Paréntesis
Hace pocos días lo vi de nuevo, lo echaba de menos y volvió a recibirme con su suave y fresca caricia. Eso es lo que más me gusta de él, que tarde lo que tarde siempre está ahí para darme la bienvenida. No sé por qué, pero me hace olvidarme de todos mis pequeños problemas (e incluso también de los grandes), aunque tan sólo sea de forma efímera y sepa que cuando regrese de nuevo a mi cotidianeidad comenzaré a perder esa luminosidad que me transmite y volveré poco a poco a convertirme en un ser gris e insignificante. Pero el estar junto a él es ser libre, sentirme liviana, positiva, soñadora, feliz… me hace pensar que sólo tengo que alzar un poco el brazo para poder conseguir todo aquello que quiero. Cuando estoy lejos, sueño con él y al despertarme siento ganas de llorar, deseo que transcurra rápido el tiempo y que de nuevo me llegue la oportunidad de estar a su lado, de sentir su contacto, de que me envuelva su olor, de sentirme de nuevo como en casa…





