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la aventura de la vida
apuntes sobre sexo, espiritualidad y relaciones
Acerca de
Me gusta navegar a vela. Me gusta leer. Me gusta bailar. Me gusta María. Cómo se mueve, cómo se ríe. Por ella me he venido a Madrid. Soy vegetariano que a veces come pescado y bebe alcohol. Me gusta Osho, y sus meditaciones, y sus palabras. Era culto, erudito, pero se me está olvidando todo. Me gusta la poesía: leerla, escribirla, vivirla. Me gusta pasear por Bilbao (es que vivía ahí). Y me gusta el cielo azul de Madrid.
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Sindicación
 
en mi nombre sí
ayer hubo manifestación de las víctimas en contra de la negociación con eta para lograr a paz y acabar con el terrorismo
decían que en su nombre no
pues en mi nombre sí
que acaben de una vez con tanto sinsentido
ojalá llegaran a un acuerdo
ojalá acabaran para siempre violencia y muerte abyecta y absurda
 
consumo responsable
oyendo radio 3, me entero de que este viernes 24 se celebrará el día de no comprar en las grandes superficies, no me da tiempo de enterarme bien de quién lo organiza (se aceptan ampliaciones sobre la noticia)

supongo que la idea es denunciar, mediante este boicot simbólico, la locura de un consumo absorbente, de una vida consumista, de un gasto absurdo (más ahora que se acercan las navidades)

a mí me gusta consumir, lo reconozco
pero también elijo donde comprar, cuando tengo referencias
cerca de mi trabajo, hay una tienda de alimentación regentada por un chino
extrañamente (ya se sabe que los chinos no cierran nunca), cerraba mucho
pregunté por qué
me dijeron que el chino iba a juicios porque pegaba a su mujer, que había ido la policía varias veces al local
yo decidí no comprar más allí
(soy el único de la oficina: las chicas a las que se lo comenté pensaron que una cosa no tenía relación con la otra, y que a ellas les daba igual)

se puede boicotear por muchas razones
el maltrato es para mí una de ellas

probablemente el boicot privado no tenga fuerza
pero cuando se amplía, y el boicoteado conoce las razones, tiene mayor incidencia

elegir dónde y a quién compramos
probablemente sea una forma más poderosa de construir un cambio social que los votos en las elecciones
además es una votación diaria, constante

lo que pasa es que es muy difícil sustraerse
pero allá hasta donde lleguemos, está bien
conocimiento implica responsabilidad
cuanto más sabemos, más responsables nos volvemos de nuestros actos, ya no podemos alegar ignorancia, aunque siempre podemos decir que la influencia de nuestra actuación es mínima, que no cambiará nada
siempre podemos buscar excusas

 
más recuerdos del verano
de los varios grupos a los que llevé a navegar en el velero, mi preferido es sin duda el que pasó 10 días estupendos en agosto, dos parejas de mediana edad (vamos, 40-50, que eso de la mediana ya no se sabe dónde anda, con tanto durar -que no confundamos con vivir).
(también eran los que a priori me daban más miedo: eran gente muy bien situada, y los que habían contratado el barco durante más tiempo: si aquello salía mal podía ser un infierno)

uno de ellos, llamémosle R., era el que dirigía aquello, lo hacía de una manera natural, desde la disposición al trabajo (era el cocinero, el que bajaba conmigo en la zodiac a aprovisionarnos en formentera o en ibiza, porque amarrar en puerto en agosto en baleares, además de ser carísimo, es misión casi imposible), siempre dispuesto a colaborar, a tirar de escota, disfrutando de llevar el timón en las maravillosas ceñidas que tuvimos, a largar el fondeo cada vez que decidíamos parar a darnos un baño, a bucear el ancla cuando el fondeo iba a ser para toda la noche

el caso es que toda la travesía fue un placer, a pesar de un accidente que R. sufrió un día que la mar se puso seria, y yo había decidido doblar La Mola -al sudeste de Formentera- para buscar un lugar más cómodo); R. llevaba la escota, no nos entendimos en una virada, y se le escapó: intentó sujetarla, pero un barco de 13 metros lleva mucha vela, y ese día soplaba fuerza 4-5. Resultado, una mano despellejada.
Ninguno de los contratiempos que sufrimos (problemas con un depósito de agua, picaduras de medusas, el accidente de R.) pudieron con el gran ambiente que se creó en la travesía.
Las lluvias de estrellas nocturnas, los baños continuos, los cocinamientos (yo no hice mucho, un par de tortillas de patatas; el resto labor de pinche), alguna partida de mus, las conversaciones sobre música historia literatura economía filosofía, los sudokus, baldear el barco, los atardeceres, las cenas (dentro y fuera del barco) las compras, cada momento se convertía en algo que valía la pena
y tú, que no estabas físicamente, fuiste parte integrante de ese viaje
tus llamadas me iluminaban el rostro
por eso, el momento en que todos cantamos María, de West Side Story, ciñendo, arrumbados al norte de ibiza, aún acaricia mi corazón
 
