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la aventura de la vida
apuntes sobre sexo, espiritualidad y relaciones
Acerca de
Me gusta navegar a vela. Me gusta leer. Me gusta bailar. Me gusta María. Cómo se mueve, cómo se ríe. Por ella me he venido a Madrid. Soy vegetariano que a veces come pescado y bebe alcohol. Me gusta Osho, y sus meditaciones, y sus palabras. Era culto, erudito, pero se me está olvidando todo. Me gusta la poesía: leerla, escribirla, vivirla. Me gusta pasear por Bilbao (es que vivía ahí). Y me gusta el cielo azul de Madrid.
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¿Okupas?
Se pregunta Jordi cómo he conseguido decidirme tan rápido entre Andrea y Ana. Yo también me lo pregunto.
Y la respuesta que se me ocurre es que sólo la mente duda. El corazón no (eso no quiere decir que no me liaria con Andrea, disfruto de su compañía, de su conversación y su sabiduría, y por lo que me conozco sé que pocas veces he dicho que no a un buen polvo, aunque no estuviera dentro de lo correcto). Simplemente es algo que en mi corazón ya sé. Pero me reservo el derecho de cambiar de opinión. Que nunca mis palabras me aten a determinada decisión, si después la siento errónea.

Hay una historia de un hombre anciano que descubre que su gurú es un falso gurú. Y le dice a un amigo: No sé si tengo tiempo para cambiar, ya soy muy mayor, y a mi edad ya no me gustan los cambios. El amigo le responde: precisamente porque eres viejo no puedes esperar a dejarle. Si fueras joven tendrías margen para seguir equivocado un tiempo, pero ya eres viejo y el tiempo se te acaba.

Espero que no me pase eso a mí!

he leído en el periódico una noticia que me ha llamado la atención, y que me plantea muchos interrogantes, si sabéis más del caso me gustaría enterarme. La noticia reza así:
"Okupas armados desalojan de sus casas a veinte familias de un pueblo de Granada". Alrededor de 20 familias de Jun (Granada) han sido desalojadas esta semana de sus casas a la fuerza por un grupo de "okupas" que se ha atrincherado en los tres edificios contiguos al ayuntamiento. (...) El grupo de "okupas" procede del barrio marginal de La Cartuja, en Granada, y justifican su acción diciendo que ellos también fueron desalojados de sus viviendas por mafiosos rumanos.

La imagen que me viene es la de un pueblo del Salvaje y Lejano Oeste, donde los malos (poco que ver con el movimiento okupa que yo conozco) ganan cuando son más que los buenos (sólo y siempre al principio de la peli, al final las cosas cambiarán).
Y se me hace raro casar las dos imágenes en la España de hoy. Pero la realidad siempre supera a la ficción, y además se nutre de ella.
Y yo me pregunto: ¿Quiénes son esos "okupas"? ¿Qué pasa con los vecinos resistentes? ¿Dejaría yo que un "okupa" de estos me echara de casa, utilizara mi ordenador y todo lo que tengo mientras yo me jodo en la calle? ¿Dejaría que eso pasara pacíficamente, sin intentar atacarle, resistir, pegarle, matarle?
Y todas mis ideas de amor, paz y libertad se verían francamente comprometidas...
 
aita
Hoy también vuelan las palabras.
Tenía una cita que no he podido cumplir: no he podido ir a la fiesta del kiwi. Es una cita anual, con un amigo, Gabriel, que tiene una hectárea de kiwis, y el día de la recolección hacemos (este año hacen) una fiesta todos los amigos: por la mañana se trabaja recogiendo lo que se puede recoger, y luego una comida en el pabellón, para acabar con un baile con cadeneta por los caseríos del barrio...
Pero he tenido que encargarme de un par de cosas para el velero, y ya la mañana ha avanzado demasiado para llegarme hasta allí.
Así que le visitaré a la vuelta del viaje a Galicia.
Y también he visitado la tumba de mi padre. Hay quien dice que en Occidente tratamos mal a nuestros muertos: les ponemos una lápida para que no puedan salir, y sólo nos acordamos de ellos una vez al año, por estas fechas (y con eso del puente, muchos como yo un poco antes o un poco después). Cuando estuve en la India, hace un par de años, eso era muy diferente: en todas partes había fotos de los padres abuelos... y las flores (qué maravilla las flores sus colores sus olores su variedad) siempre les acompañaban.
Mi padre murió de cáncer en 2001, el último día del año. Siempre lo recordaré: él había ingresado (era la primera vez que ingresaba, le habían dado quimio y radioterapia, pero era la primera vez que ingresaba); yo estaba trabajando. De pronto, sentí algo, algo fuerte. Y me levanté del ordenador, le dije al jefe que me iba al hospital a ver a mi padre, y me marché.
Cuando llegué, acababa de morir. Y estaba solo. Mi tía y mi madre, que le habían acompañado, habían salido para informar. Y me lo encontré allí, solo, y me pareció un regalo. Ese momento de "intimidad", su cuerpo y yo. Le hablé. Me despedí de él. Le dije que no tuviera miedo. Y lloré. Lloré por mí, no por él.
Y cuando me miro al espejo, sé que él está dentro de mí. Una parte de mí es él. Y cuando disfruto, también lo hago en su honor. Se pasó la vida trabajando, y poco después de jubilarse murió. Que mi placer y mi disfrute sirvan para que todo lo que él hizo tenga sentido.
 
