Turno de silencio
Si hay algo en esta vida que se me da realmente bien, es permanecer en un segundo plano si la situación así lo requiere. Lo he hecho en infinidad de ocasiones y por los más diversos motivos, pero esta vez me está resultando especialmente duro...
Cuando me di cuenta de mi situación, de su situación, supe que era el momento adecuado para permanecer en la trastienda, y desde allí, observar su vuelo, disfrutar de sus renovadas ilusiones, de sus sonrisas, que poca gente como yo, sabe realmente la falta que le hacía, que le hace, y también experimentar esa extraña sensación en mi interior, mezcla de alegría y tristeza. Es difícil permanecer casi invisible pero a la vez también presente, por si alguna vez me necesita. Es difícil permanecer en silencio cuando lo que realmente necesito es hablarle. Es difícil quedar atrás cuando lo que deseo es caminar a su paso. Es difícil... aunque sé que los sentimientos que nos unen siguen ahí.
Cuando hace unos días le vi aparecer, no pude contener una mueca de dolor, él lo notó e inmediatamente se acercó mirándome con gesto preocupado, entonces al darme cuenta, esbocé seguidamente una sonrisa.
De camino a casa, lejos de escuchar la animada conversación de mi compañera, mi alma se encogía y hacía denodados esfuerzos por contener las lágrimas que pugnaban por salir.
Cuando me di cuenta de mi situación, de su situación, supe que era el momento adecuado para permanecer en la trastienda, y desde allí, observar su vuelo, disfrutar de sus renovadas ilusiones, de sus sonrisas, que poca gente como yo, sabe realmente la falta que le hacía, que le hace, y también experimentar esa extraña sensación en mi interior, mezcla de alegría y tristeza. Es difícil permanecer casi invisible pero a la vez también presente, por si alguna vez me necesita. Es difícil permanecer en silencio cuando lo que realmente necesito es hablarle. Es difícil quedar atrás cuando lo que deseo es caminar a su paso. Es difícil... aunque sé que los sentimientos que nos unen siguen ahí.
Cuando hace unos días le vi aparecer, no pude contener una mueca de dolor, él lo notó e inmediatamente se acercó mirándome con gesto preocupado, entonces al darme cuenta, esbocé seguidamente una sonrisa.
De camino a casa, lejos de escuchar la animada conversación de mi compañera, mi alma se encogía y hacía denodados esfuerzos por contener las lágrimas que pugnaban por salir.





