Una puerta abierta
Siempre he sentido inclinación hacia la escritura. Aunque las nuevas tecnologías nos impongan novedosos y rápidos métodos para hacerlo, siempre me ha gustado hacer uso de mi papel y lápiz (no bolígrafo, pequeña manía mía) y es de esa forma como me siento más cómoda, aunque lo de este blog sea un caso especial.
Desde pequeña disfrutaba haciendo las pequeñas redacciones que me mandaban en la escuela, para mí no eran un deber sino una diversión, un modo de dejar volar mi imaginación y contar tantas cosas que pasaban por mi mente. Estas pequeñas redacciones son para mí un pequeño tesoro, las guardo con mucho cariño y de vez en cuando les echo un vistazo y sonrío ante mi ingenuidad infantil y ese modo tan imaginativo de contar las cosas.
El tiempo no mitigó este afán mío por escribir, todo lo contrario, se hizo cada vez más fuerte, y mis redacciones infantiles quedaron atrás para abrir paso a otras ideas. Daba igual lo que fuera, el caso era plasmar en un papel todo lo que pasaba por mi mente, mejor o peor, era lo que en aquel momento me apetecía narrar y salía de mi corazón y necesitaba expresar.
Escribo un diario desde los 11 años, aunque “diario” no sería la palabra adecuada para definirlo pues no escribo todos los días, hay veces que siento necesidad de escribir en él y otras veces no, depende del momento y de las circunstancias. También comencé a escribir relatos, a escribir pensamientos sueltos en cualquier trozo de papel que encontraba a mano y luego me atreví con la novela, algo que yo consideraba bastante serio de abordar teniendo en cuenta mi capacidad, porque no lo puedo negar, es más las ganas y el empeño que el resultado. Pero yo creo que lo importante es que tengas ganas de decir cosas y las expreses tal y como tú las sientes, en definitiva, ser auténtico.
Comencé dos, una hará un par de años, pero la otra, la más importante para mí, nació hace ya seis años . El título “Una puerta abierta” y la idea surgió de un sueño, de estos sueños que quedan grabados en tu cabeza y no olvidas al despertar. “Una puerta abierta” es un pedazo de mí, de mis sueños, de mis ideas, de mis metas, mis inquietudes, de muchas cosas que han pasado por mi cabeza y también de como percibo yo la realidad y la sociedad que me rodea. Sus personajes son todos ficticios, aunque algunos de ellos están inspirados en personas que conozco o que me hubiera gustado conocer. He tenido que dedicar tiempo a investigar, para hacer determinados aspectos de mi novela lo más ajustados a la realidad. Me queda bastante para terminarla, pero todo lo que quiero expresar está en mi cabeza a la espera de ser plasmado en el papel. El tiempo que tarde en terminarla no importa, cada línea que escribo para mí es un gran placer y eso es suficiente. Cuando la termine, la guardaré con el resto de mis relatos y escritos, a la vista de nadie, como un pedazo de mi intimidad, pero yo me sentiré inmensamente feliz y eso al fin y al cabo es lo importante.
Desde pequeña disfrutaba haciendo las pequeñas redacciones que me mandaban en la escuela, para mí no eran un deber sino una diversión, un modo de dejar volar mi imaginación y contar tantas cosas que pasaban por mi mente. Estas pequeñas redacciones son para mí un pequeño tesoro, las guardo con mucho cariño y de vez en cuando les echo un vistazo y sonrío ante mi ingenuidad infantil y ese modo tan imaginativo de contar las cosas.
El tiempo no mitigó este afán mío por escribir, todo lo contrario, se hizo cada vez más fuerte, y mis redacciones infantiles quedaron atrás para abrir paso a otras ideas. Daba igual lo que fuera, el caso era plasmar en un papel todo lo que pasaba por mi mente, mejor o peor, era lo que en aquel momento me apetecía narrar y salía de mi corazón y necesitaba expresar.
Escribo un diario desde los 11 años, aunque “diario” no sería la palabra adecuada para definirlo pues no escribo todos los días, hay veces que siento necesidad de escribir en él y otras veces no, depende del momento y de las circunstancias. También comencé a escribir relatos, a escribir pensamientos sueltos en cualquier trozo de papel que encontraba a mano y luego me atreví con la novela, algo que yo consideraba bastante serio de abordar teniendo en cuenta mi capacidad, porque no lo puedo negar, es más las ganas y el empeño que el resultado. Pero yo creo que lo importante es que tengas ganas de decir cosas y las expreses tal y como tú las sientes, en definitiva, ser auténtico.
Comencé dos, una hará un par de años, pero la otra, la más importante para mí, nació hace ya seis años . El título “Una puerta abierta” y la idea surgió de un sueño, de estos sueños que quedan grabados en tu cabeza y no olvidas al despertar. “Una puerta abierta” es un pedazo de mí, de mis sueños, de mis ideas, de mis metas, mis inquietudes, de muchas cosas que han pasado por mi cabeza y también de como percibo yo la realidad y la sociedad que me rodea. Sus personajes son todos ficticios, aunque algunos de ellos están inspirados en personas que conozco o que me hubiera gustado conocer. He tenido que dedicar tiempo a investigar, para hacer determinados aspectos de mi novela lo más ajustados a la realidad. Me queda bastante para terminarla, pero todo lo que quiero expresar está en mi cabeza a la espera de ser plasmado en el papel. El tiempo que tarde en terminarla no importa, cada línea que escribo para mí es un gran placer y eso es suficiente. Cuando la termine, la guardaré con el resto de mis relatos y escritos, a la vista de nadie, como un pedazo de mi intimidad, pero yo me sentiré inmensamente feliz y eso al fin y al cabo es lo importante.





