Vuelvo a ser mala. Me gusta ser mala. Es más, disfruto cuando me echan en cara lo “podre” que soy… Entonces, mis carcajadas desorbitadas evidencian lo virulenta que llego a ser. Porque odio tener que estar 24 horas al día comiéndome los sesos para agradar al mundo; que no vivimos en Gran Hermano y no tenemos por qué obcecarnos en mostrar a los demás los buenas personas (en apariencia ) que somos. Y está comprobado que complacer a todos es una tarea imposible… De forma que prefiero simplemente pensar en mí.
Ya que no me dedican siempre todo el tiempo que me gustaría, me lo dedico yo. Llaméenme egocéntrica y narcisista si quieren, pero me lo paso pipa yo sola: hablando conmigo – que nadie me contradice- o soltando cualquier bordería para dejar boquiabierta a la peña. También es cierto, que no llegas muy lejos así, pero no se hace por lograr unos objetivos sino más bien por satisfacción personal.
Es como tener labia a la inversa. Se potencia la facultad de ser una tipa dura: malévola, original y que te dé por culo el quedar bien. En definitiva… Ir a contracorriente, y exponerte a la incomprensión. Se tarda años en perfeccionar, de modo que os aconsejo que empecéis a practicar desde ya. Yo incluso llego a hacer competiciones y encuestas en mi entorno para ver quién es la “chunga” por excelencia…
Maquillar las palabras muchas veces conducen a restarles importancia, y al modificar el sentido primogénito de éstas, pierden parte de su significado. En mi caso, las buenas formas brillan por su ausencia. Me encanta ser una verdulera: pelearme (verbalmente) si una vieja, con toda su caradura, pretende colarse en la caja del supermercado. O sentarme en el asiento del metro cuando estoy cansada a pesar de que alguien haya divisado el sitio y ambos nos dirijamos casi corriendo hacia él.
Eso sí, no me parece lícito ser mala cuando vas de otra cosa. La gente que quiere relacionarse contigo debe estar en sobre aviso de cómo eres; esto es, no vale engañar… Si deciden juntarse con una diabólica a sabiendas, entonces tú estás en pleno derecho para actuar a tus anchas…Porque de lo contrario, no serías ya mala, quinita… sino una hipócrita y una falsa…lo peor que se puede ser en este mundo después de Fraga.
En fin, espero que mis lecciones sobre cómo echaros a perder os resulten efectivas. Suelo repudiar las modas; y con ello, lo de ser una figura angelical pese a estar a la última. Personalmente elijo ser SAPITO: ojos saltones, granitos, el color verde, y cuerpo extraño antes que la princesa del cuento, que espera cual mujer florero a que aparezca el principito de turno para que la rescate.
Sapito o princesa, seguiré posicionándome, como rebelde ...(aunque no sin causa) que las causas me llueven...
Es medianoche. Carlinhos Brown disfraza la capital de un toque brasileño. Esther apila resignada una montaña de apuntes mientras ambienta el amplio salón de contrastes claroscuros con una canción de Sabina a media voz… Nuestra protagonista está inquieta… pero feliz. El móvil que sostiene en su mano se ve colapsado con miles de mensajes que le recuerdan lo importante que es para los demás. Sonríe. El mundo se paraliza y envía un mensaje - a excepción de Isabel-; que ha preferido mantenerse al margen y se hace esperar como es costumbre.
Nuestra rosa ha embriagado con su aroma a todos cuantos la rodean. Ha sabido hacerse querer. Con su diplomacia encubierta, risas oportunas, gestos altivos que delatan algún enfado pasajero, y su osada política de vida. A su vez, ha sabido protegerse de los demás, e inyecta veneno cuando la ocasión lo merece clavando las espinas a los enemigos.
Repudiada, castigada, incomprendida, envidiada…por un alto porcentaje del sector femenino de la ciudad sin ley, arrastra su saquito con orgullo. No les quiere, pero siente aprecio por ellos y los cuida y mima. No ha regalado nunca un pedacito de su corazón, aunque a duras penas, haya entregado pequeñas parcelas de libertad de forma provisional y siempre con una desconfianza considerable.
