el café del barrio
A veces por la mañana me tomo un café en una "degus" del barrio. Bueno, es que se llama "La degus", pero por lo demás parece y es más un bar, en su estética, en su espíritu. Eso sí, cierra los domingos.
Y me gusta ver la gente que por allí pasa. Obreros. Mujeres "raras". Hombres que tienen que perder el tiempo como única forma de ocuparlo. A veces entro en las conversaciones, que se abren a toda la barra. Me gusta hacer esos pequeños comentarios (sí, lo de las carreras de coches por la ciudad es un incordio; ya, es que ya ha llegado el invierno, pero ya era hora; ¿que se han llevado las hojas de la Belen Esteban del Interviú? (eso sí que dio juguillo a la conversación: todo el mundo queria opinar, y todos (los hombres, claro, entre las mujeres había más desgana) terminaban admirando su capacidad pulmonar).
Otras veces me dedico a imaginar vidas. Mejor dicho, a interpretarlas. Intento leer en la comisura de los labios si esa mujer es alegre triste o depresiva, en las uñas descubrir su avidez o coquetería, en la mirada su grado de presencia. Y luego con los datos que tengo recrear esa vida. Es como hacer sudokus, siempre llegas a un momento en el que crees que no vas a poder avanzar, pero si te fijas un poco más encuentras la clave que te lleva al siguiente número, a la siguiente imagen.
Hoy no he querido demorarme mucho, porque el tiempo ha sido clemente y ha detenido un rato el chaparrón, y no quería arriesgarme a tener que volver con lluvia, ya con todas las bolsas de la compra en la mano. Y además porque estoy leyendo La noche del oráculo, de Paul Auster (lo empecé ayer), y me tiene enganchadito, y quería venir para darle un buen repaso antes de comer. Pero ese regusto a barrio se está perdiendo: los nuevos bares los grandes los reformados son todos grandes espaciosos con enormes teles y sin una barra cuyos ocupantes se integran en la conversación con facilidad. Y esas conversaciones son a veces el único contacto humano de algunas de esas personas. Y sobre todo, a mí
me gustan.
Y me gusta ver la gente que por allí pasa. Obreros. Mujeres "raras". Hombres que tienen que perder el tiempo como única forma de ocuparlo. A veces entro en las conversaciones, que se abren a toda la barra. Me gusta hacer esos pequeños comentarios (sí, lo de las carreras de coches por la ciudad es un incordio; ya, es que ya ha llegado el invierno, pero ya era hora; ¿que se han llevado las hojas de la Belen Esteban del Interviú? (eso sí que dio juguillo a la conversación: todo el mundo queria opinar, y todos (los hombres, claro, entre las mujeres había más desgana) terminaban admirando su capacidad pulmonar).
Otras veces me dedico a imaginar vidas. Mejor dicho, a interpretarlas. Intento leer en la comisura de los labios si esa mujer es alegre triste o depresiva, en las uñas descubrir su avidez o coquetería, en la mirada su grado de presencia. Y luego con los datos que tengo recrear esa vida. Es como hacer sudokus, siempre llegas a un momento en el que crees que no vas a poder avanzar, pero si te fijas un poco más encuentras la clave que te lleva al siguiente número, a la siguiente imagen.
Hoy no he querido demorarme mucho, porque el tiempo ha sido clemente y ha detenido un rato el chaparrón, y no quería arriesgarme a tener que volver con lluvia, ya con todas las bolsas de la compra en la mano. Y además porque estoy leyendo La noche del oráculo, de Paul Auster (lo empecé ayer), y me tiene enganchadito, y quería venir para darle un buen repaso antes de comer. Pero ese regusto a barrio se está perdiendo: los nuevos bares los grandes los reformados son todos grandes espaciosos con enormes teles y sin una barra cuyos ocupantes se integran en la conversación con facilidad. Y esas conversaciones son a veces el único contacto humano de algunas de esas personas. Y sobre todo, a mí
me gustan.Comentario:
jajjaja, mujeres raras??? eso que quiere decir, con 5 ojos y tres tetas??
jajaja
creo que te he entendido
A mi tb me gusta observar a la gente. Me pone a 100 descubrir sus patrones. Me pasa con la gente nueva que conozco, la que me parece interesante la devoro! y la exprimo hasta que la entiendo.
