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AL SUR DE NINGUNA PARTE

El blog de Eric Leunam

Acerca de

Eric Leunam.

Tlaxiaco, Oax. (Mexico) 1983. Mi vida transcurre básicamente entre la locura y el infierno. Me gusta la literatura, principalmente la poesía; Bukowski, Sabines, Gelman, Gonzalo Rojas, Vallejo, Etc. A veces creo que he bebido mucho, otras veces creo que no lo suficiente. Me gusta asesinar las horas descifrando las manchas de la pared. Envolverme en las sábanas mientras afuera en el mundo (por cierto un mundo al cual yo no pertenezco) no sucede nada. En fin dejo que ese mismo mundo gire y porque no que siga como hasta ahora. Me gusta la lluvia, y que la ruidosa y enferma ciudad por fortuna siempre este afuera...

Sindicación
 
Cerca de cumplir un año




Bueno tengo problemas con el Blog. Espero que se puedan solucionar. En caso de que no. Ya me abrí otro. Pero me resisto a dejar este. La causa del problema? La instalación de un nuevo contador, aunque es posible que sólo haya sido coincidencia.

Este espacio esta a punto de cumplir un año (o estaba, según sea el caso), francamente al principio no esperaba que durara, pero conforme iban pasando los meses y se aproximaba el momento, me fuí haciendo la idea (de que si iba a llegar). Y ahora de repente y faltando tan poco!.

Otro blog, no será lo mismo, en este comencé y desde luego algo de uno se va quedando en cada post, aunque sólo sea, en el mejor de los casos, lo peor de uno.

Y ni siquiera hubo tiempo (asumiendo que el daño fuera irreparable) de "aclimatarse" a la idea, apenas llevaba utilizados 5 de mis 10 MB disponibles. Diferente si se echa a perder andando por los 9.

De aquí en adelante: El silencio...




 
A proposito de Buscadores...




Alguien llegó hasta este Blog. A través de Google, con la búsqueda:


"desarrollo ontogenético de los frutales"


???







 
27/04/2005






Hoy Yaz cumple un año más de transito por este mundo...







 
Contra vosotros naciendo
por Gonzalo Rojas






Tengo que dar con ese nicho que estaba ahí y no está,
tengo que dar con la transparencia
de esa perdición oyendo a ese pájaro
carácter de rey, tengo en el cementerio
de la costa embravecida que dar con ese metro de
mármol, tengo que hablar con ese muerto.

Tengo que discutir con él la fecha, el
porte, comprobar el desequilibrio
de la ecuación, llamarlo suavemente en quince idiomas con
dulzura, todo se alcanza con dulzura: -Edipo,
decirle, pies hinchados, apiádate de este viejo mortal
ceguera de fósforo: ¿estás
ahí?; considerar la distancia
que nos separa.

Por si se asoma, por si el número
que ando buscando es él y se asoma
y esto se aclara, definitivamente se aclara, y
nos vamos; ahí sí nos vamos
nadando madre arriba como quien vuelve por la torrentera
blanquísima de las diez mil
muchachas a cuál
más hermosa que nos parió, como para comprobar
que el viaje mismo es un absurdo.





Gonzalo Rojas





 
El polvo del deseo
por Gonzalo Rojas






Por mucho que la mano se me llene de ti
para escribirte, para acariciarte
como cuando te quise
arrancar esos pechos que fueron mi obsesión en la terraza
donde no había nadie sino tú con tu cuerpo,
tú con tu corazón y tu hermosura,
y con tu sangre adentro que te salía blanca
reseca, por el polvo del deseo:

Oh, por mucho que tú hayas sido mi perdición
hasta volverme lengua de tu boca,
ya todo es imposible.
Allá abajo los barcos me esperan. Con su ruido
me estoy partiendo de todas las cosas,
de tu carácter y de tu belleza.

Me estoy partiendo de eso que eres tú
hoy que tu cuerpo sabe a quemadura
y se te escapa el fuego por la herida.

De eso me estoy partiendo, y empiezo a despegar
con la primera luz, cortando el agua inmóvil
que se parece al filo de tu piel, cuando sopla
sobre ella el viento de mi desesperación.

Hubo una vez un hombre. Hubo una vez
una mujer vestida con tu cuerpo desnudo
que palpitaba adentro de todas mis palabras,
los vellos, los destellos
de una mujer sellada por mi propia locura,
que tenía tus mismos labios, tus mismos ojos.

