4 Días de “descanso” de un verano improvisado
Por primera vez en muchos años, este verano me he tomado unos días de descanso. O mejor dicho, las circunstancias me han permitido un cambio de aires. Una desconexión de lo cotidiano descubriendo nuevos paisajes y emociones. Lo necesitaba con urgencia, y a pesar de no haberlo planeado, así ha surgido, improvisadamente, como están resultando ser últimamente mis vacaciones.
A diferencia de las anteriores, que me las fastidiaron quemándome el coche (se supone por gentileza de mi ex, puesto que se pasó un año amenazándome con ello, sabiendo que lo uso solo para trabajar); así me pasé los días de estío asustada y rezando por que no se cumplieran otras de sus variadas amenazas, relacionadas mas directamente con la salud de mi persona y mi integridad física.
Me daba miedo hasta salir a la calle.
Por Internet buscaba desesperada algún vehículo adecuado a mi escasa economía, puesto que si el día 1 de septiembre no tenía coche no podía presentarme en el trabajo, con lo cual no me renovaban el contrato y mi situación sería mucho peor de lo que ya era. Casi que me dio un ataque de estrés ...bueno sin el casi, me dio la ansiedad, las fobias y todas las neuras.
A pesar de ello, el verano pasado aprendí muchas cosas aparte de que un coche tiene algo más que un volante y 4 ruedas, ahora ya se que tienen 5 con la de recambio, ... ah y también tienen hasta caballos!!! (que cosas!).... jajaja
Ahora me río, pero en esos momentos me sentí muy angustiada.
Afortunadamente las cosas se solucionaron, encontré, como pasan estas cosas, por casualidad gracias a una amiga, un viejo polo, no me lo dieron hasta el día 6, pero mientras tanto me prestaron uno. Así que no me quejo de nada, "Dios aprieta, pero no ahoga", pero sí, el año pasado pasé unas malas vacaciones.
...este agosto, en cambio esta siendo benévolo conmigo, proporcionándome momentos muy agradables y acogedores como hacía años no recordaba pasar. Bueno, esta habiendo de todo, sorpresas agradables... y otras no tanto, pero prefiero quedarme con lo bueno, que es mucho mas de lo que hacía tiempo no disfrutaba.
Han sido solo 8 días, de viernes a viernes repartidos en dos etapas distintas:
Los cuatro primeros días mas que bien, geniales, casi un sueño, acompañada de mi xico perdidos por las alturas de la montaña, ... un verdadero regalo. Han pasado rápido como un espejismo en el desierto, pero los he constatado como bien reales. Contemplar los impresionantes paisajes que ofrece la alta montaña...esa montaña cargada de energía telúrica, las cascadas de agua que imprimen con fuerza su carácter, ...el viento, poderoso y renovador. Las gotas de lluvia fresca, ...purificadoras... Una recarga total de energía, vamos!
El resto de los días dedicados al reencuentro familiar con mi tío (el de la boina) y varios de mis primos que coincidimos en el pueblo y con los que hay buena armonía
A la vez un tanto melancólico para mi, ... pesaba la ausencia de mis padres, pero a la vez, ha sido un reencuentro interesante con mis ancestros...
y... os iba a contar con detalle cada una de esas etapas, ... pero las estrellas han decidido que este año aun no se ha acabado el verano y se ha de seguir improvisando...salgo de viaje dentro de 4 h. hacia el centro de la meseta ...a ver si encuentro allí, mi propio centro, porque con tantas idas y venidas ...me siento un tanto descolocada... ¿cuál es mi lugar?
Seguiré contando...si puedo, entre improvisación e improvisación...
A diferencia de las anteriores, que me las fastidiaron quemándome el coche (se supone por gentileza de mi ex, puesto que se pasó un año amenazándome con ello, sabiendo que lo uso solo para trabajar); así me pasé los días de estío asustada y rezando por que no se cumplieran otras de sus variadas amenazas, relacionadas mas directamente con la salud de mi persona y mi integridad física.
