a propósito de Sabines

Igual que los cangrejos
Igual que los cangrejos heridos
que dejan sus propias tenazas sobre la arena,
así me desprendo de mis deseos,
muerdo y corto mis brazos,
podo mis días,
derribo mi esperanza,
me arruino.
Estoy a punto de llorar.
¿En dónde me perdí, en qué momento
vine a habitar mi casa,
tan parecido a mí que hasta mis hijos me toman por su
padre
y mi mujer me dice las palabras acostumbradas?
Me recojo a pedazos,
a trechos en el basurero de la memoria,
y trato de reconstruirme,
de hacerme como mi imagen.
¡Ay, nada queda!
Se me caen de la mano los platos rotos,
las patas de las sillas, los calzones usados,
los huesos que desenterré
y los retratos en que se ven amores y fantasmas.
¡Apiádate de mí!
Quiero pedir piedad a alguien.
Voy a pedir perdón al primero que encuentre.
Soy una piedra que rueda
porque la noche está inclinada y o se le ve el fin.
Me duele el estómago y el alma
y todo mi cuerpo está esperando con miedo
que una mano bondadosa me eche una sábana encima.
Lo importante de experimentar
sería experimentar la muerte,
cerrar todas las puertas e
introducirse en lo obscuro y no regresar.
Yo tengo la certeza de que podría en un momento
detener mi corazón, morirme, casi he llegado a hacerlo
pero antes de dar la orden definitiva,
me salta el miedo y ¿quién va a indicarle latir de nuevo?
Hay otro camino más activo y espléndido,
ejercitarse en la pasividad, en la sensación total,
romper de algún modo y salirse de la órbita normal
del pensamiento humano. La muerte es una idea
llegar a la anti-idea, ver en la obscuridad,
respirar el vacío, hablar sin articular palabra,
atravesar los muros normalmente, algo así.
Descubrir que lo extraordinario,
lo monstruosamente anormal
es esta breve cosa que llamamos vida.
El día 19 de Marzo se cumplieron 7 años de su muerte. Los dos poemas vienen al caso. El primero me gusta pues no aparece en el Recuento de poemas y el segundo alguna vez fué inédito. Lo tome de Sololiteratura.





