SOBRE JUAN JOSÉ GARFIA
Después de ver la película HORAS DE LUZ y leer sobre Garfia en varias páginas de internet... he aquí una reflexión sobre los comentarios que he leido y el caso de este preso y el de muchos otros...
Supongo que no soy capaz de imaginar el dolor que ha acompañado y acompaña a las personas familiares de las víctimas de sus asesinatos. Sin ambargo, he sentido, a través de sus comentarios todo el odio y el rencor que llevan dentro. Esos sentimientos se retroalimentan y crecen, y destruyen todo lo que la persona haya podido ser o llegado a ser en su vida. Por eso, creo que estas personas se encuentran en un proceso de autodestrucción cegadas por la ira.
Yo confío en el SER HUMANO, considero que aquellas personas que son capaces de ver sus errores y tratar de ir más allá y transformar su capacidad de pensamiento y acción, merecen ser escuchadas y tenidas en cuenta.
Igual que NADIE tiene derecho a quitarle la vida a nadie, ¿es acaso la privación de libertad, más aún el régimen de aislamiento, algo a lo que los demás, los supuestos inocentes, tenemos derecho a dictaminar? La situación de las personas presas es más complicada que un deseo de tintes rencorosos para que alguien se "pudra en la cárcel". Es la falta de recursos, o más bien, la falta de intereses por trabajar por una sociedad que realmente de oportunidades. Las Juntas de Tratamiento están lideradas por psicólog@s que buscan alternativas en tratamientos que tan sólo se ven eficaces en cuanto que buscan cambiar la personalidad del preso, y la personalidad no se cambia, sí las actituces y costumbres. Pero los programas educativos y los profesionales como pedagogos o educadores titulados, están casi en un a parte. Existe tan sólo un pedagogo de prisiones.
Por ello, tristemente, si supuestamente la cárcel es un espacio de reinserción y reeducación (¿¿¿re educación???: Educación), ¿Cómo es posible que los programas educativos de reinserción escaséen? ¿Cómo es posible que exista tan sólo y por ley un sólo pedagogo en la Junta de Tratamiento y en todo el Centro Penitenciario? ¿Cómo es posible que los educadores sean en tan contadísimas ocasiones también psicólogos y no profesionales de la educación? ¿No es acaso el trato humano, afectivo la única via de acercar a la resocialización a personas aisladas de la sociedad?
Aquellas personas que desearían condenar eternamente a alguien a pudrirse en un agujero y que creen que aquellos que han asesinado, robado, traficado, abusado sexualmente... son inferiores a un perro... ¿No se han preguntado por su propia humanidad en el deseo de un mal eterno hacia alguien que ha errado y que tal vez busque alternativas a sus errores? ¿No es más humano errar y arrepentirse y luchar por seguir adelante que odiar eternamente como un animal que actua bajo impulsos que le determinan más allá de su capacidad reflexiva?
No tengo la respuesta al sistema penitenciario actual, pero si sé y afirmo que éste no es la solución, como tampoco lo es la pena de muerte o la cadena perpetua. Si seguimos pensando que con estas fórmulas punitivas los afectados van a sentir alivio y los encarcelados arrepentimiento, estamos muy equivocados. Sólo aquellos que creen haber comentido un error, quieren mejorar y evolucionar en su humanidad, existiendo otros que nunca reconocerán su error y seguirán estancados en la misma piedra. Pero esos muros que los separan de la sociedad no son la solución a nuestras penas y preocupaciones por la delincuencia y sus afectados. El problema es la sociedad misma, enferma ya de por sí por la enfermedad de la desigualdad y el rencor. Que como una termita se va comiendo y engullendo a sí misma sin saber que es el objeto de su propia ira.
