Cerraduras
Si yo fuera llave, me esconderia? Tal vez. Quizas, la maxima aspiracion de toda llave, sea saberse buscada y necesitada. Saberse util y anhelada. Ignoraba lo doloroso de ser utilizada y olvidada tras satisfacer un unico fin.
Si yo fuera llave tambien me esconderia, alejandome de las manos de mi dueño como quisiera poder hacerlo ahora. Por eso me esfuerzo en no pensar en ello, en mantener la mente ocupada y en no llorar.
El futuro ya no existe y el pasado parece mentira. No puedo creer que en algun momento haya sido libre o feliz. No puedo creer que hubiera un solo segundo antes de este infierno que no haya sentido el miedo que me paraliza y es imposible que haya nada tras este ahora. Muertos pasado y futuro, en el presente que vivo, no hay vida.
Me siguó despacio por una calle desierta hasta que noté su presencia, entonces el sonido de nuestros pasos se mezcló con el galope de mi latir, cada vez mas denso; hasta que en el portal, perdidas las llaves en el fondo de mi bolso, me tomó por el cuello y empujó mi cara contra la pared de ladrillo rojo.
Desde ese momento la sangre lo cubre todo; sangre en los ladrillos que tal vez no fueran rojos antes de mi sangre; sangre cegando mis ojos; sangre en las manos que inmovilizan las mias rojas tambien de sangre, mientras mi cuerpo se agita de terror recordandome que aun estoy viva.
Entre penumbras carmesí me trajo hasta aquí, a este averno sin eco, en el que como bienvenida perdí el oido. Grité cuanto pude todo el camino espantada de mis aullidos, hasta que me golpeó la cabeza con una piedra, silenciando el exterior y dejando solos a mis pensamientos conmigo
Cuando desperté supe al tacto que me habia desnudado, clavandose las piedras en mi pecho por el peso de su cuerpo sobre mi, la boca llena de arena, y sin vista para ver mas que sangre en mis ojos, ni oidos con los que saber qué susurra en mi nuca.
Conservo tambien el olfato; siendo, este sentido amigo, quien capta la pestilencia a sexo sucio que lo cubre todo, rogandome calma, pues solo de ello depende cual ha de ser el final.
-Obedece y no te resistas, o no viviras para contarlo- insiste en mi interior el silencio que llega de fuera, reprendiendo mi obstinacion en no ser violada, al tiempo que sus rodillas separaban las mias y llenaban de dolor y fuego cada milimetro de la realidad.
Por eso ahora, inmovil, finjo soñar.
Quiero creer que vivo una pesadilla callada; que el olor a sudor viciado que me envuelve es producto de mi delirio y el dolor, mentira, y el asco, una disfuncion en mi cerebro... para abrazar el alivio de despertar y poner fin a esta alucinación.
Si yo fuera llave, me escondería? Tal vez no. Quizás ayudaría a la mano amiga, a abrir la puerta por la que escapar del horror.
Si yo fuera llave tambien me esconderia, alejandome de las manos de mi dueño como quisiera poder hacerlo ahora. Por eso me esfuerzo en no pensar en ello, en mantener la mente ocupada y en no llorar.
El futuro ya no existe y el pasado parece mentira. No puedo creer que en algun momento haya sido libre o feliz. No puedo creer que hubiera un solo segundo antes de este infierno que no haya sentido el miedo que me paraliza y es imposible que haya nada tras este ahora. Muertos pasado y futuro, en el presente que vivo, no hay vida.
Me siguó despacio por una calle desierta hasta que noté su presencia, entonces el sonido de nuestros pasos se mezcló con el galope de mi latir, cada vez mas denso; hasta que en el portal, perdidas las llaves en el fondo de mi bolso, me tomó por el cuello y empujó mi cara contra la pared de ladrillo rojo.
Desde ese momento la sangre lo cubre todo; sangre en los ladrillos que tal vez no fueran rojos antes de mi sangre; sangre cegando mis ojos; sangre en las manos que inmovilizan las mias rojas tambien de sangre, mientras mi cuerpo se agita de terror recordandome que aun estoy viva.
