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Desnuda no es sin ropa
desnuda, para ti
Acerca de
Si puedes arrinconar todas tus victorias y arriesgarlas por un golpe de suerte, y perder, y empezar de nuevo desde el principio y nunca decir nada de lo que has perdido; Si puedes forzar tu corazón y nervios y tendones para jugar tu turno tiempo después de que se hayan gastado, y así resistir cuando no te queda nada excepto la voluntad que les dice "Resistid". Ruyard Kipling. IF
Sindicación
 
Polvo en las espuelas (II)


Las miradas no se borran con agua, ni los recuerdos; ni tampoco los escalofríos. Todo se graba en la mente y hace algo más grande el alma. Pero la Sheriff, en cada lucha cuerpo a cuerpo, mudaba de piel.

Ahora, sola en su cama con los ojos cerrados y los labios abiertos, leía las palabras que, en código Morse, había recibido a golpe de besos y caricias:
[-.. . ... . ---] deseo,
[-.-. .- .-.. --- .-.] calor,
[... --- -.-. --- .-. .-. ---] socorro,
[.-.. .- -... .. --- ...] labios....

Deslizó sus manos por los senderos que el forastero recorriera y así cinco dedos se enredaron en su cabello, mientras otros cinco descendían por su mejilla, deslizándose por su cuello, deteniéndose en sus pezones, arando la curva de sus pechos, navegando por su vientre, hasta encallar en su pubis, ignorando el mensaje escondido entre su vello.

Llevaba tiempo huyendo de los espejos que le mostraban su imagen de niña y había conseguido romper los relojes de arena. Ya no sentía su peso; por eso, cuando su cuerpo se deshizo y fluyo como un riachuelo por las sabanas hasta precipitarse en una catarata de orgasmos; cuando gritó -¡Para!- al vacío para congelar el instante en que se supo parte de alguien; cuando su piel se convirtió en la crisálida que amenazaba parir una mujer autentica... solo pudo llorar ante el pánico de la incertidumbre.

Abandonó la cama, y se dirigió a la bañera esperando borrar la ilusión y los abrazos bajo el agua caliente. Abrió el grifo dejando que su corazón se perdiera entre el denso vapor y sumergió sus miedos para extirparlos cuando estuvieran más tiernos. Y así, desnuda, pudo gritarse la verdad a la cara:

Creía haber derribado todos los muros hacia ya tiempo.
Había hecho añicos el Pasado, dejando solo unas pequeñas chinas que a veces rallaban el suelo o se le clavaban en la planta de los pies si camina descalza. Solo quedaba un montón de escombros de la pared que la separaba del Futuro, y evocándolo sonreía al recordar el martillo de coraje que lo había desquebrajado, y su fuerza, y su rabia, y sus jadeos a cada nuevo golpe – Cae, Cabrón; al fin quedaras a mis pies -.
Algo que llamó Felicidad fue tomando como rehén cada rincón de su nueva vida, hasta verse diáfana.

Pero ahora, con la mente clara y el cuerpo agotado de pasión, podía ver el escalón con el que no había contado, el error en los planos que hacia tambalear sus cimientos. ¿Era posible que la Esperanza pudiera devolverla a la casilla de salida?

(Continuará...)
 
Palomitas



Con las luces apagadas dejas atrás un mundo para zambullirte en otro, el mas real; dentro del que cualquier ficción tiene cabida, donde todo es posible, pero nada escapa a los guiones marcados, buscando la confianza de un principio y un final ante lo inestable de la vida que sueñas.

Los ojos tardan unos segundos en sentirse cómodos en la nueva atmósfera; Un destello se enciende y comienza el espectáculo. El oído, primer y ultimo sentido que te hará vibrar en este viaje, inyecta en tu cabeza y tu corazón lo que ha de ser la banda sonora.

Los acontecimientos se encadenan y toman volumen, hinchándose como globos de helio hasta convertirse en recuerdos, mientras ante tu mirada cruza la vida.

Todos somos esos personajes, cada uno con cientos de pinceladas que lo desnudan. El malo, al contrario de lo que sucede en el mundo del que no elegimos cuando escapar, sabe acariciar a un niño, y besa con amor a su pareja. Somos mujer, amiga, maestra, amante, hija, secretaria, puta, frívola, soñadora, hermética y tímida.

Aceptas la trama mientras el día avanza y sientes mas allá de la pantalla que lo limita. Esos personajes ya tienen un pasado, y con tu indulgencia, aceptando sus reacciones, tendrán también un futuro.