Pero de esa mujer no quedas sino tú
sin labios y sin ojos.
Para mí ya no quedas sino como la forma
de una cama que vuela por el mundo
y que nunca podré compartir con tu encanto,
porque estaré partiendo cada día de ti,
más lejos y más hondo en tu hermosura.

Tú llorarás a mares
tres negros días, ya pulverizada
por mi recuerdo, por mis ojos fijos
que te verán llorar detrás de las cortinas de tu alcoba,
sin inmutarse, como dos espinas,
porque la espina es la flor de la nada;
y me estarás llorando sin saber por qué lloras,
sin saber quién se ha ido:
si eres tú, si soy yo, si el abismo es un beso.

Todo será de golpe
como tu llanto encima de mi cara vacía.
Correrás por las calles. Me mirarás sin verme
en la espalda de todos los varones que marchan al trabajo.
Entrarás en los cines para oírme en la sombra del murmullo. Abrirás
la mampara estridente: allí estarán las mesas esperando mi risa
tan ronca como el vaso de cerveza, servido y desolado.

Quiero que aquí te acabes
con tu cuerpo dotado de pelaje divino
que se te salga el cuerpo por la espina del llanto.
Tu cuerpo, que era como la flor del movimiento.

Que te mueras de mí. Quiero que aquí te acabes
sin darte mi semilla.





 
La noche se desangra

por Eric Leunam






encaro a el espejo
mientras la noche
se desangra

rodeado por
toda esta enfermedad

sostengo mi coraje
como un pájaro muerto
en la palma de mi mano

mi cabeza cae como
la ceniza de un cigarro

amores olvidados
piernas rotas
piel quemada
sonrisas
como crucigramas

la muerte acecha
como una flor
detrás de la puerta

me río hacia adentro

me sostengo en las
paredes

la luna luce
bastante perturbada

al parecer:
por la falta
de lluvia...






 
...






"No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo"...


Fernando Pessoa





 
rostro mientras te afeitas

por Charles Bukowski





y entonces, ¿qué es el cuerpo sino un hombre
atrapado
durante un breve periodo de tiempo?
mirando desde el interior del espejo,
reconociendo al vendedor de verduras
o el diseño del tapiz de las paredes;
y no es la vanidad lo que busca reflejo
sino la silenciosa sorpresa del simio;
pero el reflejo calma…
movimientos de brazos y músculos, cabezas como cascarones,
un rostro mirando fijamente a través de una
vieja dimensión de sueños,
es como una colegiala de Mississipi empolvándose la nariz
y pintando unos besos color lavanda;
el teléfono suena como una suplica
las navajas de afeitar atraviesan la nieve artificial,
las rosas mueren, los meses mueren,
ocaso tras ocaso,
vapor y Cristo y oscuridad,
y a lo lejos, una diminuta mancha de luz.





 
...




..."perros y ángeles no son
muy diferentes"...


C. B.





 
...





..."algunas veces tú te equivocas, agarrando
el poema incorrecto
más a menudo yo me equivoco, escribiéndolo"...




Charles Bukowski








 
fragmentos (Jaime Sabines)





"Te quiero porque tienes las partes de la mujer
en el lugar preciso
y estás completa. No te falta ni un pétalo,
ni un olor, ni una sombra"...






"Las rosas están insoportables en el florero".





Jaime Sabines en sololiteratura




 
...Juan Gelman...






La victoria


En un libro de versos salpicado
por el amor, por la tristeza, por el mundo,
mis hijos dibujaron señoras amarillas,
elefantes que avanzan sobre paraguas rojos,
pájaros detenidos al borde de una página,
invadieron la muerte,
el gran camello azul descansa sobre la palabra ceniza,
una mejilla se desliza por la soledad de mis huesos,
el candor vence al desorden de la noche.






Cosas


Vienen las cosas que revuelven
las penas azuladas. Un niño
despierta fantasmas sucios de tiempo
y me acuerdo de morir.
Es como taparse las promesas
para que sean promesas, no
cuerpos ignorantes de su cuerpo.
Filtran la fe en los bodegones.
Alguno habla por teléfono
y el infinito siempre da ocupado.
Esta sangre está acierta
y busca otra alma
en los que roban humo
en la mañana de hoy.





