Se llama Calcetines

Una mañana de principios de julio apareció mi hijo con una gatita que cabía en sus manos. Vino con un "papá, andaba por la calle, la van a atropellar"... Le pusimos comida y agua y se quedó. La veterinaria, cuando la vió por primera vez el 10 de julio estimó que tendría alrededor de dos meses. Nacida pues, el 10 de mayo.
Es bella, ágil, viva, traviesa, cariñosa, juguetona... Agradecida.
Es curioso lo que sucede con los animales. Les das ternura, quizás muchísima menos que a otros animales erguidos, de dos patas, y te devuelven amor a raudales.
Hizo buenas migas con Pardita (donde va la mayor va la pequeña), aunque no tanto con Blanca. Ya se sabe que los gatos son territoriales, aunque Blanca no parece recordar que a ella la aceptó Pardita, a la hora de aplicar los mismos criterios con Calcetines; pero parece no importarle. Cuando la ve va hacia ella a intentar jugar. Las más de las veces Blanca pega un bufido y se aleja como alma que lleva el demonio. Otras, ahora más, la acepta a regañadientes, comparten el espacio, se duermen en sillas próximas. Paso a paso.
Los perros ¡para qué decir!, se dejan hacer lo que ella quiere. Muchas veces la encuentro a su lado tomando el sol con ellos.
Pero ha venido a quedarse en nuestros corazones y se ha quedado. Mi compañera la acepta pese a las reservas iniciales ¿cómo no habría de hacerlo cuando se pone en su regazo y se duerme bajo el caracoleo de sus caricias en su pelo?
Mi hijo la coloca sobre sus piernas y la acaricia. Ella juega con él, le agarra las manos con sus almohadillas (nunca saca las uñas) y le muerde, bocaditos de juego... Con él tiene química ¿quizás lo reconoce como su salvador?
A mí me adora, me obedece... Y al final del día, cuando saco por última vez a mis perros para que echen su última meada, ella está esperando para venir con nosotros y con su inseparable Pardita. Es curioso, cuando menos, ver a alguien que pasea a dos perros y lleva dos gatas detrás siguiéndolos.
Hoy me apetecía rendirle un pequeño homenaje, decir en un sitio donde ella no podrá acceder, lo que le demuestro cada día desde que es nuestra: Que la quiero.
Hoy me apetecería que la gente fuera igual de honesta, igual de generosa y altruista que mi Calcetines.
¡Otro gallo nos cantaría!
Que quede entre nosotros





