El humor de Litumäi
Pocos habrá que ignoren mi condición de co-arrendataria en una vivienda de un solo baño, del que compartimos cobijo, cubiertos y cacerolas, dos personas mas y yo; como es de dominio publico que desde que me amancebé con Cifra, soy única responsable de sus llantos nocturnos y boñigas desubicadas. Sin embargo, casi nadie sabe nada acerca del resto de inquilinos que vagan por nuestro octavo cielo.
Hablar, por fin de ellos, ha sido una decisión difícil y muy meditaba, pues creo que reconocer su existencia es el primer paso de un largo camino hasta perderles el miedo que a veces me dan y, quién sabe... quizás incluso llegar a hacernos amigos.
Pronto hará dos años de la primera vez que La Morena, mi antigua compañera de piso, y yo sentimos la presencia de Basilio, nuestro único espectro; aunque me consta que el gato lo supo desde el primer día y los dos se llevan bastante bien. Nunca he visto a Basilio, pero le he intuido y, en ocasiones, hasta escuchado; como ocurrió aquella vez inicial:
Un Viernes cualquiera, de los muchos que caigo dormida en el sofá, de madrugada, con la tele encendida y a Cifra sobre mi pecho, descansado La Morena en su cama desde hacía horas; me sacó del sueño el suave ronroneo de éste. Abrí los ojos lo suficiente para observar al gato, de patas sobre mí, con orejas y rabo bien tiesos, mirando en dirección a la puerta que queda detrás y emitiendo los ruiditos propios de un bicho tranquilo. Le acaricié con la intención de que callara y ambos prosiguieramos durmiendo, mas justo en el momento en el que volvía a cerrar los ojos, le oí.
No negaré que Basilio, a parte de discrección, cuenta con una educación exquisita, pues sus primeras y únicas palabras de esa noche, fueron un saludo. Con voz grave y entonación clara escuché a mi espalda –Hola, chicas. Hola-. Mi corazón dio un triple mortal con tirabuzón que hubiera hecho las delicias de cualquier trapecista circense, la sangre corrió por mis venas cual jauría de lobos, arrancándome escalofríos de pavor a su paso, y antes de tener tiempo para girar la cabeza en dirección a la voz, ya era un charco de sudor frío. Nada. Nadie había tras de mí, mientras el sonido de la televisión se mezclaba con los tiernos maullidos de mi gato y los secos latidos de un corazón desbocado en mi garganta.
¿Para qué mentir?: estaba tan acojonada que tomé al Gordo, con sus patitas colgando, bajo el brazo derecho y corrí la yarda y media que separa el salón del dormitorio hasta escondernos bajo el protector e infranqueable nórdico. Por esa noche no hubo mas voces, ni cordiales saludos en mi oído... Bastante había tenido ya.
Al dia siguiente, intenté bromear con La Morena sobre el tema para quitar hierro al asunto y poder a partir de ahí dormir con la luz apagada, cuando me di de bruces con la siguiente conversación:
- Flipa, Morena...: Anoche se me fue la pinza
- Lo que no te pase a ti
- Creo que me despertó una voz; aunque seguramente no fuera mas que algún delirio o una mala conexión en mi cerebro... Pero reconozco que me pegué un susto del copón.
- ¿¡A que hora!?
- Einn??
- Sonia, ¡¡Qué hora era!!
- Y yo que carajo sé?. Las tres y media o cuatro...
- [...]
- Tussso!, ta’dao un tabardillo?
- Sobre esa hora desperté sobresaltada y bañada en sudor frío. No sabía por qué tenia tanto miedo; imaginé que habría sufrido una pesadilla e hice lo que pude por volver a conciliar el sueño, pero parecía imposible dejar de temblar.
Narré mi historia, le llamamos Basilio con intención de no mencionar jamás la palabra “fantasma” y ambas nos dimos ánimos para superar juntas esa nueva situación lo mas dignamente posible. Así aprendimos a vivir con una voz que, de vez en cuando, susurraba nuestros nombres en el cuello hasta que ella se marchó, y ahora solo yo le escucho, mientras Cifra le observa y mantiene largas conversaciones mentales con él.
Lo que La Morena desconoce es que Basilio no era el único ente eptoplásmico que nos acompañaba y es que, por mero egoísmo, jamás le hablé de Litumäi.
