logotipo

img_google
Desnuda no es sin ropa
desnuda, para ti
Acerca de
Si puedes arrinconar todas tus victorias y arriesgarlas por un golpe de suerte, y perder, y empezar de nuevo desde el principio y nunca decir nada de lo que has perdido; Si puedes forzar tu corazón y nervios y tendones para jugar tu turno tiempo después de que se hayan gastado, y así resistir cuando no te queda nada excepto la voluntad que les dice "Resistid". Ruyard Kipling. IF
Sindicación
 
Cifra
Cuando la gente va y viene. Cuando nada es permanente y los sentimientos son mentira... cuando nada es seguro y no tengo nada, mas que su presencia y la noche que nadie me arrebata. Cuando ni la cama donde duermo es mía...

Cuando los amigos son temporales y los disfruto al máximo mientras duren, cuando el amor no llega y el dinero se marcha.

Cuando las canciones pierden la voz y sus letras ya no me hablan. Cuando mis palabras no alcanzan a quien deseo que lleguen.

Cuando por fin estoy sola, él siempre esta ahí.

Camina vanidoso, mi silencio no le roza, y me observa desde todas partes.

Cuando el sueño no llega y la habitación es fría, él se tumba a mi lado y su presencia me relaja.

Él, que me cuida, acerca a la mía su cara y me acaricia con ella.

Cuando la casa queda vacía y solo él me acompaña, cuando le hablo y me escucha, cuando me habla y no le oigo

Solo él me quiere en silencio, observándome siempre y nunca juzgándome, agradeciendo cada minuto, cada gesto que nos dedicamos.

Mi pequeño amigo, cuando no queda nada, siempre estas tu.


Nuria, Hoy el post (aunque con didicatoria tardia) es tuyo.
Fura no va a dejar de quererte.
y yo tambien te quiero.

 
Un regalo.
Pues eso, que me voy a hacer (con vuestro permiso) un regalo.

Esta mañana una amiga me propuso un acertijo y he de reconocer (por que ella lee la pagina, que si no..) que hasta que no me dio la resulta dije mil disparates...

Me encantaria que le dierais solucion y si es posible, lo disfruteis tanto como lo hice yo. Hoy hay licencia absoluta para desvariar...
Y yo estare deseando leeros a todos:

Os deseo un buen fin de semana

Que es mas grande que Dios, mas malo que el Diablo. Los pobres lo tienen, a los ricos no les hace falta y si lo comes moriras?
 
El valor de un “me gustas”:
Tengo una fuerte fijación con estas palabras.

Esa sencilla frase cambió mi perspectiva sobre la realidad de lo que digo. Y a partir de entonces el fonéma dejó paso al significado y la entonación venció a la gramática.

Los “te quiero” se congelaron en mis labios tras brotar, ya fríos, de mi pecho y arañarme la garganta. Los “te quiero” conllevan el egoísmo de un “te quiero para mí”; no halagan ni implican al objeto de deseo. Los “te quiero” informan, y son tantos los sentimientos que pretenden avarcar, que acaban convirtiéndose en un simple medio de transporte, llevando de una orilla a otra impulsos distintos cada vez; mientras, como el barquero Caronte, pierden el respeto por la mercancía que guardan. Los “te quiero” son el capricho de un vanidoso.

Cuando en mi interior bullen los sentimientos, mis nociones de cocina no satisfacen la necesidad de expresarlos. Cualquier alimento sacia el hambre, pero no cualquier bocado
brinda un mismo sabor, un mismo placer. La mezcla de especias, el tiempo de cocción, la presentación del plato... Tantas posibles combinaciones, con tan distintos resultados...

Ahora camino lento este sendero; Quiero disfrutar cada palabra que pronuncio y sentir lo que despiertan en el paladar de quien las degusta.

Hoy busco entre las cosas pequeñas para profundizar en lo que digo:

“Te miro y agradezco la distancia a la que estas de mí, cada centímetro que avanzo me provoca las ganas de que el tiempo se detenga para vivirlo como único”

“Pienso en ti cuando no estas conmigo, solo unos segundos cada vez, y el resto del tiempo lo empleo en pensar en mi y ver con otros ojos cuanto me rodea”

“Me gusta la soledad y echarte de menos en ella”

“Quiero acariciar tu cuerpo, sin importarme la zona que sea, por el mero placer de averiguar el tacto que tiene”

“Quieto! Mantén esa sonrisa... no me digas por que sonríes. Deja que yo lo imagine”


“Un día, ya no sentiré lo que siento ahora y esto serán pasajes marcados en un buen libro, que espero recordar y no volver a leer”
Palabras para cada momento que dicen únicamente lo que quieren decir.

Pero hay frases que, sencillas e inadvertidas, desnudan los sentimientos y enfocan sobre ellos una luz difusa que las hace mágicas.

Dijo “me gustas” y supe que era cierto.


 
Sin complejos

Proyecto del día:
**Aprender a ver la belleza allá donde mire**


Tengo que ser una mujer de mi tiempo, aceptarme y quererme como soy, y siempre con una sonrisa ante las que la vida me lanza con honda... y joder, cómo las lanza.

Primer paso: el autoanálisis...

