61 Hola socios, preparaos para el testamento
Pues aquí estoy en casita de nuevo y esta vez parece que por una larga temporada. No es sin tiempo tanto pa descansar como pa ponerme a estudiar un poco, jeje.
Bueno, os cuento un poco el megaviaje que me he pegao este mes, eso sí, omito un montón de detalles porque sino esto puede ser interminable.
Arrancamos de Ferrol el día 30 de junio a las 7:00 de la mañana con destino Erfurt (Alemania) a unos 100 kms. de Dreden. 36 horitas del tirón en bus. Matador. Al día siguiente acabamos el periplo hasta llegar a Cracovia. La verdad es que llegar allí fue un deja vú (ya fui hace un par de años) y la ciudad era tal y como la recordaba. Llegamos a media tarde y ya por la noche nos fuimos al Barrio Judío donde se celebraba un concierto de cierre de la semana judía o algo así. Fue la leche. La plaza central del barrio llena hasta arriba. El concierto fue genial. Ah, por cierto en este barrio está el Museo de Galitzia, que es la región en la que está Cracovia. Curioso. Después de eso nos fuimos al centro de la ciudad a ver la Plaza Mayor (que según oí, es la más grande de Europa) y su precioso mercado de los Paños
A la mañana siguiente (3 de julio) con la consiguientes ojeras nos fuimos a la ciudad de Oswiecim donde se encuentran los campos de concentración de Auschwitz. Revivir lo que allí pasó se hace difícil. Un sinfín de sensaciones indefinibles atraviesan cuerpo y mente. Recemos por que no vuelva a suceder algo así.
Ya por la tarde regresamos a Cracovia donde seguimos de visita cultural. Hay mil cosas que ver. Desde la Barbacana (especie de fortificación) hasta el castillo de Wawel que preside la ciudad desde una colina y un largo etcétera.
Ya el lunes (4 de julio) nos fuimos a las conferencias en la Universidad Jaguellónica y al homenaje que tributamos a Ágata Wandzel, una estudiante Erasmus de sociología polaca que falleció hace un par de meses en A Coruña. Allí vinieron sus padres y su hermana pequeña desde Varsovia a rendir un último tributo a Ágata. Impresionante la entereza del padre sacándonos fotos en el acto. Lo más impactante fue cuando la madre se dirigió a nosotros diciéndonos que nos cuidásemos que nuestras madres nos lo agradecerían. Para mí fue muy duro aguantar los lloros. La mayoría no pudieron aguantarse y un reguero de lágrimas corrió por las caras de la mayoría de los allí presentes.
Después de todas estas emociones apuramos nuestras últimas horas en la ciudad contemplando su belleza y por la noche visitando algún local probando la deliciosa e increíblemente barata cerveza, jeje.
A la mañana siguiente (5 de julio) partimos rumbo a Praga. La verdad es que esta ciudad me había creado una gran expectación. Ahora después de conocerla tengo que decir que responde con creces a ella. Ya la primera noche un pequeño grupo (Eva, María, Nuria, Sira. Pepe y yo) decidimos hacer una visita exploratoria por la ciudad. Que maravilla. La ciudad vacía y con un frío casi invernal caminamos por el casco histórico hasta el puente Carolo. Madre mía, cuanta belleza junta. Los dos días siguientes (6 y 7 de julio) dieron para mucho. Desde la plaza Wenceslao hasta la plaza Vieja, pasando por el Castillo (donde asistimos al cambio de guardia en una ceremonia multitudinaria ya que ese mismo día era el de la República), las mil casas de Franz Kafka, la Catedral de San Vito, el barrio judío con la Sinagoga Española. Mil cosas que ver por todas partes.
Ya al día siguiente (8 de julio) y tras pasar unas horas en el hospital (otro día cuento la historia) pues marchamos a Heidelberg (Alemania). Allí conocimos a la lectora de gallego de la Universidad de Heidelberg. Menuda Universidad. Detalles: la sala de consulta del catálogo de la biblioteca tenía unos 70 ordenadores únicamente destinados a consulta. El edificio en si era increíble. Taquillas pa los alumnos. Unas salas de reunión pa hacer trabajos. Una exposición del Quijote con los carteles íntegros en español. Y esto sólo era la biblioteca. En fin que otro nivel. Estamos a años luz del sistema educativo alemán, sin dudas. Después visitamos el castillo y un poco de la ciudad, que se limitaba a un par de calles pero que abarcaba al menos un par de kilómetros. La noche me dejó un gran impacto. Salí a dar una vuelta por la ciudad y me encontré algo que no me gusta y pensaba que no encontraría: un bar de nazis. Tal y como suena. En la puerta había dos cabezas rapadas. Uno con cazadora bomber y botas militares, el otro con camiseta ajustada luciendo esvástica tatuada en un antebrazo. No observé mucho más pues podéis imaginar que no me quedé allí mucho tiempo.