La cárcel es un parche de una sociedad que no se compromete consigo misma, que ve a los delincuentes como
algo que no le pertenece, siendo estos fruto de nuestros pasos diarios. Por supuesto, esto no quiere decir que el que agrede a otros alguna manera merece una condecoración, pero si debemos reconocer que es parte de un sistema económico, político y social que va eliminado del juego a unos e incorporando a otros, y que en lugar de destinar medios económicos para enseñar a estas personas a jugar de otra forma en el juego, se las elimina, o para hablar más correctamente, esconde .
¿Cómo creer en un sistema que debe reinsertar y resocializar, si aisla?
¿Cómo hacer que las personas que se encuentran en un medio cerrado corrupto no actúen como el medio lo exige?
¿Cómo no repetir los comportamientos que uno aprende durante años de encerramiento?
¿Cómo no va a ser la cárcel un albergue de odios y rencores si en lugar de expulsarlos y vaciar estos sentimentos los van guardando y también se quedan presos?
Intento comprender a aquellos que se ven afectados por situaciones de delincuencia (del tipo que sea) y a aquellos que la comenten. La agresión hacia otra persona no puede ser pasada por alto, y las familias afectadas merecen un apoyo institucional y social total. Pero eso no significa eliminar todas la posibilidadades evolutivas del ser.
Hay una consideración tomista que todos los humanos debiéramos de seguir: EL ACTO SIGUE AL SER.
Esto viene a decir que somos lo que hacemos, por tanto, Juan José Garfia, cuando en 1987 cometió aquellos asesinatos FUE un asesino. Pero ahora, es una persona consciente del grandísimo error, sin solución, cometido, ahora ES un padre de familia, ahora ES un historiador, y ahora ES todo aquello que se haga ser, es decir, sus acciones le determinan a ser en cada instante lo que es. Ahí está la capacidad tranformadora y evolutiva del hombre. SOMOS LO QUE HACEMOS; pero tenemos la posibilidad de actuar diferente para ser lo que soñábamos ser aunque no seamos lo soñado sino la ilusión de lo esperado.
Espero haber ayudado a reflexionar de otra forma a los que creen que el "ser sigue al acto" y que estamos condenado toda la vida por los errores que comentemos, cualquiera que sea el error es una oportunidad de cambio y evolución hacia algo mejor.
Saludos.
MK
Supongo que no soy capaz de imaginar el dolor que ha acompañado y acompaña a las personas familiares de las víctimas de sus asesinatos. Sin ambargo, he sentido, a través de sus comentarios todo el odio y el rencor que llevan dentro. Esos sentimientos se retroalimentan y crecen, y destruyen todo lo que la persona haya podido ser o llegado a ser en su vida. Por eso, creo que estas personas se encuentran en un proceso de autodestrucción cegadas por la ira.
Yo confío en el SER HUMANO, considero que aquellas personas que son capaces de ver sus errores y tratar de ir más allá y transformar su capacidad de pensamiento y acción, merecen ser escuchadas y tenidas en cuenta.
Igual que NADIE tiene derecho a quitarle la vida a nadie, ¿es acaso la privación de libertad, más aún el régimen de aislamiento, algo a lo que los demás, los supuestos inocentes, tenemos derecho a dictaminar? La situación de las personas presas es más complicada que un deseo de tintes rencorosos para que alguien se "pudra en la cárcel". Es la falta de recursos, o más bien, la falta de intereses por trabajar por una sociedad que realmente de oportunidades. Las Juntas de Tratamiento están lideradas por psicólog@s que buscan alternativas en tratamientos que tan sólo se ven eficaces en cuanto que buscan cambiar la personalidad del preso, y la personalidad no se cambia, sí las actituces y costumbres. Pero los programas educativos y los profesionales como pedagogos o educadores titulados, están casi en un a parte. Existe tan sólo un pedagogo de prisiones.
Por ello, tristemente, si supuestamente la cárcel es un espacio de reinserción y reeducación (¿¿¿re educación???: Educación), ¿Cómo es posible que los programas educativos de reinserción escaséen? ¿Cómo es posible que exista tan sólo y por ley un sólo pedagogo en la Junta de Tratamiento y en todo el Centro Penitenciario? ¿Cómo es posible que los educadores sean en tan contadísimas ocasiones también psicólogos y no profesionales de la educación? ¿No es acaso el trato humano, afectivo la única via de acercar a la resocialización a personas aisladas de la sociedad?
