SOBRE JUAN JOSÉ GARFIA
Después de ver la película HORAS DE LUZ y leer sobre Garfia en varias páginas de internet... he aquí una reflexión sobre los comentarios que he leido y el caso de este preso y el de muchos otros...
Supongo que no soy capaz de imaginar el dolor que ha acompañado y acompaña a las personas familiares de las víctimas de sus asesinatos. Sin ambargo, he sentido, a través de sus comentarios todo el odio y el rencor que llevan dentro. Esos sentimientos se retroalimentan y crecen, y destruyen todo lo que la persona haya podido ser o llegado a ser en su vida. Por eso, creo que estas personas se encuentran en un proceso de autodestrucción cegadas por la ira.
Yo confío en el SER HUMANO, considero que aquellas personas que son capaces de ver sus errores y tratar de ir más allá y transformar su capacidad de pensamiento y acción, merecen ser escuchadas y tenidas en cuenta.
Igual que NADIE tiene derecho a quitarle la vida a nadie, ¿es acaso la privación de libertad, más aún el régimen de aislamiento, algo a lo que los demás, los supuestos inocentes, tenemos derecho a dictaminar? La situación de las personas presas es más complicada que un deseo de tintes rencorosos para que alguien se "pudra en la cárcel". Es la falta de recursos, o más bien, la falta de intereses por trabajar por una sociedad que realmente de oportunidades. Las Juntas de Tratamiento están lideradas por psicólog@s que buscan alternativas en tratamientos que tan sólo se ven eficaces en cuanto que buscan cambiar la personalidad del preso, y la personalidad no se cambia, sí las actituces y costumbres. Pero los programas educativos y los profesionales como pedagogos o educadores titulados, están casi en un a parte. Existe tan sólo un pedagogo de prisiones.
Por ello, tristemente, si supuestamente la cárcel es un espacio de reinserción y reeducación (¿¿¿re educación???: Educación), ¿Cómo es posible que los programas educativos de reinserción escaséen? ¿Cómo es posible que exista tan sólo y por ley un sólo pedagogo en la Junta de Tratamiento y en todo el Centro Penitenciario? ¿Cómo es posible que los educadores sean en tan contadísimas ocasiones también psicólogos y no profesionales de la educación? ¿No es acaso el trato humano, afectivo la única via de acercar a la resocialización a personas aisladas de la sociedad?
Aquellas personas que desearían condenar eternamente a alguien a pudrirse en un agujero y que creen que aquellos que han asesinado, robado, traficado, abusado sexualmente... son inferiores a un perro... ¿No se han preguntado por su propia humanidad en el deseo de un mal eterno hacia alguien que ha errado y que tal vez busque alternativas a sus errores? ¿No es más humano errar y arrepentirse y luchar por seguir adelante que odiar eternamente como un animal que actua bajo impulsos que le determinan más allá de su capacidad reflexiva?
No tengo la respuesta al sistema penitenciario actual, pero si sé y afirmo que éste no es la solución, como tampoco lo es la pena de muerte o la cadena perpetua. Si seguimos pensando que con estas fórmulas punitivas los afectados van a sentir alivio y los encarcelados arrepentimiento, estamos muy equivocados. Sólo aquellos que creen haber comentido un error, quieren mejorar y evolucionar en su humanidad, existiendo otros que nunca reconocerán su error y seguirán estancados en la misma piedra. Pero esos muros que los separan de la sociedad no son la solución a nuestras penas y preocupaciones por la delincuencia y sus afectados. El problema es la sociedad misma, enferma ya de por sí por la enfermedad de la desigualdad y el rencor. Que como una termita se va comiendo y engullendo a sí misma sin saber que es el objeto de su propia ira.
La cárcel es un parche de una sociedad que no se compromete consigo misma, que ve a los delincuentes como
algo que no le pertenece, siendo estos fruto de nuestros pasos diarios. Por supuesto, esto no quiere decir que el que agrede a otros alguna manera merece una condecoración, pero si debemos reconocer que es parte de un sistema económico, político y social que va eliminado del juego a unos e incorporando a otros, y que en lugar de destinar medios económicos para enseñar a estas personas a jugar de otra forma en el juego, se las elimina, o para hablar más correctamente, esconde .
¿Cómo creer en un sistema que debe reinsertar y resocializar, si aisla?
¿Cómo hacer que las personas que se encuentran en un medio cerrado corrupto no actúen como el medio lo exige?
¿Cómo no repetir los comportamientos que uno aprende durante años de encerramiento?
¿Cómo no va a ser la cárcel un albergue de odios y rencores si en lugar de expulsarlos y vaciar estos sentimentos los van guardando y también se quedan presos?
Intento comprender a aquellos que se ven afectados por situaciones de delincuencia (del tipo que sea) y a aquellos que la comenten. La agresión hacia otra persona no puede ser pasada por alto, y las familias afectadas merecen un apoyo institucional y social total. Pero eso no significa eliminar todas la posibilidadades evolutivas del ser.
Hay una consideración tomista que todos los humanos debiéramos de seguir: EL ACTO SIGUE AL SER.
Esto viene a decir que somos lo que hacemos, por tanto, Juan José Garfia, cuando en 1987 cometió aquellos asesinatos FUE un asesino. Pero ahora, es una persona consciente del grandísimo error, sin solución, cometido, ahora ES un padre de familia, ahora ES un historiador, y ahora ES todo aquello que se haga ser, es decir, sus acciones le determinan a ser en cada instante lo que es. Ahí está la capacidad tranformadora y evolutiva del hombre. SOMOS LO QUE HACEMOS; pero tenemos la posibilidad de actuar diferente para ser lo que soñábamos ser aunque no seamos lo soñado sino la ilusión de lo esperado.
Espero haber ayudado a reflexionar de otra forma a los que creen que el "ser sigue al acto" y que estamos condenado toda la vida por los errores que comentemos, cualquiera que sea el error es una oportunidad de cambio y evolución hacia algo mejor.
