<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rss version="2.0" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"><channel><title><![CDATA[¿Leemos?]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/escu-lee/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Un lugar donde descubrir la magia de los libros]]></description><language><![CDATA[ES]]></language><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><item><title><![CDATA[<i>Memoria de mis putas tristes</i>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/escu-lee/c_13.htm]]></link><description><![CDATA[<b>El día de su noventa cumpleaños, un anciano periodista decide regalarse una noche con una adolescente virgen. Sin embargo, a pesar de lo alocado que pueda resultar en un principio (él con noventa años y ella tan sólo con catorce), lo que sucede esa noche—y las que le siguen—es muy opuesto a todo lo que el lector pueda imaginarse <i>a priori</i>. Lo que ocurre deja al lector boquiabierto, desconcertado y, sobre todo, inquieto por la incertidumbre de lo que sucederá después.</b><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/escu-lee/files/portada_putas_tristes.jpg" alt="" border="0" width="450" height="700"/><br/>Fotografía: <i>Portada de un ejemplar de Memoria de mis putas tristes</i><br/>Fuente: <a target="_blank" href="http://search.barnesandnoble.com/booksearch/imageviewer.asp?ean=9781400095803&z=y"><i>search.barnesandnoble.com</i></a><br/><br/><i>“Dicho en romance crudo, soy un cabo de raza sin méritos ni brillo, que no tendría nada que legar a sus sobrevivientes de no haber sido por los hechos que me dispongo a referir como pueda en esta memoria de mi grande amor.”</i><br/><br/>El anciano es un hombre solitario que ha dedicado su vida a leer, a escuchar música y a escribir para el "Diario La Paz". No llegó a casarse y, para mitigar su soledad, había recurrido al popular prostíbulo de Rosa Cabarcas. No obstante, el amor que acabará sintiendo por Delgadina, la adolescente de catorce años, cambiará su vida y su modo de verla por completo.<br/><br/>Llama a Rosa Cabarcas, le hace el encargo y, cuando por la noche llega al burdel, la niña está dormida. La observa, se recuesta a su lado, le acaricia, y le habla. Sin despertarla. Asombrada, Rosa Cabarcas le pregunta que qué es lo que ha sucedido. Él evita dar explicaciones y le pide que le consiga a la chica para otra noche. Pero vuelve a suceder lo mismo. El lector descubre, con asombro, que tras el viejo promiscuo y frío de la fachada, se esconde un hombre sentimental e ingenuo dispuesto a obedecer a su corazón a cualquier precio.<br/><br/><i>“Yo navegaba en el amor de Delgadina con una intensidad y una dicha que nunca conocí en mi vida anterior. Gracias a ella me enfrenté por vez primera con mi ser natural mientras transcurrían mis noventa años.”</i><br/><br/>Se enamora de ella. Apenas la conoce. De hecho, no la conoce despierta. Pero no necesita más. Se siente con más ganas de vivir que nunca. Decide acomodar la habitación del prostíbulo como si fuese su hogar. Cuelga cuadros, coloca un ventilador y la convierte en un lugar agradable para ambos. Duermen juntos y, mientras, él le canta, le habla y le lee obras como <i>El principito</i>, de Saint-Exupéry, los <i>Cuento</i>s, de Perrault, la <i>Historia Sagrada </i>y <i>Las mil y una noches</i>.<br/><br/><i>“Toda sombra de duda desapareció entonces de mi alma: la prefería dormida”, “nunca pude imaginar que una niña dormida pudiera causar en uno semejantes estragos”</i><br/><br/>Todo cobra un nuevo sentido a sus 90 años. En él renace la ilusión de un quinceañero que invade al lector dándole alas, esperanza y una inmensa fe en el amor. Un amor que en el relato se olvida de la edad, se olvida del día y actúa como un desconocido con la cordura, pues no sería ésta la que le hubiese permitido enamorarse en el fin de sus días, concediéndole una muerte feliz, apacible, y en absoluto carente de sentido.<br/><br/><i>“con el corazón a salvo, y condenado a morir de buen amor en la agonía feliz de cualquier día de mis cien años”</i><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/escu-lee/files/garcia_marquez2.jpg" alt="" border="0" width="224" height="294"/><br/>Fotografía: <i>Gabriel García Márquez</i><br/>Fuente: <a target="_blank" href="http://www.liceus.com/cgi-bin/gui/04/Marquez.asp"><i>liceus</i></a><br/><br/>No condena en ningún momento su vida anterior, plagada de lujuria y festines continuos en los que buscaba lo que no encontró sino con aquella muchacha de catorce años. Entiende lo que le ocurre como un privilegio que no se disfruta con frecuencia y, por ello, no se conforma con perderla cuando un asesinato en el prostíbulo obliga a Delgadina a marcharse de allí.<br/><br/>La busca desesperadamente y cuando aparece envuelta en joyas, los celos le ciegan y se deja arrastrar por una locura momentánea. Una locura que delata su amor y le deja indefenso. Pero no le importa. Habla con Rosa Cabarcas, aclara el asunto y no para hasta encontrarla.<br/><br/><i>“No te vayas a morir sin probar la maravilla de tirar por amor”, </i>le aconseja Rosa Cabarcas; pero está tan enamorado que, a pesar del deseo que siente por Delgadina, nunca le obliga a mantener relaciones con él, pues no quiere apartarla de su lado. Al año siguiente, a sus 91 años, continúa con Delgadina y escribe: <br/><br/><i>“conté las doce campanadas de las doce con mis doce lágrimas finales, hasta que empezaron a cantar los gallos, y enseguida las campanas de gloria, los cohetes de fiesta que celebraban el júbilo de haber sobrevivido sano y salvo a mis noventa años” </i><br/><br/>Con el estilo que caracteriza a Márquez, con un argumento original y con una escritura digna de considerarse una auténtica obra de arte, la historia de amor entre el periodista anciano y Delgadina conmueve al lector. Lo deja perplejo, embobado, con una sonrisa nostálgica, un recuerdo dulce, un muy buen sabor de boca, envuelto en ternura por el cariño con el que narra la historia y, sobre todo, ilusionado por el amor. Y, conseguir eso, con un argumento que puede parecer de lo más disparatado, es todo un logro.<br/><br/>El libro que le otorgó una fama sin precedentes fue, sin duda, <i>Cien años de soledad</i>. Pero después su afán de superación y de innovación sin dejar de lado sus principios estéticos, no decepcionaron tampoco a sus lectores más fanáticos. Y uno de los ejemplos claros se advierte en <a target="_blank" href="http://www.comentariosdelibros.com/come2005-1/book0067-2005.htm"><i>Memoria de mis putas tristes</i></a>, dónde los lectores se encuentran con un <a target="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gabriel_Garc%C3%ADa_M%C3%A1rquez">Márquez</a> intimista que canta a la vejez, al amor y que les embriaga con los sentimientos que es capaz de transmitir en cada palabra, en cada página.]]></description><author><![CDATA[Sandra de Miguel]]></author></item><item><title><![CDATA[<i>El libro que Sandra Gavrilich quería que le escribiera</i>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/escu-lee/c_12.htm]]></link><description><![CDATA[<b>Escenario: Madrid. Los protagonistas: Carlos y Sandra. Él, un hombre que vive a caballo entre el pasado que le persigue y el presente: Sandra. Ella, una mujer inconformista y frágil que vive a todo trapo la ajetreada vida nocturna de la capital y que se verá atrapada en las escabrosas redes de un amor…que cambiará su vida para siempre.</b><br/><br/><i>"¿Por qué a veces recordamos lo que nunca quisiéramos recordar? ¿Por qué esos recuerdos serán siempre acusadores de deseos incumplidos o esperanzas difuntas?"</i><br/><br/>Claro, sin rodeos, sin tabúes…así es como escribe <a target="_blank" href="http://www.edestino.es/FichaAutor.aspx?IdPack=3&IdPildora=EXT196">Pedro Maestre </a>en <i>El libro que Sandra Gavrilich quería que le escribiera</i>. Así es como nos habla de Carlos, de Sandra, de su relación, y de los miedos que acompañan a todas las relaciones, sin excepción ninguna.<br/><br/>La lucha interior de Carlos por superar su pasado: Olga. Fue el gran amor de su vida; pero, cuando su relación terminó, Carlos la idealizó, aún sabiendo que el punto que había puesto a aquella relación en el ámbito amoroso, no era un punto seguido, sino un punto final. Su relación con Olga cuando comienza con Sandra es de amistad, y así habrá de serlo hasta el final de sus días. El problema es que durante el primer año de relación con Sandra, la relación con Olga es una relación que, a pesar de todo lo que le sigue aportando (él la denomina como una especie de “amistad enamorada”), le atormenta y le impide disfrutar plenamente de la que él mismo denominará, al final de la obra, <i>“la gran pasión de su vida”</i>.