Regalo de cumpleaños de Itsas

Cierre del cine Aliatar
El cine Aliatar cerró sus puertas el domingo pasado tras 65 años de andadura, engullido por el tirón de los grandes multicines, cuyo cine claramente comercial atrae a la mayoría de las personas con ganas de ocupar sus ratos de ocios.
Este cine, que siempre ha estado presente en la vida de la mayoría de los granadinos, poco a poco fue quedando relegado a un segundo plano. Ya no valía la cálidez de un cine de los de toda la vida, el espectador exige, y quiere mejores butacas, mejores pantallas, mejores sonidos y la mayor oferta de ocio que pueden ofrecerles las grandes salas.
El cine Aliatar siempre fue distinto. Ya lo dicen los diarios locales: "...Porque el Aliatar (junto al Granada 10) era el único lugar en que los granadinos tenían la posibilidad de ver a diario un tipo de películas distintas, que se salían de lo normal, diferentes y a contracorriente.”. Efectivamente era así. Se coló en mi vida de puntillas, casi sin darme cuenta y gracias a él descubrí un nuevo cine, el cine de autor. Acudían a sus salas los verdaderos amantes del séptimo arte, disfrutando del apreciado silencio y tranquilidad que allí se respiraban, porque los ruidos molestos y las espantadas a media proyección no tenían cabida en él. Éste era un lugar donde la gente simplemente se sentaba para disfrutar y dejarse sumergir en la historia que se contaba.
"... Granada está de luto. Granada es hoy mucho más pobre que ayer. En Granada se acaba de cerrar la única muestra de excepcionalidad cultural cinematográfica que quedaba vigente. La ciudad entona su particular réquiem por una forma distinta de entender la exhibición cinematográfica.".
Sí, somos muchos los que sentimos su ausencia, los que nos quedamos huérfanos de buen cine. Otro amigo que se va. Una despedida más.

Este cine, que siempre ha estado presente en la vida de la mayoría de los granadinos, poco a poco fue quedando relegado a un segundo plano. Ya no valía la cálidez de un cine de los de toda la vida, el espectador exige, y quiere mejores butacas, mejores pantallas, mejores sonidos y la mayor oferta de ocio que pueden ofrecerles las grandes salas.
El cine Aliatar siempre fue distinto. Ya lo dicen los diarios locales: "...Porque el Aliatar (junto al Granada 10) era el único lugar en que los granadinos tenían la posibilidad de ver a diario un tipo de películas distintas, que se salían de lo normal, diferentes y a contracorriente.”. Efectivamente era así. Se coló en mi vida de puntillas, casi sin darme cuenta y gracias a él descubrí un nuevo cine, el cine de autor. Acudían a sus salas los verdaderos amantes del séptimo arte, disfrutando del apreciado silencio y tranquilidad que allí se respiraban, porque los ruidos molestos y las espantadas a media proyección no tenían cabida en él. Éste era un lugar donde la gente simplemente se sentaba para disfrutar y dejarse sumergir en la historia que se contaba.
"... Granada está de luto. Granada es hoy mucho más pobre que ayer. En Granada se acaba de cerrar la única muestra de excepcionalidad cultural cinematográfica que quedaba vigente. La ciudad entona su particular réquiem por una forma distinta de entender la exhibición cinematográfica.".
Sí, somos muchos los que sentimos su ausencia, los que nos quedamos huérfanos de buen cine. Otro amigo que se va. Una despedida más.






