La misma situación de siempre
C. es una compañera de trabajo. Desde que llegó, hará cosa de un año, siempre se ha sentido muy unida a mí, y eso a pesar de la diferencia de caracteres. En los dos últimos meses hemos compartido mucho, tanto que he llegado a confiarme en ella más que en otras personas a las que conozco de más tiempo. Pero hay algo que me cuesta hacerle entender, y es que, lo que yo deseo no tiene por qué ser perjudicial para mí, por el mero hecho de no ser lo que ella quiere.
Y bueno, sigo en las mismas. ¿Existirá alguien en este mundo capaz de llegar a entenderme, o al menos comprenderme, sin tener que facilitar continuamente explicaciones que me cuesta cada vez más dar?
Y bueno, sigo en las mismas. ¿Existirá alguien en este mundo capaz de llegar a entenderme, o al menos comprenderme, sin tener que facilitar continuamente explicaciones que me cuesta cada vez más dar?
Odraz, la más… ¿veloz?
En mis años escolares no es que destacara en los deportes, pero sí que debía reconocerme una aptitud, era extremadamente veloz. Resulté ser la ganadora en un concurso de velocidad entre mis compañeras de curso, y los chicos que por aquel entonces jugaban a hacernos "perrerías" (que por supuesto, no explicaré aquí), para luego huir corriendo fuera de nuestro radio de acción, cuidaban mucho de hacérmelas a mí, porque me sabían capaz de alcanzarles y hacerles recibir su justo castigo.
Hace unos meses, aprovechando el tiempo libre del que por fortuna puedo disfrutar tras un largo tiempo sin poder hacerlo, decidí apuntarme a alguna actividad deportiva.
Días atrás se produjo un cambio de monitor y éste decidió que antes de comenzar debíamos dar cuatro vueltas al pabellón. Así que Odraz, toda obediencia, se dispuso con el mejor de los ánimos a cumplir con su tarea. Durante los primeros segundos todo parecía marchar bien, pero pronto me percaté de algo; un muchacho de unos veinte años me había adelantado!!! y eso no lo podía permitir!!!. Así que aceleré mi marcha tratando de darle alcance. Cierto es, que durante unos instantes logré, si no alcanzarle, situarme aproximadamente a su altura. Pero claro, el chico permanecía tan fresco como el que da un paseo, mientras que mi rostro, intuía, comenzaba a parecerse al pétalo de una amapola, además de padecer una más que evidente falta de oxígeno.
Así que tuve que decidir entre salvar mi orgullo, o salvar a mi pobre corazón de un contratiempo no deseado y bueno, la batalla la perdió mi orgullo.
Y es que razón tenía mi abuelo cuando afirmaba que los años no pasan en balde.
Hace unos meses, aprovechando el tiempo libre del que por fortuna puedo disfrutar tras un largo tiempo sin poder hacerlo, decidí apuntarme a alguna actividad deportiva.
Días atrás se produjo un cambio de monitor y éste decidió que antes de comenzar debíamos dar cuatro vueltas al pabellón. Así que Odraz, toda obediencia, se dispuso con el mejor de los ánimos a cumplir con su tarea. Durante los primeros segundos todo parecía marchar bien, pero pronto me percaté de algo; un muchacho de unos veinte años me había adelantado!!! y eso no lo podía permitir!!!. Así que aceleré mi marcha tratando de darle alcance. Cierto es, que durante unos instantes logré, si no alcanzarle, situarme aproximadamente a su altura. Pero claro, el chico permanecía tan fresco como el que da un paseo, mientras que mi rostro, intuía, comenzaba a parecerse al pétalo de una amapola, además de padecer una más que evidente falta de oxígeno.
Así que tuve que decidir entre salvar mi orgullo, o salvar a mi pobre corazón de un contratiempo no deseado y bueno, la batalla la perdió mi orgullo.
Y es que razón tenía mi abuelo cuando afirmaba que los años no pasan en balde.
Palabras que es mejor no decir
Tardé días en decidirme a escribir aquel mail, pero finalmente lo hice hace un par de días. Empleé demasiado tiempo en redactarlo y encontrar las palabras adecuadas, pero una vez terminado pulsé rápidamente el botón de enviar. Para mi sorpresa, me vi conducida a la página de inicio, perdiendo así todo lo escrito.
Quizás sea porque hay determinadas cuestiones que es preferible mantener en silencio y no revelar.
Quizás sea porque hay determinadas cuestiones que es preferible mantener en silencio y no revelar.
Afectos
Quien me conoce sabe lo importante que es para mí el mar, lo cual se ha visto claramente reflejado en mi blog. Pero, últimamente observo que "otro" se está disputando el "honor" de ser el tema más recurrente de mis posts. Y si lo consigue, será una verdadera victoria, teniendo en cuenta los años que el mar lleva ocupando uno de los mejores lugares de mi corazón.





