LOS HILOS (continuacion II)
"Las teclas repiqueteaban en toda la oficina como un martilleo constante, la luz filtrada entre los stores se superponía con la suave iluminación de dos lámparas oblicuas que difuminaban su espectro de amarillos sobre el techo. Al fondo la puerta siempre abierta del "señor Pescador" el gran amo de aquella creciente empresa.
Jugueteaba con una de las pobres administrativas, la cual le consentía el roneo además de por ser el hijo del jefe, por no ser tan distante la edad entre ambos, ya que ni uno ni la otra superaban los veinte. Jamás le intereso la construcción, es mas toda mención del legado que le iba a dejar su padre le daba dolor de cabeza, a mucho que acepto meterse en administración y dirección de empresas, aunque y porque no decirlo ni su coleta ni su barba rala, ni tampoco esas camisetas negras que envolvían su cuerpo larguirucho pegaban en la imagen de un futuro empresario.
Una voz estertórica se abrió paso a través de los seis escritorios de la oficina.
- ¿Han llamado ya del banco con la transferencia ?
- no señor Pescador...
-!mierda de gente!¡joder! !Maite avíseme en cuanto llamen!.
La puerta se cerro y se escucho el descolgar y el aporreo de los dedos regordetes sobre el aparato.
- ¿que le pasa ahora a mi padre?
- nah... los de Ibáñez se han vuelto a retrasar en el pago...
- jaja ¿y quiere que yo me dedique a esto? ni harto vino...
- tio no seas cabrón el viejo lo hace to por ti...
-pues se puede meter la empresa en el culo..."
Se golpeo contra la realidad con contundencia, el pito del coche de atrás parecía apunto de estallar, pero Vachi se quedo mirando como el vejestorio se alejaba, no podía reaccionar, no quería. Volvió a contar como siempre hacia cuando se quedaba bloqueado, negro, negro, blanco, negro, negro, gris, gris, sabia que solo era una reminiscencia de un juego infantil pero siempre le había funcionado. Se paso la mano por las entradas y por su pelo corto, metió primera, segunda, y ya estaba moviéndose, pero algo mas se movía en su interior, era como si un contenedor arramblado en un rincón hubiera volcado dejando caer todo un contenido de ira y rencor que ahora lo corroía hasta el aturdimiento.
Como todos los primeros de mes la sucursal estaba atestada de gente que indagaba casi en una actitud mendigante si le habían ingresado su miserable nómina, se rasco la barbilla tras su mesa, su posición de interventor le otorgaba cierta paz en la distancia respecto de la cola de la caja. Su móvil tamborileo sobre la mesa en un movimiento casi chamánico, un baile en pos de alcanzar la atención de su dueño.
- ¿si?
- ei! ¿haces algo esta tarde? ya he acabao la web y pensaba tomarme unas birras...
- joder paco, que yo mañana curro...
- ¡tio! que llevo un puto mes sin salir pa poder acabarla a tiempo..., Vachi no me seas perro...
- enga vale, ¿nos vemos en el rinconcillo a las 8?
- jeje, eres débil...bueno tio see you....
- luego nos vemos...
Un cliente entró, un tipo joven, Iván se parapeto tras su mesa y adopto su rol del responsable y joven Señor Pescador. El pavo era uno de estos caraduras que creen que el Banco regala las cosas y que están allí por caridad y vocación de servicio, tras diez minutos de conversación y dos o tres negativas volvió a quedar libre de tareas.
Sonó el teléfono de sobremesa, despertándolo de su tranquilidad. Banco S... que desea? Mama que pasa? ya sabes que no me gusta que me llames aquí, si estoy bien tranquila, no, hoy no puedo, si, si lo sé Mama, pero he quedado esta tarde, sin con... Mama son mis amigos... que no, ya iré a verte el viernes... no, no puedo, ¿y los abuelos?, dales un beso de mi parte, venga, venga, un beso , te dejo que tengo trabajo...
Vachi miró la lista que asomaba por debajo de los papeles y sonrió para si mismo: Javier Márquez abogado, Pedro Serrano juez, Manuel Escribano ¿delegado de obras publicas de la Junta de Andalucía?, José Bocanegra albañil, José Maria González empresario... Miro los dos últimos nombres de la lista y un relámpago cruel paso por sus ojos, Emilio Ibáñez abogado, Carlos Ibáñez promotor inmoviliario .....