Al día siguiente (10 de julio) emprendimos camino a Estrasburgo, pero como íbamos sobrados de tiempo decidimos hacer una parada en uno de los paraísos termales de Europa, Baden Baden. Vaya lujo de ciudad. La verdad es que sólo se podían ver Audis, Mercedes y coche de gama alta. Café: 3 euros, significativo, ¿verdad?. Al final “huimos” a Estrasburgo, que fue una de las gratas sorpresas del viaje. Me esperaba una ciudad super moderna y sin un casco histórico definido; que lejos estaba de la realidad. Un casco histórico perfectamente definido, con una catedral gótica preciosa y una armonía en sus edificios increíble. El día 11 fuimos a visitar el Parlamento Europeo. Un edifico enorme y superequipado que sólo se usa 12 semanas al año. Menudo desperdicio de dinero.
Ya por la noche asistí a un despliegue de actividades culturales que no había visto. En el río pude ver una proyección de diapositivas sobre la fachada de un palacio mientras delante del mismo unas fuentes de agua bailaban al son de la música. Después asistí a una representación teatral, más tarde a un concierto de un coro. Luego una proyección de la revolución industrial en una cortina de agua y para acabar la iluminación de la Catedral al sonde música clásica. Espectacular. Que barbaridad.
El día 12 nos fuimos a Cluny, donde vimos los restos de la Abadía y poco más.
Ya el 13 nos fuimos a Clermont-Ferrand. Poco vi de la ciudad pues marchamos a Saint Saturnin a ver el pueblecito con Humbert Jacomet (conservador del patrimonio en la Auvernia). Aquí empezó uno de los mejores días que yo recuerde en Aulas no Camiño. A las 17:00 en la plaza del pueblo se presenta un tipo en bermudas con su bicicleta y lleno de grasa. Se dirige a nosotros en español y nos dice que es Jacomet. Flipaos. Nos enseña el pueblecito, como han limpiado un camino en medio de la nada que es por donde pasa allí el Camino de Santiago. Nos invita a cenar en su jardín y después de esto a eso de las 21 nos mete en su casa a enseñarnos una diapositivas sobre el Camino. Salimos de allí a las 12 de la noche. Algo increíble. Aún hoy pienso en este día. Im-presionante.
El 14 nos fuimos a Moissac donde pa joder celebraban el día de la patria justo delante del hotel. Maldita sea la gracia que me hizo. Que se le va a hacer.
Al fin el día 15 llegamos a España. a Estella más concretamente donde visitamos el Monasterio de Iratxe.
De aquí fuimos el 16 a Burgos donde pase unas horitas con el atrapao de Sigler,jeje. Buenas risas nos echamos recordando las juergas de Portugal. Por la tarde visitamos la Catedral, que es espectacular. De noche también hubo visita, como no.
El 17 entramos al fin en Galicia y a O Cebreiro nos fuimos.Allí el concello nos dedicó una placa (a Aulas no Camiño).

De aquí a Santiago (18 y 19 de julio) para acabar el curso en el Museo do Pobo Galego, marco incomparable para entregar los diplomas.
Ya al fin llegamos el 20 a Fisterra para clausurar con el recital poético

y cerrar con el tradicional botellón en el espigón. Mi último día de Alas 6 años después. Emotivo, sin duda.
Ya ayer llegamos a Ferrol por la tarde con ganas de descansar y pensando en el cierre de esta etapa de mi vida que me ha dado tantas alegrías.
Perdonad por el rollo que he soltado y si alguien quiere que le aclare algo sólo tiene que pedirlo.
Sólo pongo 2 fotos, que de las 1300 que he hecho sólo tengo aquí las 70 últimas que las demás están en el portátil de Lidiña.
Saludos a todos.
Bueno, os cuento un poco el megaviaje que me he pegao este mes, eso sí, omito un montón de detalles porque sino esto puede ser interminable.
