Verte
La luz de un rayo iluminando el cuarto, le liberó del sueño; y acurrucado bajo las sábanas entre las que ahora se hallaba solo, esperó el sonido del trueno que le acompañaría. Acaricío el espacio vacío donde ella había dormido, mientras aspiraba el aroma que dejó en la almohada y se recreó con el sabor de su cuerpo, aún en el paladar; hasta que, de un salto, dejó el féretro en el que la cama se había convertido sin ella.
Perdonó cada pecado del tipo que, desde el espejo, le devolvia la imagen de un hombre feliz, pleno y esperanzado ante la promesa que le entregó antes de marcharse:
- Diana, ¿Volveré a verte pronto?
- Claro. No cuento con mucho tiempo, pero estoy segura de que el destino tiene guardado para nosotros un nuevo encuentro.
Abrió el grifo del agua caliente, dejando que el vapor se convirtiera en una densa niebla, y paseó por cada momento, recuerdos ya, que acababa de vivir junto a ella: la larga melena oscura que acariciaba su pecho; la ligera sonrisa, en esa boca dulce y entreabierta en busca de un beso; el brillo magico e hipnotico de su mirada; la piel calida y suave de su cintura, de su cuello, de sus muslos... Y solo un corte con la cuchilla de afeitar le pudo hacer volver a la realidad.
Los elementos rugian furiosos. Fuera de casa, mas alla de las cuatro paredes que le apresaban, la vida galopaba a lomos de la mayor tormenta que podía recordar, y necesitó del aire helado, que aquella mañana de Domingo le brindaba, para dar rienda suelta a cuanta energia recorria sus venas.
Por primera vez en toda su vida, se sentía parte del mundo; un mundo a medida de los dos, donde no habia espacio para pasado alguno en el que ella no estuviera. Era el héroe de su Divina Comedia; un hombre solo contra todos los infiernos, y a salvo de estos gracias a la seguridad que da el amor.
Montó en el coche, arrancó el motor y encendió las luces. Quería llegar a cualquier lugar abierto; algún acantilado desde el que gritarle al cielo, cicatrizado de relampagos, que le habia vencido; y dejando atrás la vereda de árboles, que doblegados por el viento, se postraban a su paso, le dio la espalda a la ciudad.
Llevaba horas conduciendo bajo el titánico vendaval cuando llegó al risco desde el que, años atrás, había jurado lanzarse antes de morir de pena y solo, y tomando un trozo de papel de la guantera, bajó del coche.
-Mira, Abismo; lee esto: Dice que me quiere, que siempre supo que daríamos el uno con el otro, que jamás perdió la esperanza y ahora es feliz por nuestro encuentro. Escucha, Caos; he venido a recuperar mi palabra. Prometí entregarte mi alma a cambio de no padecer mas mentiras, de que el frio y las decepciones no habitaran mas mi vida, pero ella se adelantó a tus designios y lleno de luz mi futuro con su presencia. Es Diana quien me rescata... A ella se lo debo todo!
Orgulloso de sí mismo, por haber reunido el valor de gritarle a sus miedos que los desahuciaba, se sentó sobre las rocas a fumar un cigarro y, con el mechero, prendió el papel sobre el que ella había puesto su corazón, para regalarle las cenizas al viento. Única muestra de tregua que estaba dispuesto a entregarle.
Marchó sereno y en silencio, ocupando cada espacio de su mente en revivir aquella noche. El modo magnético en que sus miradas se habian encontrado y ya no habian podido desprenderse; el tiempo, que del mismo modo que fueron horas, pudieron haber sido años; sus palabras, que no acababan nunca; el tacto de su piel, y cuánto deseó perder la memoria, para recorrerla siempre virgen; el olor de su pelo; la calidez de su lengua; cómo temblaron sus labios al pronunciar unas palabras que, por fin, tomaban sentido; el nudo en la garganta que se tensó cuando ella se despidió tras besarle...
En sus retinas solo estaba ella y sus oidos ignoraban la manta en forma de lluvia que lo cubría todo, hasta que, con un golpe seco, cada sentido volvió a su lugar.
Apretó el volante con ambas manos hasta que por sus nudillos dejó de circular sangre. Quiso parar el mundo en ese instante, pero los limpiaparabrisas se negaron a congelarse, e impulsado, mas por el pánico, que pos sus intenciones, salió del coche.