<br/><i><br/>"El pasado se agolpaba en mi mente y no sabía cómo deshacerme de él. Me sentí indefenso. ¿Y si Olga le había dicho que yo desde que había roto con ella hacía dos años estaba huyendo y que quizá estaba fingiendo ante mí mismo mi amor hacía Sandra?<br/>Le quité un tirante del pijama, y le acaricié el hombro con los labios. Giró la cabeza y me miró, y tenía la mirada más hermosa que he visto en toda mi vida, virginal, reverberante. La besé y una lágrima resbaló por mi mejilla, y ella al tocarla con su mano me apartó y me volvió a mirar como si ella estuviera sintiendo lo que yo sentía, como si se hubiera transformado en mí, y se puso a llorar silenciosamente. La abracé para abrazarme a mí mismo."</i><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/escu-lee/files/portada_sandra_gavrilich.jpg" alt="" border="0" width="170" height="245"/><br/>Fotografía: <i>Portada de un ejemplar de El libro que Sandra Gavrilich quería que le escribiese</i>. Fuente: <a target="_blank" href="http://www.lenguadetrapo.com/00118-NB-ficha.htm"><i>lenguadetrapo</i></a><br/><br/>Por su parte, Sandra tiene que hacer frente a otros problemas. Trabaja en el mundo del cine como una especie de manager. Por las noches, tras los estrenos, se lanza a la vida nocturna madrileña, con todo lo que eso conlleva, día tras día. Y ahí se advierte el gran contraste con Carlos. Él es más tranquilo, ella más alocada: no necesita de la relativa tranquilidad de la que Carlos depende. A pesar de ello, éste le acompaña en muchas de sus juergas, en algunas de las cuales se intuye el tormentoso camino de la destrucción que han iniciado hace ya tiempo.<br/><br/><i>"Nunca teníamos suficiente, el vacío que sentíamos era tan grande que nada lo llenaba, ni el alcohol, ni las drogas, ni el sexo, al contrario, cada vez era más insaciable y necesitaba más carnaza. [...]Buscábamos no el placer o vivir experiencias nuevas, sino autodestruirnos."</i><br/><br/>Crisis, altibajos…su amor es demasiado pasional y vive al ritmo de una auténtica montaña rusa. La personalidad más alocada de Sandra es sencillamente el reflejo de su fragilidad emocional, cuyo precio le resultará más caro y doloroso de lo que nunca jamás habría imaginado.<br/><br/><i>"éramos tan vulnerables que para reconocerlo tendríamos que habernos enfrentado a nuestros fantasmas personales y de pareja, lo que nos habría hecho más vulnerables, por lo menos en un primer momento. Creíamos que no podríamos soportar el dolor que conlleva la lucidez."</i><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/escu-lee/files/pedro_maestre.gif" alt="" border="0" width="100" height="150"/><br/>Fotografía: <i>Pedro Maestre</i>. Fuente: <a target="_blank" href="http://www.lenguadetrapo.com/00118-NB-ficha.htm"><i>lenguadetrapo</i></a><br/><br/>No engancha sólo por la intriga de saber cómo acaba la relación entre Carlos y Sandra y que le lleva a Carlos a escribir el libro que el lector tiene entre sus manos; sino porque habla de sentimientos que tarde o temprano se hacen un hueco en la mayoría de las relaciones aunque en más de una ocasión la gente prefiera colocarse una venda, que no logra sino alargar algo que terminó hace ya tiempo y de lo que ya sólo quedan cenizas. Se trata del miedo a la soledad, la costumbre como refugio, el poder sobre el otro, la compra-venta de cariño y sexo, la confusión de sentimientos, el tener que afrontar el hecho de dejar a alguien que quieres muchísimo, pero de quién ya no estás enamorado; la dependencia y necesidad del otro por encima del propio amor…<br/><br/><i>"Nos dimos cuenta de que, sobre todo, nos necesitábamos, de que no podíamos pasar el uno sin el otro, de que temíamos quedarnos solos con nuestros demonios, y eso fue ocupando un lugar privilegiado dentro de nuestro amor."</i><br/><br/>Una historia realista, compleja, pero como cualquier relación amorosa. Y, con un tercer protagonista, tan pasional como sus personajes: Madrid. Sus barrios: Malasaña, Chueca, el Barrio de las Letras…, sus calles y sus plazas, sus restaurantes y sus discotecas…y su inmenso poder de atracción, que arrastra a los protagonistas a un modo de vida que acaba teniendo más voluntad sobre su propia vida que ellos mismos.<br/><br/><i>"Porque cuando te das cuenta de que eres feliz, en ese mismo instante, la felicidad se transforma en una tregua inquietante. Como si se hubiera llegado a la cumbre de la montaña que querías subir, y se adivinara que los descensos son más peligrosos. Por eso había que llevar cuidado, ayudarse el uno al otro, no ir cada uno por su lado."</i><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/escu-lee/files/madrid_noche.jpg" alt="" border="0" width="458" height="278"/><br/>Fotografía: <i>Calle Alcalá de noche</i>. Fuente: <a target="_blank" href="http://www.migrantesenlinea.org/personal.php?c=377"><i>migrantesenlinea.org</i></a>.]]></description><author><![CDATA[Sandra de Miguel]]></author></item><item><title><![CDATA[Pablo Neruda y sus <i>Veinte poemas de amor y una canción desesperada</i>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/escu-lee/c_11.htm]]></link><description><![CDATA[<b>Veinte poemas de amor. Desde lo más hondo. Desde lo más profundo del ser. Desde lo más profundo de Neruda. Un Neruda sincero, un Neruda enamorado. Enamorado...y desesperado, como su canción. Un Neruda que canta a la mujer, a la angustia, a la ausencia, a la tristeza, al amor, al erotismo, al recuerdo.</b><br/><br/><i>“Yo te recordaba con el alma apretada <br/>de esa tristeza que tú me conoces.” </i>(versos <i>Poema 10</i>)<br/><i><br/>“Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, <br/>y te pareces a la palabra melancolía”. </i>(versos <i>Poema 15</i>)<br/><br/><i>"Pablo Neruda, nacido y muerto en Chile, ha sido sin duda una de las voces más altas de la poesía mundial de nuestro tiempo": </i>innegable. En 1904 nacía en Parral, Chile. Su madre murió siendo él aún muy pequeño, y pasó su infancia en Temuco, lugar donde realizó sus primeros estudios.<br/><br/>Su nombre real era Neftalí Reyes Basoalto, pero en 1917 adoptó el seudónimo de Pablo Neruda como su nombre real. Escritor, diplomático y político, recibió el <i>Premio Nobel de Literatura</i>, el <i>Premio Lenin de la Paz </i>y fue nombrado <i>Doctor Honoris Causa</i> por la Universidad de Oxford.<br/><br/>Apoyó sin titubeos a Salvador Allende y militó en el partido comunista chileno. Durante su estancia en España, conmovido por el asesinato de Federico García Lorca, se posicionó al lado del bando republicano. Después de esto, cuando regresó a Chile, su obra se inclinó más hacia cuestiones políticas y sociales. <br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/escu-lee/files/neruda1webthumb.jpg" alt="" border="0" width="200" height="280"/> <br/>Fotografía: <i>Pablo Neruda</i>. Fuente: <a target="_blank" href="http://blogs.periodistadigital.com/luzdelasnaciones.php"><i>blogs.periodistadigital</i></a><br/><br/>Una de sus primeras influencias fue la poeta chilena Gabriela Mistral, a quien Pablo conoció siendo aún un niño. Ésta lo animó a escribir, y cuando Neftalí tenía 13 años, comenzó a escribir para revistas. Pero además de otros poetas, le influyeron diversos sucesos, como el asesinato de Federico García Lorca, mencionado anteriormente. También viajó a Asia, y los poemas en los libros <i>Residencia en la tierra</i> y <i>El hondero entusiasta </i>tratan sobre sus sentimientos de soledad durante sus viajes. Las ruinas de Macchu Picchu inspiraron su poema <i>Alturas de Macchu Picchu</i>, y sus amores determinaron sus poemas de amor. Su vida influyó tanto en su obra, que se ha llegado incluso a afirmar que su mejor y más exacta biografía es su propia poesía. <br/><br/>De su obra poética destacan, además de <i>Veinte poemas de amor y una canción desesperada</i>, <i>Residencia en la tierra</i>, <i>Crepusculario</i>, <i>Tercera residencia</i>, <i>Canto general</i>, <i>Los versos del capitán</i>, <i>Odas elementales</i>, <i>Extravagario</i>, <i>Memorial de Isla Negra </i>y <i>Confieso que he vivido,</i> entre otras. Sus obras son de una variedad temática impresionante (como se observa, por ejemplo, en las <i>Odas</i> o en sus escritos de protesta propiciados por su conciencia social y su implicación en diferentes movimientos), pero aquí nos centraremos en una de sus obras más conocidas: <i>Veinte Poemas de amor y una canción desesperada</i>; el tema: el amor.