Saludos.
MK
Supongo que no soy capaz de imaginar el dolor que ha acompañado y acompaña a las personas familiares de las víctimas de sus asesinatos. Sin ambargo, he sentido, a través de sus comentarios todo el odio y el rencor que llevan dentro. Esos sentimientos se retroalimentan y crecen, y destruyen todo lo que la persona haya podido ser o llegado a ser en su vida. Por eso, creo que estas personas se encuentran en un proceso de autodestrucción cegadas por la ira.
Yo confío en el SER HUMANO, considero que aquellas personas que son capaces de ver sus errores y tratar de ir más allá y transformar su capacidad de pensamiento y acción, merecen ser escuchadas y tenidas en cuenta.
Igual que NADIE tiene derecho a quitarle la vida a nadie, ¿es acaso la privación de libertad, más aún el régimen de aislamiento, algo a lo que los demás, los supuestos inocentes, tenemos derecho a dictaminar? La situación de las personas presas es más complicada que un deseo de tintes rencorosos para que alguien se "pudra en la cárcel". Es la falta de recursos, o más bien, la falta de intereses por trabajar por una sociedad que realmente de oportunidades. Las Juntas de Tratamiento están lideradas por psicólog@s que buscan alternativas en tratamientos que tan sólo se ven eficaces en cuanto que buscan cambiar la personalidad del preso, y la personalidad no se cambia, sí las actituces y costumbres. Pero los programas educativos y los profesionales como pedagogos o educadores titulados, están casi en un a parte. Existe tan sólo un pedagogo de prisiones.
Por ello, tristemente, si supuestamente la cárcel es un espacio de reinserción y reeducación (¿¿¿re educación???: Educación), ¿Cómo es posible que los programas educativos de reinserción escaséen? ¿Cómo es posible que exista tan sólo y por ley un sólo pedagogo en la Junta de Tratamiento y en todo el Centro Penitenciario? ¿Cómo es posible que los educadores sean en tan contadísimas ocasiones también psicólogos y no profesionales de la educación? ¿No es acaso el trato humano, afectivo la única via de acercar a la resocialización a personas aisladas de la sociedad?
Aquellas personas que desearían condenar eternamente a alguien a pudrirse en un agujero y que creen que aquellos que han asesinado, robado, traficado, abusado sexualmente... son inferiores a un perro... ¿No se han preguntado por su propia humanidad en el deseo de un mal eterno hacia alguien que ha errado y que tal vez busque alternativas a sus errores? ¿No es más humano errar y arrepentirse y luchar por seguir adelante que odiar eternamente como un animal que actua bajo impulsos que le determinan más allá de su capacidad reflexiva?
No tengo la respuesta al sistema penitenciario actual, pero si sé y afirmo que éste no es la solución, como tampoco lo es la pena de muerte o la cadena perpetua. Si seguimos pensando que con estas fórmulas punitivas los afectados van a sentir alivio y los encarcelados arrepentimiento, estamos muy equivocados. Sólo aquellos que creen haber comentido un error, quieren mejorar y evolucionar en su humanidad, existiendo otros que nunca reconocerán su error y seguirán estancados en la misma piedra. Pero esos muros que los separan de la sociedad no son la solución a nuestras penas y preocupaciones por la delincuencia y sus afectados. El problema es la sociedad misma, enferma ya de por sí por la enfermedad de la desigualdad y el rencor. Que como una termita se va comiendo y engullendo a sí misma sin saber que es el objeto de su propia ira.
La cárcel es un parche de una sociedad que no se compromete consigo misma, que ve a los delincuentes como
algo que no le pertenece, siendo estos fruto de nuestros pasos diarios. Por supuesto, esto no quiere decir que el que agrede a otros alguna manera merece una condecoración, pero si debemos reconocer que es parte de un sistema económico, político y social que va eliminado del juego a unos e incorporando a otros, y que en lugar de destinar medios económicos para enseñar a estas personas a jugar de otra forma en el juego, se las elimina, o para hablar más correctamente, esconde .
¿Cómo creer en un sistema que debe reinsertar y resocializar, si aisla?
¿Cómo hacer que las personas que se encuentran en un medio cerrado corrupto no actúen como el medio lo exige?
¿Cómo no repetir los comportamientos que uno aprende durante años de encerramiento?
¿Cómo no va a ser la cárcel un albergue de odios y rencores si en lugar de expulsarlos y vaciar estos sentimentos los van guardando y también se quedan presos?
Intento comprender a aquellos que se ven afectados por situaciones de delincuencia (del tipo que sea) y a aquellos que la comenten. La agresión hacia otra persona no puede ser pasada por alto, y las familias afectadas merecen un apoyo institucional y social total. Pero eso no significa eliminar todas la posibilidadades evolutivas del ser.
Hay una consideración tomista que todos los humanos debiéramos de seguir: EL ACTO SIGUE AL SER.
Esto viene a decir que somos lo que hacemos, por tanto, Juan José Garfia, cuando en 1987 cometió aquellos asesinatos FUE un asesino. Pero ahora, es una persona consciente del grandísimo error, sin solución, cometido, ahora ES un padre de familia, ahora ES un historiador, y ahora ES todo aquello que se haga ser, es decir, sus acciones le determinan a ser en cada instante lo que es. Ahí está la capacidad tranformadora y evolutiva del hombre. SOMOS LO QUE HACEMOS; pero tenemos la posibilidad de actuar diferente para ser lo que soñábamos ser aunque no seamos lo soñado sino la ilusión de lo esperado.
Espero haber ayudado a reflexionar de otra forma a los que creen que el "ser sigue al acto" y que estamos condenado toda la vida por los errores que comentemos, cualquiera que sea el error es una oportunidad de cambio y evolución hacia algo mejor.
Saludos.