17 de octubre
llego en el tren del trabajo, viene atestado de gente, pero yo voy feliz, sé que tú me esperas en el coche, en el aparcamiento
hoy seré yo, será mi cuerpo el instrumento que tocarás, que afinarás
serás tú, será tu deseo el que yo llene

el encuentro está lleno de besos
besos que me derriten cuando me besas
boca que se abre y que reclama más
hablamos algo
poco
te propongo pasarnos atrás
me dices, sí, mejor, así no me clavaré la palanca de cambios

te lanzas sobre mi sexo, ya húmedo y duro, y te lo metes en la boca
yo te acaricio los pechos juego con tus pezones
nos quitamos los pantalones, me desabrochas la camisa, te subo la camiseta, la noche nos protege pero aun así de vez en cuando vemos a los coches pasar a la gente cruzar, nos reímos
te digo: me correré fuera
y empezamos con posturas forzadas por el coche, y que por ello están llenas de su encanto, apoyos impensables en otros ámbitos
me muerdes los pezones juegas con mi pelo
vas entrando en tu trance de placer, ya no reconoces ni oyes
te digo: voy a correrme, y no me dejas salir, me sostienes con las manos en el culo, y me recibes con una gran sonrisa
luego pruebo a beber tu río de humedad, el coche da de sí
te vienes en mi boca
seguimos jugando un rato
los cristales empañados
la gente pasando
nosotros ajenos totalmente a la calle, inmersos en nuestro mundo en nuestra intimidad

si es niña la podemos llamar xsara
 
noche de fuegos artificiales
Se suponía que nos iban a dar amarre en Santa Eulalia para pasar la noche y los chicos se bajasen y al día siguiente recibiera al nuevo grupo, pero el mal tiempo provocó que los barcos se quedasen en puerto. No había amarre. Así accedí a llevarlos a Ibiza, donde desembarcarían, y luego yo me buscaría la vida. La mar entraba del sudeste, formando olas incómodas, sobre todo para quienes buscaban el sol y la tranquilidad que en agosto se le supone al Mediterráneo. (Vamos, que se marearon un poco). Entramos en Marina Botafoch y bajaron en la gasolinera. Ya estaba cerca el anochecer. Y esa noche no podía fondear en el puerto de Ibiza (está prohibido, pero todos los días se juntaban allí cincuenta sesenta barcos): había fuegos artificiales en la bahía, y la guardia civil había vaciado el fondeadero.
Así pues, puse rumbo a Talamanca, detrás del faro de ibiza. Habia dejado de llover, y la noche se presentaba estupenda, aunque con aviso de tormenta.
Fondeé a la entrada, ya era de noche y no quería entrar más. Había demasiados metros de agua para el fondeo que llevaba el flamante velero de 13 metros que estaba patroneando. Mas me pareció que el ancla había agarrado.
Miré en los armarios, y me preparé la cena.
Te escribí.
Me puse música. Observar Ibiza desde el mar, los barcos increíbles, las estrellas nacientes, enseguida me puse a soñar.
A las 12 comenzaron los fuegos. Espectaculares. De esos que te llevan en su vaivén, te explotan en los sueños y pasan a formar parte de la imagen inconsciente de la belleza que pueden crear, que pasan a representar ellos mismos esa belleza.
La lluvia respetó los fuegos, pero después regresó. Me fui a dormir.
Había mucha ola, y el barco se movía mucho.
De pronto me desperté. Y le doy gracias al ángel de la guarda por despertarme. Estaba garreando. Y el barco se iba contra las rocas.
Llovía. Encendí el motor, puse las luces, y me fui a recoger el fondeo. Solo como estaba en el barco, tenía que hacerlo todo rápido: una vez arriba el fondeo, correr a popa al timón.
La noche estaba oscura. Mi corazón quería salirse, del susto. Me fui mas adentro. Y de nuevo gracias, ángel. Comenzó una tormenta eléctrica, y los relámpagos iluminaban a destellos la bahía. Así pude distinguir unos cuantos barcos fondeados sin luces, a los que maldije un rato. Si no hubiera sido por esos relámpagos, me habría comido a alguno.
Encontré un sitio que parecía bueno. Largué el fondeo. Pero no agarró. Vuelta a empezar. Subir fondeo, correr a popa, buscar sitio entre la negritud.
Al fin el fondeo agarró. Me quedé mirándolo casi una hora. De noche, en traje de baño, secándome poco a poco (el agua dulce se agradecía, la verdad), me daba cuenta cuán cerca había estado de irme contra las rocas, con todas las posibilidades que se tejían en mi cansada cabeza, todas terribles, todas catastróficas. Y daba aún más gracias a haberme despertado.
Por la mañana, cuando rompía el sol la noche, miré a mi alrededor. Ya no era tan atemorizante. La mar se había calmado, la luz ponía distancias donde antes solo había miedos, y el ánimo ya se había sosegado.
Así que, sin esperar demasiado, puse rumbo a Santa Eulalia: tenía que estar allí pronto, para recoger al nuevo grupo.

 
tradiciones
hoy manda la tradición ir a llevar flores a los muertos
esa es una tradición de solera, antigua

pero estamos viviendo la incorporación de una nueva
(en el corte extranjero, hace tres años que comenzaron a vender trajes y demás parafernalia festera, sobre todo para los niños)
la noche de jálogüin (halloween)
en el colegio se celebra día de calabazas
los niños hacen la ronda pidiendo caramelos
(no me gusta la traducción de truco o trato, propongo, ahora que se está instaurando, trastada o trato)
(así la chavalería no tendrá dudas de qué está ofreciendo)
quien busca la interpretación, habla de la americanización de la sociedad europea y española
pero los "americanos" la importaron también
es como la inmigración: nosotros fuimos a américa, ahora los americanos vienen (los sudacas, los otros no cuentan)
el péndulo de foucault

anoche salí contigo y con tu amiga
y hubo magia
será cosa de jálogüin?

también se habla de consumismo
y se juzga a la vez que se describe
cualquier tiempo pasado fue mejor

yo no me siento preparado para juzgar
a lo más, para observar y comentar lo que observo
por lo demás, a la vida le va a dar igual lo que yo opine