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Desnuda no es sin ropa
desnuda, para ti
Acerca de
Si puedes arrinconar todas tus victorias y arriesgarlas por un golpe de suerte, y perder, y empezar de nuevo desde el principio y nunca decir nada de lo que has perdido; Si puedes forzar tu corazón y nervios y tendones para jugar tu turno tiempo después de que se hayan gastado, y así resistir cuando no te queda nada excepto la voluntad que les dice "Resistid". Ruyard Kipling. IF
Sindicación
 
La Princesa y el guisante
Cuando te conocí, mi niña, cuando te quise como ya sabes que te quiero, desee narrarte el cuento de la Princesa y el Guisante.

Tú me hablaste de tu historia y yo, mera escritora infantil, pretendo que la escuches ahora, a través de estas palabras:


En un país muy lejano, vivía un Príncipe maravilloso; gentil con sus súbditos, atento en el trato, de manos suaves y sonrisa clara, gran conversador, amigo de los animales, inteligente y buen amante.

El Príncipe soñaba cada noche con una mujer especial; la Princesa que llenaría de felicidad cada día de su vida. La imaginaba hermosa, con unos ojos oscuros en los que perder la razón por entregarse a ellos, de dulces y perfilados labios, seductores hombros cubiertos por una cascada de cabello negro, y el gesto puro de quien aun conserva la inocencia. La buscaba en su onírico mundo y al regresar en la mañana, lo hacia siempre más enamorado que la noche anterior.

Viajó a los condados cercanos preguntando por ella al burgo, pero no hayó más que jóvenes aspirantes al trono, que nada tenían en común con la perfección de su Princesa. Unas tenían la sonrisa, pero no el brillo en su mirada. Otras hablaban de amor, de pasión, de deseo, pero olvidaban mencionar el calor de la mutua compañía, el perdón, el cariño o el bálsamo de saberse amado incluso en los momentos más tristes.

Se abandonó al destino tras años de infructuosa búsqueda, y con la desesperanza como compañera, se refugió en palacio.

Una noche de tormenta, llamó a las puertas una mujer. El peso de la lluvia en su pelo, no dejaba ver sus ojos, y el barro ascendía por un abrigo negro como enredaderas. La hizo pasar al salón grande, pidió para ella la cena y un baño y la dejo sola. Necesitaba pensar. Había sentido un temblor al contemplarla en el umbral, bajo la lluvia, pero lo adjudicó al frío; mas tarde, en la mesa, su forma de tomar la copa le hipnotizó; y el tono de su voz al desearle buenas noches le dejó lívido.

Buscó al ama de llaves y le pidió que preparara para su invitada una cama con veinte colchones y doce almohadones de plumas y bajo todo esto colocara un guisante.

A la mañana siguiente, el anfitrión la espero para servirle él mismo el desayuno y con fingida indiferencia ante la nueva mujer con la que compartía mesa, preguntó:

- ¿Qué tal has dormido?
- Quisiera ser educada y confirmar que tanta hospitalidad me ayudó a descansar, pero mentiría, Príncipe. He pasado muy mala noche. No lo entiendo. Dormí sobre veinte colchones y doce almohadones me protegían y aun así apenas pude pegar ojo. Desperté antes que el gallo y con el cuerpo lleno de moratones. Lo siento.
- No lo sientas, mi amor. Te invoqué durante toda mi vida. Desee en ti la sensibilidad, la honestidad y la belleza que tienes. Y aunque te soñé cada noche, nunca me atreví a creerte tan perfecta para mí. Ahora que te amo y por fin entraste en mi vida, solo quisiera ser para ti también perfecto.


Morena, sal, vive... No temas nunca, por que él te espera con la misma necesidad que tú le esperas a él.
 
 
 
 
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La Princesa y el guisante, 23 de marzo de 2005

¡Vaya! Lo comentarios han apagado un poco mi ganas de hablar, quizas es que quiera memorizar algo. No iré contracorriente de mí misma. Sólo decir que me ha encantado el cuento... ahora me encantaría mi cama y una buena siesta sin tener que levantarme para volver al trabajo.

MUA!!!
 
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No me gano la vida vendiendo gusanos de seda, pero sigo esperando a que te desnudes sin quitarte la ropa. Y si no buscas respuestas podrás convivir con esa confusión de una forma simbiótica. Será como un pacto entre caballeros. Si dejas que te arruine la vida, seguramente, en no mucho tiempo, terminará por redecorarte la Luna con colores pálidos y floreados, de esos que tanto te gustan.

