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Desnuda no es sin ropa
desnuda, para ti
Acerca de
Si puedes arrinconar todas tus victorias y arriesgarlas por un golpe de suerte, y perder, y empezar de nuevo desde el principio y nunca decir nada de lo que has perdido; Si puedes forzar tu corazón y nervios y tendones para jugar tu turno tiempo después de que se hayan gastado, y así resistir cuando no te queda nada excepto la voluntad que les dice "Resistid". Ruyard Kipling. IF
Sindicación
 
Lágrimas de Madrid
Todo Madrid me ha echado de menos... me lo ha dicho esta mañana cuando he entrado en la oficina.

Ha respetado mi retiro durante todo el fin de semana, el sol ha lucido para mí y solo una brisa me ha recordado que estaba de vuelta. Mis primeras vacaciones sola, con unas amigas que no lo eran y se han quedado con el puesto durante la ultima semana. Gente desconocida a la que hable como se hace con amigos de la infancia. Lugares inexplorados que han sido mi casa. Rutinas, que pasados unos días, han dejado de serlo...

Y hoy, al volver a mi oficina, el cielo no ha podido mas, y como un niño se ha desahogado sobre mí... “Te he extrañado” me decía con lagrimas, mientras me abrazaba con aire frió. Le he dejado llorar, lo necesitaba como a veces yo lo necesito.

Unas lagrimas, después le he besado. Mi Madrid, siempre mi Madrid. Le he pedido perdón por mi huida, por no haber tenido consideración alguna cuando me marche sin despedirme gritando que necesitaba zambullirme en un mar que no es el mío. Sintió celos:

- ¿Quién ha estado contigo todo el año? Cuándo estuviste triste viniste al Retiro, te sentaste en mis terrazas, bailaste en mi noche, hasta que esta dio paso a mi día. Siempre he estado para ti, y tu te marchas... no piensas en quien dejas. Yo me quedo aquí. Sin playa, con este sol que abrasa el alquitrán, y sin ti. Sin tu compañía... Pero vete. Tal vez cuando vuelvas haya cambiado y ya no te necesite. Quizás a tu retorno seamos dos extraños y a ti te tocara recobrarme.

Baje de un incomodo tren en el que morí cuatro horas, y Atocha me negó el saludo, solo éramos una extraña y su maleta. Perdida, descolocada y algo asustada. Las calles no eran las mismas, me miraron con desprecio los edificios en construcción de mi barrio como queriendo decirme “¿pensabas que por ti pararían las obras? No bonita, míranos, ya tenemos fachada... hemos crecido y no te necesitamos para hacerlo” Llegue a casa, y me sentí sola. El sol brillaba en todas las ventanas recordándome que nadie me esperaba a la vuelta, ni siquiera mi cuidad...

Llame a mi gente...

-¿Cómo?, ¿Ya has vuelto? Pensaba que estabas aun de vacaciones, y ya he quedado, si quieres nos vemos otro día...

Buena cura de humildad para el viajero orgulloso.

Esta mañana salí de casa convencida de haber perdido mi alma como un añillo en la playa. Subí al coche y llegue al trabajo... Mi Madrid chispeaba, los pucheros de un niño dolido.

Pero al sentarme a mi ordenador, le he mirado:

- Madrid, te he echado de menos; aquí soy yo, y soy yo contigo y por ti.

Y mi Madrid ha llorado de alegría al escucharme.
 
 
 
 
 
 
 
 
Comentario:
Lágrimas de Madrid, 17 de agosto de 2004

Mi vallisoletana madre tiene 8 hermanos, no, 7, uno murió, y 4 se fueron a los madriles a vivir en ella, ya 3, el que murió vivía allí. Mis primos venían a veranear a Santander cuando nosotros (tengo tres hermanos) erámos pequeños, miento, cuando yo y mi hermana éramos pequeñas, mis dos hermanos ya estaban creciditos (me llevo 15 años con el mayor, yo soy la peque, me tuvieron a los 40 años).

Ellos me hablaban de Madrid y yo soñaba con sus grandes avenidas, con el parque del Retiro, con la Diosa Cibeles y su amigo Neptuno y sobre todo soñaba con los grandes palacios y museos que allí había y aquí no.

