En fin... aqui estamos II
continuo...sin despertar de mis sueños....
Sindicación
 
Un poquito mas de luz.



Empiezan a florecer los almendros, miles de flores se extienden en las ramas de los campos de este árbol tan hermoso. Desde luego se nota la zona en la que vivo, porque te puedes encontrar estos paisajes tan hermosos en cualquier esquina.

He salido ha hacer unas fotos, pero es que últimamente no me siento muy motivada.
Demasiados problemas en los últimos meses. Siempre hay uno nuevo acechando en la próxima esquina. Tengo que salir mas, me siento atrapada en el trabajo y los recuerdos melancólicos de las desgracias que me han perseguido últimamente. El estrés me acecha a cada momento.

Llega la primavera un poco anticipada, las flores adornan los paisajes y a pesar de la falta de lluvia, el campo está un poquito más verde. El calorcito empieza a apretar, tengo ganas de bajar a pasear a la playa, a la montaña y visitar sitios nuevos…

Tengo ganas de que los días sean más largos, para poder disfrutar un poquito más de las últimas horas del día. Demasiado oscuro, demasiado frío. Siempre he pensado ser una persona de esas que llaman de “calor” Yo soy mas de calor, el sol me inyecta energía y fuerza para sonreír y tomarme las cosas con mas filosofía.

Me apetece ver la lluvia, hace mucho que ya no nos regala el cielo unos días lluviosos para disfrutar, el campo lo necesita, al pasear por el campo puedes notar el polvo en el aire. No sé donde vamos a llegar, sabemos que nos cargamos lo que nos mantiene vivos y seguimos hacia delante al suicidio. Me recuerda a esa frase que dice que perro fiel no muerde la mano que le alimenta.

Pero en fin, llega la primavera, y el sol influye en nuestro ánimo, la gente empieza a sonreír un poquito más y a disfrutar del brillo del sol en el firmamento.
 
Uno más....


Uno más, uno lleno de experiencias, de vida, de historias, de ilusiones, amor y miles de cosas más.

Entre amigos una cena en casa puede ser una de las fiestas mas amenas, el lugar perfecto para el día perfecto.

Esta música, una dedicatoria, un amor, una sonrisa. Que bonito es haber compartido este día contigo cariño... yo también te quiero.

Susie

 
Como una flor...


Atado en las cadenas de la impotencia,
luchando día a día por una vida mejor,
paciente en la espera de tu libertad…

Fuerte, erguido camina,
Porque nada puede arrebatarte tu dignidad,
nada puede arrancar tus pensamientos,
nada puede quitar de tu alma la nobleza que Dios te dio.

Con paciencia, día a día, a tu lado espero,
espero que por fin, tus alas se abran y te eleven al firmamento,
y ese día espero estar a tu lado para planear juntos,
perdiéndonos en el firmamento entre los colores del atardecer,
hasta que un día nos separe la muerte,
y emprendamos un nuevo viaje, hasta que nuestras almas,
al fin se unan para seguir volando en el azul inmenso.

Levanta tu frente, y mira hacia delante,
no dejes que tus ojos se cieguen con los obstáculos
que entorpecen tu camino hacia la meta.

No escuches los gritos de aquel que no comprende,
Pero enséñale que es entereza, pues la meta está cercana.

Amor, amor de mi vida,
cuando estás en un momento bajo,
no mires hacia arriba, pues no encontrarás mis ojos,
mira al frente porque allí estoy buscando los tuyos,
tendiéndote la mano para ayudarte a levantar el vuelo.

Verás, veras que un día, cuando cruces el umbral,
y por fin, tu alma se levante, como una flor abriéndose,
sentirás que el peso de este yugo cruel,
se cae entre los pétalos, de una flor madura y bella.

Susie

 
Feliz Navidad




En estas fechas tan señaladas…. Je je parece el discurso del Rey en Navidad.

Bueno, que llega la Navidad, que el ambiente está lleno de ilusión y felicidad por compartir un año más estas fiestas tan especiales con la familia.

Los arbolitos y las luces adornan los paisajes, la luz que emana de estas pequeñas bombillitas, hace que se pinten las calles y los hogares con un color especial.

Los niños escriben sus cartas a los Reyes Magos, los padres compran y preparan la cena de Navidad. La ilusión de los más pequeños está servida, compramos el décimo de turno y caminamos con los ojos brillantes a cualquier parte que vamos.

Hace frío, pero el calor de las fiestas nos mantiene vivos.

Como siempre, algunos guiados por su fe, celebrarán el nacimiento de un Salvador, Jesús, el Cristo, otros, seguirán la tradición por costumbre, los hay que celebran otros eventos religiosos, hasta algunos odiarán la Navidad no disfrutando de las fechas.

Algunos personajes se vuelven locos comprando y comprando, después de todo, la sociedad hace de estas fechas algo comercial, quejándose después que esto sucede.
Otros compran lo necesario para no caer en este error y ponen más énfasis en su fe y el calor de la familia.

Será tiempo de conversar, cantar, bailar, reír, recordar a aquellos que ya no están y como nos hacían sentir, es una manera preciosa de mantener vivo el recuerdo de los que se fueron y dejaron su legado de vivencias tras ellos.

