7 El Viaje
Viajar no es solo trasladarse en el espacio. No es simplemente la marcha de nuestros pies dirigiéndose en la dirección exacta en que señala nuestra voluntad y se fija nuestra mirada recorriendo el camino trazado por un mapa. El viaje expresa también, un profundo deseo de cambio interior, una necesidad de experiencias nuevas más aun que de desplazamientos locales.
Todo viaje representa a su vez, una búsqueda, un progreso ...tanto exterior como interior, que implica el reconocimiento del camino como algo que esta delante de nosotros y el discernimiento de una determinada dirección, hacia un objetivo, una meta que percibimos con más o menos claridad.
Ya sea su finalidad el descubrir nuevos aires y paisajes físicos, en un reencuentro con la naturaleza, representado por “ el Centro de la tierra”, como intelectualmente el “Viaje simbólico”, en una búsqueda interna de la Verdad, de la tranquilidad y necesidad de Paz, de hallar ese centro en el fondo de uno mismo que nos lleva al equilibrio y armonía de nuestro propio Ser, lanzados a la búsqueda de la felicidad...el significado del viaje siempre estará relacionado con esa tensión de búsqueda y de cambio que determina el movimiento y la experiencia que de ello se deriva.
Así estudiar, investigar, buscar, pensar, soñar, ensoñar, imaginar, vivir intensamente lo nuevo y profundo, son también modalidades de viajar.
El viaje es siempre una aventura y una búsqueda, ya sea de una tierra, un tesoro o de un conocimiento, concreto o espiritual, y se ve enriquecido con los variados elementos que lo configuran en sí mismo.
Hay viajes de ida y viajes de retorno.
Los hay que van al interior de la tierra, a los infiernos, viajes nocturnos por el mar, por el desierto, el laberinto, en carro, a caballo, los viajes del sol en su ciclo anual, del alma, etc...
Su riquísimo simbolismo se resume siempre en la búsqueda de la Verdad, de la paz, de la Inmortalidad, en descubrir un “Centro espiritual”, establecido en el mundo terrestre para conservar íntegramente el depósito de una ciencia tradicional “no humana”.
Los héroes, de naturaleza vivaz, siempre se nos presentan viajeros, insaciables de nuevas experiencias y horizontes. Como se nos muestran en los viajes de Hércules, de Eneas, de Ulises, de Dante, C. Rosenkreuz o de Nicolás Flamel, entre otros, donde viajar adquiere el sentido de pruebas preparatorias para la iniciación, ya sea en los misterios griegos, la masonería o en las sociedades secretas chinas, en una búsqueda que va de las tinieblas (o inconsciente) del mundo profano, a la luz (o Conocimiento); las etapas del viaje son ritos de purificación y se interpretan como esa búsqueda de orden psíquico o místico.
El viaje a los infiernos significa un descenso a los orígenes (como en el canto sexto de la Eneida), o según las interpretaciones modernas, un descenso al inconsciente.
La peregrinación o búsqueda de la tierra prometida, tras la salida de Egipto de Moisés conduciendo al pueblo judío, en la travesía del desierto y el mar Rojo son un símbolo de las etapas de la evolución Como también lo son el viaje de Jonás al vientre de la ballena, o tantos otros relatados en la Biblia.
Según la doctrina hindú, el individuo, en su proceso de liberación de las cadenas de la vida, sigue una trayectoria inversa a la que siguió en el proceso de su entrada en la manifestación.
Los libros de los Muertos, egipcio y tibetano, describen el viaje del alma post mortem, en una progresión de estados que prolongan los de la manifestación humana.
El budismo contempla el viaje como un ascenso espiritual en forma de vías, vehículos y travesías que a menudo se expresa como un desplazamiento a lo largo del eje o Axis Mundi.
También la literatura universal ofrece muchos ejemplos de viajes, que aun inconscientemente corresponden a una búsqueda simbólica, como por ejemplo el Pantagruel de Rabelais; los Viajes de Gulliver, de Swift; o Viaje al centro de la tierra, de Julio Verne, por nombrar solo algunos. Representado a veces por la búsqueda del libro o de la copa, da lugar a grandes leyendas como la del Graal.
Cuando el viajero inquieto, emprende su camino sin objeto ni dirección, no es tanto una búsqueda como una huida, básicamente de sí mismo, en ese caso el viaje no termina nunca. Entonces como dice Jung, “El viajar es una imagen de la aspiración, del anhelo nunca saciado, que en parte alguna encuentra su objeto”. Con lo que se convierte en el reflejo de la insatisfacción permanente.
El Verdadero viaje no puede ser nunca una huida, ni un sometimiento, es una evolución.
El viaje hacia el Centro de uno mismo podríamos asimilarlo a la búsqueda del propio Paraíso interno del Ser, del Origen primordial ... del principio Supremo. Va de lo exterior a lo interior, de la forma a la contemplación, de la multiplicidad a la unidad, del espacio a lo inespacial, del tiempo a lo intemporal.