Juan Gelman en Sololiteratura





 
Una sonrisa que recordar

por Charles Bukowski






teníamos peces dorados y daban vueltas y vueltas
en la pecera sobre la mesa, junto al cuadro
que cubría la ventana y mi madre,
siempre sonriendo, queriendo que todos fuéramos
felices, decía: "sé feliz, Henry"

y tenía razón: "es mejor ser feliz
si es posible".


pero mi padre seguía golpeándonos a ella y a mí
varias veces a la semana,
mientras el odio crecía en su metro ochenta de estatura,
porque no podía comprender qué lo atacaba.

mi madre, pobre pez,
queriendo ser feliz, golpeado dos o tres veces a la semana,
diciendo para hacerme feliz: "Henry sonríe,

¿porqué nunca sonríes?".


y entonces ella sonreía, para mostrarme como,
y era la sonrisa más triste que jamás vi.

un día los peces murieron,
los cinco flotaban en el agua, de costado,
los ojos aún abiertos,
y cuando mi padre llegó a casa, se los arrojó al gato
en el piso de la cocina y me quede mirando
como mi madre sonreía.






 
...




...suéltate el llanto, no deduzcas, que mis ojos no saben navegar...




Elizabeth Sobarzo







 
Piedra negra sobre una piedra blanca
por César Vallejo





Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro

también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...





Ayer hanz polilla me decía que la esposa de Vallejo había revelado que alguna vez encontró a Vallejo en el piso del baño (esto sólo es fiel a mi recuerdo) diciendo que había tenido una visión de su muerte. Y en efecto murió en Paris, un día lluvioso, pero fué un día viernes.




 
Splash
por Charles Bukowski






la ilusión es que tu simplemente
estas leyendo este poema.

la realidad es que esto,
es más
que un poema;
es la navaja de un mendigo
es un tulipan
es un soldado marchando
a través de Madrid.

eres tú, en tu cama muerta
es Li Po riendo
bajo tierra.

esto no es un poema,
es un caballo dormido
una mariposa
en tu cerebro.

esto es el circo
del diablo.

tú no estas leyendo esto
en un página,
la página te lee a ti;
¿lo sientes?
es como una cobra,
es un águila furiosa,
dando vueltas en el cuarto.

esto no es un poema,
los poemas son ásperos
te hacen dormir.

estas palabras te fuerzan
a una nueva locura.

has sido bendecido, has sido empujado,
a un área ciega
de luz.

el elefante sueña
contigo
ahora.
la locura del espiritu
se inclina
y ríe.

puedes morir ahora,
puedes morir ahora
como la gente
que quiso morir:

en victoriosa grandeza
oyendo la música
siendo la música
rugiendo
rugiendo
rugiendo.





 
...

por Eric Leunam






esta música ciega
dispara heridas

el dolor trepa por mi
espina como una araña

hay noches sin mentiras
crujidos como sombreros
días derramados
implorando por la liviandad

piensa poco
procura no llorar demasiado





 
...

por Eric Leunam






paredes descamándose

sinfonías atormentadas
por el amanecer

la noche escupe agujeros
sobre mi cerebro

pájaros como llamas
cantando entre la
gritería afilada

alegres por la desposesión


enfermedades
ojos reventados por la
visión del mar


y la espera de la lluvia
como algo inevitable

piensa en lo que
te tragaste
en el desayuno

animales muertos
flores artificiales
hongos venenosos
bacterias


aunque a veces el sol ofrezca algo

el dulce abrazo de las llamas
el sonido de un disparo
el eco de una muerte

pocos mueren
con naturalidad
y elegancia

demasiados
lo hacen
de manera obscena
e insoportable...






 
La malsana danza de la contemplación







por Eric Leunam






desenterrando cuerpos
bajo la lluvia

atento contra
lo que queda de sano
en mí

luego me tiro sobre mi espalda
y agito mi pensamientos
entre toda esta temblorosa
oscuridad

indagando mis fragmentos
en busca de cierto
grado
de reconstrucción

soy un pájaro
reventado
por la noche

mis oídos gritan

(palabras de amor)



a las cucarachas
que galopan
sobre mi tumba

inevitablemente
pienso en la muerte

y luego pienso
en los perros envilecidos
por el amanecer

atravesando
la luna muerta

no hay manera de apartar
de mi cabeza:

los tobillos rotos

las piernas rotas

el mar quejándose


yo podría caer decapitado
en mitad de esta noche

yo quiero seguir aqui
ejecutando
la malsana danza
de la contemplación...






Ilustración: Fernando Laguna