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Desde la oscuridad
Pensamientos de un alma solitaria
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Soy una caminante en busca de mi propio destino
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Cine desconocido
Hace ya algunos años, aburrida del cine hollywoodiense, amplié mis horizontes y encontré algo nuevo (sí, hay cine más allá de esas montañitas con cartelón en medio) y fue cuando me aficioné al cine social e intimista de las más diferentes nacionalidades (iraní, irakí, afgano, turco, senegalés, chileno, argentino, coreano, paquistaní y un sinfín más) y llené el vacío mental que me producía esa aclamada y afamada industria del cine.

No hace falta grandes presupuestos para hacer grandes películas, ni tampoco para llegarte al corazón y despertar conciencias. He tenido la oportunidad de descubrir verdaderas joyas y me di cuenta de que verdaderamente, y tal como se dice, la realidad supera a la ficción, que conmueve más ver la vida diaria de un niño kurdo que a Tom Cruise haciendo cabriolas y llevando a cabo “misiones imposibles”. Pero desgraciadamente, este cine no llega a las masas y suele pasar inadvertido (y es que una buena campaña publicitaria hace milagros, incluso con los bodrios más impresionantes). Son pocas las salas que proyectan estas películas y también pocas las personas que van a verlas.

Un día me propuse algo, hacer funcionar el boca a oreja (o boca a boca, no sé muy bien el término correcto) y comencé a instar a los que tenía más cerca para que acudieran a estas salas de cine, y también a prestar algún dvd de mi colección particular para verlo cómodamente desde casa.

Esta mañana, tras ver el rostro desolado de una compañera de trabajo, al día siguiente de haber visto "Las tortugas también vuelan”, me he preguntado a mí misma si estaba haciendo lo correcto.