wim mertens y el arroz
¡Cómo me gusta el último disco de Wim Mertens!
Me dejo encandilar por su extraña voz, y las notas vaporosas de su piano mueven mi cuerpo (cabeza-tronco-piernas-brazos) como si fueran algas al son de las olas, me dejo llevar bailando por la sala, en un estado cierto de enajenación (¿quién soy yo cuando estoy fuera de mí? como cantaba Battiato), las notas llegan a los dedos de las manos, a la nuca, me acunan y me disgregan.
Y me viene al recuerdo del paladar el arroz de hoy. ¡Buenísimo! Me ha quedado muy rico, pero el caso es que no sé exactamente por qué. La pimienta negra le ha dado un punto. ¿Habrán sido los tres tomatitos de rama maduros que le he echado? Los tenía en la nevera a punto de pasarse, y los he añadido sin más. Si habéis sido vosotros, gracias, me habéis hecho la comida de hoy deliciosa. Un punto de casi socarrat también ha aportado su gracia. En fin, otro día veremos qué pasa.

En cuanto a mi dilema, me parece que lo sé. Sé que me voy a quedar con Ana. A pesar de todo lo que hemos pasado, a pesar de que cuando me besa después de haber fumado su aliento no me gusta, a pesar de que me desespero cuando le oigo repetir la misma historia por enésima vez, a pesar de lo pesadita que se pone cuando se pone mimosa (¿Me quieres? Anda, dime que me quieres), a pesar de todo me gusta su sonrisa, me gusta su corazón, su capacidad para enfrentar las cosas tal como vienen, me gustan sus tetas (para qué vamos a negarlo) y su culo, me gusta dormir abrazado a ella, me gusta cuando se agarra a mí como si yo fuera su única conexión con el mundo, me gusta cuando hacemos el amor a horcajadas, cuando paseamos por el monte viendo el color del otoño (rojos amarillos verdes marrones) entre los árboles que se convierten en seres especiales llenos de mensajes con poesía. Andrea se convertirá en una amante que no llegó a serlo. Y una mujer con la que me encuentro muy a gusto.

Voy a cerrar esta reflexión por hoy. Es mucho lo que he visto en esta hermosa tarde de octubre. Y eso que hoy ha sido un día con muchas novedades! Susan, Antonio, han puesto su granito de arena. pero esa es otra historia...
 
mi primera vez
hola, me refiero a que es mi primer artículo aquí.
Estoy preparando un viaje a Galicia en velero (el barco no es mío, es de un amigo de un amigo) para la semana que viene: la ropa que llevar, los menús para preparar la lista de la compra, los libros que me acompañarán... Quiero llevar algo pequeño, y sobre todo dedicarme a escribir: el viaje se presenta en un momento de mi vida en el que se abren caminos que se bifurcan.
Por un lado, está Ana, la mujer con la que vivo, y con quien he atravesado una profunda crisis este verano.
Por otro, Andrea, una mujer dulce, culta, que no ha llegado todavía a ser mi amante, pero que me está esperando. Después del viaje quiero contestarle si me aventuro a vivir esa relación con ella, o me quedo con Ana.
Así que tendré tiempo para mirar hacia dentro y dejarme sentir. Ahora mismo mi referencia a la hora de elegir es la paz interior: pero conozco mi naturaleza fluctuante cíclicamente. Mi búsqueda de aventuras y de sensaciones, de sexo y de amor, de conversación y de fiestas.
Una chica que me tiró las cartas me dijo que había venido a esta vida para reencontrarme con mi pareja de una vida anterior. Se llama María, la chica que me tiró las cartas digo, no mi pareja (aunque sí tuve una pareja que se llamaba María). Fue un encuentro curioso, que me abrió muchas puertas, por las que he ido circulando en estos últimos años (de esto hará ya 5 ó 6 veranos).
Voy a preparar la comida. Creo que pondré de primero gazpacho y de segundo un arroz con verduras.