Consciente que no hay “dios” que me soporte (y lo pongo en minúscula por que me decanto por la mitología griega, que a la hora de pedir milagritos... pues como que son mas y alguno me hará caso.. Además, estos aceptan sobornos!!). Que soy egoísta, despistada, cabezona, deslenguada, borde, bruta, impuntual, desordenada (a veces hasta muy cerda), hipocritilla, escandalosa, cruel... Podéis pararme!! Que no hace falta que suelta aquí todas mis lindezas... lo mismo alguien tiene curiosidad por descubrir mas de mí, y además mi abuela se llevaría un disgusto (la pobre) si leyera todo esto...

Pues eso, a sabiendas de que es más que complicadillo tragarme, de que me enquisto, de que provoco alergias y sarpullidos... ¡Mierda, ya estoy otra vez!

Sabiendo todo eso, me esfuerzo por disimularlo y que la gente no lo note. Vamos, que una no va por la vida diciendo cosas del tipo:

-Hola, encantada!, Me llamo Sonia, y a parte de ser una grosera, sacarme moquitos en los semáforos y aborrecer a los niños... pierdo a los amigos por no llamar a nadie, y olvidarme de sus cumpleaños. Y usted, ¿cómo se llama?

No, hombre... eso se camufla!! Y lo hago con lo que llaman “aura de misterio”, que, yo que me conozco, lo traduzco en: Ser una resentida asquerosa; no llorar en publico por la cosa del que dirán y “parecer” la que más sabe, poniendo cara de póker cuando alguien me cuenta algo que me la pela, respondiendo con movimientos de cabeza y una frase pedante del tipo “solo es seguro que volverán las golondrinas y colgaran sus nidos”

Que sí, que sí!! Que ya lo dijo Bécquer, y además mucho mejor, pero a todo el mundo le suena y yo quedo de puta madre acercando la literatura a la plebe!!

Resumiendo: ... analizada mi personalidad, no hay por donde cogerme. Menos mal que al menos soy buena mentirosa y quienes me quieren tardan en darse cuenta.

Pero no todo es tan catastrófico sobre la que suscribe. ¡De eso nada!

No tengo complejos:

Esto me costo muchas blasfemias al probarme ropa de temporadas pasadas y algunos pinchazos reforzarlo (cosas de la mesoterapia), Pero una vez aceptas que te gusta tu cuerpo todo es mucho más fácil: No me saca nadie los colores (Excepto los taxistas cuando se me cala el coche en plena Ronda de Atocha), y puedo caminar con garbo, salero y la barbilla alta ante figurines y maniquises en una piscina poblada de barbies y papilomas.

Hoy me planto ante un espejo y observo como mis redondeadillas lorzas, son el firme anclaje al que un amante se pueda fijar (si es que soy de un apañá!, solo me faltan las asas!!).
El canalillo que adorna mi escote, es el laberinto en el que cualquier Teséo, con un par, rogaría darse de bruces con el Minotauro.
¿Qué si me quito el sujetador tomo la temperatura del suelo? ¿Y qué? Es lo que tiene la fuerza de la gravedad! Y si me las echara a la espalda, quedaría antiestético.
Si mis manos no tienen uñas, denotan inquietud y vivacidad (a parte de un nerviosismo enfermizo). Y con ellas mis caricias son cálidas y suaves, a parte de invisibles.
Mis pies no surcaran jamás una pasarela, pero me llevan con paso firme hacia lugares maravillosos.
Mi vientre no es plano, y aun así acomoda tiernamente el sueño de quien sepa disfrutarlo.
A pesar de las quejas sobre mi maltrecha espalda, cada contractura, me recuerda que me esfuerzo y trabajo duro.
Mi cuello desnudo, sin peculiaridad alguna, incita al bocado y mantiene, siempre altiva, mi dignidad.
Y aunque mi talla ya no es la de una quinceañera, mi peso no agota, y soporta y disfruta el peso de otro cuerpo.

Por eso, aquí frente a un espejo, encuentro la belleza allá donde miro.
 
Princesa...
En los cuentos que no me leyeron de niña, los caballeros, príncipes en la mayoría de los casos, aunque también campesinos con grandes dones que no pudieron ir a la universidad debido a los escasos recursos familiares, eran todos parecidos:

Hombres apuestos, fuertes e inteligentes a los que nada, excepto conseguir a la primera de cambio el amor de la princesa, se les resistía.

Los caballeros de mis cuentos veían todas sus expectativas cumplidas al conseguir el corazón de la princesa (no se entienda literal, por que el que se quería papear a la susodicha era el dragón... el príncipe solo pretendía arroparla y ver como dormía... angelito...)

Los personajes de esas historias seguían a pies juntillas sus roles y el desenlace de estas historias llegaba con un beso, un casamiento, unas perdices escabechadas de segundo plato, o un apartamento en Denia. Todo perfecto, todo precioso...

Este es el final que parece lógico, el problema es que “eso” no es un final, solo parte del cuerpo del cuento de cada uno.

Que más quisiéramos muchos que los finales felices fueran eso, FINALES, pero no es tan sencillo: Chica conoce a chico, chico es encantador, y la trata como una reina. Ambos se quieren...

¡Corten! Que me lo paren ahí... no quiero ver más. Por que si sigo con el film cabe la posibilidad de que chica engorde, de que chico persiga a otras chicas, de que chico conozca a familia de chica!! De que chica se haga preguntas, de que alguno de los dos vea otras pelis y su “The end” no les satisfaga como lo hizo aquel otro que vieron en otro corto...

Comentaba ayer TocaWeb, que más autocrítica y menos critica y especificabaconstructiva, eso sí”. Me encanta!

