Una agradable sorpresa
Fue una noche de sábado. Me encontraba en una cervecería hablando con mis amigos. Mi vista se dirigió por un momento hacia la barra y vi junto a ella una silueta que me resultó extrañamente familiar, aunque no sabía decir exactamente de qué. Se encontraba de perfil y varias personas me dificultaban la visión. La curiosidad me carcomía, y es por eso, que esperé disimuladamente a que dicha persona girara por un momento su cabeza para poder verle bien. Ese momento se produjo y... ¡vaya sorpresa! Resultó ser el músico húngaro que tocaba el cimbalom, y al que una vez dediqué un post . Él también se percató de mi presencia y a pesar del tiempo transcurrido también me reconoció, esbozando una sonrisa y levantando su mano en señal de saludo. Es curioso, lo hacía tan lejos de aquí...
Quizás me pase de nuevo por la esquina donde solía instalarse, echo de menos aquella dulce música que me hacía sonreír.
Quizás me pase de nuevo por la esquina donde solía instalarse, echo de menos aquella dulce música que me hacía sonreír.