En ese saquito, unos entran para quedarse…otros no. Mientras, ella juega al amor…pero no se enamora. Por eso, la chiquilla no sabe todavía lo que es perder…Y es que conoce bien las reglas del juego: “Chicos, sí. Besos, sí. Caricias, sí, Sentimientos…NO” dice para sí mientras se repite una frase que se convertido en todo un mito en La Comunidad:
“YO NO SOY MALA (…) A MI ME HICIERON MALA”, ahí tenéis la excusa perfecta que destina a todos aquellos ingenuos que pretenden enamorarla. “Quién lo probó, lo sabe”, apunta un amigo mío con razón. Además habrá algún que otro psicólogo que podrá constatarlo…
Ella es la perfecta mezcla de inocencia, morbo y frialdad para ellos. Los cambia con la misma facilidad que tiñe sus pétalos de moreno, amarillo o naranja. Para nosotras es sencillez, posesión, "criallada", ternura, picardía…
Va sobreviviendo durante la semana para vivir el fin de semana como se merece (al igual que todo verinés que se precie) Aferrada a sus dos compis, (whisky barato en mano, y a Lorena de la otra) se promete disfrutar de cada noche como si fuera a morir al día siguiente. Tanto la rosa como la hija de la margarita, se disponen a pasear por las nubes para tocar el cielo (Plaza de los Montenses 1)…cada madrugada de fiesta.
No son horas para que los chicos buenos deambulen en la nocturnidad, pero ellas esperan a que San Pedro les dé permiso para acceder al paraíso. Y éste, a regañadientes, les hace ademán de que pueden pasar (porque las jovencitas están en la lista del Altísimo) .Acto seguido, le confiscará a una el porro, propinándole un buen pisotón al susodicho canuto de manera frenética ante la atónita mirada de los presentes…
Allí arriba (o abajo) no hay cobertura. Tampoco se vislumbra ningún síntoma de lucidez, sino un sofocante calor y buena música. Entonces, sólo entonces, empezarán a sospechar que no están en el edén sino que han descendido a los infiernos. Y es que tanta felicidad no puede ser buena…
Al regresar, apoyadas en una cama, se desvelan en voz baja infinidad de secretos. Rossy te presta atención (es habitual que se evada, cuando la conversación adquiere formas incomprensibles, y opta en dicho caso, por el silencio sepulcral) y te escucha muy interesada. Al fin cuando vence el sueño, balbucea frases sin sentido acompañándola de irritantes y extraños ruiditos. Hay quien dice incluso, que es sonámbula…
Pero lo realmente importante es que hoy es feliz, y nosotras a su lado. Porque cuidaremos de esta flor cada día. La regaremos, mimaremos, tallaremos (si es preciso) cuando se pase de la "raya". Todo por nuestra afición a la jardinería (…) Porque adoramos a esta rosa, con sus pétalos y su tallo, con sus espinas, y los capullos que germinan a su alrededor.
A mi compi,
Felicidades
Qué triste es tirarse en el sofá; roto, descolorido… tener hambre y no asumir ninguna intención de cocinar; que te duela la mandíbula como si te golpeasen los dientes con un martillo de acero y que un pequeño grano engorde con la misma facilidad que la bolsa de palomitas cuando se calienta en el microondas a más de 700 grados.
Igual de triste es que tu compañero asturiano te contemple estupefacto, preguntándose cómo con 20 años no estés en condiciones de presumir acerca de victorias (o fracasos) en el amor precisamente por su inexistencia y volatilidad.
Más triste todavía es que responda con un solemne pero acertado arbitraje: ¿Nadie te ha querido nunca? (…) Debe ser triste. Y lo es… Realmente desolador.
Siempre me ha rondado en la cabeza la idea del chico perfecto. Pero no aparece. Y lo peor es que tengo miedo de encontrarle: mirarle, tenerle frente a mí y reconocer qué es Él, pero saber a ciencia cierta que no soy Ella. Prefiero imaginar que arriesgar y perder… Hacer conjeturas sobre como me entendería y amaría ese personaje ficticio, sobre cómo inexplicablemente está a la altura de las circunstancias y parece atender a mis exigencias con rigurosa exactitud y emite una insólita e insuperable respuesta que yo desearía – alegre y ciegamente- recibir.
Sin intención de desmerecer las actitudes de cuantas figuras varoniles existan, nadie llena ese hueco y nadie lo llenará. Soy consciente de que cuando una persona se aproxima a colmarlo, el hueco se concibe inmenso cuando se va. Es una tragedia cuando tu corazón, palpitando a modo de sangre, te advierte que llorarás -y ajetreado como está en querer - olvida tal consejo y se enamora de una pequeña mentira ilusoria que no tardará en diluirse.
Mi temor es en última instancia el experimentar la pérdida del amor, el regocijarse en el abrazo del rechazo .El no haberlo vivido nunca dirime la congoja al verse absorto en especulaciones y curiosidad, pero no te destruye como la soledad o la agonía del morir luchando.