Me daba miedo hasta salir a la calle.
Por Internet buscaba desesperada algún vehículo adecuado a mi escasa economía, puesto que si el día 1 de septiembre no tenía coche no podía presentarme en el trabajo, con lo cual no me renovaban el contrato y mi situación sería mucho peor de lo que ya era. Casi que me dio un ataque de estrés ...bueno sin el casi, me dio la ansiedad, las fobias y todas las neuras.
A pesar de ello, el verano pasado aprendí muchas cosas aparte de que un coche tiene algo más que un volante y 4 ruedas, ahora ya se que tienen 5 con la de recambio, ... ah y también tienen hasta caballos!!! (que cosas!).... jajaja
Ahora me río, pero en esos momentos me sentí muy angustiada.
Afortunadamente las cosas se solucionaron, encontré, como pasan estas cosas, por casualidad gracias a una amiga, un viejo polo, no me lo dieron hasta el día 6, pero mientras tanto me prestaron uno. Así que no me quejo de nada, "Dios aprieta, pero no ahoga", pero sí, el año pasado pasé unas malas vacaciones.
...este agosto, en cambio esta siendo benévolo conmigo, proporcionándome momentos muy agradables y acogedores como hacía años no recordaba pasar. Bueno, esta habiendo de todo, sorpresas agradables... y otras no tanto, pero prefiero quedarme con lo bueno, que es mucho mas de lo que hacía tiempo no disfrutaba.
Han sido solo 8 días, de viernes a viernes repartidos en dos etapas distintas:
Los cuatro primeros días mas que bien, geniales, casi un sueño, acompañada de mi xico perdidos por las alturas de la montaña, ... un verdadero regalo. Han pasado rápido como un espejismo en el desierto, pero los he constatado como bien reales. Contemplar los impresionantes paisajes que ofrece la alta montaña...esa montaña cargada de energía telúrica, las cascadas de agua que imprimen con fuerza su carácter, ...el viento, poderoso y renovador. Las gotas de lluvia fresca, ...purificadoras... Una recarga total de energía, vamos!
El resto de los días dedicados al reencuentro familiar con mi tío (el de la boina) y varios de mis primos que coincidimos en el pueblo y con los que hay buena armonía
A la vez un tanto melancólico para mi, ... pesaba la ausencia de mis padres, pero a la vez, ha sido un reencuentro interesante con mis ancestros...
y... os iba a contar con detalle cada una de esas etapas, ... pero las estrellas han decidido que este año aun no se ha acabado el verano y se ha de seguir improvisando...salgo de viaje dentro de 4 h. hacia el centro de la meseta ...a ver si encuentro allí, mi propio centro, porque con tantas idas y venidas ...me siento un tanto descolocada... ¿cuál es mi lugar?
Seguiré contando...si puedo, entre improvisación e improvisación...
3 Un principio y un final.
Para la próxima cita planeamos pasar la noche juntos. Me costo. Yo tenía mis dudas y mis remordimientos, pero unas semanas antes sucedió algo que acabó por decidirme.
Desde hacía dos años en casa las cosas estaban cada vez peor. Con la enfermedad de mi padre, las cosas se agravaron, empecé a sentirme más sola todavía y tras su muerte pude comprobar el vacío en el que me hallaba, a pesar de vivir rodeada de personas. Ese es uno de los peores sentimientos de soledad que se puede experimentar. Estaba triste y cayendo en el abismo de la depresión...me llamaban loca como apelativo mas bonito y cuando me veían llorar me soltaban un desairado: "vete a tomar las pastillas"
Me sentía débil. Cansada de soportar tantos años de indiferencia, de menosprecios, insultos, infidelidades, falta de respeto y ausencia de cariño, ósea... frialdades y desamores de todo tipo por resumir brevemente. Y sin fuerzas. Para colmo mi marido decidió adscribirse a una religión en la que la poligamia esta bien vista y el poder del varón sobre la mujer es absoluto, e intentaba convencerme para que me “convirtiera”. Yo, que nunca he sido feminista radical, pero que he tenido siempre mis tendencias hacia la igualdad del ser humano, no lo veía nada claro. Es decir, sumida en un mar de dudas, vivía bajo la presión de una gran bota que me oprimía. Pero aun le quería, seguramente ya no estaba enamorada de él, aunque habían muchas cosas por las que todavía le admiraba (sí, podéis llamarme tonta, ciega y sorda, o lo que queráis, porque lo estaba). Además estaban los hijos de por medio, a los que quiero por encima de cualquier cosa y por los que hubiera aguantado todo. Y cuando digo todo.... es TODO. Por ellos me empecine tantos años, en mantener la familia unida.
