7 días
Que me dejo cautivar por imposibles es una realidad incuestionable a estas alturas de mi vida. Caigo rendida ante las comúnmente denominadas "causas perdidas", y es por eso, que en muchas ocasiones me encuentro en la situación harta conocida "Yo en contra del mundo", y eso, la verdad, no siempre es agradable.
Han sido muchas las veces que al defenderlo con tanta fuerza me he encontrado con posturas encontradas, bastante encontradas por cierto, y con alguna que otra recriminación. Y aunque algunas veces debí dar la razón a distintas opiniones, preferí el silencio y hacer uso de ese margen que en mi interior había decido concederle, antes que dar mi brazo a torcer
7 días han pasado ya. Parece poco tiempo, pero a mí me ha parecido una eternidad. Aquel día nada salió como se esperaba, o como YO esperaba. Salí corriendo en pos de mi imposible, aquel que nunca me espera y que me deja sin aliento, el que un día puso mi mundo "patas arriba". Me sentí avergonzada por aquella situación, de mí misma y de lo que estaba haciendo.
Fue entonces cuando decidí parar y tomar aliento. Cuando lo recupere, espero tener la lucidez suficiente que me permita tomar una determinación. Entonces, quizás retome mi carrera, aun sabiendo que nunca llegaré a alcanzarlo, o tal vez mi parada sea definitiva y sólo me reste verle alejarse, hacerse cada vez más pequeño, hasta perderlo ya definitivamente.
He luchado mucho, pero puede que haya llegado el momento de asumir la derrota.
Han sido muchas las veces que al defenderlo con tanta fuerza me he encontrado con posturas encontradas, bastante encontradas por cierto, y con alguna que otra recriminación. Y aunque algunas veces debí dar la razón a distintas opiniones, preferí el silencio y hacer uso de ese margen que en mi interior había decido concederle, antes que dar mi brazo a torcer
7 días han pasado ya. Parece poco tiempo, pero a mí me ha parecido una eternidad. Aquel día nada salió como se esperaba, o como YO esperaba. Salí corriendo en pos de mi imposible, aquel que nunca me espera y que me deja sin aliento, el que un día puso mi mundo "patas arriba". Me sentí avergonzada por aquella situación, de mí misma y de lo que estaba haciendo.
Fue entonces cuando decidí parar y tomar aliento. Cuando lo recupere, espero tener la lucidez suficiente que me permita tomar una determinación. Entonces, quizás retome mi carrera, aun sabiendo que nunca llegaré a alcanzarlo, o tal vez mi parada sea definitiva y sólo me reste verle alejarse, hacerse cada vez más pequeño, hasta perderlo ya definitivamente.
He luchado mucho, pero puede que haya llegado el momento de asumir la derrota.





