras con tu bicicleta y con tu pelo negro y más bien largo cubriéndote parte del rostro. No pasó un cumpleaños mío de la infancia en el cual yo no te hubiese invitado, al igual que hacía con el resto de los niños con los cuales tenía más relación. Cuando coincidíamos en el portal de nuestra casa, en la calle o en cualquier lugar, tú siempre me saludabas con una sonrisa, con esa sonrisa abierta y sin dobleces que tanto me gusta descubrir en la gente.

Al pasar el tiempo y dejar atrás nuestra niñez, las coincidencias eran menores, pues pasaste algún tiempo fuera de la ciudad y hace algunos años te mudaste a otro piso. Pero en ninguna de las escasas ocasiones en las que nos veíamos dejaste de ser el chico amable y sonriente que fuiste en tu niñez. Hace escasamente un par de meses me encontré con tus padres y me hablaron de ti, conseguiste el trabajo más adecuado a tu forma de ser, deportista, activo y desinteresado. Me alegré mucho por ti.

Sin embargo y desgraciadamente, hoy recibí una mala noticia. Tuviste un accidente en tu trabajo y estás pasando un mal momento, al igual que tu familia. Desgraciadamente la mala suerte parece perseguir a algunas personas y sé que tu familia ha estado pasando por unos años difíciles, pero fuiste fuerte, y es por eso que yo sé que saldrás adelante y que pronto te podré ver de nuevo cuando nos crucemos en alguna calle y me saludarás y me ofrecerás una de tus amigables sonrisas. Eso es lo que deseo desde el fondo de mi corazón.