<br/><br/>Lo que se intuye en <i>Veinte Poemas...</i>, se confirma en <i>La Espada Encendida</i>: su concepto del amor no era frío ni pequeño... A pesar de que a lo largo de su vida estuviera casado con tres mujeres distintas: <a target="_blank" href="http://www.neruda.uchile.cl/maruca.htm">Maria Antonieta Hagenaar</a>, con quien tuvo su primera y única hija; <a target="_blank" href="http://www.neruda.uchile.cl/deliadelcarril.htm">Delia del Carril</a>, conocida como “La Hormiguita” y <a target="_blank" href="http://www.neruda.uchile.cl/amoresmatildeurrutia.htm">Matilde Urrutia</a>, a quien consagró en sus <i>Cien Sonetos</i>, no se le considera un inconformista o un mujeriego, sino más bien un “enamorado del amor” que lo vivía todo con intensidad, obedeciendo a cualquier impulso que le sugiriese su alma, su corazón o su cuerpo.<br/><br/><i>“Pero cae la hora de la venganza, y te amo.<br/>Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.<br/>Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!<br/>Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!” </i>(extracto <i>Poema 1</i>)<br/><br/>Sin embargo, esto último y el hecho de que en muchos de sus poemas aparezca el tema sexual y erótico de un modo a veces sutil y otras veces de forma explícita, no significa que él considerase ni mucho menos a la mujer como objeto. Cuando amaba, amaba desde la piel hasta lo más hondo, se enamoraba por completo de la persona que se encontraba en el interior de aquel cuerpo. De ahí que medio mundo se conmoviese con sus piezas y, especialmente, con el <i>Poema 20</i>:<br/><br/><i>“La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. <br/>Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. <br/>Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. <br/>Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. <br/>De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. <br/>Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. <br/>Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. <br/>Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. <br/>Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos, <br/>mi alma no se contenta con haberla perdido. <br/>Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, <br/>y éstos sean los últimos versos que yo le escribo” </i>(extracto del Poema 20)<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/escu-lee/files/portada_veinte_poemas.jpg" alt="" border="0" width="240" height="240"/> <br/>Fotografía: <i>Portada de un ejemplar de Veinte poemas de amor y una canción desesperada</i>. Fuente: <a target="_blank" href="http://www.amazon.de/exec/obidos/ASIN/8420634182/caimande"><i>amazon.de</i></a><br/><br/>El tema del amor abarca una parte importante de su obra. La causa: tenía prácticamente su propia filosofía. Profesaba la idea de que el amor y la poesía engendrarían un futuro más hermoso y justo. De ahí que sostuviese que la poesía y el amor nunca perecerían. Lo que explica, <i>“como una ley de su sangre, de su imaginación y de su inteligencia”</i> , que buscara continuamente el amor en la realidad y lo transformara con su poesía <i>“en la parábola donde el hombre junto a la mujer sostendrán la bandera del ser y del amar ayer, hoy, mañana y siempre”.</i> Pero Neruda hizo de esta verdad o este sueño algo más consolidarlo como una eterna utopía, supo convertirlo con su poesía en una posibilidad, “en una leyenda tempestuosa y dorada”, ante la que el lector sólo podrá mostrar admiración al descubrir no sólo la verdad y la sinceridad de sus poemas, sino también al encontrarse a sí mismo entre poema y poema, entre reflexión y reflexión.<br/><br/><i>“Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:<br/>boina gris, voz de pájaro y corazón de casa<br/>hacia donde emigraban mis profundos anhelos<br/>y caían mis besos alegres como brasas” </i>( extracto <i>Poema </i>6)<br/><br/><a target="_blank" href="http://www.ciudadseva.com/textos/poesia/20poemas.htm"><i>Veinte poemas de amor y una canción desesperada</i>, </a>publicado por primera vez en 1924, es probablemente el libro de Neruda más popular y que, al mismo tiempo, significó la plena consolidación del prestigio literario del autor en el área hispánica. Se trata de una obra de gran envergadura literaria en la que se advierten la herencia <a target="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Modernismo"><b>modernista</b></a> y los hallazgos de la nueva vanguardia a lo largo de 21 piezas increíblemente conmovedoras. La exaltación de la vida y el amor, la sensualidad, la sexualidad  y el erotismo, se entremezclan con la melancolía, la nostalgia, la tristeza y el romanticismo. <br/><br/><i>“Yo que viví en un puerto desde donde te amaba.<br/>La soledad cruzada de sueño y de silencio.<br/>Acorralado entre el mar y la tristeza.<br/>Callado, delirante, entre dos gondoleros inmóviles.<br/><br/>Entre los labios y la voz, algo se va muriendo.<br/>Algo con las alas de pájaro, algo de angustia y de olvido”</i> (fragmento <i>Poema 13</i>)<br/><br/>Con un lenguaje claro, sencillo, pero no por ello vulgar, ni común, ni poco trabajado, <a target="_blank" href="http://www.neruda.uchile.cl/">Neruda</a> lanza dardos directos al corazón. Dardos ardientes que tratan de remover al lector, de no dejarlo indiferente. <br/><br/><i>“Soy el desesperado; la palabra sin ecos, <br/>el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo</i>”. (versos <i>Poema 8</i>)<br/><br/><object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/WZYhzsjrmJQ"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/WZYhzsjrmJQ" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"></embed></object> <br/>Video: <i>Homenaje de Sabina a Neruda en uno de sus conciertos, con el motivo del centenario de su nacimiento.</i> <br/>Fuente: <a target="_blank" href="http://www.youtube.com/watch?v=b1XBPDpy1Ek"><i>Youtube.</i></a> Duración:<i> 5:50 min</i>]]></description><author><![CDATA[Sandra de Miguel]]></author></item><item><title><![CDATA[<i>La noche del oráculo</i>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/escu-lee/c_10.htm]]></link><description><![CDATA[<b>Paralelismos. El poder de la palabra. La presencia del futuro sin querer ser conscientes. Relaciones personales. ¿Casualidades? La dependencia de una vocación. La necesidad de perdonar. El amor por encima de todo. La decepción… <i>“Las personas buenas también hacen cosas malas”</i> …y la confianza mutua.</b><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/escu-lee/files/oraculo.jpg" alt="" border="0" width="323" height="516"/><br/>Fotografía: <i>Portada de un ejemplar de La noche del oráculo</i>. Fuente: <a target="_blank" href="http://antoniomarts2.blogspot.com/2004_10_01_archive.html"><i>antoniomarts2.blogspot.com</i></a><br/><br/><i>La noche del oráculo</i> es la novela que escribe Sylvia Maxwell, pariente de Rosa Leightman. Ésta a su vez le entrega el manuscrito al editor Nick Bowen, que se enamorará de ella en ese mismo instante. Nick Bowen es el protagonista de la novela de Sydney Orr (el protagonista de <i>La noche del oráculo </i>de Paul Auster, nuestra novela), un escritor que acaba de recuperarse de una enfermedad que le puso prácticamente al borde de la muerte y que no se encuentra precisamente en la mejor época con su mujer, a quien ama por encima de todas las cosas…pero cuyo pasado desconoce.<br/><br/>Historias extrañas, historias reales, presagios…En el manuscrito de <i>La noche del oráculo</i> el protagonista tiene espasmos en los que se le revela su futuro. En uno de ellos, descubre que su mujer va a traicionarle, y se suicida. <br/><br/>En un principio, Sidney habla de Sylvia Maxwell, la supuesta autora de <i>La noche del oráculo</i>, como una escritora real, pero después no recuerda haber leído esa obra antes de mencionarla en su relato del cuaderno azul. Es por eso por lo que decide investigar. Descubre que la había confundido con Sylvia Monroe y que tal obra no existía. Es entonces cuando el lector se plantea que quizá Sidney le había dado una vida que, inconscientemente, guardaba relación con su futuro sin él saberlo…pero aún no imaginaba nada de lo que iba a suceder, ni el verdadero poder que poseían las palabras, ni el temor que llegaría a sentir por ellas...