No soy (ni mucho menos) un ejemplo a seguir y esto que escribo no pretende dar lecciones de nada, solo quiero soltar cositas, como miguitas de pan, para una vez haya llegado a donde (cojones) se supone que tengo que llegar encuentre un camino de vuelta para volver a encontrarme conmigo, con lo que sentí en determinado momento, con lo que viví y me hizo cambiar sin darme cuenta.

Tengo la esperanza de que a escasos metros de la meta, se me permita desandar el camino, con mi libreta de anotaciones, el corazón lleno de tiritas y el alma vestida de recuerdos, lecciones y vivencias. De volver con un saquito lleno de migas, las que hayan marcado el sendero del caminante, molerlas cuando la cabeza sea fría, y mi cuerpo fuerte; amasarlas con la experiencia que dan los años, y cocerlo en el horno de la objetividad, para tomar el postre cuando de verdad sepa disfrutarlo.

Pero en lo que a hombres se refiere, mi poca experiencia me dice que no hay nadie para mí, y con la pataleta de una niña caprichosa, le grito al mundo: YO TAMBIEN QUIERO QUERER!

No me vale nadie.

Hace algunos meses me dio por pararme en los semáforos y observar a la gente, a toda la gente!, No solo a los hombres (imagino que ya habréis entendido que ninguno llamaba especialmente mi atención), si no también a las parejas y a las mujeres solas. Pocas o ninguna han sido las veces que al mirar a alguien he pensado: Así quiero ser yo..., o me gusta ese chico, perece interesante..., o que envidia me despierta esa pareja...

No, nadie me gusta como para querer profundizar. Esto es a lo que llaman mi armadura, y no se equivocan demasiado. Si no doy la oportunidad de que la gente se muestre ante mí, no les veré, y si yo no me desnudo ante ellos, nadie me vera.

Pero por mi parte asumo mis culpas: Nadie me cala, por que no se lo permito. Quizás este siendo demasiado exigente, pero quiero permitirme estar sola, si los barcos zarpan sin mí, me preocupare de eso mas adelante, cuando de verdad me duela. Hoy por hoy no es así...

Veo a las citadas parejas, enamoradas, felices, y un pinchazo de envidia me congela por unos segundos. Tanto mi catatonia temporal, como la felicidad que venden... es cuestión de tiempo.

Aun así no renuncio... demasiados cuentos en mi infancia. Por mas que yo me resista, por profundo que cabe el foso, y por mas cayena que coma el dragón que me guarda... un día aparecerá ÉL, acariciara a la fiera y esta correteara entre sus tobillos, surcara lo que ya no será un foso sino un océano, y subirá a la torre de los mil candados, y estos, con dos palabras “ábrete sésamo!” cederán...

Tiempo tendré de bajar el listón, y dar facilidades. No lo haré hoy... hoy seguiré buscando al hombre perfecto, al que sabe como, donde y cuando debe hacer las cosas para hacerlas bien. Pero yo no seré una princesa.

 
A quien pueda interesar....
Niño:

Dudo que te tomes la molestia de leer estas palabras, pero sabrás que te las dedico, con todo el desprecio que la literatura me permite recopilar, cuando encuentres en ellas tu imagen.

Sentí el impulso de coger el teléfono y citarte para escupírtelo (somos amigos, verdad?), pero el gran corazón que arañaste no me lo permitió; y como, a diferencia de ti, yo la respeto, tomo un espacio que es el mío esperando que la necesidad de saber y la culpa te atraigan aquí.

Quizás cualquier día abras los ojos y seas capaz de convertirte en un hombre, pero hoy solo muestras a un niño asustadizo y cruel. El miedo paraliza tu mente y te hace vil como autodefensa.

Insensible egoísta: ¿Tanto asusta el abismo? ¿No son los hombres capaces de lanzarse a su vida, de correr riesgos, asumir culpas y enmendar errores? Pienso que sí. Tu no eres un hombre. Te lo dice una egoísta insensible que, por mera proximidad y un especial cariño hacia tu victima, pudo verla llorar durante horas.

Sí, cretino... solo horas. El dolor pasa y como mi abuela decía: Si escuece, cura! Tu dejarás de ser dolor y pasaras pronto a ser el recuerdo de un escozor molesto que la enseño una vez mas a sentir y a lamer sus propias heridas.

No esperaba, francamente, que la hicieras feliz, pero confiaba en su nuevo espíritu, en sus alas recién descubiertas, y tu se las mojaste...
No esperaba, francamente, que tuvieras la capacidad de hacerla reír, pero confiaba en que no borrases su sonrisa y, cerdo: la has hecho llorar...
No esperaba, francamente, que fueras el huracán que arrasara los malos recuerdos, que llenara su cuerpo de la frescura del viento y limpiara las azoteas de sus tristezas
No esperaba, francamente, que llegaras a encontrar un lugar en su vida, pero has desordenado y ensuciado la estancia en la que ella empezaba a sentirse, por fin, en casa.
No esperaba, francamente, que mantuviera tu imagen alta demasiado tiempo, pero vacío como estas de futuro no has sido nadie, y nada mas serás de lo que ya has sido.

Apuntalada la capacidad de sentir, de sufrir por y para mi misma, me queda el placer de bucear en otras aguas que no me empapan como las de mi mundo interior. La vida de los demás. Poder enterrar la cabeza para mantenerla fría bajo la arena; que el tiempo corra para mí, mientras la gente a la que quiero viven y yo lo cotemplo como un invitado de piedra.