Me quedé sin excursión de fin de curso en 3º de BUP y cuando aún estaba dando patadas a las patas de mi cama, mi padre me dijo:

- Tu hermano se va a Madrid a las 3 en punto, son menos diez ahora, si eres capaz de preparar tus cosas, te vas con él

Ni siquiera contesté, saqué ¡vete tú a saber qué! del armario y me marché.

La A-1 nos acogió a las mil maravillas y a mí cada cm del viaje me pareció un escenario fantástico para vivir cualquier clase de aventura, creo que me he pasado la vida haciendo fotos sin saberlo. No te desvies, Malala.

No paramos más que para echar gasolina y justo allí, en lo alto de una loma con olor a alquitran recalcitrante, la vi de lejos. Como una neblina que lucha por salir de su propio escondite, asomando los cuernos (Las Torres Kio) extendiéndose en la meseta y escondiendose por no mostrarse, de primeras, toda ella. Es curioso que recuerde tan bien ese momento y apenas pueda recordar instantes con mi novio de entonces.

Hay lugares que marcan y Madrid es de ellos. Nunca suele decepcionarme y solo una vez me he sentido atrapada entre sus fauces. Así que agradecida, obró el milagro de dejarme escapar y de proporcionarme un medio de trasporte mucho más rápido del que tenía, el avión. Su tierra estaba tapada por la nieve y creo que hasta ella misma se sentía igual de presa que yo. Lo entendió y me dió alas a mí y me ofreció su cielo para que yo, a pesar de todo, nunca dejara de querrerla.
 
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Feliz vuelta
 
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Pues eso...
A mí también me gusta pensar que es ella, que está inundándolo todo, que lo acoge todo, que lo vomita todo, que lo exprime todo.
Cual drogadicta por cuyas venas de asfalto corremos nosotros, sangre de ciudad, rojos de prisas, de iras, de agobios...
Ni con ella ni sin ella. ¿qué tendrá?.
La odio, pero estoy deseando volver siempre que me alejo de su regazo.
En fin.
 
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Yo... yo soy un adoptado. Y soy injusto con Ella (porque es Ella). Prefiero vivir en un pueblo que casi se puede decir que es una urbanización, y acudir a Ella cuando la necesito. Muchas veces la rehúyo porque la veo cansada y no quiero contagiarme. Ahora entiendo que tal vez necesite de mi compañía aunque yo no de la suya. Puede que por eso no seamos tan amigos y pocas veces se porte bien conmigo. Recuerdo mis primeros encuentros con Ella. Era como si yo caminase por sus calles dentro de una figura geomérica invisible que me impedía sentirme arropado. Nadie reparaba en mí. Sólo Ella, cuando me tomaba algún respiro, en algún banquito de madera, en algún parque. Es el recuerdo de mi soledad más absoluta. Aún no he aprendido cómo hablar a Madrid.

Puede que tu post sea la manera que Ella ha encontrado para reprocharme.

Gracias y bienvenida de nuevo.
 
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Hola Cariño: me ha encantado lo último que has escrito. Cada día me sorprendes. Yo si que te he echado de menos. Que tengas un buenísimo día. Un beso enorme.
 
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Un dia Sonia, buceando en la playa, encontré un anillo semienterrado en la arena, era un sello de oro con sus iniciales.

Fuí a contarle esta casualidad a quien resultó ser su dueño.
A veces el mar devuelve lo que parecia robado.

que estés bien.
 
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Desgarrador, emotivo... animo en tu vuelta, madrid y quien no es madrid te quiere, se huele.
 
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Hola wapa;) Nunca es tarde! Q suerte que estuviste de vacaciones jejeje lo malo es la vuelta, pero ánimo!
Volveré por aquí seguro.
Besos
Clo
 
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La ciudad no es la unica que te ha echado de menos, la ciudad no ha recargado tu blog un dia tras otro en la avida busqueda de alguna noticia tuya, la ciudad probablemente no haya sentido el vacio literario que has dejado en quienes habitualmente te leemos y nos alegramos enormemente de tu vuelta.

Feliz retorno, personalmente me alegro de tu vuelta, aunque ello suponga el final de tus vacaciones.

Un beso.
 
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Que bueno qetes de vuelta cielo!!
No