<br/><br/>Nick Bowen, el protagonista de la novela de Sid, está inspirado en Flitcraft (a quién Sid conoce por su amigo Trause, anagrama de Auster), un personaje que aparece fugazmente en <i>El halcón maltés</i>, y es un hombre que tras estar al borde de la muerte y librarse de ella por puro azar (la gárgola que se desprendió cayó a poco centímetros de él) decide cambiar su vida, reinventarse. La mujer de la que se enamora es, y no por casualidad, clavada a Grace, la esposa del escritor que le esta dando vida. Más paralelismos. Sin embargo, el relato queda a medias, en un punto muerto…, o mejor dicho, en un callejón sin salida: como quizá perciba él en ese momento su relación con Grace. ¿Pura coincidencia? ¿Consiguen los escritores desvincularse por completo de sus relatos? ¿Se puede siempre disociar la ficción de la realidad con claridad?<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/escu-lee/files/auster.gif" alt="" border="0" width="203" height="300"/><br/>Fotografía: <i>Paul Auster</i>. Fuente: <a target="_blank" href="http://news.bbc.co.uk/2/hi/programmes/newsnight/review/4446470.stm"><i>news.bbc.co.uk</i></a><br/><br/>Para algunos, quizá sí. Pero está claro que Sid no lo consiguió. Y es que <a target="_blank" href="http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1420">Auster</a> es <i>“por excelencia, el escritor del azar y de la contingencia”</i>: todo puede estar o no relacionado, existen las casualidades...pero hay hechos que no lo son en absoluto. Bajo un estilo aparentemente sencillo, se esconde una trama complicada, un trasfondo enorme. Pauta que se repite en toda su obra y que se observa claramente en <i>La noche del oráculo</i>. Es lo bueno de la lectura de Auster, al menos en esta novela: llega a todos, porque su lectura no es ardua, pero hace reflexionar al lector, no es una obra banal. Y no es para menos, si tenemos en cuenta que para <a target="_blank" href="http://www.paulauster.co.uk/">Auster</a>: <i>“Writing is no longer an act of free will for me, it´s a matter of survival”</i>.<br/><br/>Por ello, <a target="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/La_noche_del_or%C3%A1culo"><i>La noche del oráculo</i></a> no es sólo el título de un manuscrito que aparece en la novela que está escribiendo Sidney y el título de la obra de Auster (otro paralelismo: ¿fruto del azar?). Es mucho más que eso. Es una reflexión múltiple: sobre la literatura y lo que ésta refleja; sobre el azar, sobre la contingencia y sobre los puntos donde convergen diversos sucesos; sobre la disolución de ficción y realidad; sobre las relaciones personales; sobre el amor…y sobre el odio; sobre la identidad; sobre el miedo; de un modo especial, sobre el perdón cuando hay verdadero amor; sobre la muerte y, finalmente, sobre el hecho de estar vivo:<br/><br/><i>“No sé cuánto tiempo pasé así, pero mientras las lágrimas manaban de mis ojos, me sentía feliz, más feliz por estar vivo de lo que me había sentido jamás. Era una felicidad que estaba más allá del consuelo, más allá del dolor, más allá de toda la fealdad y la belleza del mundo. Finalmente, el llanto cedió y me dirigí a la habitación a cambiarme de ropa. Diez minutos después, estaba otra vez en la calle, camino del hospital para ver a Grace”. </i><br/><br/><i>“Se trata de una escritura límpida, hipnótica, incomparable en la exploración de los misterios que sobresaltan la cotidianidad”</i> (Juan Manuel de Prada), en Nueva York o en cualquier otro lugar: por eso engancha.]]></description><author><![CDATA[Sandra de Miguel]]></author></item><item><title><![CDATA[<i>Cien años de soledad</i>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/escu-lee/c_9.htm]]></link><description><![CDATA[<b>Me preguntaron de qué trataba <i>Cien años de soledad</i>. Me vi en la necesidad de responder brevemente debido a algunas circunstancias cotidianas, como el comienzo de una clase, y di una respuesta escueta, bastante incompleta e insulsa: “trata de la historia de Macondo y de las aventuras vitales de una estirpe: Los Buendía”. Pero <i>Cien años de soledad </i>es mucho más que eso.</b><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/escu-lee/files/portada_cien_anos.jpg" alt="" border="0" width="459" height="700"/><br/>Fotografía: <i>Portada de un ejemplar de Cien años de soledad</i>.<br/>Fuente: <a target="_blank" href="http://search.barnesandnoble.com/booksearch/imageviewer.asp?ean=9780307350428&z=y"><i>barnesandnoble</i></a><br/><br/>La escritura de Gabriel García Márquez en <i>Cien años de soledad </i>es, sencillamente, impresionante. Transmite demasiado. El lector se siente fascinado no sólo por la historia y la magia del <a target="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Realismo_m%C3%A1gico"><b>realismo mágico</b></a> que encontrábamos también en <i>Pedro Páramo</i>, de Rulfo, sino además, por la sensación y la certidumbre de encontrarse frente a una auténtica obra de arte: es literatura en estado puro, el arte de encontrar las palabras exactas para expresar lo que se quiere con claridad, y además, hacerlo de un modo bonito. Se suele decir que la palabra “bonita/o” es una palabra infantil, vaga, imprecisa. Pero a mí me parece muy adecuada para describir el modo en el que escribe <a target="_blank" href="http://sololiteratura.com/ggm/marquezprincipal.htm">Márquez</a> en <i>Cien años de soledad</i>, sin restarle, por supuesto, méritos técnicos propios de la escritura.<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/escu-lee/files/gabriel_garcia_marquez_1.jpg" alt="" border="0" width="350" height="336"/><br/>Fotografía: <i>Gabriel García Márquez.</i> Fuente: <a target="_blank" href="http://henrikeko.blogspot.com/search?updated-min=2007-01-01T00%3A00%3A00-06%3A00&updated-max=2008-01-01T00%3A00%3A00-06%3A00&max-results=50"><i>growabrain.typepad</i></a><br/><br/><i>Cien años de soledad</i> habla de sentimientos, de guerras, de ideologías, de pasiones, de historias de todas las familias, de locuras, de gitanos que llevaban a Macondo unos inventos increíbles, de unos pescaditos de oro que se vendían sin cesar, de un chorro de sangre que recorrió la distancia entre dos casas, de la fortaleza de Úrsula para restaurar su casa una y mil veces si era necesario, de una niña que comía tierra y se sentaba en su mecedora a chuparse el dedo, de otra que se casó siendo apenas una niña, del miedo de Amaranta a su propio corazón, del aire solitario de los Aurelianos, de los eternos almendros, de la compañía bananera con la que José Arcadio II trató de luchar sin éxito, de la matanza de la estación que el gobierno se empeñó en ocultar, de las mariposas amarillas que acompañaban a Mauricio Babilonia, del Aureliano que llegó en una cestita, de Melquíades con su sombrero negro alado y su chaleco de terciopelo verde contando historias de espaldas a la ventana, del hielo, de la cara de un fusilado, de los presagios, del sexo, de una mujer que leía las cartas, de otra que hacía que los animales parieran sin parar, de la rectitud y seriedad de Fernanda del Carpio…pero, sobre todo, trata de la soledad, de la nostalgia, de los recuerdos, de la melancolía, del olvido...y del no olvido...y de la misma vida.<br/><br/><i>"En las noches de invierno, mientras hervía la sopa en la chimenea, añoraba el calor de su trastienda, el zumbido del sol en los almendros polvorientos, el pito del tren en el sopor de la siesta, lo mismo que añoraba en Macondo la sopa de invierno en la chimenea, los pregones del vendedor de café y las alondras fugaces de la primavera. Aturdido por dos nostalgias enfrentadas como dos espejos, perdió su maravilloso sentido de la irrealidad, hasta que terminó por recomendarles a todos que se fueran de Macondo, que olvidaran cuanto él les había enseñado del mundo y del corazón humano, que se cagarán en Horacio, y que en cualquier lugar en que estuvieran recordaran siempre que el pasado era mentira, que la memoria no tenía caminos de regreso, que toda la primavera antigua era irrecuperable, y que el amor más desatinado y tenaz era de todos modos una verdad efímera."