Litumäi hizo acto de presencia durante el escaso tiempo que Cifra y yo vivimos solos. Por aquellos días dedicaba los ratos libres a llorar y maldecir mi perra suerte mordiendo la almohada; hasta que cierta noche, en la antesala que precede al sueño inconsciente, agotada de gritar en silencio y autoflagelarme, noté que alguien se sentaba en mi cama y me observaba callado. Entonces no tuve miedo. Sentía tanta lástima de mí misma que llegó a parecerme corriente que algo o alguien se apiadara por fin y me ofreciera su compañía. Y de esa guisa pasé varios minutos, hipando y suspirando inmóvil, agradeciendo con los ojos cerrados el calor que me iba invadiendo hasta que caí en la cuenta: Calor!
Era Abril. Estoy segura por que tan solo hacia quince días de nuestra mudanza y, en mi pena había abrazado al gato mientras lloraba y lloraba a moco tendido sobre la cama, para que alejara el frío que sentía en cuerpo y alma. Si Cifra continuaba en mis brazos ronroneando contento, ¿Qué coño era aquello, que sentado al borde de mi cama, iba trasmitiendo calor desde mis piernas hasta mi frente?
-Litumäi
-Ahh!
Me incorporé deprisa, lanzando a Cifra por los aires, para comprobar que allí no había nadie. Nadie a mi lado. Nadie en el suelo. Nadie en el armario y nadie bajo la cama; solo las pelusas, que pronto empezarían a tomar vida propia, pero de ahí a que hablaran...
-Litumäi
-Ahh!
Ya no cabía lugar a duda de que esa cosa hablaba dentro de nuestras cabezas. Vete a saber como lo escuchaba Cifra, que buscaba por todas partes, dando saltitos sobre la cama como Blanquita, la cabritilla de Heidi; pero en la mía sonaba mística, etérea, y armoniosa hasta que...
- No susto. Litumäi chachy!
- Eres un niño.
- No niño. LitumäiGenio
- Litumäi- Repetí, ahora mas sorprendida que nerviosa
- Litumäi, Genio chachy mayonesa
- Litumäi – insistí mentalmente, sin que sonido alguno asomara a mis labios- Genio chachy mayonesa... Claro! ¿Cómo no lo he pensado antes?: Me he vuelto loca.
-Loca chachy! Litumäi no mayonesa!
Para mí ya era suficiente. Me dirigí al baño convencida de haber perdido el juicio y la firme intención de llenar la bañera de agua caliente, evitando un futuro infinito en el manicómio con la Gilette desechable. Esperé sentada en el suelo a que el vapor difuminara cada imagen y me sumergí dentro. Tomé la cuchilla y justo cuando mis pensamientos empezaban a ser más claros, la voz volvió a surgir:
- ¿Loca saca pelos patas? Litumäi ve chachy
Semejante gilipollez me hizo reír y un nuevo pensamiento se hizo hueco entre los negros nubarrones que me atormentaban: Siempre quedaba tiempo para poner fin a la psicosis, pero... ¿por qué no disfrutarla un poquito?
- ¿Quién eres? -
- LitumäiGenio chachy
- Mala pregunta. ¿De dónde eres?
- Mayonesa!
-La hemos jodido...
-Loca jodido mayonesa. Litumäi liiiiiiiiibre!
-Loca..., digo: yo no he jodido nada!
-Loca jodido mayonesa. Litumäi liiiiiiiiibre!
-Litumäi se repite
-Litumäi no repite mayonesa. Mayonesa pocha. Litumäi solito. Loca jodido mayonesa. Litumäi liiiiiiiiibre!
Así le tuve canturreando feliz unos veinte minutos mas, hasta que el agua se quedó fría y me animé a seguir con mi vida, acompañada ahora por una alucinación infantilóide e incapaz de hilvanar oraciones compuestas, con la cocina como primera parada, pues tan intenso deterioro mental, me estaba dando hambre.
- Loca bicho! Loca caca! Ahhh!!
- Litumäi como una regadera! ¿Se puede saber qué te pasa ahora?
- Litumäi no mayonesa! Loca bicho!
- Espera, cosa... Creo que lo voy pillando: No hay mayonesa en la nevera y el único bote de esa pringue que había, se rompió esta mañana, cuando hice limpieza.
-Loca jodido mayonesa. Litumäi liiiiiiiiibre!
- No empieces... déjame pensar.
- Loca piensa Litumäi. Litumäi empieza con Loca. No mayonesa. Loca chachy.