Nuestra vida, la real, la que padecemos despiertos llega a parecer una película que vemos cómodamente instalados en nuestra butaca. Yo misma sé cuando despierto, excepto por pequeños detalles, cual será la trama del día y que co-protagonistas compartirán cartelera conmigo. Y me dejo arrastrar como narrador único dentro de una comedia romántica

[ Hace unos días, llevándole la contraria a la razón, tendí una emboscada al personaje que últimamente duerme a mi lado sin saberlo... Haba pasado mas de un mes sin tener noticias suyas, y viendo que iba a continuar así, le envié un mensaje a su móvil fingiendo una equivocación en el receptor. En el texto citaba a una amiga a pasar la tarde en mi casa, pero informándola de que yo estaba muy mala. Su respuesta, como era mi esperanza, no se hizo esperar.
Imagino que aunque yo no le interese en absoluto, su madre debió darle una buena educación, y contesto raudo interesándose por mi salud y aclarando mi error. Respondí agradeciendo la aclaración e informando de mi deplorable estado de salud, aunque también deje caer, como que no quiere la cosa, que a veces pienso en él]


La música de violines y los colores pastel que tiñen la pantalla no dejan lugar a dudas: La heroína se ha enamorado y sus acciones son chiquilladas que cualquiera en su lugar hubiéramos cometido.

[ Argumentando un problema con su teléfono, me llamó en lugar de devolverme el mensaje ]

El lenguaje no verbal nos dice que la voz en off miente; que ha descubierto la trampa y aceptado las reglas del juego que le ofrecen.

[ - Hola, No he podido recibir tu ultimo mensaje, ¿Qué te pasa? ¿Estas mala?
- Creo que es gripe.... no se, estoy al borde de la muerte.
- ¿Crees que resistirás unos días mas? Me gustaría tomar un café contigo.
- Lo dudo; de esta no salgo. ¡me muero, me muero!
- Seria una lastima, ¿Seguro que me has dicho todo lo que ponía en el mensaje?
- Por supuesto! ¿Por quien me tomas?
- De acuerdo. El domingo te llamo y nos tomamos aquel café pendiente.
- Si aun respiro, me encantaría....]


Y hasta aquí mi sensación de vivir dentro de un largometraje, donde todo puedo ser posible, pero nada cruza el umbral de la normalidad.

Al final del día, cuando aparecen los créditos y abandono el mundo de realidades acotadas para volver al onírico, donde Morfeo es el único guionista, pierdo las riendas de mi vida. Mis sueños y pesadillas no ofrecen trailers, no dan opción a elegir genero, y muy a mi pesar.... jamás ganaran un Goya.
 
Polvo en las espuelas. ( I )

Cuentan los ancianos que llego al pueblo un atardecer, al trote de su orgullo, dejando atrás la nube de polvo que fue su pasado. Abandono a su escudero en una cueva mientras este dormía la siesta, y como único equipaje sacó del zurrón un gato.

Bebía bourbon, y ahogo su nostalgia en las copas de los borrachos, que sinceros de alcohol, la nombraron su reina, arropándola las noches que el sol madrugaba.

Mentía, como jugaba al póquer, sin creer sus propios embustes y con el único fin de ganar.

Vistió con can-can su corazón, para confundirlo entre las putas y librarlo de respetables feligreses.

Se instalo en la única azotea con vistas a la luna, para bautizar a cada nube y reñir al viento cuando no llegaba correo de su padre.

Aprendió de los delincuentes a llamar a las cosas por su nombre, y así dijo “mas” cuando su cuerpo quedaba hambriento. Dijo “no”, cuando las manos que la ahogaban eran frías. Y nadie volvió a escucharla decir “te quiero”.

Dicen los que lo vivieron que, hasta la llegada del forastero, perdió la memoria, por no repetir jamás un nombre, y hasta olvido el suyo para no mirar atrás cuando la llamaban.

Con escasa ceremonia la nombraron Sheriff, y el verano se durmió tranquilo en Ciudad de Nadie. Pero con la llegada del frió, cuando aun no había abrigado su corazón, un desconocido se instalo en el hotel del pueblo.

Don Juan de las Aguas Bravas, se hizo llamar el forastero. Traía el pelo revuelto bajo el sombrero negro de ala que escondía sus ojos verdes, tristes como los estanques, profundos como pozos y ataúdes de secretos cual galeones hundidos.

Cortésmente fue a informar al extranjero de las normas existentes:

- Usted es forastero, desconoce que ha de soñar con los ojos abiertos, y susurrar cuando las lagrimas arañen su garganta. Le advierto que entre sus vecinos están mal vistas las palabras vacías y no conocen el lenguaje de los reproches.