La gota que colmó el vaso fue, ahora que lo pienso, la última vez que estuvimos juntos, ósea, que ejercimos eso que llaman “uso conyugal”(que mal me ha sonado eso siempre.. y no sé porqué lo asocio al “derecho de pernada” un gesto machista, vaya). Le costó ponerse a “tono” por primera vez en 30 años; la pitopausía, pensé, que ya empieza a hacer estragos. Fui paciente, mimosa, restándole importancia para que no se sintiera mal, y ...usando todo mi empeño e imaginación lo conseguimos. Nada que no hubiera hecho una buena esposa por atender a su pareja.
Mi sorpresa fue cuando al acabar, me apartó en un gesto agresivo y utilizó su tono de voz mas despreciativo e hiriente para decir: _”prefiero hacerlo con cualquiera antes que contigo”. Mas que helada, congelada me quedé. Pero ese mismo hielo me fue quemando hasta hacerme reaccionar. Sintiéndome despreciada y menos que nada, mi falta de autoestima me llevó a un estado de culpabilidad: me sentía envejecer irremediablemente y además no servía “para nada” (según pretendían hacerme creer). Pero algo en mí se revelaba a seguir enterrada en vida. Necesitaba respirar... Instinto de supervivencia, supongo.
Por otro lado tenía a mi xico, (entonces todavía no le llamaba así) al que cada día sentía un poco mas pendiente de mi. Alguien que todos los días me preguntaba como estaba, que cada mañana me daba los buenos días o ... que me mandaba flores virtuales todas las noches y me ayudaba con los argumentos de su charla a creer un poco más en mí misma. Me sentía mimada, y aun sin saberlo en cada una de las palabras que me dedicaba, me proporcionaba ese aire fresco, cargado del oxigeno necesario para sobrevivir. Me dejaba querer. Por supuesto él desconocía mi situación familiar hasta el aspecto que acabo de relatar( de hecho desconocía casi todo). Siempre me han dicho que soy bastante hermética y realmente me cuesta (o me costaba) abrirme y expresar lo personal, especialmente si son negativas. [quizá este blog sea mi propia terapia personal, quien sabe]
El caso es que me hallaba en una encrucijada ...uno me despreciaba mientras el otro me reclamaba... cualquier mente despierta lo vería claro (como lo veo ahora) pero por aquel entonces yo aun estaba confusa, ...despues del jarro de agua en estado sólido, ya no sentía tantos remordimientos a pesar de que mi conciencia no estaba segura de hacer lo correcto, hasta que en un momento de lucidez, pensé: que caray¡¡¡¡¡¡.......aunque solo fuera para ver que pasaba; igual hasta confirmaba que realmente era una incapacitada sexual y yo no me había enterado en tantos años ... ó ...todo lo contrario...(como acabé comprobando) y descubría que si había algún inútil, ese era, mi marido.[exagero... porque guardo también recuerdos de nuestra primera época juntos donde desarrollamos una intensa actividad sexual; y aclaro esto porque no me gustan las injusticias]
Lo cierto es que en nuestro matrimonio se acabo el amor -si es que lo hubo por su parte alguna vez- , la pasión -que sí la habia habido- y la armonía -que a pesar de predicarla insistentemente no fuimos capaces de conseguirla- me costaba aceptarlo pero se había instaurado el desamor, la indiferencia y el caos. Cuando menos ese fue el momento en que yo me hice plenamente consciente de ello, y dejé de negármelo a mi misma. Cansada de amar sin ser amada, de dar sin recibir mas que desprecios, me sentía agotada al comprobar que mi vida era un fracaso.
