3 Un principio y un final.
Para la próxima cita planeamos pasar la noche juntos. Me costo. Yo tenía mis dudas y mis remordimientos, pero unas semanas antes sucedió algo que acabó por decidirme.
Desde hacía dos años en casa las cosas estaban cada vez peor. Con la enfermedad de mi padre, las cosas se agravaron, empecé a sentirme más sola todavía y tras su muerte pude comprobar el vacío en el que me hallaba, a pesar de vivir rodeada de personas. Ese es uno de los peores sentimientos de soledad que se puede experimentar. Estaba triste y cayendo en el abismo de la depresión...me llamaban loca como apelativo mas bonito y cuando me veían llorar me soltaban un desairado: "vete a tomar las pastillas"
Me sentía débil. Cansada de soportar tantos años de indiferencia, de menosprecios, insultos, infidelidades, falta de respeto y ausencia de cariño, ósea... frialdades y desamores de todo tipo por resumir brevemente. Y sin fuerzas. Para colmo mi marido decidió adscribirse a una religión en la que la poligamia esta bien vista y el poder del varón sobre la mujer es absoluto, e intentaba convencerme para que me “convirtiera”. Yo, que nunca he sido feminista radical, pero que he tenido siempre mis tendencias hacia la igualdad del ser humano, no lo veía nada claro. Es decir, sumida en un mar de dudas, vivía bajo la presión de una gran bota que me oprimía. Pero aun le quería, seguramente ya no estaba enamorada de él, aunque habían muchas cosas por las que todavía le admiraba (sí, podéis llamarme tonta, ciega y sorda, o lo que queráis, porque lo estaba). Además estaban los hijos de por medio, a los que quiero por encima de cualquier cosa y por los que hubiera aguantado todo. Y cuando digo todo.... es TODO. Por ellos me empecine tantos años, en mantener la familia unida.
La gota que colmó el vaso fue, ahora que lo pienso, la última vez que estuvimos juntos, ósea, que ejercimos eso que llaman “uso conyugal”(que mal me ha sonado eso siempre.. y no sé porqué lo asocio al “derecho de pernada” un gesto machista, vaya). Le costó ponerse a “tono” por primera vez en 30 años; la pitopausía, pensé, que ya empieza a hacer estragos. Fui paciente, mimosa, restándole importancia para que no se sintiera mal, y ...usando todo mi empeño e imaginación lo conseguimos. Nada que no hubiera hecho una buena esposa por atender a su pareja.
Mi sorpresa fue cuando al acabar, me apartó en un gesto agresivo y utilizó su tono de voz mas despreciativo e hiriente para decir: _”prefiero hacerlo con cualquiera antes que contigo”. Mas que helada, congelada me quedé. Pero ese mismo hielo me fue quemando hasta hacerme reaccionar. Sintiéndome despreciada y menos que nada, mi falta de autoestima me llevó a un estado de culpabilidad: me sentía envejecer irremediablemente y además no servía “para nada” (según pretendían hacerme creer). Pero algo en mí se revelaba a seguir enterrada en vida. Necesitaba respirar... Instinto de supervivencia, supongo.
Por otro lado tenía a mi xico, (entonces todavía no le llamaba así) al que cada día sentía un poco mas pendiente de mi. Alguien que todos los días me preguntaba como estaba, que cada mañana me daba los buenos días o ... que me mandaba flores virtuales todas las noches y me ayudaba con los argumentos de su charla a creer un poco más en mí misma. Me sentía mimada, y aun sin saberlo en cada una de las palabras que me dedicaba, me proporcionaba ese aire fresco, cargado del oxigeno necesario para sobrevivir. Me dejaba querer. Por supuesto él desconocía mi situación familiar hasta el aspecto que acabo de relatar( de hecho desconocía casi todo). Siempre me han dicho que soy bastante hermética y realmente me cuesta (o me costaba) abrirme y expresar lo personal, especialmente si son negativas. [quizá este blog sea mi propia terapia personal, quien sabe]
El caso es que me hallaba en una encrucijada ...uno me despreciaba mientras el otro me reclamaba... cualquier mente despierta lo vería claro (como lo veo ahora) pero por aquel entonces yo aun estaba confusa, ...despues del jarro de agua en estado sólido, ya no sentía tantos remordimientos a pesar de que mi conciencia no estaba segura de hacer lo correcto, hasta que en un momento de lucidez, pensé: que caray¡¡¡¡¡¡.......aunque solo fuera para ver que pasaba; igual hasta confirmaba que realmente era una incapacitada sexual y yo no me había enterado en tantos años ... ó ...todo lo contrario...(como acabé comprobando) y descubría que si había algún inútil, ese era, mi marido.[exagero... porque guardo también recuerdos de nuestra primera época juntos donde desarrollamos una intensa actividad sexual; y aclaro esto porque no me gustan las injusticias]
Lo cierto es que en nuestro matrimonio se acabo el amor -si es que lo hubo por su parte alguna vez- , la pasión -que sí la habia habido- y la armonía -que a pesar de predicarla insistentemente no fuimos capaces de conseguirla- me costaba aceptarlo pero se había instaurado el desamor, la indiferencia y el caos. Cuando menos ese fue el momento en que yo me hice plenamente consciente de ello, y dejé de negármelo a mi misma. Cansada de amar sin ser amada, de dar sin recibir mas que desprecios, me sentía agotada al comprobar que mi vida era un fracaso.