- He llegado aquí huyendo del pasado, y solo pretendo que mi caballo descanse para continuar mi viaje. Estoy de paso, y no molestare ni me sentirán suyo.

Se quito el sombrero y lo dejo junto a la botella de aguardiente.

- Estaré aquí unos días... ¿Bebe usted con desconocidos?
- Solo con desconocidos, pero ha de saber, que con alcohol las noches son mas largas.
- Hace mas de una vida caí en un sueño del que no soy capaz de despertar y ya no me asusta la oscuridad, ni la eternidad.
- Llene entonces el vaso y procure que fuego del fondo no llegue a quemarnos el paladar.

(Quiero que continúe....)
 
Una dama

Cerca de donde vivo hay una mujer con la que a menudo me cruzo.

Suelo salir distraída a la calle, pero al verla recobro la conciencia y la observo caminar hacia mi haciendo “clak, clak” con sus tacones. Me imagino dentro de sus impecables trajes, con sus interminables piernas a pesar de la edad, y esos gestos pausados, sutilmente maquillados, que me inspiran calma. Contemplo su pelo cano recogido a la altura de la nuca y unas manos que desearía mías con dedos largos y uñas perfectamente pintadas.

Es una mujer mayor, de piel casi curtida y yo me siento pequeña e ingenua sin sus arrugas, sin las mil vidas que podría narrarme si alguna vez me atreviera a pararla y suplicarle que me hablara de ella.

La una formamos para la otra parte del paisaje y, de tantas veces que nos hemos visto, ya nos conocemos. Ella avanza por la acera en mi dirección, mas parece que se deslizara, sin prisa pero sin dudar a donde se dirigen sus pasos, y siempre al llegar a mi altura, levanta la cara y a modo de saludo, me sonríe. Yo, por educación y por la vergüenza de saberme descubierta mirándola, devuelvo la sonrisa y veo unos ojos grises que me traspasan, pero no me ven por mas que me miren.

Dejo pasar unos segundos; ella se escapa sin rozarme y yo me giro para verla alejarse despacio. Tiene un andar suave, rítmico y pausado, con pasos firmes que afianzan este placer en mirarla. Siempre sabe donde va.

Tal admiración despierta en mi, que a menudo hablo de ella a la gente.

Ayer me llamo mi madre; me dijo que se había cruzado también con la mujer que vive cerca de mi. Dijo que la vio avanzar por su calle hasta llegar a una puerta cercana a la suya y detenerse ahí. No pareció en ningún momento desorientada, ni detenerse a comprobar los números sobre los marcos.

Llamó al timbre de un matrimonio con dos chicos mas o menos de mi edad con los que, hace años, yo jugaba en la calle y esperó que estos abrieran. Dijo mi madre que ellos la hicieron pasar y que al cerrar la puerta se oyeron unos sollozos para después quedar todo en silencio. Un rato después, ella se marchó; y fue entonces cuando la mujer con la que suelo cruzarme en mi calle pasó junto a mi madre.

Le pregunté por su siempre acertado vestuario, las invisibles sombras de sus párpados y el brillo de sus labios. Quise saber como sonaron en sus oídos aquellos pasos y que sintió al bucear en sus ojos grises.

Insistí. Quería que me contara si disfruto de su presencia como yo lo hago, pero me interrumpió con el quejido de una niña. Su voz tembló al otro lado del teléfono y me dijo que me quería mucho; que nos quería mucho a mi hermano y a mi y después de estar cerca de la mujer con la que a menudo me cruzo en mi calle, había deseado más que nada llamarme y hablar conmigo para decírmelo.

Ya más relajada me contó que no se había fijado en nada de eso, que se había sentido intimidada por ella y que le molesto el aura de suficiencia que la envolvía; pero pudo rescatar un recuerdo de esta experiencia. Una sensación, como un “déjà vu” perdido en su pasado nunca escrito.

Próxima la mujer con la que a veces me encuentro en la calle, cerca de mi casa, mi madre olió su perfume y este la transportó a los años que, aun soltera, volvía a casa por las tardes después de trabajar. Se vio de nuevo frente a la puerta de mis abuelos con el bolso abierto en busca de sus llaves, respirando ese aroma que lo inundaba todo, relajándola hasta el punto de ser su olfato quien le comunicaba que el día había concluido y ya podía descansar.

Lo que hasta ayer mi madre nunca me había dicho es que, durante muchos años, mi madre y sus padres vivieron junto a un cementerio.
 
Tarde de Viernes.


Escribo desde el trabajo y hoy, por ser un viernes, puente entre fiestas, esta siendo tremendamente aburrido. He pasado toda la mañana sin hacer nada útil, o más bien productivo para mi empresa.

