La vida sigue igual
El Barça solventó su partido contra el Getafe con más apuros de los deseados. Los culés tuvieron innumerables ocasiones para sentenciar el partido pero al final tuvieron que conformarse con el exiguo 1-0 que desde el minuto dos campeara en el marcador. Ese solitario gol fue obra de Ronaldinho, auténtico protagonista de la noche, ya que fue capaz de lo mejor y de lo peor en los cuarenta minutos que estuvo sobre el campo. Y es que justo antes del descanso el ‘Gaúcho’ fue expulsado tras agredir a Berenguer. Fue la respuesta del crack blaugrana ante las reiteradas patadas y faltas con las que los jugadores del Getafe pararon a los jugadores azulgranas. Pero el choque de trenes no acabó en el terreno de juego, sino que se extendió hasta la sala de prensa donde los dos técnicos se enzarzaron en un cruce de declaraciones que denota la tensión que existe en este final de temporada.
Esa tensión estuvo presente durante los noventa minutos del partido. La excesiva dureza con la que se emplearon los hombres de Bern Schuster fue la tónica general del partido, y esa dureza fue calando poco a poco en los hombre de Rijkaard, que en más de una ocasión realizaron entradas muy feas merecedoras de amonestaciones a medio camino entre la amarilla y la roja. Pero esa labor corresponde a los ‘jueces de negro’ y esos ayer no estuvieron acertados. Pérez Burrull, el árbitro del partido, estuvo demasiado permisivo con las duras entradas que tanto unos como otros sufrieron anoche. Luego acertó con la expulsión de Ronaldinho, pero todo eso se podía haber cortado mucho antes, sin embargo el árbitro no supo imponerse. Tras el partido una duda sobrevoló en la noche barcelonesa, y es que más de uno se preguntó que para no jugarse nada el Getafe, hay que ver cómo ‘peleó’ el partido...
Pero nosotros creemos en la buena fe de las personas, y sólo nos gusta hablar de fútbol. Y en eso el mejor anoche fue el Barça, incluso cuando jugó con diez jugadores siguió controlando el partido, hasta que llegaron los últimos quince minutos en los que el Getafe dispuso de varias claras ocasiones para subir el empate al tanteador. En esos últimos minutos, con el Barça fundido físicamente, tras el tremendo esfuerzo realizado a lo largo del intenso choque contra los ‘azulones’ fueron éstos últimos los que se hicieron con el control del partido y pusieron en más de un aprieto a la defensa culé.
Y eso que todo comenzó muy bien para la ‘parroquia’ culé, que apenas había tomado asiento cuando Ronaldinho subía el 1-0, que a la postre sería definitivo. Mejor imposible arrancaba el partido para los azulgranas, más aún conociendo que el Madrid había solventado con victoria su partido frente al Deportivo. Fue un magnífico
contragolpe propiciado por un robo de balón de Messi que se la entrega rápido a Eto’o, quién no paró hasta que llegó hasta el punto de penalti y le entregó el balón a ‘Ronnie’ para que éste mandara el balón hasta el fondo de las mallas a placer. Pero los hombres de Rijkaard no se conformaron con eso, y durante la primera parte el control blaugrana fue una constante. De todos los colores las tuvieron los delanteros culés pero la puntería les fue ayer esquiva y no consiguió ‘matar’ el partido.
A pesar de eso, el Barça no pasaba apuros por que el Getafe estaba más preocupado de frenar a los jugadores azulgranas a base de agarrones y patadas desmedidas, que por crear fútbol y buscar la portería de Víctor Valdés. Pero el partido se complicó con la expulsión de Ronaldinho, expulsión justa, que algunos como Rijkaard no acabaron de entender. Tampoco es comprensible que un crack como ‘Ronnie’ se revele de esa manera ante un rival y deje ‘cojo’ a su equipo para el decisivo partido de la próxima jornada ante el Español. Eso si sólo le sancionan con un partido...
Pese al contratiempo de la expulsión el Barça siguió a lo suyo y las oportunidades seguían teniendo color azulgrana, aunque el Getafe se iba sintiendo más cómodo y poco a poco iba creyendo en sus posibilidades. Entre tanto el Barça no acababa de rematar a su rival y acabó pagando el desgaste realizado durante todo ese tiempo. Los últimos veinte minutos fueron agónicos, y el Camp Nou terminó pidiendo la hora. Una vez más el sufrimiento se apoderó del alma culé y el final del partido se celebró como si de un título se tratara.