Y sin ser mejor que tu, contemplo tus fracasos y aprendo de ellos.

Pudiste salvar la dignidad con tan poco...:
Quiso saber de ti, e intentaste venderle un rol de macho. Ella solo deseaba un hombre.
Quiso invitarte a su alma, y tu visado solo fue valido para su cuerpo.
Quiso mostrarse transparente, hablarte de ella y por que era así, y tus esfuerzos fueron por esconder la basura bajo la alfombra.
Quiso vivir contigo lo bueno y lo malo, y tu hombro no la apoyo, tu mano no agarro la suya, fue ella quien te dio fuerzas y esperanzas. Ella fue la valiente, tu solo corriste.

Cuando llegues a conocerte, a descubrir que la vida nos la dan los demás, y nosotros la vivimos en mayor plenitud entregándonos y queriéndonos, entenderás cuanto perdiste en el camino.

Pero releído lo escrito me doy cuenta de que no tenemos remedio, y a punto estoy de sentirme parte responsable del resultado que camina en tus zapatos. La inteligencia no es tu fuerte, pero te hemos malcriado entre las mujeres. No es así como se educa a un niño y tu, cumplidas las tres décadas, no has aprendido todavía nada.

Todas las mujeres que pasamos por tus manos te dejamos ir pensando que no habías hecho un mal trabajo, y aplicando la teoría de causa – efecto, prueba y resultado, no supimos decirte que lo hacías mal. Que no basta con no hacer nada para que alguien se sienta feliz, tienes que hacer cosas buenas: Acompañar a tu chica (sí, chato... si pasas con ella las noches, es mas que una amiga!) al medico, por que tu TAMBIEN tuviste algo que ver en eso. Llamarla si hace días que no sabe de ti, aunque solo sea para decir que tu también la extrañas. Dejarla hablar de su pasado, es parte de ella, y quiere compartirla contigo. Enviarle mensajes personales; tu fin de semana ha podido ser muy divertido, pero no se lo cuentes como si ella fuera un colega más.

Y aunque este fuera de lugar, cosa que me trae sin cuidado. Si jodes la cafetera... Compra otra!

Llevo días sin escribir nada, por que a esto le he pintado la cara ya varias veces. El primer día, cuando lo comencé estaba furiosa y solo deseaba despellejarte (eres tan estúpido!), Pero ahora me siento orgullosa de ella, lo esta superando, y ya que tu nunca estuviste a su altura, a ti te supero al conocerte.

Puede que lo pienses y quizás tengas razón, no soy mas que una amiga dolida. Podría no ser peligrosa, verdad? Probemos, ven por casa, enfréntate a mí... charlaremos. Haz que me trague mis palabras, por que no solo temo que no quieras mirar a los ojos a alguien que por ti no siente nada y que nada le puedes hacer perder, sino que tampoco tendrás el valor de hacerlo con ella.

Has salido por la puerta trasera, con tu capa al cuello, y los calzoncillos sobre los pantalones.... corre... héroe...
 
Corazonadas


Sensaciones, presentimientos, corazonadas... esas punzadas que se clavan no sabemos dónde, esa presión que oprime no sabemos qué, esos nervios, esa espera sin reloj. Ojos avizor, oídos atentos... contemplar alrededor esperando señales que no se producen.

Tuve mi primera corazonada con catorce años, en un cine, con mis padres. Una comedia romántica y palomitas.... todo normal, hasta que algo dentro de mí hizo “clic”. Recuerdo que no preste mas atención a la pantalla. Latió mi corazón fuerte y lo sentí en la garganta. Mire a mis padres, al patio de butacas, busque desesperada desde mi asiento al acomodador: Todo era normal, y eso lo hacia irreal.

Algo en la vida había cambiado y nadie mas que yo lo notaba. ¿Cómo era posible? Me sentí petrificada, ¿Qué era lo que experimentaba? La sensación de que algo iba a ocurrir... No pude gritar, el lugar me lo impedía, pero era tan grande y nuevo lo que ocurría dentro.... Cerré los ojos, apreté los dientes y llore... No era un mal sentimiento este nuevo descubrimiento, algo que me hacia vibrar de pies a cabeza, que manaba vida de mis ojos, mientras mis labios sonreían.

Aquel fue el primer verano de mi vida. El primer beso, las primeras noches en la playa, los primeros amigos elegidos, las hogueras, las estrellas...

No me ocurre con frecuencia, pero los presentimientos llegan en el tren qque grandes cosas y terribles noticias perdieron. Tras la sensación de que algo va a ocurrir, la espera en el andén de los días...

A veces no soy capaz de identificar lo que siento. En ocasiones, como viene ocurriéndome desde hace seis días, no sé si es bueno o malo el desenlace de mi corazonada. Solo sé que estoy inquieta, nerviosa, incluso excitada, por que ya queda poco para descubrir la sorpresa, quitarle el lazo al regalo y ver el gusto de Murphy por gastarme bromas.

Ahora no tengo miedo. Miro al cielo e interpreto señales:
- Hoy brilla el sol y me siento libre, eso debe ser bueno... seguro que algo maravilloso ocurrirá, y cuando pase, me daré cuenta...

Pero no siempre es agradable... Cuando las catástrofes se aproximan y mi receptor las detecta, siento la necesidad de esconderme. Solo deseo cobijarme bajo una mesa para que la metralla no me alcance y ver la vida pasar desde ahí.

