Infringiendo las leyes de la probabilidad
Se comentó en la reunión. Generalmente, todos los años se presentaba una persona de ese colectivo. Las mujeres comenzaron a disputarse el honor de atender a tal individuo. Los hombres las miraban con una sonrisa condescendiente. Yo, aunque mujer, permanecía en silencio. No compartía la misma ilusión y mentalmente calculaba la probabilidad de ser yo la “afortunada”. Teniendo en cuenta que en aquellos días íbamos a estar quince personas en el mostrador, me quedé más tranquila, pues la probabilidad era pequeña.
RESULTADO FINAL: Este año, se presentaron dos en lugar de uno. Ambos fueron atendidos por mí. Está claro, Odraz es única rompiendo estadísticas.
RESULTADO FINAL: Este año, se presentaron dos en lugar de uno. Ambos fueron atendidos por mí. Está claro, Odraz es única rompiendo estadísticas.