- ¿Cuánto tiempo has pasado metido en el bote de mayonesa?
-Litumäi no sabe. Litumäi solito.
-¿Cuánto tiempo has estado solito?
- Soles, Lunas, flores, fríos... mayonesa, mucho frío!
- No te jode! Estabas en el frigorífico!. [Pero, ¿¿qué estoy diciendo??] ¿Por qué estabas en el tarro de mayonesa?
Sea lo que fuere que hubiera mencionado, había surtido efecto, por que me trastorno enmudeció al instante, pero como una no sabe estar calladita incité –¿Litumäi?- y como respuesta sólo obtuve un gimoteo que me partió el pecho.
Me sentía fatal; ilusión o realidad, esa cosa me había acompañado mientras me autocompadecía y yo no tenía la sangre fría de ignorarle en ese estado:
-Oye, perdona. No sé que he dicho, pero te pido disculpas... No quería hacerte daño.
-Loca no pupa. Loca chachy. Litumäi caca. Litumäi da deseo chungo.
-Claro, hombre! Si eres producto de mi imaginación no podrías tener otra personalidad ni haciéndola a medida. No pediré mas información si tan doloroso resulta...
-No, Litumäi cuenta: Litumäi Genio chungo. Soles, Lunas, Soles, Lunas, Soles, Lunas, Soles, Lunas, Soles, Lunas, Soles, Lunas, Soles, Lunas, Soles, Lunas, Soles, Lu...
-Te rayas! “Hace tiempo”!, vale? Se dice: “hace mucho tiempo....”. Ea, puedes continuar...
- Hace mucho tiempo Litumäi con Mago caca. Mago feo con Litumäi. Mete Litumäi con tierra
-¿Te enterró?
-Con tierra
-No sé ni para qué pregunto... sigue, por favor.
-Gusano chachy con Litumäi. Pollo caca come gusano y Litumäi con pico. Gusano culo, Litumäi huevo solito. Litumäi Soles, Lunas, Soles, Lunas... Ya! Hace tiempo en huevo solito. Doña rompe huevo, Litumäi liiiiiiiibre. Doña baña con grasa Litumäi. Doña baña con miaja sal Litumäi. Doña baña con chorrito limón Litumäi. Litumäi contento da deseo Doña. Doña desea Don Bigote quiera y quiera. Litumäi da. Don Bigote quiere y quiere. Doña llora y llora. Don Bigote quiere y quiere y quiere y quiere y quiere. Doña dice Don Bigote “puto cansino de los cojones” y pone solito Litumäi con mayonesa. Doña no mas deseo. Ya Litumäi liiiiiibre da Loca deseo! Loca con deseo, Litumäi busca gusano chachi.
-Entiendo... Pues vas listo si pretendes encontrar a tu colega “el pasto de gallina”. Pero explícame otra vez eso de los deseos.
-Litumäi da deseo.
-Joder... Eres un libro abierto. ¿Cuántos deseos?
-Litumäi da deseo.
-Litumäi es un rácano que te cagas!
-Loca chunga
-De acuerdo. Deseo que Litumäi se quede conmigo para cumplir todos mis deseos
-Loca chunga chunga... Litumäi no solito! Litumäi con Loca!
Y esta es la historia que debí contarle en su momento a La Morena, pero siempre que encontraba una buena oportunidad para hacerlo, me frenaba el miedo. Miedo a que pensara que le tomaba el pelo y miedo de que me ayudara a ponerme una camisa de fuerza, pero sobre todo, miedo a que quisiera que Litumäi cumpliera sus deseos, con lo peligrosos que son y la cantidad de desdichas que a mí me traen...
Desde que liberé a este Genio de su bote de mayonesa, soy consciente de tener lo que deseas, cuando no sabes lo que quieres; mientras el muy bufón se ríe en mi ante cada nuevo intento. Pero de eso hablaré otro dia...
Comentario:
¡¡¡Te has salido!!!
Cómo me ha gustado este. Sin duda alguna es producto del equipo sin igual que formais Litumai y tu genialidad.
Cuidado con lo que deseas, sobretodo si es otro bote de mayonesa.
Te quiere,
Malala
Cómo me ha gustado este. Sin duda alguna es producto del equipo sin igual que formais Litumai y tu genialidad.
Cuidado con lo que deseas, sobretodo si es otro bote de mayonesa.
Te quiere,
Malala