Los presentimientos me han acompañado, me han mantenido alerta y este sexto sentido me ha hecho sentir especial en tantas ocasiones, que a veces olvido que es algo que todo el mundo sufre con mayor o menor frecuencia e intensidad. Aun, a pesar de ser algo común, disfruto comprobando que la magia existe, que el futuro es cierto y posible. Que mañana será otro día... y hoy recibo este sutil aperitivo para abrir boca.


 
Lágrimas de Madrid
Todo Madrid me ha echado de menos... me lo ha dicho esta mañana cuando he entrado en la oficina.

Ha respetado mi retiro durante todo el fin de semana, el sol ha lucido para mí y solo una brisa me ha recordado que estaba de vuelta. Mis primeras vacaciones sola, con unas amigas que no lo eran y se han quedado con el puesto durante la ultima semana. Gente desconocida a la que hable como se hace con amigos de la infancia. Lugares inexplorados que han sido mi casa. Rutinas, que pasados unos días, han dejado de serlo...

Y hoy, al volver a mi oficina, el cielo no ha podido mas, y como un niño se ha desahogado sobre mí... “Te he extrañado” me decía con lagrimas, mientras me abrazaba con aire frió. Le he dejado llorar, lo necesitaba como a veces yo lo necesito.

Unas lagrimas, después le he besado. Mi Madrid, siempre mi Madrid. Le he pedido perdón por mi huida, por no haber tenido consideración alguna cuando me marche sin despedirme gritando que necesitaba zambullirme en un mar que no es el mío. Sintió celos:

- ¿Quién ha estado contigo todo el año? Cuándo estuviste triste viniste al Retiro, te sentaste en mis terrazas, bailaste en mi noche, hasta que esta dio paso a mi día. Siempre he estado para ti, y tu te marchas... no piensas en quien dejas. Yo me quedo aquí. Sin playa, con este sol que abrasa el alquitrán, y sin ti. Sin tu compañía... Pero vete. Tal vez cuando vuelvas haya cambiado y ya no te necesite. Quizás a tu retorno seamos dos extraños y a ti te tocara recobrarme.

Baje de un incomodo tren en el que morí cuatro horas, y Atocha me negó el saludo, solo éramos una extraña y su maleta. Perdida, descolocada y algo asustada. Las calles no eran las mismas, me miraron con desprecio los edificios en construcción de mi barrio como queriendo decirme “¿pensabas que por ti pararían las obras? No bonita, míranos, ya tenemos fachada... hemos crecido y no te necesitamos para hacerlo” Llegue a casa, y me sentí sola. El sol brillaba en todas las ventanas recordándome que nadie me esperaba a la vuelta, ni siquiera mi cuidad...

Llame a mi gente...

-¿Cómo?, ¿Ya has vuelto? Pensaba que estabas aun de vacaciones, y ya he quedado, si quieres nos vemos otro día...

Buena cura de humildad para el viajero orgulloso.

Esta mañana salí de casa convencida de haber perdido mi alma como un añillo en la playa. Subí al coche y llegue al trabajo... Mi Madrid chispeaba, los pucheros de un niño dolido.

Pero al sentarme a mi ordenador, le he mirado:

- Madrid, te he echado de menos; aquí soy yo, y soy yo contigo y por ti.

Y mi Madrid ha llorado de alegría al escucharme.
 
Y con todos ustedes....
Mira, hablo mucho de ti... Lo del complejo de Electra, ya sabes... Y he decidido que la gente tenga una idea algo mas clara sobre a quien me refiero, cuando hablo de mi padre.

¿Podrias contestar a unas preguntas?


¿Nombre?:
- Para ti, pápa, o pá... según si nos tuteamos o no.

¿Edad?:
- Casi un anciano, lo que me otorga una experiencia y sabiduría solo comparable con algunos Dioses del Olimpo. Que no todos! Por ejemplo Ínaco fue algo gilipollas.... por mucha mala flema que tengan las mujeres, no se puede joder a Poseidón así como así... Escucha siempre mis sabias palabras.

¿Profesión?:
- Ando buscando socio capitalista para montar una empresa de compra-venta de compresas usadas... No sé para que las fueran a querer los compradores.. Pero las vendería carísimas y obtendría un altísimo beneficio a muy bajo coste!!... vale, te contesto...: De pequeña decías que era transportista. Bueno, en realidad decías “tasporasista”. Me divertía tanto escucharlo, que por la cantidad de veces que debí preguntártelo, llegarías a pensar que era cierto... Pero siempre he sido albañil... Aunque en mis ratos libres, entre chapuza y chapuza, conduzco un camión de contenedores... a cambio de una nomina que asegure mi jubilación. (Sonrisa, guiño) si es que a veces tengo un sentido del humor... ¿Esto lo leerá Zapatero?

No me líes....

¿Recuerdos de tu niñez?:

- Hambre y ostias... Tu abuelo tenia muy mala leche, y mi madre me escondía para que no me pillara.. Pero es que yo me las buscaba. Ah! Y un día fui monaguillo. Poco más, no recuerdo mucho de aquello... Pero si quieres te cuento mi mili!!...

No gracias, otro día...

¿Comida?:

- Sabes que yo no como. Solo alimento mi espíritu, el único que tiene autentica necesidad de alimentarse a diario... Pero la tortilla de patatas me sale muy rica, una vez hice una y estaba... buff, que tortilla..... y en el bar donde paro preparan unos boquerones en vinagre exquisitos... pero lo se por que me lo han contado.

