Rienda suelta a la imaginación
Imaginemos un hipotético hombre (cualquier semejanza con la realidad será pura coincidencia) que cumple con sus obligaciones como ciudadano, paga sus impuesto (porque le obligan), rechaza todo partido político y educa a sus hijos en la desconfianza hacia los mismos, no cree en la imposiciones, cree en la persuasión...y le revienta las tripas estar en la obligación de escolarizar a sus hijos.
Sería fácil y recurrente tacharle de inmoral, pero resulta más atractivo escrutar sus intenciones. Así, si nos encontrásemos cara a cara con este individuo (situación harto difícil, puesto que es un constructo mental, producto de la imaginación desaforada), le preguntaríamos:
¿Es la escuela o la educación lo que rechaza como imposición? ¿O es la imposición misma?
Si se trata de la escuela, ¿es la obligatoriedad de la escuela, o de esta nuestra única escuela? ¿Defendería la obligatoriedad si la oferta fuese más rica y variada? Si la única escuela fuese realmente buena, ¿despertaría también el rechazo?
Analicemos la segunda posibilidad: ¿es la educación obligatoria el problema? ¿Goza la educación de un reconocimiento tal que no es necesaria su imposición? ¿La obligatoriedad desnaturaliza la educación? ¿Debemos considerar a todos los ciudadanos con criterio suficiente como para valorarla?
Sería fácil y recurrente tacharle de inmoral, pero resulta más atractivo escrutar sus intenciones. Así, si nos encontrásemos cara a cara con este individuo (situación harto difícil, puesto que es un constructo mental, producto de la imaginación desaforada), le preguntaríamos:
¿Es la escuela o la educación lo que rechaza como imposición? ¿O es la imposición misma?
Si se trata de la escuela, ¿es la obligatoriedad de la escuela, o de esta nuestra única escuela? ¿Defendería la obligatoriedad si la oferta fuese más rica y variada? Si la única escuela fuese realmente buena, ¿despertaría también el rechazo?
Analicemos la segunda posibilidad: ¿es la educación obligatoria el problema? ¿Goza la educación de un reconocimiento tal que no es necesaria su imposición? ¿La obligatoriedad desnaturaliza la educación? ¿Debemos considerar a todos los ciudadanos con criterio suficiente como para valorarla?
Comentario:
Creo que el hecho en si deberia ser analizado más detalladamente ya que tal cantidad de información deberia desglosarse para poder hacerla más accesible.
No entro a valorar si los argumentos son carentes de razono no ya que al exponerlos de manera tan densa es imposble formarse una idea y contesarte.
Sucede un poco como con los políticos, hablan mucho pero no se les entiende.
En este caso es el bosque y la maraña de ideas las que no dejan ver el arbol.
No entro a valorar si los argumentos son carentes de razono no ya que al exponerlos de manera tan densa es imposble formarse una idea y contesarte.
Sucede un poco como con los políticos, hablan mucho pero no se les entiende.
En este caso es el bosque y la maraña de ideas las que no dejan ver el arbol.
Comentario:
Según un plantemiento liberal de privatización de la educación ¿Qué ocurriría con los hijos de padres con muy pocos recursos, familias desestructuradas,desfavorecidas, etc en las que los adultos fuesen sujetos de riesgo? ¿sería justo para los hijos acarrear con la decisión de los padres?
¿Qué pensais de los cheques escolares?¿Cómo se minimizarían estas desigualdades si se optara por un sistema educativo similar? ¿Sería posible privatizar la educación manteniendo el criterio de igualdad de portunidades?
¿Qué pensais de los cheques escolares?¿Cómo se minimizarían estas desigualdades si se optara por un sistema educativo similar? ¿Sería posible privatizar la educación manteniendo el criterio de igualdad de portunidades?
Comentario:
Hola!!! Me vais a permitir meterme (un “pelín”) en vuestra discusión sobre este “hipotético ciudadano” aún a riesgo de parecer una intrusa en vuestro grupo de debate.
A colación con lo que dice David, creo que la sospecha del poder y la no participación en las instituciones que lo sustentan es necesaria (y obligatoria, jejejj), a parte de para permitir la evolución, la investigación y el descubrimiento en el ámbito educativo, también como una exigencia del ejercicio del razonador práctico independiente (como diría MacIntyre), de la posesión de la condición de personas libres o de ciudadanos que pretenden ejercer su libertad o librepensamiento. Estoy de acuerdo también con que al igual que es necesario cuestionar las obligatoriedades y no participar de ellas, es necesario que existan algunas “obligaciones razonadas”, pero sin que éstas estén sujetas a la idea de “sentido común”, pues ¿qué es o qué supone el sentido común? Éste, como explica Geertz en su artículo “El sentido común como sistema cultural”, no es más que un significado construido y difícil de rebatir al mostrarse como un conjunto de creencias y formas de actuar que se presentan como una serie de pseudocualidades que las convierten en pautas de indudable obligatoriedad “lógica” dentro de un sistema cultural, y la obligatoriedad de la enseñanza puede aparecer como tal al presentarse como un “derecho de gran importancia” aunque derecho no sea equivalente a obligatoriedad.