A todos, hagáis lo que hagáis, os deseo unas Felices Fiestas junto a los vuestros, que podáis disfrutar de verdad del calor del hogar y de vuestras familias.

Susie


 
Querida Abuelita


Querida abuelita:

Han pasado ya ocho días, desde que tu alma se liberó de las ataduras de tu cuerpo enfermo y anciano. El dolor, se acabó para ti, y comenzó para aquellos que te aman tanto.

Te vi, allí, a través de un cristal frío, y pensé que al fin podías dormir tranquila y feliz.
Parecías tan descansada, tan en paz al fin… El río salvaje que emanaba de tu manantial de vida, fue convirtiéndose en una hilera casi invisible, débil y dolorosa, que llegó al final de camino seca, sin fuerzas.

Quise arrancar de tus labios una sonrisa, romper la monotonía de tu enfermedad con unas sonoras carcajadas, como solía hacer cuando iba a visitarte. La complicidad entre las dos era tan sutil, como divertida. Pero sabía que esas carcajadas habían dejado de poner color a tus momentos, y por lo tanto, mi corazón no disfrutará ya en esta vida de esos momentos entre las dos.

Abuelita, preciosa y maravillosa abuelita, tu corazón era tierno y compasivo. Fuiste la mujer más fuerte que jamás he conocido, te aferraste a la vida y a los tuyos hasta el último momento. Fue difícil dejarnos atrás, pero hoy se que tu alma libre de yugos vuela libre, al fin, entre aquellos que se fueron antes que tu, y que vinieron por ti, para que tu partida fuese mucho mas amena.

Cuantos momentos disfrutados a tu lado, cuanta felicidad sembraste en el campo de mi vida, abuelita. El recuerdo, eso es lo que nunca abandonará mi corazón, y las flores de tu cariño incondicional, al menos en mi corazón, florecerán día a día. Tus manos, benditas, que acariciaron mi carita de niña y sujetaron mis manos de mujer. Tus ojos que brillaban de alegría cuando entraba por la puerta, tus labios que me dieron besos tiernos y calurosos. Tus brazos y tu pecho, llenos de un amor templado y tranquilizador.
Ah, y aquellos momentos, cuando tu ironía sacabas las risotadas aunque estuviera llorando de rabia. Los momentos en la cocina, cuando hacíamos dulces, pucheros, o cualquier otra cosa que me hacía saltar de impaciencia, manos artesanas, trabajadoras, suaves y expertas, llenas de amor.

Ay abuelita de mi corazón, no volverán mis labios a posarse en tus mejillas, ni podré acariciar tu pelo mientras que me susurras cositas al oído. Eres una de las personas mas importantes de mi vida, y ya no podrán mis ojos posarse en tus mejillas, ni mirarte a los ojos y comprender tus pensamientos al verlos brillar.

Sentada en la puerta de la casa vi ese coche venir, y entonces fue cuando supe que el fin de ver tu carita había llegado y rompí a llorar de dolor con rabia y frustración. No pude soportar la idea de no volver a verte abuelita, aunque espero que cuando llegue mi hora, tu serás la primera persona que encontraré con los brazos abierto recibiendo mi alma.

Cuando todo se acabó, olí tu ropa y las lágrimas resbalaban en mis mejillas como bolas de cristal líquido. Sabía que te voy a echar de menos, pero también sabía que tu sufrimiento era inmenso al final y que para ti, la muerte de la carne era la libertad de tu alma y el final de tu pesadilla. Intenté no ser egoísta, y pensar en el fin de tu calvario, le di gracias a Dios, por terminar tu agonía, y llevarte entre sus brazos para darle descanso a tu alma cansada.

Jamás podré olvidarte abuelita, te amo mucho, todavía, porque el amor es infinito y no tiene fin jamás. Tu recuerdo me acompañará día a día, pensaré en ti y todas esas experiencias maravillosas que vivimos juntas, las cosas que aprendí de ti, tu cariño. Eres como la tempestad que viene arrasando, y cuando te vas, todo lo que dejas atrás deja huella, pero una maravillosa huella que jamás será borrada de mi corazón.

Me cuesta terminar lo que escribo, quizás porque se que he dejado mucho en el tintero, podría escribir por horas de mis pensamientos, pero, quiero que sepas como me siento, aunque ya quizás, no puedas escucharlo de mi propia boca, al menos por ahora. Te echo de menos abuelita, y se que ahora cada vez que coja el coche para ir al pueblo, no podré verte, ni abrazarte, ni bromear contigo. No podré abuelita, porque tú ya te has ido, o al menos tu cuerpo lo ha hecho, porque tu presencia está siempre con los que amas y te aman. Hasta pronto abuelita, solo Dios sabe cuando podré verte de nuevo, y espero que ese día sea, para nosotras, el rencuentro feliz y lleno de amor que anhela mi corazón. De mi parte, da todo el cariño a los que ahora comparten contigo sus días, aquel, que ha mis días de felicidad al pronunciar “abuela” cada vez que te abrazaba., tan orgullosa de poder tener una abuela tan maravillosa como tu y una mujer tan hermosa en mi vida.

Susie