No quería acostarme con mi amigo como venganza contra mi marido, ni nada por el estilo, pero necesitaba saber, comprobar si todavía era mujer, si mis capacidades para sentir y hacer sentir se habían acabado, anulado o no habían existido nunca y yo había tenido alucinaciones. Por otro lado estaba la xispa, esa energía desconocida, que despertaba en mi interior un no se qué y ...eso me atraía de manera irracional. Hoy sé que esa xisp es un imán que posee una fuerza sinergética que es mucho más que poderosa.
Y sí, accedí. Lo deseé por mi misma...nos organizamos y pudimos estar una noche juntos...fue más que delicioso. Nos supo a poco. A las tres semanas volvimos a vernos, apenas unas horas, pero fueron intensas (quizá algún día las relate en sus detalles, pues por su interés, cada una de esas citas merecerían un espacio a parte). El caso es que habíamos tenido sólo dos encuentros. Suficientes para comprender que aquello que empezábamos a sentir era algo muy especial (así lo vivía yo por lo menos). Recobraba poco a poco la confianza en mi misma. Me inundé de alegría, ...se volvió a dibujar esa sonrisa en mi rostro que hacía mucho no lucía y que no he podido nunca reprimir cuando me siento bien, esa que me sale del alma, ...la misma que a mi xico tanto le gusta provocarme.
En mi casa no eran tontos, y creo que no pudieron soportar ver como me recuperaba, como volvía a ser yo misma sin dejarme arrastrar y quería manejar de nuevo las riendas de mi propia vida. Fui capaz de soportar todas sus presiones(que fueron muchas), sin ceder y encima, ...con una sonrisa en los labios. Pienso que eso fue lo que más le dolió, verme feliz sin motivo aparente, (porque últimamente ,mi marido, desde luego, solo me daba causa de disgustos, y él lo sabía, ya que es de ese tipo de personas que se crece ante el dolor de las personas y les ayuda metiéndoles el dedo en la yaga).
Quisieron averiguar y lo hicieron. ...No me preguntaron directamente, ni me dieron tiempo a que yo me explicara, el caso es que me tendieron una trampa...entraron en mi ordenador y gravaron unas conversaciones. No contaré lo ultrajada que me sentí con esa invasión a mi intimidad, porque creo que es fácil imaginarlo (también merecería un relato completo) .
Ese día, se decidió mi futuro. Se cumplió un ciclo de mi vida.
Cuando observe la situación en perspectiva lo tuve claro; no hay casualidades.
Ese mismo día de invierno, que hacia 27 años que nos habíamos dado el Sí quiero, ...la noche, de ese mismo día, nos dimos el No.
El ni siquiera había recordado el aniversario, como también lo olvidó el año anterior ....y el otro.
Ni siquiera nos chillamos esa noche, la guerra por la separación vendría en los meses siguientes, ...aún me quedaban muchas luchas que batallar. No fue fácil. Pero tampoco fue tan difícil ...las cosas vinieron así, surgieron así, supongo que como tenían que ser....
Ese mismo día, aunque todavía no lo comprendiera por estar ahogada en un mar de lágrimas... algo de mí murió y a la vez algo nació cuando pude aceptar esta idea...empece a desear vivir, me estaban dando una segunda oportunidad...y no era cuestión de despreciar a la vida.
Y me quede sola....pero con mi sonrisa puesta.
2 El beso robado
Al poco tiempo le surgió otro viaje de trabajo, pero no estaría en la ciudad, iba al extrarradio...cuando me dijo el lugar concreto no me lo podía creer, o era una confabulación estelar o una casualidad más, lo cierto es que, ¡venía a mi pueblo!...ósea que hacia años que, una o dos veces al mes frecuentaba las cercanías de mi casa... y nosotros sin enterarnos!... si es que éramos el colmo de la prudencia y la discreción.