Entre penumbras carmesí me trajo hasta aquí, a este averno sin eco, en el que como bienvenida perdí el oido. Grité cuanto pude todo el camino espantada de mis aullidos, hasta que me golpeó la cabeza con una piedra, silenciando el exterior y dejando solos a mis pensamientos conmigo
Cuando desperté supe al tacto que me habia desnudado, clavandose las piedras en mi pecho por el peso de su cuerpo sobre mi, la boca llena de arena, y sin vista para ver mas que sangre en mis ojos, ni oidos con los que saber qué susurra en mi nuca.
Conservo tambien el olfato; siendo, este sentido amigo, quien capta la pestilencia a sexo sucio que lo cubre todo, rogandome calma, pues solo de ello depende cual ha de ser el final.
-Obedece y no te resistas, o no viviras para contarlo- insiste en mi interior el silencio que llega de fuera, reprendiendo mi obstinacion en no ser violada, al tiempo que sus rodillas separaban las mias y llenaban de dolor y fuego cada milimetro de la realidad.
Por eso ahora, inmovil, finjo soñar.
Quiero creer que vivo una pesadilla callada; que el olor a sudor viciado que me envuelve es producto de mi delirio y el dolor, mentira, y el asco, una disfuncion en mi cerebro... para abrazar el alivio de despertar y poner fin a esta alucinación.
Si yo fuera llave, me escondería? Tal vez no. Quizás ayudaría a la mano amiga, a abrir la puerta por la que escapar del horror.
Miedo
No te culparé por dañarme; fue tu miedo quien me hizo daño.
El miedo toma rehenes, te priva de libertad y de voz para expresarte; se hace dueño de tu tiempo, imponiéndote retraso. Cierra la válvula de la ilusión, fluyendo realidad pura; y araña con sus uñas los cristales a través de los que miras, obligándote a tapar ojos y oídos para no padecerlo.
Te acompañó en mis ausencias y durmió en tu cama mientras le velabas; te defendió cuando me enfadaba y acarició tu pelo cuando yo miraba al suelo. Fue la voz amiga que escuchabas, mientras guardaba silencio; y quien te amordazó cuando quisiste saber los motivos.
Fue el miedo, y no tu voluntad, quien dejó de llamarme. Él, quien me dio la espalda. Él, quien ignoró mis ruegos; y él, que erigiéndose tu portavoz, se proclamó destino, siendo tan solo miedo.
Se deslizó, furtivo, por los huecos que dejamos sin tapar con besos y, agazapado tras nuestras cicatrices, espero a las dudas para envenenar tus sueños y arrasar con cal viva los condicionales.
Distorsionó tus sentidos; dejándote sordo para mis latidos y ciego para mis lagrimas. Marcó sin tus huellas mi piel, agrió en tu boca mi boca y pudrió de impotencia mis suspiros. Condeno y maldigo tu miedo, e invoco a cada pensamiento triste que tuve esperándote, para que nunca te olviden.
Fuiste mi anhelo, mi amante y mi amigo; por eso, aunque la razón dijera que no debía quererte y la coherencia insista, mi rabia no cesa. Tu miedo me lo quito todo sin oportunidad de lucha. Valga mi revancha como tregua: Espero que también me añores.
Tuviste miedo de dañarme, y no te reprocho que lo hicieras, pero sí que tuvieras miedo.
Bienvenido
Voy a contarte un secreto, antes de que me conozcas:
Quiero que sepas que grito al aire y regaño a mis zapatos; que cuento cuentos en la cama e invento, en el ascensor, excusas; que temo a la oscuridad, por miedo de verme sola; que mi gato y yo dormimos juntos y bailo desnuda en casa.
Quiero contarte, sin argumentos, que me gustan los cementerios y las manzanas rojas; que adoro las alturas y siempre hay un segundo que creo poder volar; que me muerdo las uñas y escondo las manos, pero nunca niego una caricia; que mi primer recuerdo es de un mono, que murio antes de que yo naciera; y que hace un mes que no escribo por que me retire la palabra.
