Creo haberme despertado. Siento vergüenza de mis continuas quejas, de mis miserias, de cientos de lamentos que se llevan acumulando en la garganta, y que hoy me escupen a la cara. ¿Por qué protesto esta semana? (…) ¿Tal vez por un grano asediando mi barbilla? ¿O quizás por una dieta que asfixia insidiosamente mis vacilaciones ante una pizza de peperonni?
… mmm… Veamos…Lloraré porque tal vez no saque un sobresaliente en la memoria del Tartaja, o porque pasaré dos semanas más sin escuchar techno en casa. Puede que llore porque han decidido desterrar los capítulos de Jack y Jill sin previo aviso o porque la casera no quiere proporcionarme un microondas. Lloraré porque el portero me regaña delante de mis vecinos con muy malas pulgas debido a mis despistes sobre los dichosos horarios para bajar la basura.
¿Pero sabéis qué? Podré llorar mañana. O pasado. O la semana que viene. Porque seguiré viva para hacerlo o no hacerlo.Y soy yo la que elijo. Dicen que siempre puedes elegir. Es mentira. Hay veces en que Dios, (o mejor el destino)-que ahora estoy perdiendo mi religión- decide, y tú te jodes.
Mientras araño con los dientes una zanahoria agria me he puesto a pensar en si un día mi corazón quedase sin cobertura. Así, sin más… Entonces también muchos llorarían y he ahí un buen motivo (el único incluso) para desfogarse en lágrimas.
No soy persona. Y no lo digo un domingo a las 3 de la tarde, cuando la fatiga del fin de semana ha vencido cualquier ápice de lógica. Lo digo aquí, en el sofá… Lo digo ahora… preguntándome porqué la vida es tan injusta. No he sido persona, y mañana puede que tampoco lo sea. Me parecía más a un mono atrapado en la impotencia que a un ser humano pese a no haber ingerido setas ni similares.
Mientras una mano helada sujetaba a duras penas el móvil, mis labios han sentido balbuceos en el paladar; dejando la boca entreabierta y pronunciando cualquier gilipollez a media voz. Sin ningún atisbo de sentido, se mezclaban palabras y titubeos que se refugiaban en el arrollador silencio de no saber que decir mientras los oídos retumbaban a gritos el dolor a muerte… Lo siento, no he podido ayudarte. Esta situación me supera con creces…
Han pasado las horas y las miserias me hacen sombra. Al otro lado del espejo hay una chica muy parecida a mí. Me mira callada y se pregunta si tal vez mañana yo encuentre el verdadero significado de esta vida o volveré a las andadas…. Siente curiosidad por si este mal trago (lejano pero que a la vez me atraviesa) hace dilucidar que las miserias por las que me desvivo son sólo eso…miser….