Jugueteaba con una de las pobres administrativas, la cual le consentía el roneo además de por ser el hijo del jefe, por no ser tan distante la edad entre ambos, ya que ni uno ni la otra superaban los veinte. Jamás le intereso la construcción, es mas toda mención del legado que le iba a dejar su padre le daba dolor de cabeza, a mucho que acepto meterse en administración y dirección de empresas, aunque y porque no decirlo ni su coleta ni su barba rala, ni tampoco esas camisetas negras que envolvían su cuerpo larguirucho pegaban en la imagen de un futuro empresario.
Una voz estertórica se abrió paso a través de los seis escritorios de la oficina.
- ¿Han llamado ya del banco con la transferencia ?
- no señor Pescador...
-!mierda de gente!¡joder! !Maite avíseme en cuanto llamen!.
La puerta se cerro y se escucho el descolgar y el aporreo de los dedos regordetes sobre el aparato.
- ¿que le pasa ahora a mi padre?
- nah... los de Ibáñez se han vuelto a retrasar en el pago...
- jaja ¿y quiere que yo me dedique a esto? ni harto vino...
- tio no seas cabrón el viejo lo hace to por ti...
-pues se puede meter la empresa en el culo..."
Se golpeo contra la realidad con contundencia, el pito del coche de atrás parecía apunto de estallar, pero Vachi se quedo mirando como el vejestorio se alejaba, no podía reaccionar, no quería. Volvió a contar como siempre hacia cuando se quedaba bloqueado, negro, negro, blanco, negro, negro, gris, gris, sabia que solo era una reminiscencia de un juego infantil pero siempre le había funcionado. Se paso la mano por las entradas y por su pelo corto, metió primera, segunda, y ya estaba moviéndose, pero algo mas se movía en su interior, era como si un contenedor arramblado en un rincón hubiera volcado dejando caer todo un contenido de ira y rencor que ahora lo corroía hasta el aturdimiento.
Como todos los primeros de mes la sucursal estaba atestada de gente que indagaba casi en una actitud mendigante si le habían ingresado su miserable nómina, se rasco la barbilla tras su mesa, su posición de interventor le otorgaba cierta paz en la distancia respecto de la cola de la caja. Su móvil tamborileo sobre la mesa en un movimiento casi chamánico, un baile en pos de alcanzar la atención de su dueño.
- ¿si?
- ei! ¿haces algo esta tarde? ya he acabao la web y pensaba tomarme unas birras...
- joder paco, que yo mañana curro...
- ¡tio! que llevo un puto mes sin salir pa poder acabarla a tiempo..., Vachi no me seas perro...
- enga vale, ¿nos vemos en el rinconcillo a las 8?
- jeje, eres débil...bueno tio see you....
- luego nos vemos...
Un cliente entró, un tipo joven, Iván se parapeto tras su mesa y adopto su rol del responsable y joven Señor Pescador. El pavo era uno de estos caraduras que creen que el Banco regala las cosas y que están allí por caridad y vocación de servicio, tras diez minutos de conversación y dos o tres negativas volvió a quedar libre de tareas.
Sonó el teléfono de sobremesa, despertándolo de su tranquilidad. Banco S... que desea? Mama que pasa? ya sabes que no me gusta que me llames aquí, si estoy bien tranquila, no, hoy no puedo, si, si lo sé Mama, pero he quedado esta tarde, sin con... Mama son mis amigos... que no, ya iré a verte el viernes... no, no puedo, ¿y los abuelos?, dales un beso de mi parte, venga, venga, un beso , te dejo que tengo trabajo...
Vachi miró la lista que asomaba por debajo de los papeles y sonrió para si mismo: Javier Márquez abogado, Pedro Serrano juez, Manuel Escribano ¿delegado de obras publicas de la Junta de Andalucía?, José Bocanegra albañil, José Maria González empresario... Miro los dos últimos nombres de la lista y un relámpago cruel paso por sus ojos, Emilio Ibáñez abogado, Carlos Ibáñez promotor inmoviliario .....