</i>]]></description><author><![CDATA[Sandra de Miguel]]></author></item><item><title><![CDATA[<i>Hiroshima</i>: historia de un desastre]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/escu-lee/c_8.htm]]></link><description><![CDATA[<b>Si alguien buscase un argumento para un film de terror, de angustia y repleto de catástrofes...aquí encontraría un argumento perfecto. Las imágenes ya están listas porque se trata de un reportaje gráfico. John Hersey, escritor y periodista estadounidense, lo publicó primero en forma de artículo para la revista <i>New Yorker </i>pero pronto se convirtió en un texto de investigación y en un clásico de la literatura de guerra.</b><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/escu-lee/files/portada_hiroshima.jpg" alt="" border="0" width="200" height="335"/> <br/>Fotografía: <i>Portada de un ejemplar de Hiroshima</i>. Fuente: <a target="_blank" href="http://www.longitudebooks.com/find/p/2545/mcms.html"><i>longitudebooks</i></a><br/> <br/>En un estilo ajeno a todo sensacionalismo, Hersey narra la historia de seis supervivientes antes, después y en los meses siguientes a la catástrofe, añadiendo además, cuarenta años más tarde, un artículo que explicaba lo que había sucedido con cada uno de ellos.<br/> <br/>Las vidas de Hatsuyo Nakamura, el Doctor Terufumi Sasaki, el Padre Wilhem Kleinsorge, Toshiko Sasaki, el Doctor Masakazu Fujii y Kiyoshi Tanimoto cambiaron para siempre el 6 de agosto de 1945 a las 20:15. Nadie escuchó la explosión, pero el resplandor descolocó los esquemas de todo aquel que se encontraba en Hiroshima aquella mañana. Sus esquemas mentales, pero sobre todo sus vidas, quedaron trastocadas para siempre.<br/> <br/>No sólo se trató de un horror físico, fue mucho más que eso. Un hecho, como suele decirse, que no puede entenderse hasta que no se vive. Los supervivientes tenían que enfrentarse no sólo a la reconstrucción de una ciudad en ruinas, sino a una reconstrucción de su moral herida y a una pregunta que les acosaría durante el resto de sus días: ¿Qué puede llevar a una persona a ordenar una destrucción de tal magnitud?<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/escu-lee/files/hiroshima_59.jpg" alt="" border="0" width="400" height="281"/> <br/>Fotografía: <i>Destrucción de Hiroshima.</i> Fuente: <a target="_blank" href="http://www.junjan.org/weblog/archives/2004/08/"><i>junjan.org</i></a><br/> <br/>Nadie recordaba haber escuchado la explosión, pero todo el mundo recordaba el cielo blanco de aquel instante. Nadie supo en un principio que se trataba de una bomba atómica, ni siquiera nadie lo imaginó. Lo que si quedó claro desde un primer momento es que lo que había provocado la destrucción total de numerosos edificios, la destrucción parcial de aquellos más alejados del centro de la explosión, ráfagas de humo por toda la ciudad, así como consecuencias que sólo se observarían con el paso de los años, era algo desconocido hasta entonces y debía de ser algo "gordo".<br/> <br/>El área inmediatamente afectada fue de 5 km² densamente poblados y la precisión de <a target="_blank" href="http://www.epdlp.com/escritor.php?id=2621">Hersey </a>es la propia y esperada de un auténtico corresponsal de guerra que no sólo se traslada al lugar de los hechos, sino que además es capaz de transmitir las imágenes que observa. Y es que <i>Hiroshima</i> es más que una novela en la que se narra uno de los acontecimientos más atroces de la historia: es una novela que recrea y revive lo sucedido en Hiroshima aquel horrible 6 de agosto que nadie olvidaría jamás a través de las historias y vivencias personales de seis supervivientes.<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/escu-lee/files/hersey.jpg" alt="" border="0" width="357" height="449"/> <br/>Fotografía: <i>John Hersey</i>. Fuente: <a target="_blank" href="http://www.enotes.com/.../hiroshima-hersey-john"><i>enotes</i></a><br/> <br/>Los detalles no abruman al lector porque ayudan a formarle una idea del radio de acción de la bomba y de los efectos provocados. Algunos son escalofriantes, pero no sensacionalistas: la realidad de aquel día fue para estremecerse, y así lo cuenta. El lector se enfrenta a una situación de horror y de angustia, pero ¿qué otra cosa se puede esperar al abrir un libro en cuya portada aparece <i>Hiroshima</i>? La frase mil veces repetida de que la realidad supera a la ficción...deja de ser un tópico inútil en esta obra porque sencillamente lo sucedido en Hiroshima supera, y con mucho, la ficción.<br/><br/>Se trataba de un periodo inmerso en plena <a target="_blank" href="http://www.historiasiglo20.org/GLOS/guerrafria.htm">Guerra Fría</a>, de acuerdo, pero conocer detalles del desastre y comprobar que no se trató de un escarmiento, ni de un cargo de conciencia...sino que simplemente el miedo pudo a las pretensiones de evitar que se volviese a repetir...es no sólo irónico, sino indignante.<br/><br/><i>"Sobre todo fue evidente, hacia 1950, que la incidencia de leucemia en los hibakushas (supervivientes) era mucho más alta de lo normal; entre quienes habían estado expuestos a la bomba a menos de un kilómetro del hipocentro, se reportó que la incidencia era entre diez y cincuenta veces superior a la norma".</i><br/> <br/>Acercarse a la realidad con tanta precisión no siempre es fácil. Enfrentarse a ciertos detalles como lo son el número de muertos, el número de heridos, el enorme espacio afectado por la bomba o las secuelas que la  bomba dejó por las enormes dosis de radiación recibidas...puede suponer un choque inesperado con la realidad frente a la vaga e imprecisa idea que uno pueda tener del estallido de una bomba antes de leer algo que trate única y exclusivamente sobre ello. El lector tendrá más de un impulso de cerrar el libro, más de un momento de rabia y desconcierto al leer que tras Hiroshima y Nagashaki -explosión que también menciona aunque con menos detalle- se trabajó en la investigación y creación de otras bombas atómicas que, cuanto menos, resultarían igual de destructivas que la de <a target="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hiroshima">Hiroshima</a>; pero, como sucedía en <i>Si esto es un hombre</i> conocer lo ocurrido no debería ser una elección, sino casi un deber para evitar caer en la ignorancia de <i>"no saber lo que debiera saberse"</i>.<br/><br/><i>"Hubo varias enfermedades -menos mortales que los cánceres- que según muchos doctores eran el resultado del contacto con la bomba: varios tipos de anemia, mal funcionamiento del hígado, problemas sexuales, desórdenes endocrinológicos, envejecimiento acelerado y la innegable debilidad acompañada del no-estar-precisamente enfermo de la cual muchos se quejaban".</i>]]></description><author><![CDATA[Sandra de Miguel]]></author></item><item><title><![CDATA[<i>Si esto es un hombre</i>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/escu-lee/c_7.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/escu-lee/files/siestoesunhombre.jpg" alt="" border="0" width="350" height="551"/> <br/>Fotografía: <i>Auswitchz</i>. Fuente: <a target="_blank" href="http://www.lacoctelera.com/myhttp://blogs.ya.com/escu-lee/files/comeclavos/siestoesunhombre.jpg"><i>lacoctelera</i></a><br/><br/><b><i><br/>Si esto es un hombre</i> es un grito ahogado, una inexplicable resignación, una objetividad inmerecida, una abnegación silenciosa, una actitud serena en la adversidad que descoloca al lector al mismo tiempo que le provoca la ira que Levi acalla. Un testimonio escalofriante, narrado con una exactitud y precisión casi digna de un estudio científico, con una objetividad y un punto de vista que podría parecer de cualquiera, menos de un superviviente del Holocausto. </b><br/><br/>Impasible, Primo Levi cuenta cuándo y cómo sucedió todo. Cómo llegó hasta allí, y cómo sus esperanzas se fueron desvaneciendo. Rozando a veces quizá incluso la indeferencia, su tono se presenta no sólo frío, sino peor aún, con una desgana y una tristeza enorme ante la vida. O mejor dicho, ante la no-vida. El lector puede pensar que el narrador deja a un lado los sentimientos, las emociones…pero en él, en su interior, es probable que ya no haya lugar para eso: le han deshumanizado. En Auswitchz, en La Buna, en el Lager (el campo), no había vida. Sólo miserables con el objetivo de dar vida al mismo infierno.<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/escu-lee/files/the_final_solution_27.jpg" alt="" border="0" width="284" height="414"/> <br/>Fotografía: <i>Auswitchz.