MK
EL CEPILLO DE DIENTES
Algún día tenia que estampar aquel despertador digital contra esa pared empapelada. Si algo tenía claro es que nunca mas me iba a acostar con aquellos calcetines a rombos, pues se levanta uno con la sensación de haber dormido con los pies dentro de un caldero. Tras sacar fuerzas de flaqueza, consigo echarle cojones y salir de aquella cama tan calentita. Como alma a la que persigue el diablo, voy saltando como una rana hasta el suelo, pues nunca hice caso a mi madre cuando me decía que dejara las zapatillas junto a la cama.
Una vez con los pies calentitos, me pongo mi albornoz “made in Taiwan” y me dirijo al servicio… ya en el pasillo, me fijo en el reloj de la pared, recuerdo de Plasencia, y me percato de que llego tarde al trabajo. A toda velocidad derrapo en la curva de la cocina, pediendo una zapatilla en la maniobra, al tiempo que un traspié con la moqueta, doy un cabezazo y abro la puerta del servicio.
Una vez dentro y tras dejar las gafas sobre la encimera, abro el grifo y me lavo la cara. Ya listo, cojo el spray del desodorante e improviso un “play back” de El Puma frente al espejo. Tan solo me quedaba lavarme los dientes.
Cojo el cepillo y me aplico mi crema dental. Una vez iniciada mi limpieza bucal matutina, empecé a notar un dolor estridente que comenzaba en las encías y terminaba en el cogote, a pesar de ello, continué cepillando con devoción y constancia, a pesar de que el dolor se hacia cada vez mas latente, puntiagudo y evidente.
La incertidumbre me dominaba, y harto ya de aquella situación, tire el cepillo al lavabo y me puse las gafas.
Al mirarme al espejo, la imagen que llego a mis pupilas me dejo paralizado de terror. Tenía la boca hinchada, amoratada y ensangrentada, al tiempo que un fino hilo de sangre me salía de la comisura de los labios. Rápidamente miro a mi derecha y compruebo que el cepillo de dientes está en su vasito de cristal, limpio y con su dundita puesta. Paralizado ante la duda, mis ojos, casi Saliéndose de sus cuencas, buscaron la imagen casi perdida de mi lavabo.
Allí estaba, ensangrentada y llena de crema anticarro, mi maquinilla de afeitar “Guillete” de doble hoja.
Diego Caballero Adillo
Una vez con los pies calentitos, me pongo mi albornoz “made in Taiwan” y me dirijo al servicio… ya en el pasillo, me fijo en el reloj de la pared, recuerdo de Plasencia, y me percato de que llego tarde al trabajo. A toda velocidad derrapo en la curva de la cocina, pediendo una zapatilla en la maniobra, al tiempo que un traspié con la moqueta, doy un cabezazo y abro la puerta del servicio.
Una vez dentro y tras dejar las gafas sobre la encimera, abro el grifo y me lavo la cara. Ya listo, cojo el spray del desodorante e improviso un “play back” de El Puma frente al espejo. Tan solo me quedaba lavarme los dientes.
Cojo el cepillo y me aplico mi crema dental. Una vez iniciada mi limpieza bucal matutina, empecé a notar un dolor estridente que comenzaba en las encías y terminaba en el cogote, a pesar de ello, continué cepillando con devoción y constancia, a pesar de que el dolor se hacia cada vez mas latente, puntiagudo y evidente.
La incertidumbre me dominaba, y harto ya de aquella situación, tire el cepillo al lavabo y me puse las gafas.
Al mirarme al espejo, la imagen que llego a mis pupilas me dejo paralizado de terror. Tenía la boca hinchada, amoratada y ensangrentada, al tiempo que un fino hilo de sangre me salía de la comisura de los labios. Rápidamente miro a mi derecha y compruebo que el cepillo de dientes está en su vasito de cristal, limpio y con su dundita puesta. Paralizado ante la duda, mis ojos, casi Saliéndose de sus cuencas, buscaron la imagen casi perdida de mi lavabo.
Allí estaba, ensangrentada y llena de crema anticarro, mi maquinilla de afeitar “Guillete” de doble hoja.
Diego Caballero Adillo
AGRADECIMIENTOS
Contestación de Poeta a los comentarios en su artículo del día 13 de Mayo.
He leído y reflexionado sobre todos vuestros comentarios y quiero deciros, que concuerdo con vuestras ideas. Creo que aportando todos un granito de arena, conseguiremos entre todos un mañana mejor, me alegra ver que la gente joven, como vosotros, habla con coherencia y se moja en el tema (de los problemas de la educación) y me gustaría animaros a que siguierais así, no cambiéis, sois el futuro, y por cierto muy prometedor. El amor es nuestra arma, esa es la “solución comodín” a todos los problemas de nuestra sociedad.
De momento quiero deciros que ya tenemos cumplido una parte de nuestro objetivo del blog, que es el reunir a la gente para que sea consciente de nuestra realidad y conozca este mundo desconocido. También otro objetivo se ha cumplido para personas como que yo, estamos aquí (aquí en el otro lado) por errores cometidos hace años, conseguir que con vuestras contestaciones nos sintamos parte de ese lado al que estamos negados y podamos verdaderamente escapar mentalmente… solo por haber sido participes con la palabra.
Es de bien nacidos ser agradecidos, y creo que vosotros os lo mereceis: GRACIAS
Poeta -VK-
SOBRE LA VIOLENCIA DE GÉNERO
Durante toda mi vida, me han inculcado unos valores y principios muy definidos, el que más me caló fue valorarme como mujer, y hacer que todos los que me rodeen me respeten como persona. Desde muy pequeña me siento muy orgullosa de ser mujer, y de luchar por nuestros derechos.
Desde hace un tiempo a esta parte, la violencia de género se ha convertido en nuestra lacra social, es imposible ver una noticia de maltrato y que no se te encoja el corazón, siento mucha lástima por aquellas personas que son capaces de poner la manos encima a una mujer o a un niño.