Ese centro místico es lo que Aristóteles llama el “motor inmóvil”.
Para los egipcios, el centro corresponde a la salida del laberinto.
El hinduismo lo sitúa en la zona central de la “rueda de las transformaciones”,
También para la cultura china, es el “medio invariable” constituido por el eje vertical central del símbolo del Yin-Yang, lugar donde no se produce rotación ni inquietud, impulso o padecimiento alguno.
Puesto que visitar el centro de la tierra es inaccesible hoy en día y el verdadero viaje, según todas las culturas, solo se realiza en el interior del ser.... me voy a dedicar una temporada a viajar por mi misma, es decir, a conocerme más a mi misma y buscar mi propio Paraíso.
.....¿existira?.....
P.D. este escrito es fruto de la depresión pos-vacacional y un intento de consolación ante la frustración de no poder improvisar mas salidas veraniegas...buaaa....(¡¡¡quiero viajar mas ...y trabajar menos!!!!)...sniffff
en fin, os pido disculpas si os he aburrido mucho con estas cavilaciones filosóficas inconexas y de estar por casa, que me ha producido la visón de un anuncio donde dicen: “quizás el camino este dentro de ti” (o algo así).
...Un beso ...a quien haya tenido la paciencia de leerme.
Todo viaje representa a su vez, una búsqueda, un progreso ...tanto exterior como interior, que implica el reconocimiento del camino como algo que esta delante de nosotros y el discernimiento de una determinada dirección, hacia un objetivo, una meta que percibimos con más o menos claridad.
Ya sea su finalidad el descubrir nuevos aires y paisajes físicos, en un reencuentro con la naturaleza, representado por “ el Centro de la tierra”, como intelectualmente el “Viaje simbólico”, en una búsqueda interna de la Verdad, de la tranquilidad y necesidad de Paz, de hallar ese centro en el fondo de uno mismo que nos lleva al equilibrio y armonía de nuestro propio Ser, lanzados a la búsqueda de la felicidad...el significado del viaje siempre estará relacionado con esa tensión de búsqueda y de cambio que determina el movimiento y la experiencia que de ello se deriva.
Así estudiar, investigar, buscar, pensar, soñar, ensoñar, imaginar, vivir intensamente lo nuevo y profundo, son también modalidades de viajar.
El viaje es siempre una aventura y una búsqueda, ya sea de una tierra, un tesoro o de un conocimiento, concreto o espiritual, y se ve enriquecido con los variados elementos que lo configuran en sí mismo.
Hay viajes de ida y viajes de retorno.
Los hay que van al interior de la tierra, a los infiernos, viajes nocturnos por el mar, por el desierto, el laberinto, en carro, a caballo, los viajes del sol en su ciclo anual, del alma, etc...
Su riquísimo simbolismo se resume siempre en la búsqueda de la Verdad, de la paz, de la Inmortalidad, en descubrir un “Centro espiritual”, establecido en el mundo terrestre para conservar íntegramente el depósito de una ciencia tradicional “no humana”.
Los héroes, de naturaleza vivaz, siempre se nos presentan viajeros, insaciables de nuevas experiencias y horizontes. Como se nos muestran en los viajes de Hércules, de Eneas, de Ulises, de Dante, C. Rosenkreuz o de Nicolás Flamel, entre otros, donde viajar adquiere el sentido de pruebas preparatorias para la iniciación, ya sea en los misterios griegos, la masonería o en las sociedades secretas chinas, en una búsqueda que va de las tinieblas (o inconsciente) del mundo profano, a la luz (o Conocimiento); las etapas del viaje son ritos de purificación y se interpretan como esa búsqueda de orden psíquico o místico.
El viaje a los infiernos significa un descenso a los orígenes (como en el canto sexto de la Eneida), o según las interpretaciones modernas, un descenso al inconsciente.
La peregrinación o búsqueda de la tierra prometida, tras la salida de Egipto de Moisés conduciendo al pueblo judío, en la travesía del desierto y el mar Rojo son un símbolo de las etapas de la evolución Como también lo son el viaje de Jonás al vientre de la ballena, o tantos otros relatados en la Biblia.
Según la doctrina hindú, el individuo, en su proceso de liberación de las cadenas de la vida, sigue una trayectoria inversa a la que siguió en el proceso de su entrada en la manifestación.
Los libros de los Muertos, egipcio y tibetano, describen el viaje del alma post mortem, en una progresión de estados que prolongan los de la manifestación humana.
El budismo contempla el viaje como un ascenso espiritual en forma de vías, vehículos y travesías que a menudo se expresa como un desplazamiento a lo largo del eje o Axis Mundi.
También la literatura universal ofrece muchos ejemplos de viajes, que aun inconscientemente corresponden a una búsqueda simbólica, como por ejemplo el Pantagruel de Rabelais; los Viajes de Gulliver, de Swift; o Viaje al centro de la tierra, de Julio Verne, por nombrar solo algunos. Representado a veces por la búsqueda del libro o de la copa, da lugar a grandes leyendas como la del Graal.