He terminado esos trabajos que siempre aparco por pesados y cansinos, me he inventado unas cuantas labores vacías con las que llenar los minutos, y he leído... He descubierto blogs que me han encantado y a los que volveré y otros que por mucho que me hayan podido gustar, olvidaré y no seré capaz de volver a encontrar.

Y tanto ocupar las interminables horas de la mañana, me ha dado por pensar en que gastaré mi tiempo esta noche.

El miércoles mi compi de piso (la buena) se fue el fin de semana con sus padre y yo estoy sola. Sola con Cifra a quien le da exactamente igual que la Navidad descanse en paz y que quizás solo lo sienta por que un día de estos quitare el árbol de navidad del salón, lo meteré en una caja y se quedará sin las pelotas colgantes con las que tanto disfrutaba dándole manotazos.

Mis amigas tienen planes de resaca, de esos que no te puedes escapar por que llevas haciéndolo 15 días, y ahora sin nada que hacer, no hay quien te salve... Osea que estaré sola.

Llevo un rato dándole vueltas y me niego ha hacer esta tarde-noche lo que llevo haciendo durante toda la mañana, inventarme en que dedicar mi tiempo, por lo que voy a plantearme cosas reales.

Podría ir a ver a mi madre, que siempre se queja de que la tengo abandonada, de que solo paso por allí cuando prácticamente me amenaza con lapidarse la herencia en el chino de la esquina; pero no me apetece pasar cuatro horas viendo su tele, en su salón, sentada en su sillón y sin su conversación.

Podría buscar algún espectáculo en Madrid e insistir para que mi padre me acompañe, pero aunque esta pueda ser la que más me apetezca... me temo que conozco la respuesta.

Podría salir yo sola por algún pub cerca de mi barrio, tomarme un par de copas y disfrutar de mi propia compañía. Pero mi compañía, a la segunda copa se cansa de hablar solo conmigo y empieza a dar carrete a desconocidos, y francamente, mi habitación es un desastre... no tengo ganas de hacer limpieza para que cualquier TRS (tío raro solitario) compruebe que he cambiado las sabanas o que cuando me pongo en plan Maruja, yo también soy muy apañá.

Podría ir a cine; aun no he visto la peli de Los Increíbles, pero coño!! Ir al cine solo me da como cosilla... No tendría nadie a quien robarle palomitas, ni con quien comentarla después tomándome unas tapas.

Podría quedarme en casa y pedir una pizza para jamarmela SOLA mientras veo alguna película del videoclub, pero la experiencia me dice que el videoclub de la esquina solo tiene pelis malas (o yo superpoderes para adivinar cual es la peor bazofia de la cartelera...), y que si me como una Barbacoa del Pizza Hut no compartiéndola ni con el gato... tendré pesadillas.

Podría meterle caña al libro que descansa junto a mi cama; Oscar y Ernesto merecen más que esta apatía mía, pero me comería también yo sola la dichosa pizza y ni el Señor Wild ni Juan-Ernesto la catarían...

Podría quedar con alguna amiga de las que hace tiempo que no veo, pero no me curo, no me curo... La voz dentro de mí me dice: -Piensa por qué hace tiempo que no las ves....- Y la respuesta solo puede ser: Por que no quiero.

Podría acoplarme al plan de alguna de las amigas perennes.. pero si no me han invitado, digo yo que sus motivos tendrán.

Podría intentar quedar con Rober, él hace que sonría solo con mirarme y eso no es algo que logre cualquiera ( uy! Si intentarlo.. ya lo he intentado, y no me ha contestado aun)

Podría irme a un club de intercambio, me han hablado de ellos, especialmente de uno que frecuentan los fetichistas del calzado y darle un buen uso a mis super sandalias de cristal... pero no se, no tengo yo el coño para tonterías hoy.

Podría irme solipandi al centro a ver alguna actuación, pero Sabina no actúa este fin de semana, y no sé dónde lo hace Krahe. Además, estoy más tiesa que la mojama, el domingo voy al teatro y soltar mas pasta me parece excesivo...

Todo esto es lo que se me ocurre, aunque seguro que en cuanto publique esto se me seguirán ocurriendo muchas mas cosas...

Se admite todo tipo de sugerencias (e invitaciones)
 
Con los ojos en las manos.


Soy tímida; lo he dicho muchas veces y muy pocas me han tomado en serio.