Esta vez me pidió cenar con él... y accedí; a pesar del riesgo que eso podía suponer, me apetecía volver a verle. Además por aquel entonces yo estaba cerrada a los sentimientos y convencida de que no pasaría nada, pues creía que ni siquiera me sentía atraía por él. Me sentía segura. Para mí era solo una amistad. Y sí, compartimos pensamientos, ideas y alguna que otra confidencia entre risas mientras nos tomamos unas tostadas con embutido ibérico y un buen vino.
Era un día de invierno entre semana, había salido tarde del trabajo. Me dio el tiempo justo de llegar a casa darme una ducha rápida, enfundarme los pantalones de pana con un jersey de cuello alto y subirme a unas botas de montaña; el pelo a “lo pollo” mojado sin arreglar; no me pinte ni me puse colores de “guerra”. Es decir pretendía ser la antítesis de una mujer bien arreglada. Pense que con ello dejaba claro que mi intención no era conquistar, ligar y mucho menos seducir a nadie. No me sirvió de nada, luego supe que eso aun le hizo despertar más su deseo y me recuerda muchas veces que supero la prueba del “pelo pollo”.
Tras la cena decidimos ir a tomar una copa. Y pasó lo que no tenía que pasar... o si. Deambulamos por las estrechas calles desérticas (afortunadamente para mi, pues temía encontrarme con algún conocido) en busca de algún local abierto.
Hacía frío, caminábamos separados mientras continuábamos hablando incansablemente (no recuerdo de que, pero ambos estabamos enfrascados en algún tema de actualidad)... nos paramos inesperadamente, dio un paso al frente mientras giraba hacia mí y se acerco... ya no se bien si me besó y sentí de nuevo aquella xispa, o apareció la xispa y me besó ..o todo se produjo simultáneamente.
Fue un beso robado... suave, muy suave, casi imperceptible. Sus labios se depositaron en los míos ...apenas rozándolos. Duró solo unos segundos. Un beso puro, aparentemente casto que apenas dejaba entrever el deseo irreprimible que nos producía esa xispa aun incomprendida... no lo pudimos evitar, sucedió. El me besó...y me dejé besar, apenas pude reaccionar, me tomo por sorpresa. Seguimos caminando, retomamos el tema de la conversación... yo me sentía temblar... me colgué de su brazo porque temí perder el equilibrio.
Le dejaba hablar... me sentía confusa, algo raro sucedía en mi interior,...se había encendido una luz de colores desconocidos para mi en esos matices, que me producían el despertar de nuevas sensaciones,... o quizás no eran tan nuevas y yo las tenía muy olvidadas; el sentimiento de culpa también aparecía para complicarme mas las ideas; ¿que hacia yo allí?... el caso es que estaba embelesada en diseccionar mis sentimientos y no atinaba a hablar coherentemente. ¿Qué me estaba pasando?. En esos momentos era incapaz de racionalizarlo. Solo podía sentir esa corriente que recorría mi cuerpo y me hacía flotar sin poder reaccionar. No entendía nada ...pero me dejaba llevar.
Entramos en el único local que encontramos abierto a esas horas, un sitio extraño con una mesa discreta y un camarero mariquita que nos servia las copas con mirada de complicidad. Allí ya no nos robamos mas besos, nos los regalamos, nacieron las primeras muestras de cariño, los primeros abrazos... las tímidas caricias... ya no hablábamos tanto con palabras como con el lenguaje gestual, pero sí recuerdo que establecimos varios pactos... el principal: ninguno de los dos íbamos a renunciar a variar nada en nuestra familia. Queríamos vivir ese sentimiento que afloraba a nuestra piel, Pero tampoco podíamos consentir hacer daño a terceros. Esa era una premisa prioritaria.