¿Bebida?:
- Soy abstemio para los amigos, y solo bebo coca cola, por que los cerdos que suelen acompañarme se lo pasan de fábula cuando me tomo dos cervezas y me emborracho... ¿Te acuerdas de aquella vez? Igual no, eras una cría: Había estado en la cena de la empresa y me había cocido como un kilo’gambas. Aparecí en casa con un puro en la boca, ¡¡Encendido!! Y un palillo en la oreja derecha... Ese noche dormí en la bañera... A propósito.. Esto que me has pedido... que es?

Baileys.

- Esta muy bueno...

¿Vicios?:
- Las mujeres... y reírme del mundo como una hiena...

¿Amores?:
- El mono que tuve antes de que tu nacieras y mi pobre Jax. Le van a canonizar conmigo.. me lo dijo la otra noche San Gabriel...

¿Religión?:
- Ateo practicante. No me fío de alguien que no sabe jugar a los chinos o que hace trampa al trivial... y todos los representantes de la iglesia que conozco son unos fulleros que me deben pasta... Incluido el nombrado San Gabriel...

Pero tú haces trampa al Trivial...
- ¿Qué te he dicho al principio? Que me escuches, no?? Pues escúchame, y no te fíes de mí.

¿Frustración?:
- Mi trabajo.... Mi vocación era la de peluquero púbico o masajista de clítoris... Pero aunque es un campo en auge y con gran demanda... mis padres no pudieron enviarme a la universidad en su momento... Una lastima... aunque soy autodidacta... si algo te gusta... agárralo y será tuyo.

¿Color?:
- Se te acaban las preguntas inteligentes....? No me vengas con mariconadas! Pero el de tu pelo es bonito.

¿Animales?:
- Ni me han gustado nunca, ni me gustaran jamás tus novios... !! Pero ahora que lo pienso... el mal a extirpar eres tu!! Tú los transformas. Los pobres me empiezan a parecer simpáticos cuando les dejas.

Repito, ¿Animales?:
- Como te pones... Mi Jax, ese bóxer que vela mi sueño susurrándome palabras de amor sobre la almohada...

¿Duermes con el perro?
- Sí, claro, y con tu madre....

Para...., a ella la íbamos a dejar....
- No, es ella la que quiere irse.
Punto.
- Vale. Lo dejamos por hoy y me pides otro Baileys?
Ok... El resto de lo que me cuentes quedará entre nosotros, al menos de momento...


No llevo conmigo grabadora... La memoria toma notas y el corazón dicta.

Esta conversación aun no se ha producido.... Digamos que ha vuelto a darme esquinazo, y me cita al retorno de mis vacaciones. Lo que aprovecho para decir que me voy una semana a Salou... y que pasare por aquí en cuanto encuentre algún ciber.

Un beso para todos.

 
Héroes
Un nuevo amigo me dijo hace un par de días que nadie sabe lo que quiere, que no soy la única... y yo con mi sonrisa de “vaya que no... si lo sé yo, que aquí donde me ves.. a lo único que me puedo agarrar es a que sé que no quiero”

-¿Y te parece poco?- Me dijo con ojos picaros, mientras entre pecho y espalda acomodaba un pincho de morcilla patatera.

-No es suficiente. Si supiera hacia donde andar, qué camino tomar para no darme de bruces con el minotauro.... Podría relajarme.

-Sabes lo que no quieres para ti, y tienes entusiasmo para buscar lo que aun no has encontrado. Me pareces valiente...

No se lo dije a él, pero cada vez que alguien me habla de lo valiente que le parezco me dan unas irresistibles ganas de reír; Me imagino con mi único tanga de la Perla (la ocasión lo requiere) encima de mis pantalones Zara (obvio, no??) y un top de licra ajustadito a mis protuberancias con las letras “SS” (cosas de ver en la tele al muñecote de “ZP”) demostrándole al mundo que ¡Ya esta aquí! ¡Ya llego! ¡Mira al cielo! ¡Es Súper Sonia!

Ay!! Me encanta eso!

Pero desde que perdí el carné de la APPBC (Asociación de Plañideras Buscando Consuelo) mis amigas me han perdido todo el respeto.. Ya no soy una de las suyas... Me he vuelto radical y poco sufrida:

**************************************************************************************
Amiga: - ¿A que hora vais a quedar todas?
Yo: - Creo que sobre las diez y media. ¿Vendrás?
Amiga: -Bueno, sí.. pero igual voy con un chico... El caso es que no sé si decirle que Tengo que estar a las doce en casa e ir donde estéis o llevármelo... Me da penita que se quede solo...
Yo: - ¿Quieres que se venga? Si es así, llévalo y tu te encargas de él.. y si no que le den por culo, dile lo que quieras y empaquétale...
Amiga: -AY! Pobre.. No?? bueno, me lo llevo y si me aburre, pues que hable también con vosotras...
Yo: -Definitivamente no deberías pedirle que venga.
Amiga: -Desde que te has vuelto tan fría, no te importan los sentimientos de nadie....