</i> Fuente: <a target="_blank" href="http://www.leninimports.com/the_final_solution_27.jpg"><i>leninimports</i></a><br/><br/>Comienza con el viaje al campo de concentración. Detalle a detalle, nos recrea una imagen vívida, nítida, intensa. Millones de personas aglutinadas, sudando, sin poder dar un paso, y lo peor: sin saber qué va a ser de ellas. La causa: haber nacido judíos. La noche anterior:  noche de despedida de la vida. <br/><br/><i>"Todos se dieron cuenta de ello, ninguno de los guardianes, ni italianos ni alemanes, tuvo el ánimo de venir a ver lo que hacen los hombres cuando saben que tienen que morir. <br/>Cada uno se despidió de la vida del modo que le era más propio. Unos rezaron, otros bebieron desmesuradamente, otros se embriagaron con su última pasión nefanda. Pero las madres velaron para preparar con amoroso cuidado la comida para el viaje, y lavaron a los niños, e hicieron el equipaje, y al amanecer las alambradas espinosas estaban llenas de ropa interior infantil puesta a secar; y no se olvidaron de los pañales, los juguetes, las almohadas, ni de ninguna de las cien pequeñas cosas que conocen tan bien y de las que los niños tienen siempre necesidad. ¿No haríais igual vosotras? Si fuesen a mataros mañana con vuestro hijo, ¿no le daríais de comer hoy?"</i><br/><br/>Para todos ellos, la vida nunca volvió a ser lo mismo…ni siquiera volvió a ser vida. La vida acabó en el mismo instante en que subieron al tren. Y no porque muriesen físicamente en ese momento. Les fueron matando poco a poco. A los que no asesinaron de un pistoletazo, en las cámaras de gas, o los dejaron morir de hambre, de frío o de exceso de trabajo inhumano…les quitaron el nombre, los cabellos, sus objetos personales, su ropa…les trataron como auténticos objetos, les insultaron, les prohibieron todo, cualquier cosa, sin razón,…hasta que les arrebataron la conciencia y les hicieron olvidar quienes eran en realidad.<br/><br/>Se ha hablado y escrito mucho sobre el Holocausto judío, sobre las prácticas de exterminio, sobre cómo sobrevivir en los campos, sobre el trato que daban a los prisioneros, las duras condiciones…; pero lo que no se había hecho era escribirlo de esta forma. Por asombroso que parezca, teniendo en cuenta que Levi era un superviviente de aquel genocidio, en el relato prima la objetividad salvo, quizás, en algunas líneas aisladas. El lector tiene la oportunidad de acercarse de primera mano al testimonio de un superviviente que no está empañado por la rabia, por la ira, por el deseo de venganza. Esto da lugar a una doble interpretación: ¿aspiración de objetividad para que su testimonio resulte más creíble? O ¿qué mejor muestra de lo que habían hecho de él que reflejar en el relato su propia deshumanización? Es probable que ambas coexistan. En estos casos, las fronteras nunca son claras. Pero lo que sí está claro es que <i>Si esto es un hombre </i>ofrece otro punto de vista, otra perspectiva.<br/><br/>Llama la atención su insistencia en la idea de que no sólo se trataba de una supervivencia física, sino también psíquica. En un pasaje, uno de los prisioneros le recuerda a Levi lo importante que es seguir lavándose, seguir aseándose: se trata de algo más que el simple aseo personal, se trata de la dignidad de cada uno, del esfuerzo necesario para no abandonarse, para no pensar que todo está perdido, para continuar luchando por ser una persona, para que, en definitiva, no te arrebaten lo que te hace ser un ser humano. Con detalles como estos, Levi nos pone en su misma piel, en su mismo dolor. Es capaz de situarte en el mismo instante en que tratando de arrastrar una enorme viga de hierro, se desplomó. Entre los zapatos de madera y su piel prácticamente congelado, había sangre, una infección y dolor, mucho dolor y por diversos motivos: la herida y los insultos de un miembro de las SS eran sólo el punto culminante. ¿Era eso un hombre? <br/><br/>Describe también cómo, en un lugar como aquél, una pequeña herida, un corte en los pies mal curado…podía transformarse en un viaje directo a la muerte. No descuida ningún aspecto, ningún pensamiento sobre lo allí vivido. La vida en el trabajo, en el Ka-be (la enfermería) y por las noches. Durante las breves horas de que disponían para descansar, sus preocupaciones y sus temores cobraban vida. Les preocupaba si sobrevivirían a esa noche, a la próxima selección, a un día más allí... .  Y además, se preguntaban qué sucedería con ellos en caso de que tuviesen la oportunidad de abandonar el Lager: temían no ser escuchados. Y ese temor les acosaba en una pesadilla que se repetía sin cesar: nadie les creería cuando contasen lo sucedido. Levi recrea la imagen que se les aparecía en sueños: se imaginaban a sí mismos, contando a sus familiares la horrorosa experiencia, y nadie les prestaba atención...<br/><br/><i>"Aquí está mi hermana y algún amigo mío indeterminado y mucha más gente. Todos están escuchándome y yo les estoy contando precisamente esto: el silbido de las 3 de la madrugada, la cama dura, mi vecino a quien querría empujar... Les hablo también prolijamente de nuestra hambre, y de la revisión de los piojos, y del Kapo que me ha dado un golpe en la nariz...; pero no puedo dejar de darme cuenta de que mis oyentes no me siguen. O más bien se muestran completamente indiferentes: hablan confusamente entre sí de otras cosas, como si yo no estuviese allí...Tengo el sueño delante, caliente todavía, y yo, aunque despierto, estoy lleno de su angustia; y entonces me doy cuenta de que no es un sueño cualquiera, sino que desde que estoy aquí lo he soñado muchas veces...Me acuerdo de que ya se lo he contado a Alberto, y de que él me ha confiado para mi asombro que también lo sueña él, y que es el sueño de otros muchos, quizás de todos...¿Por qué el dolor de cada día se traduce en nuestros sueños en la escena repetida de la narración que nadie escucha? "</i><br/><br/>Puede que el libro, hoy en día, no desvele novedades sobre el Holocausto, pero el olvido sería imperdonable. Levi quería con su obra que aquello no se olvidase jamás, como demuestra en el fragmento con el que comienza el libro (el que aparece a continuación)…y es que olvidarlo, o hacer como si nada hubiese pasado, sería casi tan grave como el Holocausto mismo. Por ello, esta obra enmarcada dentro de lo que se ha convenido en llamar <b>Literatura del Holocausto</b> es fundamental. No ya sólo por su forma o su contenido, sino porque todo testimonio del Holocausto merece ser escuchado y toda víctima tiene derecho a contar lo sufrido, a cualquier forma de desahogo. Olvidar no debería ser una opción, sino que en casos cómo estos, debería prohibirse, como suele decirse, para no "tropezar dos veces con la misma piedra". Y ese era precisamente el objetivo de la <b>Literatura del Holocausto: </b>primero, descubrir la verdad; después, no olvidarla.<br/><br/><br/><i>"Los que vivís seguros <br/>En vuestras casas caldeadas <br/>Los que os encontráis, al volver por la tarde, <br/>La comida caliente y los rostros amigos: <br/>Considerad si es un hombre <br/>Quien trabaja en el fango <br/>Quien no conoce la paz <br/>Quien lucha por la mitad de un panecillo <br/>Quien muere por un sí o por un no. <br/>Considerad si es una mujer <br/>Quien no tiene cabellos ni nombre <br/>Ni fuerzas para recordarlo <br/>Vacía la mirada y frío el regazo <br/>Como una rana invernal. <br/>Pensad que esto ha sucedido: <br/>Os encomiendo estas palabras. <br/>Grabadlas en vuestros corazones <br/>Al estar en casa, al ir por la calle, <br/>Al acostaros, al levantaros; <br/>Repetídselas a vuestros hijos. <br/>O que vuestra casa se derrumbe, <br/>La enfermedad os imposibilite, <br/>Vuestros descendientes os vuelvan el rostro."</i><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/escu-lee/files/primolevi.jpg" alt="" border="0" width="205" height="250"/> <br/>Fotografía: <i>Primo Levi.</i> Fuente: <a target="_blank" href="http://www.fmh.org.ar/revista/18/elhass.jpg"><i>fmh.org</i></a><br/><br/><a target="_blank" href="http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1938">Levi </a>murió, aparentemente por suicidio, el 11 de abril de 1987, aunque algunos amigos y biógrafos se atrevieron a cuestionarlo. El asunto sigue fascinando a los críticos literarios debido a la mezcla característica de oscuridad y optimismo en la escritura de Levi, quien no dejó nota de suicidio.