En definitiva lo único que consiguió anoche el Barça fue seguir la estela del Madrid. La presión sobre el líder es lo único que le queda a los de Rijkaard para soñar con la Liga. Bueno la presión, y la esperanza de que el Madrid falle en algunos de los dos partidos que quedan. Por que después de 36 jornadas, la liga se decidirá en 180 minutos apasionantes en los que volveremos a hablar de maletines y primas, de errores arbitrares y decisiones polémicas, y sobre todo de fútbol. Demostrando una vez más la grandeza de este deporte. Hasta entonces, la vida sigue igual.

Esa tensión estuvo presente durante los noventa minutos del partido. La excesiva dureza con la que se emplearon los hombres de Bern Schuster fue la tónica general del partido, y esa dureza fue calando poco a poco en los hombre de Rijkaard, que en más de una ocasión realizaron entradas muy feas merecedoras de amonestaciones a medio camino entre la amarilla y la roja. Pero esa labor corresponde a los ‘jueces de negro’ y esos ayer no estuvieron acertados. Pérez Burrull, el árbitro del partido, estuvo demasiado permisivo con las duras entradas que tanto unos como otros sufrieron anoche. Luego acertó con la expulsión de Ronaldinho, pero todo eso se podía haber cortado mucho antes, sin embargo el árbitro no supo imponerse. Tras el partido una duda sobrevoló en la noche barcelonesa, y es que más de uno se preguntó que para no jugarse nada el Getafe, hay que ver cómo ‘peleó’ el partido...
Pero nosotros creemos en la buena fe de las personas, y sólo nos gusta hablar de fútbol. Y en eso el mejor anoche fue el Barça, incluso cuando jugó con diez jugadores siguió controlando el partido, hasta que llegaron los últimos quince minutos en los que el Getafe dispuso de varias claras ocasiones para subir el empate al tanteador. En esos últimos minutos, con el Barça fundido físicamente, tras el tremendo esfuerzo realizado a lo largo del intenso choque contra los ‘azulones’ fueron éstos últimos los que se hicieron con el control del partido y pusieron en más de un aprieto a la defensa culé.
Y eso que todo comenzó muy bien para la ‘parroquia’ culé, que apenas había tomado asiento cuando Ronaldinho subía el 1-0, que a la postre sería definitivo. Mejor imposible arrancaba el partido para los azulgranas, más aún conociendo que el Madrid había solventado con victoria su partido frente al Deportivo. Fue un magnífico
contragolpe propiciado por un robo de balón de Messi que se la entrega rápido a Eto’o, quién no paró hasta que llegó hasta el punto de penalti y le entregó el balón a ‘Ronnie’ para que éste mandara el balón hasta el fondo de las mallas a placer. Pero los hombres de Rijkaard no se conformaron con eso, y durante la primera parte el control blaugrana fue una constante. De todos los colores las tuvieron los delanteros culés pero la puntería les fue ayer esquiva y no consiguió ‘matar’ el partido.A pesar de eso, el Barça no pasaba apuros por que el Getafe estaba más preocupado de frenar a los jugadores azulgranas a base de agarrones y patadas desmedidas, que por crear fútbol y buscar la portería de Víctor Valdés. Pero el partido se complicó con la expulsión de Ronaldinho, expulsión justa, que algunos como Rijkaard no acabaron de entender. Tampoco es comprensible que un crack como ‘Ronnie’ se revele de esa manera ante un rival y deje ‘cojo’ a su equipo para el decisivo partido de la próxima jornada ante el Español. Eso si sólo le sancionan con un partido...
Pese al contratiempo de la expulsión el Barça siguió a lo suyo y las oportunidades seguían teniendo color azulgrana, aunque el Getafe se iba sintiendo más cómodo y poco a poco iba creyendo en sus posibilidades. Entre tanto el Barça no acababa de rematar a su rival y acabó pagando el desgaste realizado durante todo ese tiempo. Los últimos veinte minutos fueron agónicos, y el Camp Nou terminó pidiendo la hora. Una vez más el sufrimiento se apoderó del alma culé y el final del partido se celebró como si de un título se tratara.
En definitiva lo único que consiguió anoche el Barça fue seguir la estela del Madrid. La presión sobre el líder es lo único que le queda a los de Rijkaard para soñar con la Liga. Bueno la presión, y la esperanza de que el Madrid falle en algunos de los dos partidos que quedan. Por que después de 36 jornadas, la liga se decidirá en 180 minutos apasionantes en los que volveremos a hablar de maletines y primas, de errores arbitrares y decisiones polémicas, y sobre todo de fútbol. Demostrando una vez más la grandeza de este deporte. Hasta entonces, la vida sigue igual.