**************************************************************************************

Otra amiga: - Sonia, niña... Questoytristeymetienesqueanimar questanochesalimosdejuerga y quenomedigasquestascansada queyatedigoyoquestoytriste y paesoestanlasamigas (así, sin respirar para que no me dé tiempo a poner excusas)
Yo: -Vale, no te preocupes... pero relájate y dime que te ha pasado...
Otra amiga: -El Manolo, que no me ha llamado en dos días
Yo: -Pues salimos, te tomas un pelotazo y pensamos a ver que se nos ocurre para que se te pase LA PENA
Otra amiga: -¿Y con el Manolo que hago? ¿Le llamo yo o no le llamo?
Yo: -¿Quieres llamarle?
Otra amiga: -No, quiero que me llame él, coño, que si le llamo yo se me agobia...
Yo: -Pues nos vamos de juerga y al Manolo que le den por culo
Otra amiga: -Joder, desde que no tienes pareja fija, que radical te has vuelto....

*************************************************************************************

Yo: - Mi padre me ha preguntado si querría conocer a una novia que se ha echao...
Muy buena amiga: - Ostias, ¿Y que le has dicho?
Yo: -Que mientras no me llame “hija”, puede presentarme a quien quiera.. pero que antes de nada me debe esa cita a solas...
Muy buena amiga: - ¿Así de sencillo?
Yo: - Sí
Muy buena amiga: - Sonia, desde que todo te resbala das un poco de miedo.


Nenas:
No todo me resbala, no me la trae al pairo que si algún hombre me gusta no me llame; y ni mucho menos me dais igual vosotras... comprendo y valoro lo que sentís, pero cuando habláis conmigo, cuando con esos ojos tristes me decís que alguien os hace daño, en mi no busquéis solo un hombro. Primero os abrazare, después os secare las lagrimas y seguramente os ayudare con el rimel, para después pegaros una patada en el culo, y demostraros lo mucho que valéis y lo muy poquito que os hacéis valer.

El día que falte, y quien dice día, dice una semana o cinco meses intentado evitaros, me habré quitado el disfraz de Súper Sonia... Estaré triste y desesperada. Os quiero a todas ahí, viendo lo que nunca habéis visto: Como lloro.

Espero que me dejéis hacerlo, que me abracéis, me enjuguéis las lagrimas y me deis UNA GRANDE Y FUERTE patada en el culo.





 
Opiniones
-He vuelto a escribir...

-¿Cuándo lo dejaste? Yo te leo cada día.

-He vuelto a manchar negro sobre blanco y lo registro en Internet. “desnuda no es sin ropa”

-¿Me lo dices para que yo lo lea? No voy a hacerlo. Sé todo lo que sientes, y lo sé sin necesidad de que me hables de ello. Que yo te leyera te condicionaría.

-No, solo quería hablarte de la aceptación que estoy experimentando. Me visitan unas cien veces al día. Es mas de lo que me pudiera imaginar, y también cada día alguien dice algo de mí, a veces incluso malo. Eso es por que me leen.

-¿Escribes para los demás? No es tu estilo.

-Escribo para mí. Cifra echa bolas de pelo cuando se ahoga tras lamerse, y yo escribo, sobre todo cuando me ahogo tras lamerme.

-¿Qué escribes?

-Eso es lo de menos. Cualquiera que se acerque y me mire puede saber de qué hablo. Hablo de mi. Sin criticas ni interrupciones, y sin la presión de guardar las apariencias, ni el miedo de que me vean hincar las rodillas en la tierra.. Solo hablo de mí. Lo realmente increíble es lo que las personas, las que no han entrado atraídas por el “desnuda”, o incluso que tras hacerlo se han quedado a mirar por la mirilla, dicen acerca de lo que escribo... Da vértigo. Es emocionante.
-Tu no necesitas desnudarte; eres transparente, cristalina...

-¿Recuerdas la cajita de cristal de la que te hable alguna vez?

-Sí, cuando te conocí vivías dentro de ella. Observabas el mundo a través de muros de metacrilato y cuando salías, sentías frío, o hacía demasiado calor, o había mucho ruido, o demasiada gente. Ya no vives en ella. Pero aun la buscas cuando te sientes muy cansada para alejarte y abstraerte.

-Ahora me parece pequeña, y ya no quiero tenerla. En esa caja solo cabe una persona con poco equipaje, y ahora me siento tan bien, tan libre, que aparte de espacio para mí, lo necesito para toda la gente que quiere pasar conmigo los momentos buenos, los que son cada vez más abundantes...

-¿Y los malos?

-No creo haber tenido nunca momentos malos. He tenido días difíciles. Pero han pasado como todos los días... no pasándome por encima, sino haciendo que yo montara en ellos y sintiera miedo por la altura. Desesperación y angustia incluso, por el recuerdo de haber caído de ellos en algún momento. Pero cuando algún día se desploma, viene otro.
Nunca he perdido un hijo, ni he llorado un padre, no me ha hecho mella enfermedad alguna, ni el cielo se ha derrumbado sobre mis hombros. Siempre hubo alguien con un paraguas y la intención de hacerme sonreír. Tu mismo me has amparado y protegido muchos días de tormenta. Los malos momentos son aquellos de los que no puedes recuperarte y necesitas toda la fuerza que jamás guardaste para empezar desde cero.

-¿Eres diferente ahora?

-Sí.

-Te equivocas. Siempre estuviste ahí, mirando escondida, pero ahora te miras por tus ojos y dejas que los demás te vean.

 
A partir de aqui... cómo?

Por mas que me resista a escribirte esto, en algún momento tengo que hacerlo.

Me asusta no estar a la altura de lo que jamás leerás, y que, eso que nunca conocerás, no te guste. Tu opinión sobre mí siempre fue importante

Te evite hace mil años y ahora me evitas tu. Fueron tantas las veces que pudiste juzgarme, aunque así no fuera; y solo, que tú lo hicieras, me hubiera importado.