Arrancamos de Ferrol el día 30 de junio a las 7:00 de la mañana con destino Erfurt (Alemania) a unos 100 kms. de Dreden. 36 horitas del tirón en bus. Matador. Al día siguiente acabamos el periplo hasta llegar a Cracovia. La verdad es que llegar allí fue un deja vú (ya fui hace un par de años) y la ciudad era tal y como la recordaba. Llegamos a media tarde y ya por la noche nos fuimos al Barrio Judío donde se celebraba un concierto de cierre de la semana judía o algo así. Fue la leche. La plaza central del barrio llena hasta arriba. El concierto fue genial. Ah, por cierto en este barrio está el Museo de Galitzia, que es la región en la que está Cracovia. Curioso. Después de eso nos fuimos al centro de la ciudad a ver la Plaza Mayor (que según oí, es la más grande de Europa) y su precioso mercado de los Paños
A la mañana siguiente (3 de julio) con la consiguientes ojeras nos fuimos a la ciudad de Oswiecim donde se encuentran los campos de concentración de Auschwitz. Revivir lo que allí pasó se hace difícil. Un sinfín de sensaciones indefinibles atraviesan cuerpo y mente. Recemos por que no vuelva a suceder algo así.
Ya por la tarde regresamos a Cracovia donde seguimos de visita cultural. Hay mil cosas que ver. Desde la Barbacana (especie de fortificación) hasta el castillo de Wawel que preside la ciudad desde una colina y un largo etcétera.
Ya el lunes (4 de julio) nos fuimos a las conferencias en la Universidad Jaguellónica y al homenaje que tributamos a Ágata Wandzel, una estudiante Erasmus de sociología polaca que falleció hace un par de meses en A Coruña. Allí vinieron sus padres y su hermana pequeña desde Varsovia a rendir un último tributo a Ágata. Impresionante la entereza del padre sacándonos fotos en el acto. Lo más impactante fue cuando la madre se dirigió a nosotros diciéndonos que nos cuidásemos que nuestras madres nos lo agradecerían. Para mí fue muy duro aguantar los lloros. La mayoría no pudieron aguantarse y un reguero de lágrimas corrió por las caras de la mayoría de los allí presentes.
Después de todas estas emociones apuramos nuestras últimas horas en la ciudad contemplando su belleza y por la noche visitando algún local probando la deliciosa e increíblemente barata cerveza, jeje.
A la mañana siguiente (5 de julio) partimos rumbo a Praga. La verdad es que esta ciudad me había creado una gran expectación. Ahora después de conocerla tengo que decir que responde con creces a ella. Ya la primera noche un pequeño grupo (Eva, María, Nuria, Sira. Pepe y yo) decidimos hacer una visita exploratoria por la ciudad. Que maravilla. La ciudad vacía y con un frío casi invernal caminamos por el casco histórico hasta el puente Carolo. Madre mía, cuanta belleza junta. Los dos días siguientes (6 y 7 de julio) dieron para mucho. Desde la plaza Wenceslao hasta la plaza Vieja, pasando por el Castillo (donde asistimos al cambio de guardia en una ceremonia multitudinaria ya que ese mismo día era el de la República), las mil casas de Franz Kafka, la Catedral de San Vito, el barrio judío con la Sinagoga Española. Mil cosas que ver por todas partes.
Ya al día siguiente (8 de julio) y tras pasar unas horas en el hospital (otro día cuento la historia) pues marchamos a Heidelberg (Alemania). Allí conocimos a la lectora de gallego de la Universidad de Heidelberg. Menuda Universidad. Detalles: la sala de consulta del catálogo de la biblioteca tenía unos 70 ordenadores únicamente destinados a consulta. El edificio en si era increíble. Taquillas pa los alumnos. Unas salas de reunión pa hacer trabajos. Una exposición del Quijote con los carteles íntegros en español. Y esto sólo era la biblioteca. En fin que otro nivel. Estamos a años luz del sistema educativo alemán, sin dudas. Después visitamos el castillo y un poco de la ciudad, que se limitaba a un par de calles pero que abarcaba al menos un par de kilómetros. La noche me dejó un gran impacto. Salí a dar una vuelta por la ciudad y me encontré algo que no me gusta y pensaba que no encontraría: un bar de nazis. Tal y como suena. En la puerta había dos cabezas rapadas. Uno con cazadora bomber y botas militares, el otro con camiseta ajustada luciendo esvástica tatuada en un antebrazo. No observé mucho más pues podéis imaginar que no me quedé allí mucho tiempo.