¿Cómo es ese principito que anhelo?
No es ni alto ni bajo, ni rubio ni moreno, ni guapo ni feo… Es especial. Y me basta. Es sincero. Tiene las ideas claras. Sonríe cuando tiene un motivo. Me insulta si lo merezco. Dice las verdades sin miramientos. Se sonroja más que yo cuando se le escapa un piropo. Es tierno cuando estamos a solas. Sabe divertirse un sábado por la noche pero también un lunes al sol tomando un café. Conoce La Comunidad y se expone de forma voluntaria a las pertinentes consecuencias. Me permite ser yo misma y se siente feliz de mi irracional, estridente y peculiar personalidad. Se desvive en el Frontera y añora pasar tiempo con sus amigos cuando está conmigo pero a su vez, le vuelve loco permanecer atado a mí un domingo por la mañana mientras los rayos de sol despuntan por la ventana y atraviesan el cuarto.
Saborea cada beso como si fuera el último, ciñe cada minuto que está mi lado. Polemiza su posición en una discusión marcando su territorio sin faltar al respeto. Me es fiel. Es igualmente fiel a sí mismo. La coherencia rige su vida. No es una oveja en la manada. No me pide perdón cuando no tiene porqué hacerlo. Aborrece lo políticamente correcto. Tiene una relación normal con su madre. Controla sus celos. Me regala rosas el día de San Valentín.
En definitiva, ¿Qué busco en ese alguien? Tres palabras: “Que me acepte” aunque no me entienda.
Vestimos de negro, despellejamos a los gatos que tienen los ojos claros, comemos carne cruda… ¿Es eso lo que pensáis? Tal conclusión se resume en la simpleza de un ambiguo diagnóstico de quiénes se cobijan en la subjetividad del mero espectador que habla por hablar (…) Nadie que no lo haya vivido puede poner en tela de juicio nuestra dogmática conducta.
Hemos nacido bajo un mismo patrón, sí. Y crecido alimentando el sentimiento de grupo compacto partiendo para ello de axiomas imperecederos. Emitimos juicios SANGRANTES… porque nos sangra la humanidad; nos sangra la hipocresía, el sentirnos vigiladas las 24 horas, las reprimendas desmerecidas del que finge vilmente ser un amigo. Nos sangra la traición, las “veletas”, el despotricar “de forma legítima” acerca de verdades ajenas, la envidia… Nos sangra, en definitiva, el resto del mundo…
Nos importuna la incomprensión de aquellos ingenuos que sienten lástima por La Comunidad, y sólo otorgan valor al conocer más y más gente. ¿Que es más inestimable: el factor cuantitativo o el cualitativo? No cierro puertas a nadie, pero si es verdad que se necesita una llave para acceder a dicha puerta, cuyo blindaje de acero evidencia la dificultad de afiliarse al club.
Esos mismos incautos se olvidan que nosotras también establecemos relaciones “convencionales” que no se rigen por ninguna "política comunal" y no por ello somos más completas. Disfrutamos de los dos tipos de trato. Pero estamos ahí...eternamente. Luchando contra la marea o dejándonos arrastrar por ella… JUNTAS… (Siempre juntas) que es lo que trasciende al fin y al cabo.
Una familia, 7 miembros… 7 hermanas… Prioridades interiorizadas por todas y cada una. En nuestra mente se va configurando- atendiendo a un esquema piramidal- un programa de actuación y conducta. En la cúspide se sitúa una máxima; “nosotras”, y seguidamente, se da paso a distintos valores, a los que en mayor o menor medida, otorgamos importancia.
A pesar de que exista esa estructura piramidal, no se vislumbra tal jerarquía en otros aspectos. Es una relación entre iguales, nadie se impone. Es una reciprocidad simétrica. Nos colgamos etiquetas a modo de “Kotarrada” para identificar una individualidad particular inmersa en un colectivo que permanece intacto y se consolida con el efecto del tiempo.
Los que no pertenecéis a ella, no sabéis de qué hablo… No es frecuente tener más de una familia (Yo tengo 2), y no me concierne en absoluto que la visión pérfida de algunos tilde a esta comunidad de grupo sectario…Estamos por encima de discusiones, gritos, puñales, manzanas… Eso nos basta. No somos mejores ni peores. Simplemente diferentes.
En fin; CON nosotras, quien quiera. CONTRA nosotras, quien pueda (…)