Olvide mi infancia a conciencia, pero en los pocos capítulos que recuerdo, siempre estaba a tu lado. Referente de que quería y que debía evitar al convertirme en una adulta. Tú, exponente de todo lo bueno y malo que podía ser un hombre.

No me enseñaste a leer y por ti, adoro los libros. Cuando, por niña curiosa, encontré el tesoro de tus poemas, ya no volviste a esconderlos, me los mostrabas o tu mismo me los leías. No buscabas de mi boca palabras, sino ver mis ojos brillar, y mi piel erizarse, y por ti, empecé a escribir para decirle a nadie tantas cosas que no te decía.

Hacías daño a la mujer que yo quería. Suplicaba que dejaras de dolerle, quería que te fueras y arranque tu esencia de mi cuerpo. Renegué de ti mientras comenzaba a idolatrarte. Ya no eras mi padre, y descubrí a ese hombre inteligente lleno de virtudes, al que necesitaba alcanzar, que no se marchara para siempre.

Encrucijadas, conflictos, dilemas... Yo quería al hombre que no se dejaba ver, al que no me mostraba su cara, al que evitaba preguntas, al que no quería hacerme daño con sus verdades.... no a mi padre.

Fui la hija que perdiste hasta los trece, dos años de silencio, y una adolescente toco cualquier día a tu puerta pare presentarse. Diez años después quiero que más que mi nombre, sepas quien soy. Forjarme en las arrugas de tus párpados, aprender de tus canas, quiero ser grande, como tú lo eres. Quiero ser mejor, como tu me veías.

Por calentarme a tu lumbre no deja de quemarme el fuego que desprendes. No cambias. Eres.

Me hablas despacio, con esa media sonrisa que me arrastra a cualquiera en quien la vea, y me dices que ya no soy pequeña, que a mi no hace falta explicarme nada, que yo ya sé... que yo ya entiendo...

Y yo, mas que nada, deseo que hables conmigo, que me digas, como lo hiciste hace tanto, que soy diferente, que no sea como tu... Que me quieres.

No pronunciaste esas ultimas palabras; lo recuerdo y sonrío con lagrimas. Tu me dijiste -me caes bien- . Dio igual, sé que me quieres.

Ahora te persigo como una niña, me agarro a tu camisa y te miro. Me revuelves el pelo – pareces un chico con ese corte – y te ríes.

Ahora te doy lecciones, ahora te aconsejo, te digo qué haría yo y como lo haría, y tu me escuchas, me admiras, y me llamas valiente, me crees fuerte y por eso no me abrazas.

Muy pronto, en solo unos días, volveremos a estar juntos. Solos es la palabra. Meses de carreras, de jugar al ratón y el gato, de esconderte tras tu reloj... En unos días la cita: Algún lugar con gente, unas copas, tus ojos, los míos, tus palabras, las mías, tus recuerdos, los míos, tu corazón, el mío.... y los dos solos.
 
Barbaros!
Tarde de Domingo; ya había aprovechado la mañana comiendo con unas amigas, que quien dice comiendo, dice poniéndome hasta las orejas de pasta rellena de calabaza con salsa de nueces, lambrusco fresquito, mozzarela de búfala, y tiramissú (una, que roza la indigencia, sí... pero cuando se cuida, se cuida...). Tarde de peluquería, y dos horitas (¿cómo es posible que con los cuatro pelos erizados que tengo necesiten dos horas para pintármelos?) de sobeteos capilares:

-De que color?
-Rojo, por dios, siempre rojo...
-Algo mas?
-Si, córtame las puntas
-jajajajajajja
-...
(cara de póker)
-no es una broma?
-no.


Llegue a casa, a mi casa (ya es mi casa, cinco meses viviendo en ella y por fin la siento mía), una casa que esperaba y deseaba vacía... y para mi sorpresa el bicho nórdico que ocupa la habitación contigua, andaba en tanga (juro que esa chica usaba pantalones antes de ver que yo andaba en bola picada por la casa...) por el pasillo. Pegando berridos (habitual), besándome y abrazándome, mientras me contaba con un acento que empiezo a no soportar lo mucho que nos ha echado de menos, lo mucho que se ha divertido las ultimas semanas, y la cantidad de maromos que se ha pasado por la piedra. (si, la niña es grafica y pelín ordinaria para según que cosas....)

Yo, patidifusa.

Quería mi tarde de Domingo!, tenia planeado pasármela comiendo Rufles, y cociéndome a fuego lento en jugo de caña, mientras repasaba por decimonovena vez mi “Todo Mafalda”. Y el ser rubio se encargo de jodermelo....

-Sonnia, ke ttal si nos vamosss a tomar unas kañass? No hace mucchho kalorr aki? De verrdad prefierres kedarrte sola leyendo?? Kon la de kosssas ke ttengo ke contarrte...

-Gracias, nena, pero tengo un dolor de cabeza tremendo y prefiero irme un rato a la cama a ver si se me pasa....

Ok, me salí con la mía, y me dedique plenamente a disfrutar de mi tarde a solas, pero encerrada en mi cuarto con mi gato (creo que los alemanes comen siameses), el ventilador de techo encendido, sin música y las ventas abiertas para no perecer de asfixia por el humo que yo misma emito... joder! No es lo mismo!!!