mi mar en sevilla
Tengo la tendencia de mirar
el mar por la ventana,
es mar que no existe en Sevilla
pero que estalla contra la escollera
de mi imaginación.
Paso horas agitado por la tramontana
en un espigón telúrico,
mientras mi cuerpo se encierra
en una casa sin patio
con las puertas cerradas.
Sigo oliendo a sal y arena
y mis pies pisan playas infantiles,
mientras deambulo sonambulo
en mis caminos de autobus.
Continuo viendo su pelo suelto en la bahia
y saboreo sus besos
qeu eran mareas,
y con todo y eso
la conocí en Sevilla.
el mar por la ventana,
es mar que no existe en Sevilla
pero que estalla contra la escollera
de mi imaginación.
Paso horas agitado por la tramontana
en un espigón telúrico,
mientras mi cuerpo se encierra
en una casa sin patio
con las puertas cerradas.
Sigo oliendo a sal y arena
y mis pies pisan playas infantiles,
mientras deambulo sonambulo
en mis caminos de autobus.
Continuo viendo su pelo suelto en la bahia
y saboreo sus besos
qeu eran mareas,
y con todo y eso
la conocí en Sevilla.





