Noche de San Juan
Camino despacio, adentrándome poco a poco en la oscuridad. Sólo distingo vagas siluetas que se cruzan a mi paso iluminadas por una tenue luz. El rítmico sonido me guía, sé dónde tengo que dirigir mis pasos. Siento la arena mojada bajo mis pies. Avanzo. Sólo dos pasos más. Me detengo. Espero... Recibo entonces una fresca caricia. Me agacho y mis dedos recorren la húmeda superficie. Durante unos minutos disfruto de esa placentera sensación. Alguien se adentra en el mar rozándome a su paso despertándome de mi ensimismamiento. Me levanto dirigiendo mis pasos ahora hacia el ígneo resplandor que se distingue unos metros más allá.
La noche es fresca y el calor de la hoguera resulta delicioso situada a una prudente distancia. Me siento uniéndome al círculo formado. Nuestros rostros resplandecen mágicamente iluminados. Casi puedo ver el crepitar del fuego en los ojos de los que me rodean. Sonríen. Me contagio de esas sonrisas. Permanecemos en silencio. No nos conocemos, y sin embargo, se puede intuir el invisible vínculo que durante esos momentos nos une y que nos hace mirarnos como si compartiésemos un velado secreto. Algunos tiran hojas escritas y distintos objetos. Yo no tengo nada que echar, pero he tenido una idea. Imagino que se materializan mis miedos, mis dudas, mi melancolía, mis fracasos, mis desengaños... todo lo negativo, y mentalmente los arrojo uno por uno a las palpitantes llamas. Sonrío satisfecha.
Quizás sea ésta una noche mágica. Quizás no se rompa el hechizo.
La noche es fresca y el calor de la hoguera resulta delicioso situada a una prudente distancia. Me siento uniéndome al círculo formado. Nuestros rostros resplandecen mágicamente iluminados. Casi puedo ver el crepitar del fuego en los ojos de los que me rodean. Sonríen. Me contagio de esas sonrisas. Permanecemos en silencio. No nos conocemos, y sin embargo, se puede intuir el invisible vínculo que durante esos momentos nos une y que nos hace mirarnos como si compartiésemos un velado secreto. Algunos tiran hojas escritas y distintos objetos. Yo no tengo nada que echar, pero he tenido una idea. Imagino que se materializan mis miedos, mis dudas, mi melancolía, mis fracasos, mis desengaños... todo lo negativo, y mentalmente los arrojo uno por uno a las palpitantes llamas. Sonrío satisfecha.
Quizás sea ésta una noche mágica. Quizás no se rompa el hechizo.
Volar
Corre. Corre sin mirar atrás. Cierra los ojos para no ver mis lágrimas. No te inmovilices por falsas ilusiones. Un paso más. Otro. Lucha contra el dolor que te tortura. No tengas miedo de tu fragilidad. Resiste la caída. Levántate. Un poco más. Así…
Al fin lo lograste. Dejaste atrás tus cadenas y conseguiste despertar. Ya has conquistado tu libertad.
Al fin lo lograste. Dejaste atrás tus cadenas y conseguiste despertar. Ya has conquistado tu libertad.