Cuando el viajero inquieto, emprende su camino sin objeto ni dirección, no es tanto una búsqueda como una huida, básicamente de sí mismo, en ese caso el viaje no termina nunca. Entonces como dice Jung, “El viajar es una imagen de la aspiración, del anhelo nunca saciado, que en parte alguna encuentra su objeto”. Con lo que se convierte en el reflejo de la insatisfacción permanente.
El Verdadero viaje no puede ser nunca una huida, ni un sometimiento, es una evolución.
El viaje hacia el Centro de uno mismo podríamos asimilarlo a la búsqueda del propio Paraíso interno del Ser, del Origen primordial ... del principio Supremo. Va de lo exterior a lo interior, de la forma a la contemplación, de la multiplicidad a la unidad, del espacio a lo inespacial, del tiempo a lo intemporal.
Ese centro místico es lo que Aristóteles llama el “motor inmóvil”.
Para los egipcios, el centro corresponde a la salida del laberinto.
El hinduismo lo sitúa en la zona central de la “rueda de las transformaciones”,
También para la cultura china, es el “medio invariable” constituido por el eje vertical central del símbolo del Yin-Yang, lugar donde no se produce rotación ni inquietud, impulso o padecimiento alguno.
Puesto que visitar el centro de la tierra es inaccesible hoy en día y el verdadero viaje, según todas las culturas, solo se realiza en el interior del ser.... me voy a dedicar una temporada a viajar por mi misma, es decir, a conocerme más a mi misma y buscar mi propio Paraíso.
.....¿existira?.....
P.D. este escrito es fruto de la depresión pos-vacacional y un intento de consolación ante la frustración de no poder improvisar mas salidas veraniegas...buaaa....(¡¡¡quiero viajar mas ...y trabajar menos!!!!)...sniffff
en fin, os pido disculpas si os he aburrido mucho con estas cavilaciones filosóficas inconexas y de estar por casa, que me ha producido la visón de un anuncio donde dicen: “quizás el camino este dentro de ti” (o algo así).
...Un beso ...a quien haya tenido la paciencia de leerme.
Comentario:
Realmente es 'Muerte en Venecia' de Thomas Mann, que antes escribí mal el título del libro!!
Un beso enorme
Un beso enorme
Comentario:
Menuda rayada que te has maracao!! jeje!! Pero he de confesar que me ha gustado!!
Te recomiendo 'Muerte en Venencia' de Thomas Mann, por si no lo has leido!!
Un beso enorme
Te recomiendo 'Muerte en Venencia' de Thomas Mann, por si no lo has leido!!
Un beso enorme
Comentario:
A vueltas con el viaje
Interesantes reflexiones y profundas
También difíciles, por eso mismo.
Dicho eso
Deseo que disfrutaras de un buen viaje (por agencia, que es más cómodo)en el espacio.
Juan
Interesantes reflexiones y profundas
También difíciles, por eso mismo.
Dicho eso
Deseo que disfrutaras de un buen viaje (por agencia, que es más cómodo)en el espacio.
Juan
Comentario:
En absoluto hay que tener paciencia, he disfrutado un montón con tus reflexiones. Lo importante es el viaje, no llegar.
Un beso.
Un beso.
Comentario:
si te pasas por mi blog, te cuento el misterio.
Comentario:
qué reflexiones más fructíferas, hija, anda que no se te ve bien camino-evolucionando! jejej, besos!
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Hola Ambrosia, si quieres mandarme tu mail, te cuento lo de ojos de perro azul.
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Me ha gustao tu reflexion, to tb kiero viajar mas, ya sabes: "caminante no hay camino se hace camino al andar..."
Asi q como me gusta leerte y soy poco paciente, creo q podriamos decir, q es un post muy bonito
Besitos preciosa
Asi q como me gusta leerte y soy poco paciente, creo q podriamos decir, q es un post muy bonito
Besitos preciosa
Comentario:
O sea que si no se acaba de leer el post, no hay beso, ¿no? Jeje, es un buen método para obligarnos ;-)
A mí me ha gustado el texto. Ahora estoy leyendo "El retrato de Dorian Gray" (es decir, estoy viajando por la mente de Oscar Wilde) y ha habido un capítulo muy farragoso para explicar los hábitos, los gustos, las aficiones y demás excentricidades a las que se da Dorian pasados unos años. Eso sí que ha sido tedioso (he dado saltos), pero esto ha sido ilustrativo.
Un beso
A mí me ha gustado el texto. Ahora estoy leyendo "El retrato de Dorian Gray" (es decir, estoy viajando por la mente de Oscar Wilde) y ha habido un capítulo muy farragoso para explicar los hábitos, los gustos, las aficiones y demás excentricidades a las que se da Dorian pasados unos años. Eso sí que ha sido tedioso (he dado saltos), pero esto ha sido ilustrativo.
Un beso