En fin, rechazo cualquier maltrato hacia una mujer, hacia un niño, en definitiva, a cualquier ser humano, rechazo la violencia como tal.
Y ahora empieza lo complicado, ¿cómo explicarles que tengo un familiar en la cárcel, un familiar que está denunciado por maltrato, cómo decírselo sin que se me caiga la cara de vergüenza? Pues sí señores, lo digo y no me avergüenzo, he comprendido que hay maltratadores, que hay mujeres maltratadas, que hay mujeres que frivolizan con el tema, y hombres humillados a la sombra de una mujer.
Supongo que esto se merece más que una explicación, para que intenten comprenderme en mi ira por aquellas mujeres que no sólo utilizan los maltratos para unos euros cada mes, para humillar a hombres que lo hubieran dado todo por ellas...
En este caso me refiero a una mujer que le pudo más querer vivir la vida, dejando a mi familiar tirado a un lado de su vida, alejando de lo más hermoso que ha tenido en esta vida, su pequeño.
No le considero un maltratador, como tampoco la considero a ella una maltratada. Le humilló y le exprimió hasta que le sacó todo. Separados y sabiéndose engañado por su mujer, no dudó en pagarle todos sus caprichos, en hacer que aquella mujer tuviese una buena vida, defendiéndola ante todos los demás que la juzgaban, siendo un padre ejemplar para su hijo, el cuál le cuidó y educó mientras ella “trabajaba duramente”, o al menos eso pensábamos todos. Qué incrédulos fuimos, y qué hipócrita llego a ser, en fin...
Le buscó hasta que un día, se sintió realmente humillado y cansado de aguantar todo lo que ella hacía. Cuando estaba aparcando al entrar en su casa ella le llamó, estando con otro hombre, riéndose seguramente de lo estúpido que pudo ser él. La ira se apoderó de él, y fue a su casa, donde se encontraba su hijo con aquellos dos indeseables, ella con su maravillosa sonrisa le abrió aquella puerta, no sin saber que la iba a matar de antemano, un inciso, ¿quién abriría una puerta a alguien que te viene a matar?, alguien que está buscando esa situación, o simplemente busca la humillación de ese hombre.
Él no pudo decir nada más, se dedicó a soltar su mano y ella a sacar la actriz que lleva dentro, le dio un puñetazo, y esa fue su perdición, y por eso está cumpliendo condena, condena que nadie discute.
Pero señores, mi indignación está en la humillación que esa persona ha estado aguantando, ha soportado ver como le alejaban de su hijo, de privarle de ese día a día que un padre y un hijo que se adoran se merecen vivir.
Si al principio afirmaba que sentía lástima de los hombres que maltratan, siento odio por las mujeres que utilizan los maltratos como un puente para conseguir más beneficios y humillar a personas.
Esta carta, es su trofeo, la humillación de mi familia, su logro personal, desde aquí mi más sincera enhorabuena, lo consiguió, tiene su libertad, tiene a su hijo, y a nosotros lejos de él, tiene la lástima del resto de la gente, espero que todo ello le valga, porque por su picardía y su egoísmo ha destrozado una familia.
Toda mi familia está en contra de la violencia de género, y no confundan estas palabras, no es una defensa hacia mi primo, sólo una indignación hecha carta.
Noemí Cañeque Rojo

... Como un naúfrago a punto de ser comido por un tiburón...
Desde hace un tiempo a esta parte, la violencia de género se ha convertido en nuestra lacra social, es imposible ver una noticia de maltrato y que no se te encoja el corazón, siento mucha lástima por aquellas personas que son capaces de poner la manos encima a una mujer o a un niño.
En fin, rechazo cualquier maltrato hacia una mujer, hacia un niño, en definitiva, a cualquier ser humano, rechazo la violencia como tal.
Y ahora empieza lo complicado, ¿cómo explicarles que tengo un familiar en la cárcel, un familiar que está denunciado por maltrato, cómo decírselo sin que se me caiga la cara de vergüenza? Pues sí señores, lo digo y no me avergüenzo, he comprendido que hay maltratadores, que hay mujeres maltratadas, que hay mujeres que frivolizan con el tema, y hombres humillados a la sombra de una mujer.
Supongo que esto se merece más que una explicación, para que intenten comprenderme en mi ira por aquellas mujeres que no sólo utilizan los maltratos para unos euros cada mes, para humillar a hombres que lo hubieran dado todo por ellas...
En este caso me refiero a una mujer que le pudo más querer vivir la vida, dejando a mi familiar tirado a un lado de su vida, alejando de lo más hermoso que ha tenido en esta vida, su pequeño.
No le considero un maltratador, como tampoco la considero a ella una maltratada. Le humilló y le exprimió hasta que le sacó todo. Separados y sabiéndose engañado por su mujer, no dudó en pagarle todos sus caprichos, en hacer que aquella mujer tuviese una buena vida, defendiéndola ante todos los demás que la juzgaban, siendo un padre ejemplar para su hijo, el cuál le cuidó y educó mientras ella “trabajaba duramente”, o al menos eso pensábamos todos. Qué incrédulos fuimos, y qué hipócrita llego a ser, en fin...
Le buscó hasta que un día, se sintió realmente humillado y cansado de aguantar todo lo que ella hacía. Cuando estaba aparcando al entrar en su casa ella le llamó, estando con otro hombre, riéndose seguramente de lo estúpido que pudo ser él. La ira se apoderó de él, y fue a su casa, donde se encontraba su hijo con aquellos dos indeseables, ella con su maravillosa sonrisa le abrió aquella puerta, no sin saber que la iba a matar de antemano, un inciso, ¿quién abriría una puerta a alguien que te viene a matar?, alguien que está buscando esa situación, o simplemente busca la humillación de ese hombre.
Él no pudo decir nada más, se dedicó a soltar su mano y ella a sacar la actriz que lleva dentro, le dio un puñetazo, y esa fue su perdición, y por eso está cumpliendo condena, condena que nadie discute.
