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Esbozos
Reflexiones sobre pedagogía social
Sindicación
 
Tras la libertad, el acontecer
"¿Qué te pasa?", preguntamos en ocasiones, ante el llanto, un arrebato de furia, la languidez, o incluso un estallido en la risa.
"Nada", obtenemos por respuesta, y suspiramos aliviados, sin percatarnos de la crueldad que esconde tal afirmación. No pasa nada, nada acontece.
Anhelamos la felicidad y huimos del dolor como su contrario. Entre ambos anida la vida. "No pasa nada", y sin embargo, la explicación de quienes somos es un cuento en el que el narrador es también el protagonista, donde la acción transcurre en lo que pasó, tal vez en lo que hubiésemos deseado que pasase, en lo que nunca llegó a pasar. Vivir se traduce en el acontecer que marca nuestra existencia. Es por este acontecer por el que, embriagados de rutina, unos días se diferencian de otros.
Acontecer deseado o inesperado, buscado o temido, disfrutado o sobrellevado. A veces un acontecer sutil, que no se aprecia con un simple vistazo, sino que precisa detenerse a mirar. Detenidos comprendemos entonces que no somos tanto, que no somos tan diferentes, que no es tan grandiosa nuestra existencia, y que nuestro vivir se compone de instantes, matices.
Si resistimos el apremio del reloj y permanecemos detenidos un segundo más, descubrimos que lo que nos pasa, lo acontecido, esos ligeros pero no leves matices, tienen que ver con alguien. Porque nos pasó junto a alguien, o frente a otro; porque alguien lo vio, o a quien no lo vio se lo contamos. Porque vimos una cara familiar y no conseguimos recordar cuándo la conocimos; porque pasamos junto a un niño y su juego nos hizo sonreir; porque nuestra madre nos recordó una vez más que nuestra casa no es una pensión; porque en una clase que se hizo demasiado larga deseamos tener una cerveza en la mano compartida con un amigo; porque nos sentimos solos y alguien llegó y acompañó nuestra soledad...
En lo acontecido se esconde la certeza de lo vivido. En lo vivido descubrimos que alguien nos aconteció.
No