No quería acostarme con mi amigo como venganza contra mi marido, ni nada por el estilo, pero necesitaba saber, comprobar si todavía era mujer, si mis capacidades para sentir y hacer sentir se habían acabado, anulado o no habían existido nunca y yo había tenido alucinaciones. Por otro lado estaba la xispa, esa energía desconocida, que despertaba en mi interior un no se qué y ...eso me atraía de manera irracional. Hoy sé que esa xisp es un imán que posee una fuerza sinergética que es mucho más que poderosa.
Y sí, accedí. Lo deseé por mi misma...nos organizamos y pudimos estar una noche juntos...fue más que delicioso. Nos supo a poco. A las tres semanas volvimos a vernos, apenas unas horas, pero fueron intensas (quizá algún día las relate en sus detalles, pues por su interés, cada una de esas citas merecerían un espacio a parte). El caso es que habíamos tenido sólo dos encuentros. Suficientes para comprender que aquello que empezábamos a sentir era algo muy especial (así lo vivía yo por lo menos). Recobraba poco a poco la confianza en mi misma. Me inundé de alegría, ...se volvió a dibujar esa sonrisa en mi rostro que hacía mucho no lucía y que no he podido nunca reprimir cuando me siento bien, esa que me sale del alma, ...la misma que a mi xico tanto le gusta provocarme.
En mi casa no eran tontos, y creo que no pudieron soportar ver como me recuperaba, como volvía a ser yo misma sin dejarme arrastrar y quería manejar de nuevo las riendas de mi propia vida. Fui capaz de soportar todas sus presiones(que fueron muchas), sin ceder y encima, ...con una sonrisa en los labios. Pienso que eso fue lo que más le dolió, verme feliz sin motivo aparente, (porque últimamente ,mi marido, desde luego, solo me daba causa de disgustos, y él lo sabía, ya que es de ese tipo de personas que se crece ante el dolor de las personas y les ayuda metiéndoles el dedo en la yaga).
Quisieron averiguar y lo hicieron. ...No me preguntaron directamente, ni me dieron tiempo a que yo me explicara, el caso es que me tendieron una trampa...entraron en mi ordenador y gravaron unas conversaciones. No contaré lo ultrajada que me sentí con esa invasión a mi intimidad, porque creo que es fácil imaginarlo (también merecería un relato completo) .
Ese día, se decidió mi futuro. Se cumplió un ciclo de mi vida.
Cuando observe la situación en perspectiva lo tuve claro; no hay casualidades.
Ese mismo día de invierno, que hacia 27 años que nos habíamos dado el Sí quiero, ...la noche, de ese mismo día, nos dimos el No.
El ni siquiera había recordado el aniversario, como también lo olvidó el año anterior ....y el otro.
Ni siquiera nos chillamos esa noche, la guerra por la separación vendría en los meses siguientes, ...aún me quedaban muchas luchas que batallar. No fue fácil. Pero tampoco fue tan difícil ...las cosas vinieron así, surgieron así, supongo que como tenían que ser....
Ese mismo día, aunque todavía no lo comprendiera por estar ahogada en un mar de lágrimas... algo de mí murió y a la vez algo nació cuando pude aceptar esta idea...empece a desear vivir, me estaban dando una segunda oportunidad...y no era cuestión de despreciar a la vida.
Y me quede sola....pero con mi sonrisa puesta.
Comentario:
Como dices tú y aquél refrán, mejor sola y con tu sonrisa puesta que...felicidades,valiente ;)
Comentario:
Interesante manera de contar una historia. Se siente lo que escribes.
Un gran abrazo por tu actitud, y tu fortaleza.
Un gran abrazo por tu actitud, y tu fortaleza.
Comentario:
El camino de cada uno es imprevisible, y los finales de las etapas de nuestra vida suelen estar marcados por el dolor. Lo has retratado perfectamente, al menos desde tu punto de vista, y, pese a toda la amargura, al menos llegaste al final del tunel.
Sólo una cosa me perturba: al hablar de tu casa lo haces en plural, lo que parece indicar que había más de una persona enfrentada a tí...seguiremos a la espera.
Sólo una cosa me perturba: al hablar de tu casa lo haces en plural, lo que parece indicar que había más de una persona enfrentada a tí...seguiremos a la espera.
Comentario:
...sigo la historia
es intensa y parece totalmente real
Juan
es intensa y parece totalmente real
Juan
Comentario:
Desgarra tu historia, porque es la historia de muchas mujeres que se sientan nada simplemente porque tienen maridos que no saben comunicar lo que ya no sienten, lo que ya no viven para poder encontrar una solución y se dedican a culpar a su esposa y a hundirla por la desgracia que ellos viven. Fuiste fuerte me alegro.