Pero señores, mi indignación está en la humillación que esa persona ha estado aguantando, ha soportado ver como le alejaban de su hijo, de privarle de ese día a día que un padre y un hijo que se adoran se merecen vivir.
Si al principio afirmaba que sentía lástima de los hombres que maltratan, siento odio por las mujeres que utilizan los maltratos como un puente para conseguir más beneficios y humillar a personas.
Esta carta, es su trofeo, la humillación de mi familia, su logro personal, desde aquí mi más sincera enhorabuena, lo consiguió, tiene su libertad, tiene a su hijo, y a nosotros lejos de él, tiene la lástima del resto de la gente, espero que todo ello le valga, porque por su picardía y su egoísmo ha destrozado una familia.
Toda mi familia está en contra de la violencia de género, y no confundan estas palabras, no es una defensa hacia mi primo, sólo una indignación hecha carta.
Noemí Cañeque Rojo

... Como un naúfrago a punto de ser comido por un tiburón...
LA CABINA
Era un frío y gris edificio, de un viejo barrio de Madrid. Él y ella vivían en la misma casa; muy juntos pero infinitamente separados. Un fino tabique de ladrillo hacía de frontera entre dos vidas que eran vecinas. Sus caminos nunca se habían juntado. Él vivía en el ala norte y ella en la sur de aquella fría colmena. Cuando nacía el día, acudían a la misma hora al trabajo; tomando el mismo desayuno, cogiendo el mismo bus y llevando el mismo color de ropa. Su trabajo era sucio, monótono, aburrido.
Carne reciclada y patatas congeladas servían de alimento en el mismo autoservicio de comida rápida, que ambos visitaban a las dos de la tarde. Media hora después tomaban el mismo café aguado que a diez pesetas escupía aquella máquina que había en la plaza.
Se encontraban presos de su monotonía. Muchos ojos les miraban, pero ninguno lo hacía en la misma dirección que los suyos. Como siempre, estaban muy juntos, pero infinitamente separados.
Muchos amores se subieron al tren de sus vidas, pero todos se bajaron antes de llegar al final. Si alguna vez, sus ojos se hubieran llegado a mezclar, el amor habría nacido. Tenían los mismos gustos, las mismas aficiones… pero en las líneas de sus manos no estaban sus caminos cruzados.
Una tarde de Noviembre, cubierta por el manto marrón que el otoño se dejó olvidado, algo pasó en aquella ciudad inerte. La electricidad abandonó las calles y todas las máquinas murieron al instante. Un ensordecedor silencio lo cubrió todo. Él estaba en el trabajo, y al no poder continuar con su monótona jornada, decidió marcharse a casa. La ciudad se tornó peligrosa con aquella ciudad atronadora, y las ratas más despiadadas salieron de sus profundas guaridas. En un momento de tensión, el decidió refugiarse en una solitaria cabina telefónica. La puerta se cerró y un suspiro de alivio salió de su boca. Cuál fue su sorpresa cuando pudo descubrir que allí no estaba solo. Junto a él estaba ella, y por primera vez sus miradas se encontraron en un punto. La llama se encendió, y aquella noche sus cuerpos se amaron insaciablemente, teniendo como testigo a la luna.
Nunca una llama permanece encendida, y la luz del sol les despertó con la mañana de su amor fugaz. Un beso, una lágrima y un abrazo les sirvieron de despedida. Ella corrió a su oscura casa, con su oscura ropa, para poder ir a su oscuro trabajo; dejándole a él desconsolado, por no darle su dirección después de haberse amado.
Durante mucho tiempo saborearon el dulzor de su encuentro, se recordaron agónicamente y se añoraron con nostalgia; volviendo sin querer a la más cruda realidad, que era no volverse a ver nunca jamás.
Él, ella… muy juntos pero infinitamente separados.
EL GALLO VERDE nº 1
Diego Caballero Adillo
Carne reciclada y patatas congeladas servían de alimento en el mismo autoservicio de comida rápida, que ambos visitaban a las dos de la tarde. Media hora después tomaban el mismo café aguado que a diez pesetas escupía aquella máquina que había en la plaza.
Se encontraban presos de su monotonía. Muchos ojos les miraban, pero ninguno lo hacía en la misma dirección que los suyos. Como siempre, estaban muy juntos, pero infinitamente separados.
Muchos amores se subieron al tren de sus vidas, pero todos se bajaron antes de llegar al final. Si alguna vez, sus ojos se hubieran llegado a mezclar, el amor habría nacido. Tenían los mismos gustos, las mismas aficiones… pero en las líneas de sus manos no estaban sus caminos cruzados.
Una tarde de Noviembre, cubierta por el manto marrón que el otoño se dejó olvidado, algo pasó en aquella ciudad inerte. La electricidad abandonó las calles y todas las máquinas murieron al instante. Un ensordecedor silencio lo cubrió todo. Él estaba en el trabajo, y al no poder continuar con su monótona jornada, decidió marcharse a casa. La ciudad se tornó peligrosa con aquella ciudad atronadora, y las ratas más despiadadas salieron de sus profundas guaridas. En un momento de tensión, el decidió refugiarse en una solitaria cabina telefónica. La puerta se cerró y un suspiro de alivio salió de su boca. Cuál fue su sorpresa cuando pudo descubrir que allí no estaba solo. Junto a él estaba ella, y por primera vez sus miradas se encontraron en un punto. La llama se encendió, y aquella noche sus cuerpos se amaron insaciablemente, teniendo como testigo a la luna.
Nunca una llama permanece encendida, y la luz del sol les despertó con la mañana de su amor fugaz. Un beso, una lágrima y un abrazo les sirvieron de despedida. Ella corrió a su oscura casa, con su oscura ropa, para poder ir a su oscuro trabajo; dejándole a él desconsolado, por no darle su dirección después de haberse amado.
