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VIAJAR EN UN RAYO DE LUZ
Anécdotas sobre esos Viajeros llamados por la medicina "pacientes psiquiátricos"
Acerca de
Diario del Gran Viajero, alguien que envidia a los verdaderos Viajeros y se esconde tras un eufemismo falso.

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ÍNDICE (> 51)
Sindicación y Notas
 
IN MEMORIAM x 2
Anécdota nº 57

«En los velorios, el progreso de la corrupción hace que el muerto recupere sus caras anteriores.»
El Zahir, dentro de El Aleph, Jorge Luis Borges


Cuántas veces habremos escuchado comentarios relacionados con la muerte que nos producen, las más de las veces, cierta hilaridad.

A mi hay una que me repatea, del tipo es ley de vida (esta es la que más), y es aquella de con todo lo que tenía y se cuidaba, y va y se muere de esto o aquello. Uno se muere y punto. Sí, si te cuidas quizás alcances a ver algunos amaneceres más; pero si pierdes a los chinos, has perdido y no hay razones ocultas.

Este año, casualidades de la realidad, he ido de velatorio en velatorio y de mes en mes. De momento, estamos en mayo y deseo que la cosa se acabe aquí: cuatro en un año creo que ya han sobrepasado el cupo.

Uno de ellos ha sido un amigo que me enseñó demasiado en uno de mis primeros trabajos: nada que ver con el actual, sino de comercial practicando lo que el gremio llama "puerta fría", que nos encargamos de modificar a placer (y de espaldas al jefe) para pasar de ser considerados unos pesados a ser personas apreciadas, con clientes que todavía hoy me saludan cuando me cruzo con ellos por la calle: suyo ha sido buena parte del mérito de conseguir que aprendiera a escuchar a la gente y ofrecerles, en realidad, todo lo que pudiese ofrecerles. Después de salir del tanatorio, reflexionaba que estaba seguro de que si trabajo, pienso y actúo como lo hago con los Viajeros, es en buena parte gracias a sus detalles y sus enseñanzas. Como muchas veces te decía (y tanta rabia te daba), ¡gracias de nuevo, maestro!

Pero volviendo al mundo de los Viajeros, este mes pasado una apreciada Viajera se fue casi como llegó: sin hacer demasiado ruido. Y es en su caso en el que se dieron esas sentencias prefabricadas de las que hablaba antes: la mujer tenía de todo, además de la enfermedad mental diagnosticada; casi se diría que su historial era un manual diagnóstico. Y va y, como si hubiese sido culpa suya, y se muere de lo que menos se lo esperaba uno.

No me gusta embadurnar con halagos a los que ya no están, pero debo reconocer que, en tu caso, ha sido admirable ver cómo, con todo lo que tenías encima, pocas veces perdiste la sonrisa y la risa que hacía saltar todo tu cuerpo. Me quedo con haber visto cómo tu exigencia inicial fue pasando lentamente a un aprecio por los que mostrábamos algo por ti. Así que me gustó comprobar que, lejos del rigor mortis, en tu velatorio tu borgiana cara anterior la dominaba una sonrisa sincera. No has tenido la vida que soñabas, pero te vas volando... y riendo. ¡No esperaba menos de ti!

Aprendo, siempre aprendo...

N.E.S. (1942-2007)


 
APRENDIENDO A SER MÁQUINA
Anécdota nº 56

Muchas veces, para ayudar a un Viajero a “corregir” ciertos comportamientos más o menos incorrectos en la vida real, se utilizan establecimientos de rutinas inamovibles. Todo ello, con el deseo de esperar a que, ni que sea por aburrimiento, acabe aceptando que en el aquí y ahora no debería actuar así. Vaya de antemano que no es, ni de lejos, el método que me gusta utilizar; pero entiendo que el respeto a las jerarquías entre colegas (no siempre verticales, muchísimas veces son horizontales: entre los propios compañeros) te obligan a dejarte a llevar por la corriente...

En el caso de un apreciado Viajero habíamos marcado, de común acuerdo, establecer una rutina matutina para reducir al máximo ciertas conductas valoradas como disruptivas. Y como hecha la ley, hecha la trampa, llega un momento que la picaresca acaba emergiendo; casi como necesidad de recordar que no somos máquinas y necesitamos saltarnos unas férreas normas con base en un más aún férreo horario. A título personal, a todas luces, absurdo.

Durante mucho tiempo, por pura casualidad, nuestro protagonista anduvo sin reloj por una avería que no valía la pena arreglar. Y así, atendió al deber de cumplir sus particulares obligaciones confiando en nosotros o interpretando, a su manera, los relojes que cuelgan por las paredes. Hasta que tuvo un nuevo reloj de muñeca digital. Resulta curioso, porque lo quería con saetas: los números, enormes según la moda, no permiten interpretación adecuada a sus intereses...

Y nos devolvió la piedra... Una mañana, nos pedía lo que le tocaba a cierta hora exacta. Cuando le avisamos de que aún faltaban diez minutos (nuestra costumbre de redondear), miró su flamante reloj y nos soltó: ¡no, diez no! ¡faltan menos de nueve!

Nadie debería aprender a ser como una máquina, porque no sirve para nada. Y después de reírnos todos, incluido él, nos saltamos la norma y le dimos lo que reclamaba. ¡Qué bien que sienta transgredir lo establecido!

 
LA MEMORIA QUE NO SE PIERDE (enviado por Arantxa)
Anécdota nº 55

Primeramente felicitarte por tu gran trabajo... y seguidamente decirte que he podido vivir en primera persona, el sorprendente poder de los recuerdos, y que por eso, precisamente, esta ha sido una de las anécdotas que más me han gustado.

Solamente quería decirte que, no hace falta sufrir algún tipo de demencia, para poder observar ese algo superior, que nos conecta a modo de recuerdos, con nuestro pasado, con nuestra vida...

Te cuento...

Mi tío, sufrió un brutal accidente hace 10 años, perdió masa encefálica y estuvo en coma durante más de medio año (primeramente pasó por un coma profundo, para luego, pasar por el coma y acabar despertando)...

En fin... que cuando se despertó y empezó a hablar, toda su vida (en ese momento) giraba a través de sus recuerdos: no reconocía a sus hijos, ni mujer, ni hermanos, ni padres... pero era capaz de describirte perfectamente, la casa donde vivía cuando era niño (sólo estuvo hasta los 3 años!!!)...

A día de hoy, ese accidente, le ha dejado con 20 años de amnesia (no recuerda el nacimiento de sus hijos, ni sus comuniones, ni su trabajo, ni los amigos que hizo durante aquellos años)... en cambio, puede nombrarte de un tirón, los nombres y apellidos, de los profesores que más le gustaban, los juegos compartidos con sus hermanos, etc., etc., etc...

Pues ya ves... aún queda mucho por investigar...

Muchas gracias, Arantxa. Sabes que me da especial ilusión saber de ti de vez en cuando.