Porque si encuentras respuestas a cada duda, tarde o temprano, terminarás por desechar cada momento casual. Y lo bonito de la vida es esa cantidad de matices que hacen que lo malo sea bueno, que lo bueno sea regular, que lo confuso sea agradable, o que la Luna luzca orgullosa su corpiño de flores marchitas.

Espero que me confundas mañana o ayer. Si no tienes ganas de verme, ya sabes donde estoy. Para lo que tú prefieras. Y si me prometes que me hablarás como si no me quisieras, me pondré mi disfraz de luniérnaga y te acercaré la Luna para que la redecores.

Tuyo.

 
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Muy bonito tu cuento aunque un poco largo para mí pero se ve que escribes muy bien. Enhorabuena
 
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Un Beso, sólo eso. hacía tiempo que no te mandaba uno.
 
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A veces no termino de comprender las cosas. Oscar Wilde simplemente susurraba que "la vida es demasiado complicada como para hablar de ella". Ni siquiera he podido terminar el texto.

Hoy he leído que para taladrar los agujeros que hay en el granito de la torre de Keops, según los estudios, se necesitó un material con dureza 500. El material más duro que se conoce en la actualidad es un diamante sintético del que no recuerdo el nombre: pero es un mineral con dureza 11.

Y eso hablando de la antigüedad. Si empezamos a hablar de ataques preventivos y de las fluctuaciones del precio del papel tú dejarías de soñar conmigo (de mentira). No entras en mi habitación desde hace ya mucho, Sonia. Sin ir más lejos desde el 5 de enero; tenías una resaca como no recordabas otra...

Lo siento; todo el mundo tiene momentos de cansancio con uno mismo. Es como en la casa de Gran Hermano; los hippies están todo el santo día mirándose a las caras y, por degeneración expontánea, terminan viéndose hasta la última arruga. Y, bueno, que te miren las arrugas jode.

Yo a veces me canso de mi mismo y daría mi vida por dejar al Javi que no se me parece, lejos del Javi que tampoco soy, para que entre los dos encontraran a alguien como yo. Pero nada es tan sencillo y uno, por no perder el tiempo, termina poniendo ejemplos estúpidos sobre cosas sin importancia.

Ciertas dudas no necesitan explicación. Te espero en la Luna. No tardes; hace frío.
 
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Al fin encuentro tu blog. Nos conocimos en la quedada zäppera. Ahora te seguiré más, me ha gustao lo q he leído.
 
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Y quien se comio la galleta?
 
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llegué por casualidad hasta este rinconcito y me alegro ,porque parece una de esas pequeñas cosas que merecen la pena conocer! el cuento...pues, cómo es posible que a mis 22 años nunca lo haya escuchado?por eso , más aún gracias; pues hoy me ayudó bastante.
 
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Me encantaba ese cuento de pequeñita, y tu narración me ha seguido encantando, tras todas estas, mis primaveras :)
 
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Morena, sal, abre tu mente, que la vida sea quien cierre tus heridas y el tiempo el que abra tu corazón.... Jamás cierres tus puertas porque siempre habrá caminos, sólo hay que encontrarlos y pasear por ellos.
 
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A veces los supuestos príncipes no saben lo que quieren, pero cuando encuentras a alguien con las ideas claras...hay que disfrutarlo.

Un besazo preciosa
 
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Ya habia leido la historia, jeje, me parece que a emasiados principes les cuesta despegarse del ordenador y salir en busca de su princesa
 
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Juerl... voy a salir más a ver si encuentro yo también a mi principe, sea azul, morado o del color que sea.

Bessssssssotesssssssssssss y ssssssssssonrissssssssotassssssssss Muakssssssssssssssssss
 
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Hola, verás muy bonita tu historia, pero mirando tu perfil me he dado cuenta que tienes el IF de Rudyard Kipling. A mi también me gusta mucho ese poema y en momentos bajos, da mucha fuerza. Me encanta que te encante a tí también. :)
 
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de momento, solo me he encontrado sapos,.. y aunque los besara seguian siéndolo, espero que ese "príncipe" ideal.. exista.

Me ha hecho mucha gracia k contaras este cuento, cuando era pequeña, era uno d mis favoritos...

un abrazo.
 
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Algunos príncipes azules, luego destiñen.
 
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Gracias, desnudita.
 
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Qué gusto recuperar este cuento.
Y qué gusto que me lo hayas contado tú, de esta forma. Espero que esa morena salga a la calle y disfrute de la búsqueda tanto como del encuentro.
Un beso.
 
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Disculpa, pero este cuento me ha despertado la vena de los refranes. Cómo era aquel que decía... "Siempre hay un roto para un descosido". No hay que desesperar.
Un beso.
 
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A algunos principes les cuesta salir del palacio a descubrir a sus princesas.

Besos.
No