Aunque a veces las cosas no salen como uno quiere... y muy pronto el cosmos se confabuló para que no fuera así ...
Esta vez me pidió cenar con él... y accedí; a pesar del riesgo que eso podía suponer, me apetecía volver a verle. Además por aquel entonces yo estaba cerrada a los sentimientos y convencida de que no pasaría nada, pues creía que ni siquiera me sentía atraía por él. Me sentía segura. Para mí era solo una amistad. Y sí, compartimos pensamientos, ideas y alguna que otra confidencia entre risas mientras nos tomamos unas tostadas con embutido ibérico y un buen vino.
Era un día de invierno entre semana, había salido tarde del trabajo. Me dio el tiempo justo de llegar a casa darme una ducha rápida, enfundarme los pantalones de pana con un jersey de cuello alto y subirme a unas botas de montaña; el pelo a “lo pollo” mojado sin arreglar; no me pinte ni me puse colores de “guerra”. Es decir pretendía ser la antítesis de una mujer bien arreglada. Pense que con ello dejaba claro que mi intención no era conquistar, ligar y mucho menos seducir a nadie. No me sirvió de nada, luego supe que eso aun le hizo despertar más su deseo y me recuerda muchas veces que supero la prueba del “pelo pollo”.
Tras la cena decidimos ir a tomar una copa. Y pasó lo que no tenía que pasar... o si. Deambulamos por las estrechas calles desérticas (afortunadamente para mi, pues temía encontrarme con algún conocido) en busca de algún local abierto.
Hacía frío, caminábamos separados mientras continuábamos hablando incansablemente (no recuerdo de que, pero ambos estabamos enfrascados en algún tema de actualidad)... nos paramos inesperadamente, dio un paso al frente mientras giraba hacia mí y se acerco... ya no se bien si me besó y sentí de nuevo aquella xispa, o apareció la xispa y me besó ..o todo se produjo simultáneamente.
Fue un beso robado... suave, muy suave, casi imperceptible. Sus labios se depositaron en los míos ...apenas rozándolos. Duró solo unos segundos. Un beso puro, aparentemente casto que apenas dejaba entrever el deseo irreprimible que nos producía esa xispa aun incomprendida... no lo pudimos evitar, sucedió. El me besó...y me dejé besar, apenas pude reaccionar, me tomo por sorpresa. Seguimos caminando, retomamos el tema de la conversación... yo me sentía temblar... me colgué de su brazo porque temí perder el equilibrio.
Le dejaba hablar... me sentía confusa, algo raro sucedía en mi interior,...se había encendido una luz de colores desconocidos para mi en esos matices, que me producían el despertar de nuevas sensaciones,... o quizás no eran tan nuevas y yo las tenía muy olvidadas; el sentimiento de culpa también aparecía para complicarme mas las ideas; ¿que hacia yo allí?... el caso es que estaba embelesada en diseccionar mis sentimientos y no atinaba a hablar coherentemente. ¿Qué me estaba pasando?. En esos momentos era incapaz de racionalizarlo. Solo podía sentir esa corriente que recorría mi cuerpo y me hacía flotar sin poder reaccionar. No entendía nada ...pero me dejaba llevar.
Entramos en el único local que encontramos abierto a esas horas, un sitio extraño con una mesa discreta y un camarero mariquita que nos servia las copas con mirada de complicidad. Allí ya no nos robamos mas besos, nos los regalamos, nacieron las primeras muestras de cariño, los primeros abrazos... las tímidas caricias... ya no hablábamos tanto con palabras como con el lenguaje gestual, pero sí recuerdo que establecimos varios pactos... el principal: ninguno de los dos íbamos a renunciar a variar nada en nuestra familia. Queríamos vivir ese sentimiento que afloraba a nuestra piel, Pero tampoco podíamos consentir hacer daño a terceros. Esa era una premisa prioritaria.
Aunque a veces las cosas no salen como uno quiere... y muy pronto el cosmos se confabuló para que no fuera así ...






