Sin futuro
Deja que imagine el final de esta historia; no me lo cuentes. Pues si ambos fueramos sinceros, tendríamos que reconocer que dejaremos de querernos.
La cara patetica de la vida es la muerte, y tambien nosotros la veremos. Se esfumaran nuestros sueños, sin un decorado acorde para vivirlos; dejaremos de sonreir ante la alegría del otro, por que siendo uno, ambos sentiremos la misma pena; convertiremos en un ritmo monótono el latido que hoy nos impulsa; y como si de la música celestial que las estrellas emiten, se tratara, nos acostumbraremos a la piel del otro, obviando su tacto por cotidiano.
No me digas que siempre seremos, que siempre estaremos. No me lo digas.
Si quieres que te ame siempre, dame un siempre a medida. Acota los limites del tiempo narrandome lo que ayer sentiste. Cuentamé cómo me buscaste, me extrañaste, y al no encontrarme, deseaste que el calendario se desnudara para nosotros. O que tu amor es mayor que el que la Luna brinda a la Tierra, pues no tendrias suficiente con el tiempo que dedica en recorrerla, solo para contemplar mis ojos. Pero no me hables de un futuro en el que ya no estaremos simplemente, porque no seremos.
Guarda para nadie las promesas, pues si mañana las cumplieras solo seria la obligacion de algo que querías hoy. Brasas sin consumir en la hoguera que nos hizo arder.
Y dame por fin, una y otra vez, el ultimo beso. Damelo ahora que aun lo deseo; sin esperar a la despedida de dos extraños y así, en el ultimo minuto de nuestro amor, ya estará todo dicho, pudiendo recordar nuestra historia como la mas sentida, la mas real. La unica prueba de que es posible amar sin limites; por que nos amamos sin futuro.
El precio del placer
No tengo un duro.
No es una queja; solo la exposición de un hecho. Y a pesar de mi lamentable situacion economica ayer me pegué el homenaje con el que soñaba desde hacia meses.
Soy una chica agradecida, y contando esto, no quisiera subestimar los esfuerzos que muchos aficionados han hecho por arrancarme alguna sensacion; pero no era suficiente. Y ayer, por fín, me decidí.
Hice que me acompañara una buena amiga, transigente como pocas, de esas que no suelen juzgar mis ideas, o lo que es peor, mis actos; para que ejerciera de Pepito Grillo en caso de estar columpiandome.
Buscaba un profesional que me transportara a otros mundos. Necesitaba el placer que solo la demostrada experiencia podia darme, y con temor de que mi tarjeta de crédito no fuera tan tolerante como mi amiga, pero con la solemne intencion de no marcharme sin lo que iba buscando, me acerqué al encargado y le facilité el nombre y apellido del protagonista de mis deseos.
-Ha venido al sitio indicado- me dijo tras una elegante sonrisa, y seguimos a aquel joven con chaleco verde que se desenvolvia a la perfeccion en el paraiso del placer personal y y consumista, demostrandonos que no era la primera, ni seria la ultima vez que haría lo mismo.
Intenté (juro que lo intenté) no desvirar la atención del objetivo principal, pero el muchacho era listo y sabiendo perfectamente lo que hacia, tomo el camino mas largo; de manera que mi amiga y yo no pudimos evitar imaginarnos poseedoras, aunque fuera solo por un rato de cuanto caprichito ibamos viendo.
Hubiera sido inutil disimular la ilusion que me hizo encontrar alli a un viejo amigo, alguien perteneciente a mi mas cercano pasado, y con el que tenia la oportunidad de volver a vivir lo que una vez fue... a cambio, claro, de un modico desembolso economico por mi parte. Por eso, como una es debil y la necesidad grande, le puse a mi amiga la mejor carita de pena que tengo ensayada hasta lograr, no sin esfuerzo, su aprobacion:
-Nena... Mira quien está aquí!! Que sorpresa
-Sonia, no! Vale que te vayas a gastar el dinero que no tienes en darle una alegria al cuerpo, pero dos... no!; no lo necesitas.
Él, quieto y sin decir esta boca es mia, nos observaba satisfecho desde la pared en la que se apoyaba; mientras nuestro particular Virgilio narraba sus hazañas, cualidades, y virtudes.
-AY!, les quiero a los dos!
-No, no y no!
-Por qué??!!, Pero si sabes lo bien que me van a hacer sentir
-Sí, pero tambien se lo que has podido llorar por éste en particular. ¿Recuerdas? Era yo quien te pasaba los pañuelos...
-Tambien me hizo reir y no puedo decidirme solo por uno. Les necesito a los dos!
-Tu misma; pero como te estoy fallando, dejando que te des de cabeza contra un muro, y permitiendo ese derroche innecesario, te ruego que cuando lo lamentes, me lo digas para sentirnos culpables juntas.
-Chachy!
Estendí mi VISA, rogué por que aun ne me hubieran pasado la letra del coche, y firmé el justificante con una sensacion de plenitud y satisfaccion, muy parecida a la de un orgasmo, mientras en la distancia oía: -puede pasar a recogerlos a la salida-
Paseé con ellos un rato, solo por disfrutar de llevarlos del brazo, y cuando la impaciencia no dio a mas, corrí a casa para disfrutarlos. Pero ahora sí, tenia que elegir; tenerlos a los dos a la vez, me hubiera distraido de uno u otro.
Me disculpé con Joaquín Sabina por hacerle esperar en el CD del coche, y subí a casa abrazada a Hernán Casciari, para que me viera dormir, despues de acariaciarle, desde la mesilla de noche.