Ya lo dice el refrán... "No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy"
Hace unos días tuve un problema con mi ordenador, el primero serio desde que hago uso de ellos hace ya 12 años. No es que me agobien demasiado este tipo de problemas, una máquina es tan sólo eso, una máquina y por tanto la mayor parte de sus averías se arreglan en manos diestras, es decir, su recuperación está garantizada y si no, siempre se encontrará un digno sucesor. Pero... ¡ay despistada de mí! ¡No se puede dejar para otro día lo que se puede hacer en el mismo! ¡Debí hacer copias de todas aquellas fotos y escritos que con tanto celo y cariño guardaba con la ingenua esperanza de que permanecerían allí hasta que me dignara a hacer la dichosa copia de seguridad! Ya no los recuperaré y son muchos pensamientos, sentimientos y recuerdos los que he perdido. Me siento al igual que aquel día hace ya bastantes años cuando desapareció aquel pequeño cuaderno en el que hablaba de tantas personas que han pasado por mi vida y a las que ahora tan sólo recuerdo de forma vaga.