Aquellas personas que desearían condenar eternamente a alguien a pudrirse en un agujero y que creen que aquellos que han asesinado, robado, traficado, abusado sexualmente... son inferiores a un perro... ¿No se han preguntado por su propia humanidad en el deseo de un mal eterno hacia alguien que ha errado y que tal vez busque alternativas a sus errores? ¿No es más humano errar y arrepentirse y luchar por seguir adelante que odiar eternamente como un animal que actua bajo impulsos que le determinan más allá de su capacidad reflexiva?
No tengo la respuesta al sistema penitenciario actual, pero si sé y afirmo que éste no es la solución, como tampoco lo es la pena de muerte o la cadena perpetua. Si seguimos pensando que con estas fórmulas punitivas los afectados van a sentir alivio y los encarcelados arrepentimiento, estamos muy equivocados. Sólo aquellos que creen haber comentido un error, quieren mejorar y evolucionar en su humanidad, existiendo otros que nunca reconocerán su error y seguirán estancados en la misma piedra. Pero esos muros que los separan de la sociedad no son la solución a nuestras penas y preocupaciones por la delincuencia y sus afectados. El problema es la sociedad misma, enferma ya de por sí por la enfermedad de la desigualdad y el rencor. Que como una termita se va comiendo y engullendo a sí misma sin saber que es el objeto de su propia ira.
La cárcel es un parche de una sociedad que no se compromete consigo misma, que ve a los delincuentes como
algo que no le pertenece, siendo estos fruto de nuestros pasos diarios. Por supuesto, esto no quiere decir que el que agrede a otros alguna manera merece una condecoración, pero si debemos reconocer que es parte de un sistema económico, político y social que va eliminado del juego a unos e incorporando a otros, y que en lugar de destinar medios económicos para enseñar a estas personas a jugar de otra forma en el juego, se las elimina, o para hablar más correctamente, esconde .
¿Cómo creer en un sistema que debe reinsertar y resocializar, si aisla?
¿Cómo hacer que las personas que se encuentran en un medio cerrado corrupto no actúen como el medio lo exige?
¿Cómo no repetir los comportamientos que uno aprende durante años de encerramiento?
¿Cómo no va a ser la cárcel un albergue de odios y rencores si en lugar de expulsarlos y vaciar estos sentimentos los van guardando y también se quedan presos?
Intento comprender a aquellos que se ven afectados por situaciones de delincuencia (del tipo que sea) y a aquellos que la comenten. La agresión hacia otra persona no puede ser pasada por alto, y las familias afectadas merecen un apoyo institucional y social total. Pero eso no significa eliminar todas la posibilidadades evolutivas del ser.
Hay una consideración tomista que todos los humanos debiéramos de seguir: EL ACTO SIGUE AL SER.
Esto viene a decir que somos lo que hacemos, por tanto, Juan José Garfia, cuando en 1987 cometió aquellos asesinatos FUE un asesino. Pero ahora, es una persona consciente del grandísimo error, sin solución, cometido, ahora ES un padre de familia, ahora ES un historiador, y ahora ES todo aquello que se haga ser, es decir, sus acciones le determinan a ser en cada instante lo que es. Ahí está la capacidad tranformadora y evolutiva del hombre. SOMOS LO QUE HACEMOS; pero tenemos la posibilidad de actuar diferente para ser lo que soñábamos ser aunque no seamos lo soñado sino la ilusión de lo esperado.
Espero haber ayudado a reflexionar de otra forma a los que creen que el "ser sigue al acto" y que estamos condenado toda la vida por los errores que comentemos, cualquiera que sea el error es una oportunidad de cambio y evolución hacia algo mejor.
Saludos.
MK