La vio tendida de espaldas, quieta, pequeña, como un hada con las alas rotas; y al arrodillarse a su lado y tomarle la mano, comprobó que aun respiraba. Apartó el pelo que cubría su cara y la besó llorando. No pudo gritar... No supo gritar.
Cinco palabras, como una oración dirigida al dios de los desgraciados, sellaron para siempre la voz de ambos, que morian juntos en la muerte de ella:
-Solo deseaba volver a verte.
Perdonó cada pecado del tipo que, desde el espejo, le devolvia la imagen de un hombre feliz, pleno y esperanzado ante la promesa que le entregó antes de marcharse:
- Diana, ¿Volveré a verte pronto?
- Claro. No cuento con mucho tiempo, pero estoy segura de que el destino tiene guardado para nosotros un nuevo encuentro.
Abrió el grifo del agua caliente, dejando que el vapor se convirtiera en una densa niebla, y paseó por cada momento, recuerdos ya, que acababa de vivir junto a ella: la larga melena oscura que acariciaba su pecho; la ligera sonrisa, en esa boca dulce y entreabierta en busca de un beso; el brillo magico e hipnotico de su mirada; la piel calida y suave de su cintura, de su cuello, de sus muslos... Y solo un corte con la cuchilla de afeitar le pudo hacer volver a la realidad.
Los elementos rugian furiosos. Fuera de casa, mas alla de las cuatro paredes que le apresaban, la vida galopaba a lomos de la mayor tormenta que podía recordar, y necesitó del aire helado, que aquella mañana de Domingo le brindaba, para dar rienda suelta a cuanta energia recorria sus venas.
Por primera vez en toda su vida, se sentía parte del mundo; un mundo a medida de los dos, donde no habia espacio para pasado alguno en el que ella no estuviera. Era el héroe de su Divina Comedia; un hombre solo contra todos los infiernos, y a salvo de estos gracias a la seguridad que da el amor.
Montó en el coche, arrancó el motor y encendió las luces. Quería llegar a cualquier lugar abierto; algún acantilado desde el que gritarle al cielo, cicatrizado de relampagos, que le habia vencido; y dejando atrás la vereda de árboles, que doblegados por el viento, se postraban a su paso, le dio la espalda a la ciudad.
Llevaba horas conduciendo bajo el titánico vendaval cuando llegó al risco desde el que, años atrás, había jurado lanzarse antes de morir de pena y solo, y tomando un trozo de papel de la guantera, bajó del coche.
-Mira, Abismo; lee esto: Dice que me quiere, que siempre supo que daríamos el uno con el otro, que jamás perdió la esperanza y ahora es feliz por nuestro encuentro. Escucha, Caos; he venido a recuperar mi palabra. Prometí entregarte mi alma a cambio de no padecer mas mentiras, de que el frio y las decepciones no habitaran mas mi vida, pero ella se adelantó a tus designios y lleno de luz mi futuro con su presencia. Es Diana quien me rescata... A ella se lo debo todo!
Orgulloso de sí mismo, por haber reunido el valor de gritarle a sus miedos que los desahuciaba, se sentó sobre las rocas a fumar un cigarro y, con el mechero, prendió el papel sobre el que ella había puesto su corazón, para regalarle las cenizas al viento. Única muestra de tregua que estaba dispuesto a entregarle.
Marchó sereno y en silencio, ocupando cada espacio de su mente en revivir aquella noche. El modo magnético en que sus miradas se habian encontrado y ya no habian podido desprenderse; el tiempo, que del mismo modo que fueron horas, pudieron haber sido años; sus palabras, que no acababan nunca; el tacto de su piel, y cuánto deseó perder la memoria, para recorrerla siempre virgen; el olor de su pelo; la calidez de su lengua; cómo temblaron sus labios al pronunciar unas palabras que, por fin, tomaban sentido; el nudo en la garganta que se tensó cuando ella se despidió tras besarle...
En sus retinas solo estaba ella y sus oidos ignoraban la manta en forma de lluvia que lo cubría todo, hasta que, con un golpe seco, cada sentido volvió a su lugar.
Apretó el volante con ambas manos hasta que por sus nudillos dejó de circular sangre. Quiso parar el mundo en ese instante, pero los limpiaparabrisas se negaron a congelarse, e impulsado, mas por el pánico, que pos sus intenciones, salió del coche.