Durante mucho tiempo saborearon el dulzor de su encuentro, se recordaron agónicamente y se añoraron con nostalgia; volviendo sin querer a la más cruda realidad, que era no volverse a ver nunca jamás.
Él, ella… muy juntos pero infinitamente separados.
EL GALLO VERDE nº 1
Diego Caballero Adillo
LIBRES
Siempre nos contaron que el cuerpo era la cárcel del alma, así que ingenuamente tratabamos de mantener la boca abierta para que así le entrase algo de luz y dejarle un agujero por el que escapar y luego volver a entrar...
Cuando llegaba la noche, nos preocupaba cerrar los ojos y dejarla ahí, abandonada durante tantas horas. ¿Qué sería de ella?, ¿Qué haría tanto tiempo a oscuras sin escapatoria ninguna?

Buscábamos un pasillo que la condujera siempre a la libertad, a volar donde y cuando ella quisiera.
Durante muchos minutos interminables creímos que estábamos presas de nosotras mismas, nos encontramos unas veces dentro de nuestro propio yo, y otras lejos, mirando desde fuera como gritábamos para recordarnos que ahí estábamos, y parecía que se nos había olvidado.
Pasó el tiempo y después de haber pensado en arrancarnos la piel nos percatamos de que el cuerpo más que una cárcel era un refugio. Encendimos una llama para calentar el nuevo hogar, y miramos dentro, otra vez. Y ahora, era acogedor.
Ahora sí podía nuestra alma ser nuestro cuerpo y nuestro cuerpo nuestra alma. Ya podíamos soñar a la vez. Pensar lo mismo. Querer y amar al mismo tiempo.
Pasaron los años y volvimos a encontrarnos frente a la cárcel que siempre nos importó tanto. Pero esta vez había unas puertas:

Y las atravesamos, nos adentramos en la prisión del alma para conocer lo que ese cuerpo apresa con tanto silencio.
En nuestras manos espejos para reflejarle al mundo, de otros cuerpos de almas, las vidas que nos encontramos hechas fichas de un juego de parchís.
Muchas cárceles dentro de un mismo cuerpo que las encierra a todas. Así que nos propusimos regalarle una llave a cada uno, abrir nuestras ventanas y ventilar nuestras cuevas, hacer un hueco para la luz de otros, dejar un rincón para compartir un espacio de nuestra censura.
Nos decidimos a tomar el mundo con nuestras manos, y recrearlo en un lugar donde las palabras son nuestras y de nadie más.

Y así es como nos hemos hecho dueños del cuerpo, así es como el alma ha hablado y ha brillado. Porque cuando el cuerpo sonríe es porque el alma ríe.
No importa que tengamos que pintar la libertad con palabras;
Si éstas son humanas, sinceras, amistosas, verdaderas:
Entonces, son LIBRES.

Cuando llegaba la noche, nos preocupaba cerrar los ojos y dejarla ahí, abandonada durante tantas horas. ¿Qué sería de ella?, ¿Qué haría tanto tiempo a oscuras sin escapatoria ninguna?
Buscábamos un pasillo que la condujera siempre a la libertad, a volar donde y cuando ella quisiera.
Durante muchos minutos interminables creímos que estábamos presas de nosotras mismas, nos encontramos unas veces dentro de nuestro propio yo, y otras lejos, mirando desde fuera como gritábamos para recordarnos que ahí estábamos, y parecía que se nos había olvidado.

Pasó el tiempo y después de haber pensado en arrancarnos la piel nos percatamos de que el cuerpo más que una cárcel era un refugio. Encendimos una llama para calentar el nuevo hogar, y miramos dentro, otra vez. Y ahora, era acogedor.
Ahora sí podía nuestra alma ser nuestro cuerpo y nuestro cuerpo nuestra alma. Ya podíamos soñar a la vez. Pensar lo mismo. Querer y amar al mismo tiempo.
Pasaron los años y volvimos a encontrarnos frente a la cárcel que siempre nos importó tanto. Pero esta vez había unas puertas:

Y las atravesamos, nos adentramos en la prisión del alma para conocer lo que ese cuerpo apresa con tanto silencio.
En nuestras manos espejos para reflejarle al mundo, de otros cuerpos de almas, las vidas que nos encontramos hechas fichas de un juego de parchís.
Muchas cárceles dentro de un mismo cuerpo que las encierra a todas. Así que nos propusimos regalarle una llave a cada uno, abrir nuestras ventanas y ventilar nuestras cuevas, hacer un hueco para la luz de otros, dejar un rincón para compartir un espacio de nuestra censura.
Nos decidimos a tomar el mundo con nuestras manos, y recrearlo en un lugar donde las palabras son nuestras y de nadie más.

Y así es como nos hemos hecho dueños del cuerpo, así es como el alma ha hablado y ha brillado. Porque cuando el cuerpo sonríe es porque el alma ríe.
No importa que tengamos que pintar la libertad con palabras;
Si éstas son humanas, sinceras, amistosas, verdaderas:
Entonces, son LIBRES.

“No todo es lo que parece, caperucita…”
Caperucita: Esa pobre ignorante

Los niños son esas almas cándidas, inocentes, ¡que no se enteran de la misa la mitad!
Toda la vida nos han contado la historia de esa niñita con abrigo rojo, sonrisa angelical y cesta con tarta de fresa.
La pobre contó la historia de como una mañana su madre la mando a casa de la abuelita, que vivía en una casa en el bosque, para llevarle una tarta de fresas.
Contó como se perdió y en medio del bosque se encontró con un extraño, que le dijo que era el lobo, y engañándola la mando por el camino más largo.
También narro el momento en que llego a casa de su abuela y la vio metida en la cama, y algo más peluda de lo normal… le empezó a hacer preguntas, su nariz, sus ojos, sus orejas, sobre su boca, y la “abuela” que en realidad era aquel extraño que dijo ser el Lobo, disfrazado, se abalanzo sobre ella para comérsela de un bocao.