<br/><a target="_blank" href="http://elortiba.org/primolevi11.html"><br/>A quién pueda interesar...</a>]]></description><author><![CDATA[Sandra de Miguel]]></author></item><item><title><![CDATA[<i>Pedro Páramo</i> y Juan Rulfo]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/escu-lee/c_6.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/escu-lee/files/pedro_paramo.jpg" alt="" border="0" width="300" height="225"/><br/>Fotografía: <i>Pedro Páramo</i> Fuente: <i>blog de leetamargo</i><br/><br/><b>Enmarcada dentro del <b>realismo mágico</b>,  la primera novela de Rulfo no deja indiferente a un lector que ha de adoptar una actitud activa para reconstruir el puzzle que conforman los fragmentos en los que se estructura la obra. Fragmentos cortos, con diálogos que en un primer momento el lector no sabrá a quien asociar y que alteran el orden cronológico: todo ello, por increíble que parezca, sin dejar cabos sueltos.</b><br/><br/><i>“Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría, pues ella estaba por morirse y yo en un plan de prometerlo todo. 'No dejes de ir a visitarlo -me recomendó. Se llama de este modo y de este otro. Estoy segura de que le dar gusto conocerte.' Entonces no pude hacer otra cosa sino decirle que así lo haría, y de tanto decírselo se lo seguí diciendo aun después de que a mis manos les costó trabajo zafarse de sus manos muertas.”</i><br/><br/>Juan Preciado se dirige a Comala en busca de su padre, Pedro Páramo, un cacique que ha manejado el  pueblo a su antojo (nótese la simbología del nombre: <i>Pedro=petrus=piedra</i>, connota dureza y brutalidad; <i>Páramo=páramo=tierra infértil</i>, connota su carácter agrio), ha cometido numerosas injusticias abusando del poder con frecuencia y ha sido el culpable de la degradación de una comarca idílica para Dolores Preciado, la madre de uno de los protagonistas. Y es que el tema de los protagonistas ha dado lugar a no pocas interpretaciones: ¿Es Juan Preciado? ¿Es Pedro Páramo? ¿O es el propio Comala y sus murmullos?<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/escu-lee/files/portadapedroparamo.jpg" alt="" border="0" width="150" height="221"/><br/>Fotografía:<i> Portada de un ejemplar de Pedro Páramo.</i> Fuente: <i>librairiepantoute</i><br/><br/><a target="_blank" href="http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/juanrulfo/index.htm">Rulfo </a>  describe un mundo aparte, un mundo ficticio, un mundo mágico y sombrío. Pero lo hará de tal modo que al lector no le supondrá ningún esfuerzo imaginárselo. Es un mundo de sombras, de muertos, de murmullos, de ánimas que vagan sin rumbo, que se han quedado atrapadas en una especie de purgatorio por pecados que cometieron en vida y que nadie es capaz de perdonarles. Fiel reflejo de las supersticiones y la cultura mexicana, la obra se convierte en el retrato de una sociedad a pesar de la ficción explícita de la obra. Es la magia del <b>realismo mágico</b>. <br/><br/>A través de los ojos de Juan Preciado, el lector conoce a Abundio, el arriero con quien se encuentra  camino de Comala, sin advertir la importancia que tendrá para el resto de la obra. Pero es precisamente la naturalidad con la que narra el encuentro con éste lo que hará más sorprendente el desarrollo posterior de los acontecimientos. El lector siente desde un principio el calor, el aire seco, el agobio y la pesadumbre que conviven en Comala. Siente el miedo y la ansiedad de Juan Preciado, que se debate entre continuar buscando la verdad y largarse de allí inmediatamente. El arriero lo manda a la posada de Doña Eduviges, una amiga de su madre en la que el lector comienza a intuir que los personajes no son nada normales…<br/><br/>Así, encuentro tras encuentro, Juan Preciado se sumerge en un mundo fantasmal, y descubre la verdad, pero a un precio muy caro: la muerte. Muere de desesperación, <i>“le mataron los murmullos”, </i>y no es para menos: vaga por casas viejas, con moho, destartaladas...; se cruza y habla con personas que le hablan de historias pasadas, escucha constantemente voces que podrían provenir de mil lugares y de ninguno al mismo tiempo…, oye a través de las paredes, de las piedras, del suelo, de la Media Luna o del aire…y el desconcierto es inmenso. Lo que sucede se aleja por completo de cualquier narración habitual, se aleja de una posible comprensión racional. Para comprender el relato, el lector debe dejar cualquier atisbo de racionalidad a un lado, debe dejarse llevar por la magia de Rulfo, por la magia de Comala; pero, sobre todo, no debe olvidar que en la literatura, y especialmente en el <a target="_blank" href="http://www.geocities.com/macondomorel/realismo.html"><b>realismo mágico</b></a> todo, absolutamente todo, es posible.<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/escu-lee/files/rulfo.jpg" alt="" border="0" width="198" height="285"/><br/>Fotografía: <i>Juan Rulfo</i> Fuente: <i>latarea</i><br/><br/><a target="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_P%C3%A1ramo"><i>Pedro Páramo</i></a> aparece como libro en 1955, pero los antecedentes de esta novela se remontan a varios años antes. En dos cartas que Rulfo escribió en 1947 hace referencia a esta obra bajo el nombre <i>Una estrella junto a la luna</i>. Más adelante, declaró que los cuentos de <i>El Llano en llamas</i> fueron una manera de aproximarse a su novela. En la última fase de escritura de la obra cambia su nombre a <i>Los murmullos </i>y gracias a una beca del Centro Mexicano de Escritores puede concluirla entre 1953 y 1954.<br/><br/>No faltaron lectores que, habituados a los esquemas tradicionales de la novela del siglo XIX,  reaccionaron con desconcierto y cierto rechazo hacía la obra; pero los críticos que advierten que se trata de una obra maestra, tampoco tardaron en aparecer. El reconocimiento de la obra, tanto dentro como fuera de México, ha sido ininterrumpido y creciente. Se ha traducido a numerosos idiomas y los estudios dedicados a Pedro Páramo son numerosos, incrementándose cada año. Borges, Gabriel García Márquez y Susan Sontang no dudaron en reconocerle el mérito.<br/><br/><i>“Pedro Páramo es una de las mejores novelas de la literatura de lengua hispánica, y aun de literatura”</i>-Borges.<br/>]]></description><author><![CDATA[Sandra de Miguel]]></author></item><item><title><![CDATA[Almudena Grandes y <i>Castillos de cartón</i>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/escu-lee/c_5.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/escu-lee/files/castilloscarton.jpg" alt="" border="0" width="150" height="150"/><br/>Fotografía: <i>Portada de un ejemplar de Castillos de Cartón.</i> Fuente: <i>www.comentariosdelibros.com</i><br/><br/><b>Todo comienza con una llamada de teléfono. Una llamada que llevará a la protagonista, María José Sánchez -o Jose, cómo la conoceremos después- de vuelta a su pasado. Un pasado que trata de olvidar cada día para no recordar una época en la que fue inmensamente feliz y compararla con su actual momento, vacío, reducido, sin vida...o como ella misma afirma: <i>"un simulacro inaceptable de mi vida".</i></b><br/><br/><i>"Después, cuando no me quedó otro remedio que convertirme en una mujer como las demás, me dio vergüenza haber vivido así, sin hacerme preguntas, sin necesitar respuestas, siempre con un hombre a cada lado, dos bocas, dos cuerpos, dos sexos para una sola boca, un solo cuerpo, un solo sexo que era el mío. No podía soportar aquel recuerdo, eso fue lo que pasó después, y que el horizonte se estrechó, y el cielo se volvió un techo cuadrado, mi vida una sucesión de imágenes desenfocadas y torpes, como las estampas de un almanaque ilustrado por un mal pintor. Cuando éramos tres, el mundo era tan enorme que no podíamos abarcarlo con nuestras seis manos. Cuando volví a tener sólo dos manos, se había vuelto tan pequeño, tan insignificante, que se resbalaba entre mis dedos como una miga de pan, sin que yo alcanzara a comprender la razón de su tamaño."</i><br/><br/>El principio aparenta ser el comienzo de una historia normal, común. Pero, una vez más, Almudena Grandes sorprende a todos sus lectores con esta apasionante historia. El argumento, que gira en torno a Jose, Marcos y Jaime y a su relación, es sorprendentemente creíble.