Muchas veces en las cafeterías, "juego" a imaginar que pasa en una conversación de pareja, o en un par de amigas que charlan. Imagino sus situaciones y de qué están hablando según sus gestos. Me parece divertido.
pd.- al anónimo le publiqué su grosero comentario.me da igual lo que quiera decir de mi con esas palabras. todos nos definimos segun escribimos, con sus palabras se ha dicho mucho de el (gracias por tu comentario :-)) )....
jajaja
creo que te he entendido
A mi tb me gusta observar a la gente. Me pone a 100 descubrir sus patrones. Me pasa con la gente nueva que conozco, la que me parece interesante la devoro! y la exprimo hasta que la entiendo.
Muchas veces en las cafeterías, "juego" a imaginar que pasa en una conversación de pareja, o en un par de amigas que charlan. Imagino sus situaciones y de qué están hablando según sus gestos. Me parece divertido.
pd.- al anónimo le publiqué su grosero comentario.me da igual lo que quiera decir de mi con esas palabras. todos nos definimos segun escribimos, con sus palabras se ha dicho mucho de el (gracias por tu comentario :-)) )....
Comentario:
Bueno, voy a especificar eso de las mujeres raras. Copio a respuesta que le envié a topmonster:
Son un grado diferente. Hay jóvenes que se pintan cada día como si fueran a eurovisión, qué tendrán, 17, 20 años, muchas veces ya con sus hijos (gitanas ellas).
Hay algunas amas de casa que se protegen el peinado como si fuera algo especial, que quieren guardar para el resto de sus días.
Y hay otras que tal vez tengan un cierto grado de deficiencia, pero con una candidez que desborda sus sueños...
Y las viejillas (cerca hay una residencia), cada una es un mundo...
Sí, muchas mujeres raras, más allá de las que apetece mirar y que nos miren...
un abrazo
Son un grado diferente. Hay jóvenes que se pintan cada día como si fueran a eurovisión, qué tendrán, 17, 20 años, muchas veces ya con sus hijos (gitanas ellas).
Hay algunas amas de casa que se protegen el peinado como si fuera algo especial, que quieren guardar para el resto de sus días.
Y hay otras que tal vez tengan un cierto grado de deficiencia, pero con una candidez que desborda sus sueños...
Y las viejillas (cerca hay una residencia), cada una es un mundo...
Sí, muchas mujeres raras, más allá de las que apetece mirar y que nos miren...
un abrazo
Comentario:
También me gusta mirar a la gente e imaginarme sus trabajos, sus idas, sus parentescos, sus relaciones, el de donde vendrá, a donde irá..., así he conseguido ligar alguna vez en el metro. Supongo que tengo alma de novelista nonato..., o de portera (Chus Lampreave for ever). Es un bonito entretenimiento fisgonear así en los otros..., algunos seguro que salen ganando con nuestras suposiciones.
Comentario:
mujeres raras?? Cuales son esas?
¿lo del enlace no te lo puedo contestar aqui, mandame un mail, anda!!
:)
¿lo del enlace no te lo puedo contestar aqui, mandame un mail, anda!!
:)
Comentario:
¿Mujeres "raras". ? ¿Cuales son?.
A mi me cuesta mucho entrar en conversaciones de bar, me imagino que será porque casi nunca voy solo a un bar. Pero si me gusta mucho observar a la gente, mirarla, analizarla, jugar...
Aunque miro mas a las mujeres que a los hombres, no puedo evitarlo, porque cuando me devuelven la mirada me mejoran la autoestima.
A mi me cuesta mucho entrar en conversaciones de bar, me imagino que será porque casi nunca voy solo a un bar. Pero si me gusta mucho observar a la gente, mirarla, analizarla, jugar...
Aunque miro mas a las mujeres que a los hombres, no puedo evitarlo, porque cuando me devuelven la mirada me mejoran la autoestima.
Comentario:
La no-mente es la que te lleva a tomar el cafe y utilizar la mente para relacionarte con las emas cocniencias?
Lo que el cafe une que no lo deshaga un descafeinado de sobre!!!
abrazos
Lo que el cafe une que no lo deshaga un descafeinado de sobre!!!
abrazos
Comentario:
a mi tambien me gustan muchos los bares de toda la vida
un besazo
un besazo