Del mismo modo, la escuela supone un método igual para tod@s, aunque en su currículum aparezca ese supuesto plan de “atención a la diversidad”. Por ello, aunque la oferta fuese rica y variada, si dentro de esa riqueza y variedad se sigue sin estar de acuerdo con dicha oferta, se seguirá estando en desacuerdo con esa obligatoriedad, porque eso quiere decir que no se está atendiendo a todas las individualidades. Creo además, que la obligatoriedad esconde un método de producción y reproducción de ese poder, de legitimación de éste. Pues autores como Apple, Seddon, Stenhouse, Giroux, etc. afirman que el currículum oculto implica el aprendizaje de actitudes, normas, creencias, valores y suposiciones a menudo expresadas como reglas, rituales y regulaciones, que son raramente cuestionados y son dadas por sentado. Este currículum en algunas ocasiones escapa al control de la escuela, en tanto se da por supuesto. En otras, constituye objeto de control subterráneo o semirreconocido, lo que no permite descubrir (o entrever con facilidad) los mensajes ideológicos incorporados en él o en las relaciones sociales propias del encuentro en el aula. Y por último, como diría Bourdieu o Passeron, la escuela podría ser considerada entonces como un instrumento de transmisión de la cultura legítima, que hace llegar la cultura de las clases dominantes y tiene sin duda un efecto de clasificación social que tiende a reproducir la clasificación social existente.
Así pues, no estaría de más cuestionarse cosas como ¿qué mensaje está transmitiendo el profesor a l@s estudiantes? ¿Qué es lo que éstos pueden estar aprendiendo de forma inconsciente? ¿Qué valores y actitudes se pueden estar transmitiendo indirectamente?
Ups! A lo mejor me pase un poco más de ese "pelín"… Un saludillo.
A colación con lo que dice David, creo que la sospecha del poder y la no participación en las instituciones que lo sustentan es necesaria (y obligatoria, jejejj), a parte de para permitir la evolución, la investigación y el descubrimiento en el ámbito educativo, también como una exigencia del ejercicio del razonador práctico independiente (como diría MacIntyre), de la posesión de la condición de personas libres o de ciudadanos que pretenden ejercer su libertad o librepensamiento. Estoy de acuerdo también con que al igual que es necesario cuestionar las obligatoriedades y no participar de ellas, es necesario que existan algunas “obligaciones razonadas”, pero sin que éstas estén sujetas a la idea de “sentido común”, pues ¿qué es o qué supone el sentido común? Éste, como explica Geertz en su artículo “El sentido común como sistema cultural”, no es más que un significado construido y difícil de rebatir al mostrarse como un conjunto de creencias y formas de actuar que se presentan como una serie de pseudocualidades que las convierten en pautas de indudable obligatoriedad “lógica” dentro de un sistema cultural, y la obligatoriedad de la enseñanza puede aparecer como tal al presentarse como un “derecho de gran importancia” aunque derecho no sea equivalente a obligatoriedad.
Del mismo modo, la escuela supone un método igual para tod@s, aunque en su currículum aparezca ese supuesto plan de “atención a la diversidad”. Por ello, aunque la oferta fuese rica y variada, si dentro de esa riqueza y variedad se sigue sin estar de acuerdo con dicha oferta, se seguirá estando en desacuerdo con esa obligatoriedad, porque eso quiere decir que no se está atendiendo a todas las individualidades. Creo además, que la obligatoriedad esconde un método de producción y reproducción de ese poder, de legitimación de éste. Pues autores como Apple, Seddon, Stenhouse, Giroux, etc. afirman que el currículum oculto implica el aprendizaje de actitudes, normas, creencias, valores y suposiciones a menudo expresadas como reglas, rituales y regulaciones, que son raramente cuestionados y son dadas por sentado. Este currículum en algunas ocasiones escapa al control de la escuela, en tanto se da por supuesto. En otras, constituye objeto de control subterráneo o semirreconocido, lo que no permite descubrir (o entrever con facilidad) los mensajes ideológicos incorporados en él o en las relaciones sociales propias del encuentro en el aula. Y por último, como diría Bourdieu o Passeron, la escuela podría ser considerada entonces como un instrumento de transmisión de la cultura legítima, que hace llegar la cultura de las clases dominantes y tiene sin duda un efecto de clasificación social que tiende a reproducir la clasificación social existente.
