el viaje de eneas
Un aguijonazo al carmesí
y se tiende sobre un lecho
de crisalidas latientes
a soñar ideales epicureos
y fatuos amaneceres boreales.
De sus manos todos fuman
amapolas sangrantes,
y de su pecho arrancan las raices
que se clavan en la acera.
Tres arapos le cubren,
tres harapos,
aquel que oculta
las vergüenzas de su alma
naufraga en su sopor etílico,
aquell que le oculta de la mirada gris
de los vástagos perdidos,
y uno que el mismo
se ha tejido de recuerdos
y que le ocultan el mundo circundante,
¿donde dejaste la espada
Eneas vagabundo?¿ donde...?
y se tiende sobre un lecho
de crisalidas latientes
a soñar ideales epicureos
y fatuos amaneceres boreales.
De sus manos todos fuman
amapolas sangrantes,
y de su pecho arrancan las raices
que se clavan en la acera.
Tres arapos le cubren,
tres harapos,
aquel que oculta
las vergüenzas de su alma
naufraga en su sopor etílico,
aquell que le oculta de la mirada gris
de los vástagos perdidos,
y uno que el mismo
se ha tejido de recuerdos
y que le ocultan el mundo circundante,
¿donde dejaste la espada
Eneas vagabundo?¿ donde...?