Tuvo suerte porque en ese momento apareció un cazador que mato al lobo, salvando a caperucita, saco a la abuela que estaba encerrada en el armario y finalmente todos comieron tarta y fueron felices.
Caperucita… no todo es lo que parece!
Ahora que estamos entre amigos (así en petit comité) diremos que hemos tenido acceso a informes confidenciales que nos revelan que paso verdaderamente en esta historia a la que le faltan muchos datos y otros puntos de vista. Detrás de la historia que nos contó la pequeña Caperucita se estaban cociendo algunos otros asuntos.
La madre de Caperucita, una cuarentona, infeliz y abandonada por su marido… se despertó en su piso de 40 metros cuadrados dispuesta a trabajar de sol a sol para sacar a delante a su hija. Desde hacía años una idea le rondaba en la cabeza: “esta maldita “abuelita” es una avariciosa, tiene cientos de hectáreas de terreno, un chalet en el bosque… y nosotras aquí muriéndonos de hambre. Todo por su culpa porque su maravilloso hijo nos dejó tiradas por culpa de sus negocios”
Esa mañana tomo la decisión de hacer una tarta de fresas para la abuelita condimentada con un poquito de veneno. La muerte de la “abuelita” permitiría heredar todas sus propiedades y riquezas.
Despertó a su pequeña, la vistió con su chubasquero rojo y la mandó con el recado de llevar la tarta a la “abuelita”. La niña salió contenta a visitar a su abuela, a la que no veía desde hacia bastantes años ya que su madre y su abuela se culpaban mutuamente de la huida de su padre (pero esto la pobre caperucita no lo sabía). Tantos años sin ir y tantas obras en la M30 hicieron que la niña se perdiera por el camino.
Tras unos arbustos escucho unos ruidos, de entre la maleza salió un extraño personaje. Ella le pregunto: “Hola, ¿Quién eres?” Él contesto: “El lobo”
En realidad el tal Lobo, era el pacifista, vegetariano e independiente guarda de la finca de la abuela, que trabajaba cuidando las tierras de la “abuelita” a cambio de un terrenito donde cultivar sus plantitas. Aquella mañana se había comido unas setas alucinógenas y andaba desvariando por el bosque. Cuando se encontró a la niña no se le ocurrió cosa mejor que decir que “uuu soy el lobo”.
Tras las presentaciones “El lobo” pregunto a la pequeña que a donde se dirigía, ella le dijo que a casa de la “Abuelita”, pero que estaba perdida. “El lobo” se alerto al ver a una desconocida, con pinta de ingenua, abrigo rojo y bolso sospechoso, y pensó que tendría que avisar a la “Abuelita” de que una secreta con una cámara oculta se dirigía a su propiedad. Para asegurarse el tiempo suficiente mandó a la niña por el camino más largo y el atajó.
“El lobo” llegó corriendo a casa de la “Abuelita” para avisarle de que una poli de paisano estaba haciendo indagaciones y se dirigía hacia su casa. La “Abuelita”, conocida internacionalmente como una de las mayores traficantes de país y estafadora de hacienda, cultivaba en sus tierras plantaciones de coca y guardaba en su casa grandes cantidades de dinero. Al oír las noticias de su confidente reacciono rápido.
El plan era simple: ella se escondería en el armario y el lobo se pondría su ropa y se haría pasar por ella enferma en la cama, si las cosas se complicaban tendría tiempo para darse a la huida.
Caperucita llegó a casa de la “Abuelita”, llamó a la puerta y entró en la casa. Se encontró a su abuelita bastante diferente a cómo la recordaba.
La niña extrañada empezó a preguntar: “abuelita que orejas más grandes tienes…”, “abuelita que ojos más grandes tienes…”, “abuelita que nariz más grande tienes…”. “El lobo” se empezó a incomodar con tanta pregunta, y pensó que la secreta había descubierto el pastel.
Cuando la niña pregunto definitivamente “abuelita que boca más grandes tienes…”, “El lobo” se abalanzo sobre ella para intimidarla y terminar con ella. Pero en ese momento llegó el “cazador” que mató al “Lobo” y rescató a Caperucita y liberó a la “Abuelita”.
El “Cazador” era en realidad el padre de Caperucita, hijo de la “Abuelita” y marido de la madre de Caperucita. Que volvió tras años de ausencia para zanjar con el “Lobo” un ajuste de cuentas. El lobo había sido el que había dado el chivatazo de que trabajaba con la “Abuelita” en el trafico, porque quería quedarse con las tierras de la “Abuelita”, y el padre de Caperucita se vio obligado a huir en la noche sin poder avisar a nadie.
Cuando toda la familia aclaro el malentendido de años, pudieron ser felices y comer perdices. Eso sí, pensaron que lo mejor era dejar el trafico porque no les había traído más que problemas… pero claro todo esto la pobre Caperucita siempre lo ha ignorado!.
Moraleja:
Muchas veces nuestras historias están incompletas porque desconocemos otros puntos de vista. Porque la verdad puede no serlo tanto porque esconde muchas verdades.
Texto elaborado en el taller de expresión y comunicación. Actividad: puntos de vista.
CRISIS: UNA PESCADILLA QUE SE MUERDE LA COLA
Para abordar este tema tan extenso y complicado, lo principal es preguntarse;
¿Qué debemos hacer nosotros?,
De alguna manera pertenecemos a esta sociedad. En mi caso, por ejemplo, he vivido un cambio generacional, en el que no sólo se ha perdido una generación, se han perdido muchos hábitos y demasiados valores. Todo esto debido a muchos factores importantes como la educación de los hijos, sobre la que todos delegamos nuestra parte de responsabilidad, poniendo excusas de trabajo, agotamiento, etc.… también la introducción de la mujer al mundo laboral ha sido determinante, ya que antes las madres educaban y corregían muchas de las cosas que hacían sus hijos, les inculcaban unas referencias y unos valores, sobre todo el respeto y la educación para comportarse con las demás personas. También en el pasado el maestro era una referencia muy importante y complementaria en la educación. Hoy se delegamos sobre los maestros demasiadas responsabilidades y obligaciones que a mi juicio son erróneas.
