Esto lo encontré en una web de esas que hacen I-Ching automático... Es el comentario al hexagrama 61, La Verdad Interior. Me ha gustado lo que dice, más como algo sobre lo que pensar que como vaticinio o como 'diagnóstico' personal.
El viento remueve la superficie del lago: se manifiestan efectos visibles de lo invisible. La sinceridad profunda, junto con la suavidad y la serenidad, es la base de la confianza recíproca. La verdad interior permite llegar a influenciar hasta los animales menos espirituales (cerdos y peces). En el hexagrama se ven trazos firmes arriba y abajo, mientras que el centro se halla abierto. Queda claro que el corazón ha de estar libre de prejuicios para acoger la verdad. Como en el huevo, es necesario que la fuerza de lo luminoso actúe desde fuera de forma vivificante, pero dentro debe existir un germen de vida. Cuando la verdad interior alcanza cierto grado puede generar influencia incluso sobre los seres menos sensibles. Cuando tenemos que tratar con personas muy difíciles, el secreto del éxito consiste en encontrar el camino de acceso a su ánimo. Interiormente hay que librarse de los prejuicios para que la personalidad del otro ejerza su influencia con naturalidad; entonces podremos comprenderle, conseguir su intimidad, e influenciarle. Una vez hecho esto, ya no tendremos impedimentos y podremos emprender acciones de riesgo con éxito. Pero se ha de entender que la fuerza de la verdad interior se basa en la comunidad de intereses, en la solidaridad, no en compartir una cierta intimidad. Es necesaria la rectitud. Se habrá de tomar decisiones importantes y arriesgadas, y mantener un comportamiento firme y constante. Actúe con hechos y olvide el encanto de las palabras y el placer de las intenciones. Cuando el noble ha de juzgar faltas cometidas por hombres, trata de penetrar en su fuero interno con gran comprensión. La más elevada comprensión, que sabe perdonar, se consideraba en la antigua China como la más alta justicia. No se temían abusos pues estas decisiones eran fruto de una claridad superior y no de la flaqueza.
También podría este texto tener otras funciones: si uno estuviera más preocupado en engañar o manipular a la gente, también encontraría aquí alguna indicación. Es el signo de los tiempos: las dos caras de la moneda no sólo están presentes en todo, sino que se hacen evidentes, con entrega saltan ante los ojos... Se diría que no dejan sitio a las excusas, pero lo que van arrinconando es la piedad por más que pronto surjan las excusas de que sólo pretendían sacarle lustre... (Es mi opinión; son hipócritas.) Sea como sea no es tiempo para crédulos, ingenuos o despistados. Quizás por eso me guste este comentario; porque habla de la verdad interior, individual, más allá de los gestos y las palabras. Es por la cara de la moneda, y no por la cruz, por lo que traigo el texto.