Un poquito mas de luz.

Empiezan a florecer los almendros, miles de flores se extienden en las ramas de los campos de este árbol tan hermoso. Desde luego se nota la zona en la que vivo, porque te puedes encontrar estos paisajes tan hermosos en cualquier esquina.
He salido ha hacer unas fotos, pero es que últimamente no me siento muy motivada.
Demasiados problemas en los últimos meses. Siempre hay uno nuevo acechando en la próxima esquina. Tengo que salir mas, me siento atrapada en el trabajo y los recuerdos melancólicos de las desgracias que me han perseguido últimamente. El estrés me acecha a cada momento.
Llega la primavera un poco anticipada, las flores adornan los paisajes y a pesar de la falta de lluvia, el campo está un poquito más verde. El calorcito empieza a apretar, tengo ganas de bajar a pasear a la playa, a la montaña y visitar sitios nuevos…
Tengo ganas de que los días sean más largos, para poder disfrutar un poquito más de las últimas horas del día. Demasiado oscuro, demasiado frío. Siempre he pensado ser una persona de esas que llaman de “calor” Yo soy mas de calor, el sol me inyecta energía y fuerza para sonreír y tomarme las cosas con mas filosofía.
Me apetece ver la lluvia, hace mucho que ya no nos regala el cielo unos días lluviosos para disfrutar, el campo lo necesita, al pasear por el campo puedes notar el polvo en el aire. No sé donde vamos a llegar, sabemos que nos cargamos lo que nos mantiene vivos y seguimos hacia delante al suicidio. Me recuerda a esa frase que dice que perro fiel no muerde la mano que le alimenta.
Pero en fin, llega la primavera, y el sol influye en nuestro ánimo, la gente empieza a sonreír un poquito más y a disfrutar del brillo del sol en el firmamento.





