logotipo

img_google
Mi entrega
el camino junto a mi Dueño Phetsha... una FARSA muy bien montada por ese hombre...
Sindicación
 
Hoy
A veces me entra ansiedad... temor a fracasar, a defraudarle, a El y a mí misma claro. No estoy haciendo las pocas cosas que me pide dándole vueltas, repensándolo y “obligándome”... las estoy haciendo porque me nacen, porque no dudo en que quiero hacerlas y que las deseo porque es lo que El desea, no como en alguna que otra ocasión anterior en que yo me obligaba porque sí, porque era la sumisa y tenía que ser así, sin desearlo realmente, sin estar entregada.

Ahora es distinto. Me siento unida a mi Amo, a Phetsha, atada a su voluntad poco a poco y cada día un poco más. Pasito a pasito, cada día más suya. Y reconozco que no esperaba que fuese algo tan intenso a estas alturas.

Sí. Es mi Amo y lo digo siendo plenamente consciente de lo que significa. Y es lo que quiero ser... su gata.

Cada día me siento más feliz (y eso que no estamos juntos aún) y cuando no está, cuando no tengo noticias suyas le echo tanto en falta que me invade esa tristeza que hacía mucho que no sentía... como me dijo sonriendo un día “es que no voy a poder ponerme ni enfermo...”

No quiero tener la dependencia que tuve con mi primer Amo (bueno, yo no la cree, me la creó él, era su estilo... me voy a abstener de hablar más de ese personaje... que me “enciendo” y me pongo “de mal café”), porque sería un tremendo error, pero que me hace falta su presencia no puedo negarlo. Y que cada día que pasa me doy más cuenta de que estoy a sus pies más de lo que pensaba, que no soy consciente del nivel de mi entrega en realidad. Y eso me asusta un poco a la vez que me hace feliz. Me asusta porque es lo que deseo pero... es que aún no está aquí y me da pánico sólo con pensar que puede complicarse de nuevo el tema y aplazarse.

Y cuando venga todo será distinto, todo cambiará, dará un giro radical... ya no será una comunicación telefónica o vía Internet tan placentera y frustrante a la vez, sino que será un cara a cara continuo y aquí no valdrán miedos, ni vacilaciones ni historias.

Ahora sólo me queda calmar la ansiedad de estos aproximadamente 10 días hasta que venga y tener paciencia. Y desear cada día más ese día y los que vendrán después, juntos, aprendiendo a complacerle, haciendo crecer mi entrega hacia El.
No