Quiero admitir que estoy encantada de conocerme, pero no me perdono un pecado; que te escuchare siempre, pero pocas veces te hare caso; que me lastimare ante tus ojos y no querre que me detengas; que no llamare tu atencion cuando la necesite, mas te rogare un abrazo cuando sea demasiado tarde.
Quiero explicarte que tengo un pasado y no es culpa de nadie; que mi presente se perfila con la linea de tu boca y que espero del futuro que alguien me recuerde.
Quiero decirte que soy una niña que llora si la acorralan; que me alegra que llueva cuando me siento triste; que salto sobre los charcos; que no como acelgas; que me peleo con los espejos; que soy mala enferma; tartamudeo cuando estoy nerviosa y no se agradecer halagos.
Quiero susurrarte que me tiemblan las piernas tras hacer el amor y que me fascina el sexo, aunque casi nunca vayan de la mano; que "ahora" siempre sera el mejor momento para besarme; que mi piel en tus dedos podria ser liquida y que soy tan egoista que no basta con que quieras que disfrute, has de gozar haciendolo.
Quiero confesar que soy consciente de mis errores, pero no daria un paso por corregirlos; que fantaseo con como pudo hacer sido y no cejo en intentarlo; que me cuelo en mil pellejos, y no por eso les entiendo; que no necesito que sea real, me basta con que sea perfecto; que tengo una curiosidad voraz y la sensacion de llegar tarde.
Quiero hablarte de mi para espantar los reproches, para disipar tus dudas y pedirte paciencia. Quiero que partas de esto y formes parte de todo; entregarte mi verdad y que me regales tu tiempo.
Y quiero que me hables de ti. Quieres hacerlo?
Quiero que sepas que grito al aire y regaño a mis zapatos; que cuento cuentos en la cama e invento, en el ascensor, excusas; que temo a la oscuridad, por miedo de verme sola; que mi gato y yo dormimos juntos y bailo desnuda en casa.
Quiero contarte, sin argumentos, que me gustan los cementerios y las manzanas rojas; que adoro las alturas y siempre hay un segundo que creo poder volar; que me muerdo las uñas y escondo las manos, pero nunca niego una caricia; que mi primer recuerdo es de un mono, que murio antes de que yo naciera; y que hace un mes que no escribo por que me retire la palabra.
Quiero admitir que estoy encantada de conocerme, pero no me perdono un pecado; que te escuchare siempre, pero pocas veces te hare caso; que me lastimare ante tus ojos y no querre que me detengas; que no llamare tu atencion cuando la necesite, mas te rogare un abrazo cuando sea demasiado tarde.
Quiero explicarte que tengo un pasado y no es culpa de nadie; que mi presente se perfila con la linea de tu boca y que espero del futuro que alguien me recuerde.
Quiero decirte que soy una niña que llora si la acorralan; que me alegra que llueva cuando me siento triste; que salto sobre los charcos; que no como acelgas; que me peleo con los espejos; que soy mala enferma; tartamudeo cuando estoy nerviosa y no se agradecer halagos.
Quiero susurrarte que me tiemblan las piernas tras hacer el amor y que me fascina el sexo, aunque casi nunca vayan de la mano; que "ahora" siempre sera el mejor momento para besarme; que mi piel en tus dedos podria ser liquida y que soy tan egoista que no basta con que quieras que disfrute, has de gozar haciendolo.
Quiero confesar que soy consciente de mis errores, pero no daria un paso por corregirlos; que fantaseo con como pudo hacer sido y no cejo en intentarlo; que me cuelo en mil pellejos, y no por eso les entiendo; que no necesito que sea real, me basta con que sea perfecto; que tengo una curiosidad voraz y la sensacion de llegar tarde.
Quiero hablarte de mi para espantar los reproches, para disipar tus dudas y pedirte paciencia. Quiero que partas de esto y formes parte de todo; entregarte mi verdad y que me regales tu tiempo.
Y quiero que me hables de ti. Quieres hacerlo?