En el colegio la mayoría de las materias son para adquirir conocimientos y valores, toda la sociedad se ve envuelta en una vorágine materialista, y hacen prevalecer las cosas materiales antes que las cosas importantes.
Después de reflexionar mucho, os invito a que me deis la respuesta a esta pregunta:
Si no educamos, damos valores de respeto, civismo y tolerancia a nuestros menores, qué futuro nos espera?
Esta respuesta puede parecer desde algún punto de vista un poco egoísta, pero también, podríamos preguntarles a todos los menores;
¿Qué mundo queréis para vosotros?
Después de estas cosas expuestas, creo que con el cúmulo de palabras, he logrado la solución, ésta es “compromiso”, pero de todos, no pasando la pelota de tejado a tejado, sino afrontándolo y aportando todos como padres; los gobiernos dotando de personal los colegios que introduzcan materias en las que la convivencia, el respetuo mutuo, la tolerancia y el civismo sean prioritarias, concienciando a nuestros jóvenes, que sus vidas les pertenecen a ellos y en su vida tendrán o mejor dicho podrán alcanzar las metas que se propongan y que en esta vida hay tiempo para todo.
Muchas veces me he puesto triste, cuando he visto como los jóvenes llaman de forma despectiva a sus padres… lo comparo con la forma en que mi madre llamaba a la suya, que siempre era de usted. Sin embargo, ahora, la mayoría del cariño se compra regalando consolas a los niños.
Antes era mejor, nos daban un abrazo o achuchón y un par de besos sonoros. Yo, la verdad, prefiero vivir en el pasado.
Espero que toda la sociedad nos concienciemos nos pongamos manos a la obra, ya que no paramos de repetir y escuchar en los periódicos o medios de comunicación, que los menores son recuperables… ¡Pues démosles afecto, cariño y terapias, para atajar de verdad un gran problema social como el que estamos viviendo!
"POETA"
Esto es una reflexión de Poeta, un preso del Centro Penitenciario de Valdemoro.
"SER"
Para Empezar...
Hombre preso que mira a su hijo:
( Al viejo hache )
Cuando era como vos me enseñaron los viejos
y también las maestras bondadosas y miopes
que libertad o muerte era una redundancia
a quién se le ocurría en un país
donde los presidentes andaban sin capangas
que la patria o la tumba era otro pleonasmo
ya que la patria funcionaba bien
en las canchas y en los pastoreos
realmente botija no sabian un corno
pobrecitos creían que libertad
era tan sólo una palabra aguda
que muerte era tan sólo grave o llana
y cárceles por suerte una palabra esdrújula
olvidaban poner el acento en el hombre
la culpa no era exactamente de ellos
sino de otros más duros y siniestros
y éstos sí
cómo nos ensartaron
con la limpia república verbal
cómo idealizaron
la vidurria de vacas y estancieros
y cómo nos vendieron un ejército
que tomaba su mate en los cuarteles
uno no siempre hace lo que quiere
uno no siempre puede
por eso estoy aquí
mirándote y echándote
de menos
por eso es que no puedo despeinarte el jopo
ni ayudarte con la tabla del nueve
ni acribillarte a pelotazos
vos sabés que tuve que elegir otros juegos
y que los jugué en serio
y jugué por ejemplo a los ladrones
y los ladrones eran policías
y jugué por ejemplo a la escondida
y si te descubrían te mataban
y jugué a la mancha
y era de sangre
botija aunque tengas pocos años
creo que hay que decirte la verdad
para que no la olvides
por eso no te oculto que me dieron picana
que casi me revientan los riñones
todas estas llagas hinchazones y heridas
que tus ojos redondos
miran hipnotizados
son durísimos golpes
son botas en la cara
demasiado dolor para que te lo oculte
demasiado suplicio para que se me borre
pero también es bueno que conozcas
( Mario Benedetti )
( Al viejo hache )
Cuando era como vos me enseñaron los viejos
y también las maestras bondadosas y miopes
que libertad o muerte era una redundancia
a quién se le ocurría en un país
donde los presidentes andaban sin capangas
que la patria o la tumba era otro pleonasmo
ya que la patria funcionaba bien
en las canchas y en los pastoreos
realmente botija no sabian un corno
pobrecitos creían que libertad
era tan sólo una palabra aguda
que muerte era tan sólo grave o llana
y cárceles por suerte una palabra esdrújula
olvidaban poner el acento en el hombre
la culpa no era exactamente de ellos
sino de otros más duros y siniestros
y éstos sí
cómo nos ensartaron
con la limpia república verbal
cómo idealizaron
la vidurria de vacas y estancieros
y cómo nos vendieron un ejército
que tomaba su mate en los cuarteles
uno no siempre hace lo que quiere
uno no siempre puede
por eso estoy aquí
mirándote y echándote
de menos
por eso es que no puedo despeinarte el jopo
ni ayudarte con la tabla del nueve
ni acribillarte a pelotazos
vos sabés que tuve que elegir otros juegos
y que los jugué en serio
y jugué por ejemplo a los ladrones
y los ladrones eran policías
y jugué por ejemplo a la escondida
y si te descubrían te mataban
y jugué a la mancha
y era de sangre
botija aunque tengas pocos años
creo que hay que decirte la verdad
para que no la olvides
por eso no te oculto que me dieron picana
que casi me revientan los riñones
todas estas llagas hinchazones y heridas
que tus ojos redondos
miran hipnotizados
son durísimos golpes
son botas en la cara
demasiado dolor para que te lo oculte
demasiado suplicio para que se me borre
pero también es bueno que conozcas
( Mario Benedetti )





