LIBRES
Siempre nos contaron que el cuerpo era la cárcel del alma, así que ingenuamente tratabamos de mantener la boca abierta para que así le entrase algo de luz y dejarle un agujero por el que escapar y luego volver a entrar...
Cuando llegaba la noche, nos preocupaba cerrar los ojos y dejarla ahí, abandonada durante tantas horas. ¿Qué sería de ella?, ¿Qué haría tanto tiempo a oscuras sin escapatoria ninguna?

Buscábamos un pasillo que la condujera siempre a la libertad, a volar donde y cuando ella quisiera.
Durante muchos minutos interminables creímos que estábamos presas de nosotras mismas, nos encontramos unas veces dentro de nuestro propio yo, y otras lejos, mirando desde fuera como gritábamos para recordarnos que ahí estábamos, y parecía que se nos había olvidado.
Pasó el tiempo y después de haber pensado en arrancarnos la piel nos percatamos de que el cuerpo más que una cárcel era un refugio. Encendimos una llama para calentar el nuevo hogar, y miramos dentro, otra vez. Y ahora, era acogedor.
Ahora sí podía nuestra alma ser nuestro cuerpo y nuestro cuerpo nuestra alma. Ya podíamos soñar a la vez. Pensar lo mismo. Querer y amar al mismo tiempo.
Pasaron los años y volvimos a encontrarnos frente a la cárcel que siempre nos importó tanto. Pero esta vez había unas puertas:

Y las atravesamos, nos adentramos en la prisión del alma para conocer lo que ese cuerpo apresa con tanto silencio.
En nuestras manos espejos para reflejarle al mundo, de otros cuerpos de almas, las vidas que nos encontramos hechas fichas de un juego de parchís.
Muchas cárceles dentro de un mismo cuerpo que las encierra a todas. Así que nos propusimos regalarle una llave a cada uno, abrir nuestras ventanas y ventilar nuestras cuevas, hacer un hueco para la luz de otros, dejar un rincón para compartir un espacio de nuestra censura.
Nos decidimos a tomar el mundo con nuestras manos, y recrearlo en un lugar donde las palabras son nuestras y de nadie más.

Y así es como nos hemos hecho dueños del cuerpo, así es como el alma ha hablado y ha brillado. Porque cuando el cuerpo sonríe es porque el alma ríe.
No importa que tengamos que pintar la libertad con palabras;
Si éstas son humanas, sinceras, amistosas, verdaderas:
Entonces, son LIBRES.

Cuando llegaba la noche, nos preocupaba cerrar los ojos y dejarla ahí, abandonada durante tantas horas. ¿Qué sería de ella?, ¿Qué haría tanto tiempo a oscuras sin escapatoria ninguna?
Buscábamos un pasillo que la condujera siempre a la libertad, a volar donde y cuando ella quisiera.
Durante muchos minutos interminables creímos que estábamos presas de nosotras mismas, nos encontramos unas veces dentro de nuestro propio yo, y otras lejos, mirando desde fuera como gritábamos para recordarnos que ahí estábamos, y parecía que se nos había olvidado.

Pasó el tiempo y después de haber pensado en arrancarnos la piel nos percatamos de que el cuerpo más que una cárcel era un refugio. Encendimos una llama para calentar el nuevo hogar, y miramos dentro, otra vez. Y ahora, era acogedor.
Ahora sí podía nuestra alma ser nuestro cuerpo y nuestro cuerpo nuestra alma. Ya podíamos soñar a la vez. Pensar lo mismo. Querer y amar al mismo tiempo.
Pasaron los años y volvimos a encontrarnos frente a la cárcel que siempre nos importó tanto. Pero esta vez había unas puertas:

Y las atravesamos, nos adentramos en la prisión del alma para conocer lo que ese cuerpo apresa con tanto silencio.
En nuestras manos espejos para reflejarle al mundo, de otros cuerpos de almas, las vidas que nos encontramos hechas fichas de un juego de parchís.
Muchas cárceles dentro de un mismo cuerpo que las encierra a todas. Así que nos propusimos regalarle una llave a cada uno, abrir nuestras ventanas y ventilar nuestras cuevas, hacer un hueco para la luz de otros, dejar un rincón para compartir un espacio de nuestra censura.
Nos decidimos a tomar el mundo con nuestras manos, y recrearlo en un lugar donde las palabras son nuestras y de nadie más.

Y así es como nos hemos hecho dueños del cuerpo, así es como el alma ha hablado y ha brillado. Porque cuando el cuerpo sonríe es porque el alma ríe.
No importa que tengamos que pintar la libertad con palabras;
Si éstas son humanas, sinceras, amistosas, verdaderas:
Entonces, son LIBRES.

Comentario:
Eso es!
que sigan habiendo iniciativas como estas.
Lo normal es que la gente tenga miedo, y las cárceles son la excusa perfecta para legitimar un sistema que se nos ha ido de las manos animo y adelante!
que sigan habiendo iniciativas como estas.
Lo normal es que la gente tenga miedo, y las cárceles son la excusa perfecta para legitimar un sistema que se nos ha ido de las manos animo y adelante!
Comentario:
Eso es!
que sigan habiendo iniciativas como estas.
Lo normal es que la gente tenga miedo, y las cárceles son la excusa perfecta para legitimar un sistema que se nos ha ido de las manos animo y adelante!
que sigan habiendo iniciativas como estas.
Lo normal es que la gente tenga miedo, y las cárceles son la excusa perfecta para legitimar un sistema que se nos ha ido de las manos animo y adelante!
Comentario:
Es un texto fantástico, dulce, nostálgico, luminoso y penumbral al mismo tiempo.
Un abrazo desde México y una súplica para seguir leyendo esta calidad de textos.
Un abrazo desde México y una súplica para seguir leyendo esta calidad de textos.