<br/><br/>Quizás, a primera impresión, al escuchar que la historia del libro gira en torno a un trío, puede que uno ponga el grito en el cielo y que se imagine una historia erótica, irracional e imposible. Sin embargo, Almudena Grandes consigue que la relación de los tres sea una historia de amor más, que los tres sean uno, y que lo normal sea que coexistan seis brazos, seis piernas, tres bocas...tres corazones...que el amor y la pasión se sientan en cada línea. Pero lo realmente sorprendente es la forma de conseguirlo, la cercanía, la sencillez al expresarse, el modo de emocionar y de involucrar al lector. Porque, sin quererlo, le implica; le vuelve medio loco haciéndole tratar de entender por qué es posible algo a lo que no estamos acostumbrados en absoluto. Y, cuando lo consigue, tiene que tratar de entender de nuevo por qué una relación así comienza a deteriorarse, deja de funcionar. Una vez que muestra el amor de Jose, Marcos y Jaime y el lector lo comprende sin apenas esfuerzo, no es fácil que éste acepte el final de la relación y por ello, decide con frecuencia releer algunas páginas en busca de las causas que acaban con algo tan hermoso.<br/><br/><i>"Yo era muy feliz entonces, creo que los tres éramos muy felices. Aún no me hacía preguntas porque no necesitaba ninguna respuesta, no tenía tiempo ni deseaba encontrarlo. [...] El sexo es el sexo y el arte es el arte, y en nuestra historia había mucho de ambas cosas y muchas cosas más, deseo, lealtad, confianza, complicidad, dependencia, armonía, necesidad, seguridad, humor, y también amor, distintas clases de amor que circulaban en direcciones diferentes y convergían en una sola. Cuando estuve segura de eso, de que lo nuestro no había sido y nunca sería un exceso aislado del que presumir por las barras de los bares, mis prejuicios se desvanecieron."</i><br/><br/>Los tres componen un triángulo perfecto, en equilibrio. Sólido, especial. Es muy probable que el lector se encuentre ante un vínculo mucho más fuerte y más completo que el que se crea entre algunas parejas. No obstante, la obra no trata de ser una obra sobre prejuicios o sobre comparaciones entre relaciones de tres o de dos: es una historia de amor en ningún caso inferior a otra a pesar de lo que pudiesen pensar algunas mentes cerradas a quienes esto pudiera parecerles el mayor escándalo jamás contado. El tema de los prejuicios está presente, por tanto, por su casi ausencia absoluta, porque da por hecho que aquellos que se dispongan a leer la obra no los van a tener y van a ser lo suficientemente tolerantes con lo que se van a encontrar.<br/><br/>No obstante, es difícil distinguir los motivos del final de la relación. ¿Se viene abajo realmente por motivos que afectan de igual modo a las relaciones de pareja? o... ¿Le acaban afectando las convenciones sociales?...Resulta bastante complejo, incluso después de haber leído el libro y de haber reflexionado en profundidad...Supongo que se trata de una mezcla de ambos factores. Es cierto que a raíz de las convenciones sociales -un punto de inflexión se observa en la cena de cumpleaños de la madre de Jose- comienzan los problemas, pero también es cierto que el que los sentimientos de Jose  cambiaran influye de manera decisiva. Sin embargo, Jaime y Jose necesitan a Marcos, después de que los tres fuesen uno...ser dos...significa traicionar a Marcos y a su mundo, a quien tanto querían...<br/><br/><i>"Era demasiado amor. Demasiado grande, demasiado complicado, demasiado confuso, y arriesgado, y fecundo, y doloroso. Tanto como yo podía dar, más del que me convenía. Por eso se rompió. No se agotó, no se acabó, no se murió, sólo se rompió, se vino abajo como una torre demasiado alta, como una apuesta demasiado alta, como una esperanza demasiado alta."</i><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/escu-lee/files/grandes.jpg" alt="" border="0" width="151" height="151"/><br/>Fotografía: <i>Almudena Grandes.</i>Fuente: <a target="_blank" href="http://www.escuelai.com/spanish_culture/literatura/almudenagrandes-biografia.html"><i>www.escuelai.com</i></a><br/><br/>El sexo, el arte, el amor y la muerte. Cuatro capítulos. Una historia. Tres personajes que confluyen en lo que será el trecho más importante y más pleno de su vida. Todo ello de la mano de <a target="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Almudena_Grandes">Almudena Grandes</a>: una escritora consagrada prácticamente desde su primera obra: "Las edades de Lulú", por la que fue galardonada con el <b>XI Premio La Sonrisa Vertical </b>y que no tardaría en ser llevada al cine (al año siguiente, por Bigas Luna). Autora también de "Te llamaré viernes", "Malena no es un nombre de tango", "Modelos de mujer" o "Estaciones de paso"...esta escritora madrileña no deja de sorprender y de volver a despertar, en muchos, no sólo las ganas sino también la necesidad de sentarse delante de un libro y de sumergirse en sus historias.<br/>]]></description><author><![CDATA[Sandra de Miguel]]></author></item><item><title><![CDATA[<i>La música del viento</i>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/escu-lee/c_4.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/escu-lee/files/musicadelviento.jpg" alt="" border="0" width="200" height="341"/><br/>Fotografía: <i>Portada de un ejemplar de "La música del viento"</i>      Fuente: <a target="_blank" href="http://www.lektorklett.com.pl/index.php?pid=101&productid=199"><i>http://www.lektorklett.com</i></a><br/><br/><b>El protagonista, Albert Serradell, periodista, vuelve de su viaje a la India con una alfombra preciosa, artesanal, elaborada de una forma tan minuciosa que sólo unas manos minúsculas podrían haberla realizado. Un día, por casualidad, descubre un mensaje oculto en su interior. Un mensaje de auxilio. Un mensaje de Iqbal Masih. Aún no he olvidado su nombre.</b><br/><br/>Una vez que descubre el mensaje, el protagonista se dirige al lugar donde compró la alfombra con el firme propósito de ayudar a aquel que escribió el alarmante mensaje de socorro. La historia que narra el libro no es real en su totalidad. Pero Iqbal Masih, por desgracia, sí lo fue, como tantos otros niños. Iqbal quisó ayudar, trató de salvarse a él y salvar a otros muchos, pero le costó la vida. Los intereses económicos de unos cuantos fueron más fuertes. Vencieron. Porque el resto se quedó de brazos cruzados. Esta es la historia de Iqbal Masih, en la que se basa la historia del libro, cuyo final prefiero no desvelar...<br/><br/>La ficción y la esperanza se mezclan en un mundo mucho mejor que el real…Pero <a target="_blank" href="http://www.sierraifabra.com/">Jordi Sierra i Fabra </a>quiso que sus lectores aterrizasen en la realidad al llegar a la última página, para dejar bien claro que la historia de Iqbal fue real y que él simplemente la tomó como base de su relato. Para ello, decidió incluir cuatro páginas con datos alarmantes e hirientes cuyo objetivo es despertar las conciencias; porque según él: "Ignorar, en la era de la comunicación y la información, es lo más dramático. O como dijo Gandhi: La peor de las violencias es la indiferencia".<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/escu-lee/files/sierra.jpg" alt="" border="0" width="150" height="200"/><br/>Fotografía: <i>Jordi Sierra i Fabra</i> Fuente: <a target="_blank" href="http://www.buchmesse-saarbruecken.de/archive/2005/autoren/sierra.htm"><i>http://www.buchmesse-saarbruecken.de</i></a><br/><br/>Con la cercanía y la sencillez que caracteriza a Jordi Sierra i Fabra, uno de los escritores españoles preferidos por los jóvenes, <i>La música del viento</i> se convierte no sólo en un relato ameno y de suspense, sino también en una clara y emotiva denuncia social:<br/><i>"Huíamos a través de la noche.<br/>Casi, incluso, a través del tiempo.<br/>Porque de lo que escapábamos era de las tradiciones milenarias, la historia, la incultura, el dominio del débil a manos del fuerte, la intolerancia, la esclavitud...<br/>Lacras arraigadas en el submundo de mi fascinante India.<br/>Dios mío...mi fascinante India.<br/>Un océano perdido, distante y remoto, sin costas a las que nadar. No creo que nadie se haya sentido más sólo que yo en esos instantes, corriendo, corriendo.<br/>Nada se movía, excepto nosotros.<br/>Diez personas, nueve niños y un adulto. La gran evasión.<br/>[...]<br/>¿Qué estaba haciendo?<br/>¿Por qué estaba allí?"</i><br/><br/>]]></description><author><![CDATA[Sandra de Miguel]]></author></item></channel></rss>