Así pues, no estaría de más cuestionarse cosas como ¿qué mensaje está transmitiendo el profesor a l@s estudiantes? ¿Qué es lo que éstos pueden estar aprendiendo de forma inconsciente? ¿Qué valores y actitudes se pueden estar transmitiendo indirectamente?
Ups! A lo mejor me pase un poco más de ese "pelín"… Un saludillo.
Comentario:
Por ahora sólo un pequeño apunte. Lo de inmoral era sólo un chascarrillo, una ironía relacionada con cierta respuesta que en su día recibió esta pregunta.
Por lo demás, se me ocurren algunas cosas, pero tengo que rumiarlas más.
Un saludo
Por lo demás, se me ocurren algunas cosas, pero tengo que rumiarlas más.
Un saludo
Comentario:
En primer lugar debo decirte que me resulta sorprendente la afirmación de que a este hipotético personaje sería fácil tratarle de inmoral. Yo más bien creo que esto es difícil pues no veo inmoralidad en la sospecha del poder y en el deseo de no participación en el tipo de instituciones de las que el poder político se alimenta. Si fuese inmoral no participar llegaríamos a la conclusión de que aquellos que se dedican a la política, y por tanto más participan, son más morales que el resto. Es más podríamos concluir que poseerían de hecho una superioridad moral que tal vez les legitimara para imponer a los demás, indignos e inmorales, aquello que los “buenos” hombres de la política pensasen como correcto.
Creo que tu hipotético personaje no rechaza la obligatoriedad porque sí, por un rechazo visceral a todo lo impositivo pues no se le ocurre circular por la izquierda en España. Existe obligaciones como esa que él supongo que creerá razonables. Rechaza la obligatoriedad de la escuela pues implica suponer que existe un método que es válido para todos y que además ese método debe estar regulado por un ministerio de presuntos hombres sabios en aspectos educativos que pueden legislar sobre la vida de niños a los que nunca han visto, cuyas circunstancias desconocen y a los que no se han molestado en convencer. ¿Si la oferta fuese más rica y variada defendería la obligatoriedad? Es una pregunta interesante pero resulta que se puede pensar que la oferta no es realmente rica y variada porque hay obligatoriedad. Trataré de demostrarlo. ¿Si tenemos un sistema de educación coactivo por qué necesito variar la oferta, por qué voy a perder tiempo en persuadir de la bondad de mi sistema en mejorarlo según las necesidades del otro si al otro lo tengo legal y obligatoriamente adscrito a mi oferta? Creo que la ausencia de oferta rica y variada es consecuencia de un sistema que ha desincentivado la capacidad de elegir de la gente y con esto contesto a tu última pegunta. Siempre me ha llamado la atención el argumento de que la educación es tan importante que debe imponerse. Tener un coche es menos importante que estar educado, es un bien que resulta caro y la mayoría de la gente lo posee porque está persuadida de su valor, todos miran bien cómo se gastan el dinero que van a dedicar al coche, comparan ofertas, necesidades, que uso pretenden dar a su vehículo, etc. En definitiva, se informan y obran conforme a su necesidad y posibilidad, es decir asignan sus recursos y ajustan sus elecciones a su posibilidad a su necesidad. ¿Es que la gente es imbécil porque no aprecia la educación como un bien superior al del coche o es que hemos hecho a gente educativamente imbécil al hacer obligatoria la enseñanza y decirles de una y mil formas distintas que es gratuita (cuando todo el mundo sabe que no lo es)? La educación es un bien al que todo el mundo debería sentir que dedica recursos, como lo siente y bien que lo siente cuando se compra un coche. Yo creo que la gente no es connaturalmente tonta, creo que la inmensa mayoría de la gente quiere lo mejor para sus hijos, creo además que sabe delegar y que no todos intentaría educarlos, de la misma manera que los lleva al médico cuando están enfermos sin necesidad de que exista una ley que les diga que es obligatorio llevarlos. También creo que, si no existiese un sistema obligatorio y coactivo habría mercado, y por supuesto multitud de posibilidades entre las que elegir (al igual que pasa con el mundo del ocio u otros), creo que la gente se informaría y obraría conociendo sus posibilidades y los intereses circunstancias y posibilidades de sus hijos. Serían responsables de la educación como lo son en la compra de sus electrodomésticos sin necesidad de que tengan formación en ingeniería industrial. El mercado y la libertad harían evolucionar la educación como han hecho evolucionar el mundo de la automoción o la farmacología. Si el estado se hubiese metido en el mundo de la automoción aún iríamos en diligencia y andaríamos preguntándonos si existe transporte alternativo. Tu hipotético personaje es imprescindible para garantizar la evolución, la investigación y el descubrimiento en el ámbito de la educación. El razonamiento y el debate da para más pero el tiempo es limitado y debo asignar recursos a distintas actividades no obstante me encantaría continuar debatiendo.
