
Me falta otra cosa...Libertad. Soy como un pájaro enjaulado al que se le ha prohibido volar porque él mismo ha vendido sus alas cuando las plumas se rompían por agitarlas a destiempo. Y este animal se ha cansado ya de su correa. Como una cazadora cazada, jugando con fuego... he "Calcinado" mis manos. Y Lo admito, sí....ME HE EQUIVOCADO.
Y ahora me deshago por dentro. A la espera de lo que me mata más lentamente: si tu indiferencia, o mi empeño en autodestruirme. Pero la realidad es; si cabe, más desgarradora: NO puedo estar sin ti. Puedo sobrevivir a los números, a los espejos, al control, a las tablas, a porcelana vacía, a la sensación de hueco en la garganta... pero no puedo olvidarme de la miel...y aún menos de tu azúcar... Aunque esas sean las calorías que más me engordan.
Y he podido comprobar que en los pozos más profundos puede uno ahogarse sin agua. En una fuerte marejada de mentiras, me he dado cuenta de que ni a mi misma puedo convencer...Débilmente, sólo quiero reclamar mi lícito derecho a equivocarme. Hundida en la miseria, enterraré mi cuerpo en una fosa de autocompasión, que yo misma he construido en el error. Y en el fino hilo de una aguja que desciende hacia mi lado, me equivocaré. Feliz.
Y cuando caiga, quiero que estés allí para recogerme. Porque me quedaré rota en el suelo esperándote. Y si no llego nunca a levantarme, me acordaré de ti con una sonrisa, y te diré que te quiero desde abajo. Y entonces, cabizbaja y resentida... ME VOLVERÉ A EQUIVOCAR.