Al día siguiente (10 de julio) emprendimos camino a Estrasburgo, pero como íbamos sobrados de tiempo decidimos hacer una parada en uno de los paraísos termales de Europa, Baden Baden. Vaya lujo de ciudad. La verdad es que sólo se podían ver Audis, Mercedes y coche de gama alta. Café: 3 euros, significativo, ¿verdad?. Al final “huimos” a Estrasburgo, que fue una de las gratas sorpresas del viaje. Me esperaba una ciudad super moderna y sin un casco histórico definido; que lejos estaba de la realidad. Un casco histórico perfectamente definido, con una catedral gótica preciosa y una armonía en sus edificios increíble. El día 11 fuimos a visitar el Parlamento Europeo. Un edifico enorme y superequipado que sólo se usa 12 semanas al año. Menudo desperdicio de dinero.
Ya por la noche asistí a un despliegue de actividades culturales que no había visto. En el río pude ver una proyección de diapositivas sobre la fachada de un palacio mientras delante del mismo unas fuentes de agua bailaban al son de la música. Después asistí a una representación teatral, más tarde a un concierto de un coro. Luego una proyección de la revolución industrial en una cortina de agua y para acabar la iluminación de la Catedral al sonde música clásica. Espectacular. Que barbaridad.
El día 12 nos fuimos a Cluny, donde vimos los restos de la Abadía y poco más.
Ya el 13 nos fuimos a Clermont-Ferrand. Poco vi de la ciudad pues marchamos a Saint Saturnin a ver el pueblecito con Humbert Jacomet (conservador del patrimonio en la Auvernia). Aquí empezó uno de los mejores días que yo recuerde en Aulas no Camiño. A las 17:00 en la plaza del pueblo se presenta un tipo en bermudas con su bicicleta y lleno de grasa. Se dirige a nosotros en español y nos dice que es Jacomet. Flipaos. Nos enseña el pueblecito, como han limpiado un camino en medio de la nada que es por donde pasa allí el Camino de Santiago. Nos invita a cenar en su jardín y después de esto a eso de las 21 nos mete en su casa a enseñarnos una diapositivas sobre el Camino. Salimos de allí a las 12 de la noche. Algo increíble. Aún hoy pienso en este día. Im-presionante.
El 14 nos fuimos a Moissac donde pa joder celebraban el día de la patria justo delante del hotel. Maldita sea la gracia que me hizo. Que se le va a hacer.
Al fin el día 15 llegamos a España. a Estella más concretamente donde visitamos el Monasterio de Iratxe.
De aquí fuimos el 16 a Burgos donde pase unas horitas con el atrapao de Sigler,jeje. Buenas risas nos echamos recordando las juergas de Portugal. Por la tarde visitamos la Catedral, que es espectacular. De noche también hubo visita, como no.
El 17 entramos al fin en Galicia y a O Cebreiro nos fuimos.Allí el concello nos dedicó una placa (a Aulas no Camiño).

De aquí a Santiago (18 y 19 de julio) para acabar el curso en el Museo do Pobo Galego, marco incomparable para entregar los diplomas.
Ya al fin llegamos el 20 a Fisterra para clausurar con el recital poético

y cerrar con el tradicional botellón en el espigón. Mi último día de Alas 6 años después. Emotivo, sin duda.
Ya ayer llegamos a Ferrol por la tarde con ganas de descansar y pensando en el cierre de esta etapa de mi vida que me ha dado tantas alegrías.
Perdonad por el rollo que he soltado y si alguien quiere que le aclare algo sólo tiene que pedirlo.
Sólo pongo 2 fotos, que de las 1300 que he hecho sólo tengo aquí las 70 últimas que las demás están en el portátil de Lidiña.
Saludos a todos.
Comentario:
Hola.Soy Roberto de O Cebreiro.Navegando por Internet me he encontrado con tu blog y me ha gustado.Me parece interesante el viaje de "Aulas no camiño".Yo también quiero recorrer Europa!!! He visto las fotos que pusiste en Yahoo del viaje pero me he quedado con ganas de más.Puedes poner más fotos?
Comentario:
Pues nada Ernesto, sí que se echa de menos Aulas. En fin, saludos desde el país vecino, que paséis un feliz verano y todo eso que suele decirse... chau!
Ah, está chulo el blog
Ah, está chulo el blog
Comentario:
Me parece que has tenido un viaje ya no sólo geográfico, también "espiritual". Entiéndeme en el toma menos New-age de la palabra. Fantastica la parte de Cracow. IMPRESIONANTE.
Se te echaba de menos. Welcome.
:*
Eva
Se te echaba de menos. Welcome.
:*
Eva
Comentario:
hola Ernestovich!!!
ya se te echa de menos. yo ando contando historias por aqui...
un besazo.
ya se te echa de menos. yo ando contando historias por aqui...
un besazo.