Saludos
David
Creo que tu hipotético personaje no rechaza la obligatoriedad porque sí, por un rechazo visceral a todo lo impositivo pues no se le ocurre circular por la izquierda en España. Existe obligaciones como esa que él supongo que creerá razonables. Rechaza la obligatoriedad de la escuela pues implica suponer que existe un método que es válido para todos y que además ese método debe estar regulado por un ministerio de presuntos hombres sabios en aspectos educativos que pueden legislar sobre la vida de niños a los que nunca han visto, cuyas circunstancias desconocen y a los que no se han molestado en convencer. ¿Si la oferta fuese más rica y variada defendería la obligatoriedad? Es una pregunta interesante pero resulta que se puede pensar que la oferta no es realmente rica y variada porque hay obligatoriedad. Trataré de demostrarlo. ¿Si tenemos un sistema de educación coactivo por qué necesito variar la oferta, por qué voy a perder tiempo en persuadir de la bondad de mi sistema en mejorarlo según las necesidades del otro si al otro lo tengo legal y obligatoriamente adscrito a mi oferta? Creo que la ausencia de oferta rica y variada es consecuencia de un sistema que ha desincentivado la capacidad de elegir de la gente y con esto contesto a tu última pegunta. Siempre me ha llamado la atención el argumento de que la educación es tan importante que debe imponerse. Tener un coche es menos importante que estar educado, es un bien que resulta caro y la mayoría de la gente lo posee porque está persuadida de su valor, todos miran bien cómo se gastan el dinero que van a dedicar al coche, comparan ofertas, necesidades, que uso pretenden dar a su vehículo, etc. En definitiva, se informan y obran conforme a su necesidad y posibilidad, es decir asignan sus recursos y ajustan sus elecciones a su posibilidad a su necesidad. ¿Es que la gente es imbécil porque no aprecia la educación como un bien superior al del coche o es que hemos hecho a gente educativamente imbécil al hacer obligatoria la enseñanza y decirles de una y mil formas distintas que es gratuita (cuando todo el mundo sabe que no lo es)? La educación es un bien al que todo el mundo debería sentir que dedica recursos, como lo siente y bien que lo siente cuando se compra un coche. Yo creo que la gente no es connaturalmente tonta, creo que la inmensa mayoría de la gente quiere lo mejor para sus hijos, creo además que sabe delegar y que no todos intentaría educarlos, de la misma manera que los lleva al médico cuando están enfermos sin necesidad de que exista una ley que les diga que es obligatorio llevarlos. También creo que, si no existiese un sistema obligatorio y coactivo habría mercado, y por supuesto multitud de posibilidades entre las que elegir (al igual que pasa con el mundo del ocio u otros), creo que la gente se informaría y obraría conociendo sus posibilidades y los intereses circunstancias y posibilidades de sus hijos. Serían responsables de la educación como lo son en la compra de sus electrodomésticos sin necesidad de que tengan formación en ingeniería industrial. El mercado y la libertad harían evolucionar la educación como han hecho evolucionar el mundo de la automoción o la farmacología. Si el estado se hubiese metido en el mundo de la automoción aún iríamos en diligencia y andaríamos preguntándonos si existe transporte alternativo. Tu hipotético personaje es imprescindible para garantizar la evolución, la investigación y el descubrimiento en el ámbito de la educación. El razonamiento y el debate da para más pero el tiempo es limitado y debo asignar recursos a distintas actividades no obstante me encantaría continuar debatiendo.
Saludos
David
Comentario:
Muy bueno, necesito algo de tiempo
Comentario:
Es probable que el hecho de que la escuela sea obligatoria puede hacer que mucha gente no se plantee otro tipo de educación para sus hijos, entendiendo que el estado se encarga de ello y que, sin duda, lo va ha hacer bien. Existe un sentimiento, por parte de los padres, hacia la ecuela muy pasivo sin ningún tipo de interés más allá de las calificaciones de los alumnos, sin hacerse ningún planteamiento acerca de la educación que quieren para sus hijos, total, el estado se lo sirve en bandeja de plata.
La importancia que se le ha otorgado a la educación, por lo que se ha convertido en obligatoria, es posible que tambien la haya convertido en una institución que recibe muy poca atención por parte del grueso de la población.
La importancia que se le ha otorgado a la educación, por lo que se ha convertido en obligatoria, es posible que tambien la haya convertido en una institución que recibe muy poca atención por parte del grueso de la población.