La vio tendida de espaldas, quieta, pequeña, como un hada con las alas rotas; y al arrodillarse a su lado y tomarle la mano, comprobó que aun respiraba. Apartó el pelo que cubría su cara y la besó llorando. No pudo gritar... No supo gritar.
Cinco palabras, como una oración dirigida al dios de los desgraciados, sellaron para siempre la voz de ambos, que morian juntos en la muerte de ella:
-Solo deseaba volver a verte.
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Tus dotes no dejan de sorprenderme y admirarme.
Enganchas con facilidad y eso es caro de ver/leer hoy en día.
Malala
Enganchas con facilidad y eso es caro de ver/leer hoy en día.
Malala
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Hola, en verdad no tengo nada que opinar sobre ti, escribia solo para decir que conozco una pagina de puta madre que teneis que visitar:
http://blogs.ya.com/milindri
http://blogs.ya.com/milindri
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el destino puede ser tan cruel con los sentimientos humanos...
Comentario:
Era siempre una noche tan perfecta, tan bonita....recogerte, hacer el amor contigo, besarte la mano, mirarte a los ojos, besar tu mano de nuevo mientras conduzco.....duele mucho y tu me lo has recordado. "Y no amanece".
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Es la primer escrito y la primera vez que leo tu blogs y la verdad es que te felicito por lo buena que sos escribiendo.
Tu estilo de describir las cosas hace que te transpote directamente al relato, que sientas como el personaje, que te muevas y que veas las cosas que él ve.
Es realmente incríble.
Felicidades de nuevo
Exitos
Tu estilo de describir las cosas hace que te transpote directamente al relato, que sientas como el personaje, que te muevas y que veas las cosas que él ve.
Es realmente incríble.
Felicidades de nuevo
Exitos
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Bonito.
Un instante de "luz" compensa una vida.
Un instante de "luz" compensa una vida.
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Tétrico!, patético, pero dulcemente divertido!, encontrar para no ver más?, es mejor no encontrar....un beso,
JD
JD
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Qué relato tan estremecedor, contagia cada una de las emociones que siente...
Precioso, sinceramente.
Aunque yo no crea en el destino!
Besos!
Precioso, sinceramente.
Aunque yo no crea en el destino!
Besos!
Comentario:
Cuelga más fotos, porfi. Saludos.
Comentario:
Cuelga más fotos, porfi. Saludos.
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Un final triste para un bonita historia, pero la vida es así, no siempre tiene final feliz...
besos
besos
Comentario:
Una historia preciosa, un final muy triste...y mucho que pensar después de leerla. Está claro que no podemos (no debemos) desafiar al futuro ni al destino...y que la vida da tantas vueltas hasta llegar al final, que es mejor no pensar en él y vivir solo en el presente.
Un beso desde mi isla!
Un beso desde mi isla!
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Estoy a punto de cortarme las venas y volcar la sangre en la pantalla. Cariño, cada día tengo más claro que el día de mañana ganarás el Pulisher, y no exagero. Tus textos son lindisimos, pero no me extraña viniendo de alguien como tú. Que ganitas tengo de volver a verte.
Un beso enorme desde el fondo del océano, de un periodista aficionado que te admira con locura.
Un beso enorme desde el fondo del océano, de un periodista aficionado que te admira con locura.
Comentario:
Ufffff, que intensidad ;) Se te ha ido un poco la mano :)
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Realmente genial, y el ultimo parrafo desgarrador y de esos que se pegan en la mente, durante un buen rato.
Saludos
Saludos
Comentario:
Vaya, dicen que las historias tristes son las mas lindas, esta es un ejemplo de ello. No es aconsejable desafiar a cosas mas grandes que nosotros, cosas que no comprendemos y creemos dominar como animales que siempre deseamos controlar nuestro destino. En mi poca experiencia se que somos hojas en la ventizca de un mundo estúpido y ridiculamente increíble. Al menos él la encontró, cuantos de nosotros envidiamos su suerte? Vale la pena encontrarla para perderla así? Esto me recuerda "La tregua" de Mario Benedetti, yo como él creo que si vale la pena encontrar.
Un beso desde Cuba.
Jorge
Un beso desde Cuba.
Jorge
Comentario:
piiiii piiiiii ......
es una llamada perdida ;-)
es una llamada perdida ;-)
Comentario:
Sinceramente muy bueno. Con cada nueva historia nos sorprendes un poco mas. Esta en particular es triste pero muy bonita.