Será por la forma “atílica” >(que no etílica; aunque a veces también) con la que defiendo mis argumentos, o la manera “intimidatoria” a través de la que entablo conversaciones con desconocidos del genero opuesto ( y preferiblemente apuesto), o por el modo “terremótico” por el que llevo a cabo determinadas faenas (véase: subirme a un escenario, cinta métrica en mano, a tomar medidas sobre las dimensiones de los miembros y sus miembros)

Sobre el párrafo anterior, Word se niega a admitir los palabrejos entrecomillados como correctos, y ese es otro de los motivos por los que no me creen tímida. Digo lo que quiero, pocas veces me paro a pensarlo, y acepto con humildad, de cara al patíbulo, las criticas.

Pero esa es la base; ese es el “quid” de la cuestión: que soy tímida para mi y tímida en la intimad. La desvergüenza, el desparpajo, las frases cortantes, las miradas fijas, e incluso la destreza para nadar y guardar la ropa, no son mas que una pose para que el publico no me coma. Me disfrazo de valiente a fin de que no se oigan los latidos de este corazón cobarde.

Me avergüenza profundamente recibir elogios, y los atajo siendo sarcástica, hasta que el admirador desiste, aburrido de que tire por tierra su entusiasmo. En caso de que nadie diga nada bueno de mi (por que ya esta casi todo el mundo acostumbrado) suelo incluir, con algo de sentido del humor, algún detallito del que me sienta orgullosa, entre los muchos defectos de los que soy propietaria. Pero zanjándolo rápido, no vaya a ser que me quede sin palabras... Con lo fácil que parece resultarle a los demás decir: -Gracias...-

Entre mis amigas he criado fama de come hombres. Una le salta al cuello a un chico, y ya te consideran Mata Hary. Pero esta es otra tapadera. En realidad procuro mantener bajo control cualquier situación y asustarles a ellos, antes de que ellos me asusten o me hieran a mi.

Veamos un ejemplo:

Son las dos de la mañana y como siempre, he sido la ultima en darme cuenta de que el mocetón del otro lado de la barra intenta captar mi atención a base de sonrisas y miradas.

Opción A.

Sonia, la de dentro, la de verdad, la desnuda... no sabe donde esconderse. Me da pánico la idea de que el muchacho pueda llenar un saquito de valor, acercarse a mi y preguntar eso tan gastado de “¿Vienes mucho por aquí?” “Me suena tu cara, ¿No nos hemos visto antes?”.
Mis respuestas serian estúpidas, y si alguien tiene algo inteligente que decir en estos casos, por favor, que me lo diga; por que a mi lo único que se me ocurre es “Todos los Jueves..., con mis amigas...., y... estas son mis amigas: Manoli, Juani, Conchi... (mientras yo me escondo bajo un taburete)”. O, “Pues tú a mí no me suenas de nada, si con antes te refieres a antes de la media hora que llevamos mirándonos como idiotas”


Opcion B.

La guerrera se ata el pañuelo en la frente, muerde el cuchillo de explorador y sale al encuentro del muchacho antes de que a este le de tiempo de decir esta boca es mía....

Mata Hary: (acercándose a la presa claramente acojonada) ¿Cuánto hace que no compruebas tu buzón de mensajes?
Chico – Cobaya: Esto... Ein?
Mata Hary: Nada, que lo debes tener saturado, por que no hago mas que mandarte mensajes telepáticos y parece que me los devuelve todos.
Chico – Cobaya: Esto.... Ein?
Mata Hary: (asunto resuelto, ya le puedo considerar idiota) Que si tienes fuego....


Sobra decir que la que suelo utilizar es la opción B; de echo esta fue la frase que le solté a uno la ultima vez que salí... y esta su respuesta. Mis amigas dicen que así nadie se va a acercar a mí, que no debo ir acobardando al personal, pero que me queda? Dejar que sean ellos quienes me acobarden a mí? No señor!

Pero como es lógico, también hay quien es capaz de salir airoso de situaciones como la expuesta, entonces no me queda otra que mantener el tipo, llegando incluso a ser mas fuerte y atrevida de lo que me podría imaginar, pretendiendo llevar yo la voz cantante. Que el chico responde? Pues le subo el tono a las insinuaciones.
Que el chico se defiende y pasa al ataque? Pues abandono los prejuicios sobre la barra y me zambullo en un infinito “yo mas...”
Que el chico dejó el pudor en el perchero al salir de casa? Pues me pongo el traje de luces y me pongo a la faena.
Por eso nunca se pedir el teléfono o una segunda cita. Todo acaba ahí, cuando tras medir las mutuas fuerzas... se nos acaban a los dos las pilas.

Soy tímida, casi nunca me toman en serio cuando lo digo, pero si un día me veis en acción, si cualquier día veis a una pantera arrastrando el cadáver de un cervatillo, pensad... ¿Querríais ser el cervatillo?