logotipo

img_google
Desde la oscuridad
Pensamientos de un alma solitaria
Acerca de
Soy una caminante en busca de mi propio destino
Enlaces
Mi anterior blog
Sindicación
 
Fragmentos (II)
AL VOLVER LA ESQUINA (CARMEN LAFORET)

(...) Nadie me consideró loco en el sentido que lo decía Anita, hasta la noche toledana. En realidad yo era loco, si ser loco quiere decir tener un mundo íntimo distinto al de los demás, pero mi locura terminaba en los límites de mi frente. En la vida era cauto, tranquilo, y no me había batido nunca con los molinos de viento. Prefería escaparme de la gente que oponerme a ella con una lógica mía que sabía diferente de la de las personas que me rodeaban. Quizá no me gustara el mundo ni el tiempo que me había tocado en suerte vivir, pero tampoco acababa de darme cuenta de si ello era así. Pasaba distraído entre la gente de la calle y entre gentes que veía a menudo también. A veces, los notaba tan seguros con sus intereses pequeños, tan felices con sus logros, que pensaba que quizá tuvieran razón todos menos yo.
«Tan loco, dispuesto a todo...»
Quizá considerara yo lejano y fantasmal el mundo de la gente que se sostenía con los pies bien puestos sobre la tierra, que se regía y que invocaba las leyes sociales escritas y las no escritas de lo que es bueno y lo que es malo, esté admitido o no admitido. Y en cierta manera yo llevaba en mi educación, en mi sangre, algunas normas de aquéllas grabadas hondamente. No, no fui rebelde. Claro que Anita no dijo rebelde, sólo eso: loco como Don Quijote. (...)